Archivos para 23 abril 2010

23
Abr
10

El día de la tierra



El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra.





Pero, en lo profundo de las selvas de Ghana, en el Parque Natural de Mole, no parece haber muchos motivos de celebración.


En la que fue una de las reservas animales de mayor diversidad de Africa, la mayor parte de éstos ha desaparecido.


En las aldeas, muchos niños han tenido que abandonar la escuela.




Tienen que quedarse, para ahuyentar al creciente número de babuinos, cuyas incursiones son cada vez más frecuentes y agresivas.



A más de 3500 km hacia al sur, en la costa de Namibia, un grupo de pescadores termina la jornada.





Vuelven agotados, y descorazonados, porque traen sus barcos de vuelta a la orilla con las redes vacías.


Otras veces, se tienen que dar la vuelta porque del océano emana un hedor pútrido, como a huevos podridos.





Días extraños en la asolada Africa.


Ni los más viejos habitantes de Ghana y Namibia recuerdan hechos tan insólitos.


Tan aparentemente inconexos.


Bueno…


Aparentemente.





El biólogo Justin Brashares y sus colegas han mostrado que los babuinos de Ghana son una plaga, porque su ecosistema carece de grandes depredadores y de otros animales que compitan por los mismos recursos.


El resto de animales no está, porque la gente se los come.


La gente pobre los caza para comérselos directamente, y, por otro lado, para venderlos en el mercado negro de carne furtiva con destino a Europa y EEUU.


Y hay muchos pobres en Ghana. De hecho, es uno de  los países más pobres del mundo… pese a ser el 2º productor mundial de cacao, y disponer de oro, diamantes, manganeso y bauxita. Nada sorprendente… teniendo en cuenta que el FMI (un gran depredador fuera de las selvas) ya hundió sus zarpas en él a través de la Deuda.


Al comparar las capturas de pescado en Ghana entre 1970 y 1998 con las poblaciones de mamíferos en seis de las reservas naturales del país, el equipo de Brashares descubrió, que cuando había abundancia de pescado, aumentaban las poblaciones de mamíferos, pero cuando el pescado era escaso, el número de mamíferos caía en picado. Anta la falta de pescado,  los habitantes de Ghana tuvieron que recurrir a la caza y a la venta furtivas de fauna salvaje para satisfacer sus necesidades alimentarias y económicas.


Así que Brashares se hizo las 2 preguntas lógicas: ¿ por qué las redes de los pescadores está vacías?… y ¿ dónde están los peces?.





Entretanto, de cuando en cuando, frente a la costa de Namibia, aparecen multitud de peces muertos en la superficie del mar, que destila un olor fétido, pestilente.





La propia bióloga marina Anna Brownen Currie, funcionaria del Ministerio de Pesca, queda atónita cuando en la costa de su propio pueblo aparece una marea de peces muertos y un fuerte olor a huevos podridos.


Currie, junto al oceanógrafo Andrew Bakun, consultaron al experto en satélite Semanas Scarla, por si acaso…




Y, en efecto, en las fotos de satélite se apreciaban unas manchas verdes en la costa.


El análisis de las mismas determina que se trata de…





… una concentración masiva de fitoplancton marino: algas unicelulares, organismos microscópicos que aportan más del 90% de la de materia orgánica de los océanos.





El fitoplancton, cuando muere y se descompone, genera metano y sulfuro de hidrógeno (también llamado ácido sulfhídrico), que, al combinarse con el oxígeno del agua, genera a su vez azufre, el cual es tóxico para los peces, con un olor nauseabundo característico, que explica los fenómenos que se observaban.


Por otro lado, donde el fitoplancton prolifera, crea una “zona muerta” para las especies del siguiente eslabón de la cadena trófica.


