Archivos para 29 julio 2010

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Diíta



La coordinadora del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la doctora Susana Monereo, pone de manifiesto que “sólo nos acordamos de los kilos de más cuando hay que quitarse la ropa, y esto es un gran error”.


Cierto. Un gran error. Porque no habría que acordarse nunca. Siempre es buen momento para el disfrute, sin importar los kilos estéticos.



Pero, en este caso, Monereo se refiere a la “operación bikini” típica de cada verano, y a los  efectos adversos de las dietas milagro, en esa o en cualquier otra estación del año, ya que pueden causar problemas sobre el metabolismo, además de producir un “efecto yó-yó”, que no se refiere al egocentrismo propio de la sociedad de consumo, sino al efecto de recuperar (e incluso superar) el peso perdido en un breve periodo de tiempo.  El 90% de las personas que empiezan una dieta recuperan el peso a los 5 años.





Es una curiosa y desafortunada paradoja que este problema afecte a las sociedades del primer y segundo mundo debido a factores de riesgo directamente relacionados con los hábitos de vida sedentaria, con la ingesta de alimentos hipercalóricos (ricos en grasas y azúcares, pero escasos en vitaminas, minerales y otros micronutrientes)… y con la TV. Mientras unos tienen que recorrer 20 kilómetros para llegar a los pozos de agua, para otros, mana de un grifo situado a pocos metros. Mientras unos solicitan donaciones de leche (como en Haití), otros la tiran. Mientras unos intentan prolongar su esperanza de vida más allá de los 45 años, otros se enfrentan a la obesidad, como su principal causa de “muerte previsible“. Así es este sistema de desigualdad sin sentido.

Según los dietistas-nutricionistas como Julio Basulto, verdaderos profesionales especializados del tema, las dietas saludables son sólo aquellas que son eficaces a medio y largo plazo, contribuyendo a prevenir la mayoría de enfermedades crónicas, y a ser un pilar de la salud.


Esto descarta todas aquellas que proclaman ser “rápidas y sin esfuerzo“, pero son perjudiciales, y, por tanto, fraudulentas, como las pobres en hidratos de carbono, las ricas en proteinas, las de ayuno y/o semiayuno, las de la sangre, las disociadas, la macrobiótica, las tóxicas, las orgánicas, de la sopa quemagrasas, del pomelo, del limón, la del calendario, la de la hora, la de los colores, la de la alcachofa


Son dietas peligrosas. Y todas cuestan dinero, bien en pastillas, zumos, jarabes y otros complementos.


Prometen ser naturales. Pero lo natural no siempre es lo recomendable. La coca y la cicuta también son naturales, pero no por ello son de ingesta habitual recomendable (sí… en ambos casos, está confirmado).



No hay una “educación nutricional“. Por qué iba a haberla… tampoco se enseña a cocinar (asignatura que debiera ser obligatoria en los colegios). Nada sorprendente en un sistema basado en el Dinero, donde no se explica a los niños por qué hay hambre en el mundo (ni a los mayores), donde no se forma a las parejas para ser padres (criar y educar), ni se evita que los que nacen desarrollen psicopatía (dado que 1 de cada 5 se comporta como tal de adulto).



¿ Es importante la “educación nutricional” , comparada con esos y otras posibles conocimientos ?



En principio, sí. Este tema, no sólo aglutina aspectos tan diversos como sanidad, industria agroalimentaria y desarrollo sostenible… de él, también depende la salud de cada uno. Sólo decíamos, “en principio”, porque, salvo que seas miembro del exclusivo club de los 144.000 que se salvarán en el Apocalipsis cristiano, no te queda por vivir más vida que ésta.





Y, por esa misma razón, hay quien se quiere aprovechar de ello. Como ya vimos, no una, ni dos, sino ya en varias ocasiones, se trata de un terreno abonado para que, al calor de la superstición, proliferen estafadores y timadores, cuando, en nuestro afán por mejorar nuestro peso (un 23% por salud, y un 73%… por estética), bajamos la guardia y nos convertimos