En efecto, al requerir la luz del Sol para su actividad fotosintética, el fitoplancton está limitado a los metros más próximos a la superficie del mar. Durante la fotosíntesis, el fitoplancton en la superficie toma CO2 y produce oxígeno, pero, cuando muere, se hunde hasta el fondo, donde las bacterias de sus restos orgánicos toman oxígeno y emiten CO2 al respirar. Este oxígeno que utilizan las bacterias es el que está disuelto en el agua, y es el mismo oxígeno que utilizan todos los otros animales, ya sean los que también se situán en el fondo marino (cangrejos, almejas, camarones…) como los que nadan en el agua (zooplancton y peces), con lo que se crea una zona sin oxígeno (“anoxia”), y, por tanto, sin vida pluricelular.


Cuanto más fitoplancton hay, mayores son estos efectos.


Y Namibia no es sino uno de los muchos sitios del mundo donde el fitoplancton se está reproduciendo en grandes cantidades, como muestran las imágenes del proyecto SeaWiFS de la NASA:

Rios Mississippi (EEUU), Yangtzé y Perla (China)

Mar Báltico (Europa)

Mar Negro (Europa-Asia)

Islas Malvinas (Sudamérica)



La coloración que adquiere el mar, dependiendo el tipo de fitoplancton, puede ser fosforescente o roja…


El color rojo es también habitual, y, cuando aparece, recibe un nombre coloquial específico según la zona del mundo: “purga do mar” (en Galicia, España), “eau rouges” (en Francia), “acqua rossa” (en Italia), “akashiwo” (en Japón), “red tides” o “red water” (en paises angloparlantes), “tingui” (en Cuba), “turbio” (en Venezuela)…





Por cierto, al fitoplancton le encanta que los humanos usemos abonos y fertilizantes en la agricultura. Estos productos se filtran a las aguas de los ríos, y cuando llegan al mar, se convierten en más nutrientes para el fitoplancton, que hace lo que mejor sabe hacer: crecer y multiplicarse, lo que provoca que llegue más materia orgánica al fondo, que respiren más bacterias, y se creen más “zonas muertas”.


En la primavera, los organismos del fitoplancton se reproducen rápidamente incrementando su número, ya que los días son más largos y aumentan la cantidad de luz y la temperatura, utilizando más nutrientes (sales de nitratos y fosfatos) para crecer. En el verano, cuando son más numerosos, van agotando la cantidad de nutrientes, y disminuyen la actividad fotosintética. En el otoño, al ser los días más cortos, el fitoplancton muere y las bacterias empiezan a desintegrar su materia orgánica, cuya producción alcanza un valor máximo durante el invierno.


¿ Por qué las masivas y crecientes concentraciones de fitoplancton ?





Se supone que es la base de la cadena alimentaria de los ecosistemas acuáticos… Así que el equilibrio se debe haber roto de alguna manera…





En efecto, el fitoplancton prolifera… porque NO se lo comen.


Carece de predadores.


Y esto es así por una sencilla razón.


Los humanos nos estamos comiendo a los predadores del fitoplancton


.. Que no son otros que las sardinas, la anchoa y el boquerón.





La pesca de la sardina llega al punto de un auténtico acoso, visto el arsenal técnico para controlar, no sólo el movimiento de los cardúmenes, sino también las áreas y épocas de puesta de huevos.

Andrew Bakun



Andrew Bakun estableció la correlación:  la sobrepesca masiva de sardinas ha conducido a una “superpoblación” de fitoplancton, el cual deja zonas “zonas muertas” por falta de oxígeno, y provoca la aparición de erupciones marinas de azufre (envenenando peces y resto de fauna) y metano (un gas que contribuye al efecto invernadero), tanto en Namibia, como en el resto del litoral marino mundial.


Bakun, además, sugiere que este sistema podría ser un ciclo de retroalimentación positiva: que va a ir a más, porque el problema crea condiciones para que vuelva a ocurrir de nuevo, sin encontrarse un equilibrio…


Porque no sólo pescamos sardinas… y los ecosistemas también necesitan a los depredadores superiores.


Se calcula que el 90% de las especies de grandes peces depredadores han desaparecido desde la década de 1950, y que, en el año 2050, los 9000 millones de personas del planeta tendrán que ver documentales para ver atunes y peces espada, porque en el mar ya no quedarán.


La FAO estima que el 77% de las especies con valor comercial están afectadas en mayor o menor grado de sobrepesca, y el 52% en grado sobreexplotación máxima.


A su vez, Greenpeace alerta:

  • El 30% de las capturas mundiales es arrojada al mar de nuevo por su escaso valor comercial
  • La cantidad de grandes peces depredadores hoy en día es tan sólo un 10%
  • Un 25% de los arrecifes de coral, que son los ecosistemas marinos más diversos, ha desaparecido
  • El 25% de la superficie de manglares ha desaparecido en los últimos 20 años de los niveles pre-industriales





Los caladeros de  bacalao de Terranova están agotados, a pesar de que esta zona llegó a ser la pesquería económicamente más importante del mundo. Canadá se vio obligada a declarar una veda indefinida a su pesca en el año 1992, y 40.000 personas perdieron su empleo y forma de vida… sin embargo, a pesar de esta prohibición, hace ya casi 20 años, aún no se ha recuperado. Y en Europa, el bacalao está justo al borde del colapso.





Las playas de todo el mundo, y no sólo en verano,  se llenan de medusas.


Uno, se queda de piedra.


La causa más repetida por muchos medios de comunicación es el aumento de temperaturas debido al cambio climático. Pero ese no es, ni el único motivo… ni el principal.

La causa principal del aumento de la población de medusas es la disminución de las poblaciones de sus depredadores, como son la tortuga boba, el pez luna, el atún y el pez espada, debido, básicamente, a la sobrepesca y a la contaminación. Además, la disminución de poblaciones de otros peces hace que las medusas tampoco tengan demasiada competencia por su alimento y puedan comer sin límites. Así pues, estamos hablando en toda regla de una alteración severa de la cadena trófica marina.


Es la misma razón por la que los babuinos en Ghana campan a sus anchas… porque la gente se come sus depredadores, ya que no puede comer pescado por estar el mar sobreexplotado.


David Eli, presidente de FoodSPAN, una red de 50 organizaciones no gubernamentales que trabajan en Ghana para la seguridad alimentaria, culpa de la reducción de la población pesquera a la pesca industrial, que termina con los bancos y utiliza redes que arrasan el fondo del mar.


El Ministerio de Pesca de Ghana estima que hay cerca de 500.000 pescadores y pescaderías, y la inmensa mayoría sostiene una verdadera lucha para llegar a fin de mes. El número de trabajadores en la industria relacionada con la pesca supera los 2 millones, o cerca del 10% de la población de Ghana.


De ahí que, a  pesar de tener 550 km de costa rica en nutrientes, más del 30% del pescado que se come en Ghana se importa de otros países.

Al sur, Namibia posee uno de los caladeros más importantes del mundo (zona de Benguela), pero las flotas pesqueras extranjeras lo llevaron a  la sobreexplotación, especialmente desde la década de los 70’… hasta hoy.


A finales de los 70′, la captura anual de sardinas y boquerones era de unos 17 millones de toneladas. Ahora está cerca del millón de toneladas… y sufre invasiones de medusas.


Tras obtener la independencia en 1989, y pese a los esfuerzos del gobierno por acotar las capturas, la población de sardinas no ha conseguido recuperarse.


Esta depredación no resulta sorprendente, teniendo en cuenta que, en el momento de la independencia, el 75% de la agricultura y de la pesca pertenecían a hacendados de origen europeo.


Todo ello es una consecuencia del dominio del Dinero sobre las Personas, escondido tras los términos eufemísticos de Globalización del siglo XXI,  antes llamada Capitalismo en el XX, y algo antes, en el XIX, Colonialismo… y, por lo demás, coloquialmente conocido como esclavitud, ejercida por muy pocos sobre la gran mayoría.


Los estados subvencionan la industria pesquera para ir cada más lejos, a sobreexplotar los caladeros más ricos… como el de Namibia, el de Ghana… ó el de Somalia (con o sin licencia, condenando a los pescadores locales a la piratería)…



Se opera a nivel planetario.


Por eso, el “cultivo de peces“, es decir, la acuicultura, ya produce casi la mitad del pescado que consumimos.





Algunos la llaman la “Revolución Azul“.


Las especies actualmente criadas en España a escala comercial son: dorada, rodaballo,  lubina, anguila, besugo, corvina, lenguado y abadejo, además del langostino, lo que supone estar en cabeza de la UE en cuanto al nº de toneladas de producción.





Los intereses comerciales prefieren la acuicultura porque es un proceso predecible:

  1. Los pescadores tienen una buena aproximación de lo que capturarán cada año
  2. Los científicos pueden hacer buenas previsiones del futuro, teniendo en cuenta la biomasa y el rendimiento actuales
  3. Los consumidores obtienen precios más estables



Frente a las ventajas, poco se habla de que, al igual que la agricultura intensiva en tierra, la acuicultura puede contaminar y propagar enfermedades, a tal punto que, conforme se convierte en una verdadera industria, valga la pena plantearse si realmente vale la pena.


Los peces, mariscos y moluscos criados o engordados en granjas acuáticas suelen tratarse con una amplia gama de productos químicos (antibióticos, pesticidas, fungicidas…) para evitar enfermedades.


Además, para alimentarlos casi siempre se usan piensos elaborados con… lo que era de temer: pescado.


Para conseguir 1Kg de salmón pueden llegar a emplearse 3-4 Kg de pescado, algo que sucede igualmente para otras muchas especies, como la dorada y la lubina.


Aumentar la producción de la acuicultura no será posible sin pescar más, y eso es algo que nuestros océanos no pueden permitirse.


En paralelo, las jaulas de cultivo habitualmente empleadas para la acuicultura generan gran cantidad de residuos, como restos de comida o defecaciones que se depositan en los fondos marinos, contaminándolos.


Por no hablar del daño medioambiental para instalar las granjas…

Manglar destrozado para cultivar gambas, langostinos, camarones...



El caso paradigmático es la de la cría de langostinos en lagunas costeras artificiales. Este cultivo destruye algunos de los ecosistemas costeros más valiosos del mundo, los manglares, contaminándolos con antibióticos y pesticidas. Muchos estanques de cría han sido construidos en zonas de pesca tradicionales obligando a pueblos enteros a emigrar. Según la FAO, se han deforestado más de 5 millones de hectáreas de manglar en los últimos 20 años. Cerca del 40% de esta deforestación se debe al cultivo de langostinos.


Los estanques contaminan ríos y estuarios cercanos, ya que en la cría, como decíamos, se utilizan antibióticos, insecticidas, alguicidas y funguicidas, además de otros aditivos.


España importa langostinos de cultivo principalmente de países iberoamericanos, como Brasil, Colombia, Ecuador, México, Honduras y Venezuela, donde las piscinas de cultivo de langostinos roban cada vez más espacio al ecosistema del manglar y de otros importantes humedales.


Todos estos problemas subrayan el hecho de que todavía estamos al principio de la curva de aprendizaje por lo que de la acuicultura se trata. Pero, ¿ quién parará a los empresas en pleno auge del sector ?.


Ni la lógica ni la ciencia pueden competir con el afán de lucro.


¿ Un virus ?


Por qué no. Y, un día de estos, sí que será de verdad.


Por ejemplo, alguna mutación del virus similar al herpes, proveniente de la sardina de California, que mató al 90% de la sardina australiana hace 15 años, podría saltar de especie y alcanzarnos.


Pero no habrá problema… sólo son personas. Y más negocio para las farmacéuticas.


Frente a las críticas, la industria propone desarrollar una acuicultura multitrófica integrada: imitaciones de ecosistemas, donde se generen residuos que sirvan a su vez para alimentar a otros animales que también se “cosechen”.


El problema es la selección de especies, porque no todas son aptas para el consumo o tienen interés comercial.


En este punto, es fácil entrever lo limitado y pueril del intento, que, eso sí, servirá como autojustificación de la industria cara a la opinión pública.





Porque el verdadero sistema integrado es el MAR en su conjunto.


Y esa industria que ya lo ha sobreexplotado (utilizando las más dañinas artes de pesca), ahora nos quiere hacer creer que va a reproducirlo en entornos controlados, en pequeños ecosistemas-granja… de forma sostenible y limpia.


Claro.


Y qué más.


Esta sinrazón debe acabar.


Cuotas, cupos, multas, creación de zonas marinas protegidas, pesca no centrada en unas pocas especies, uso de artes de pesca no destructivas… Lo que ya sabemos que hay que hacer y sigue sin hacerse, a nivel gubernamental e internacional.


Como consumidores, ¿podemos elegir el pescado capturado con el método menos dañino?  ¿Sabemos si el pescado de acuicultura proviene de una granja con alguna o ninguna certificación medioambiental?


Lamentablemente no, puesto que las leyes que regulan el etiquetado no obligan a especificar el sistema de pesca utilizado ni las certificaciones. Estas omisiones son graves, y deberían corregirse de inmediato.


De momento, sólo disponemos de Guías para el consumo responsable de pescado





Y unas cuantas recomendaciones:

  • Si vamos a consumir gambas o langostinos, siempre conviene rechazar los productos de la acuicultura, y consumir aquellos que sean frescos y procedan de zonas frías y templadas, donde el daño es menor.
  • El salmón es un producto a evitar donde los haya. Un simple vistazo al precio permitirá distinguir el salmón salvaje del cultivado: la pesca ha sido tan intensiva y la población de salmón salvaje tan escasa, que el precio de éste es prohibitivo. El 60% del salmón de nuestros mercados se produce en granjas de acuicultura; hacinados, los salmones son tratados con antibióticos, alguicidas y otros productos químicos.  Según un estudio publicado en la revista Science, en los salmones de cultivo se han encontrado altos índices de 14 contaminantes organoclorados, como PCB, CCT, HCB o dioxinas, muy peligrosos, sobre todo, para niños y embarazadas. Ni el color del salmón cultivado es natural; de no añadir colorantes como el Canthaxanthin o el Asthaxanthin, la carne del salmón cultivado sería gris. Además, hay un grave riesgo de que, si escapan los salmones criados en granjas, puedan desplazar a la población natural y transmitir infecciones. A todo ello, hay que sumar las enormes cantidades de pienso que consumen: como decíamos, se necesitan entre 3-4 Kg para engordar 1 Kg de salmón.
  • Esto mismo, aplica para la dorada y la lubina
  • El grave estado de las poblaciones de la mayoría de peces planos, como el rodaballo, aconseja limitar su consumo… La mayoría de estos peces provienen de pesquerías de acuicultura de gran impacto ambiental.

Pezqueñines NO



Asimismo, como consumidores responsables, debemos denunciar la venta de pescado de talla ilegal.


Y no solo los boquerones, los chanquetes… Los mercados locales ofrecen a menudo “merluzas jóvenes” (pescadilla, pijota, carioca, lluçet) de longitudes inferiores a un palmo.


Todo esto es muy grave, por ser ejemplares inmaduros: no se han llegado a reproducir.





También es importante comparar las políticas de compra de los principales grupos de distribución alimentaria, y analizar quién ha hecho un mayor esfuerzo a la hora de ofrecer productos pesqueros sostenibles, como ha hecho Greenpeace.

El Hundimiento



Paradojas del destino: los humanos empleando barcos para pescar la sardina… rompiendo la cadena trófica… y consiguiendo que la sobrepesca de la sardina sea un torpedo que impacte directamente en la linea de flotación de la supervivencia humana. Otra batalla perdida. ¿ Fin de la guerra?.





El entierro de la sardina, podría ser el nuestro…


… si no damos la lata.





22 de abril. Día de La Tierra. Día del Mar.




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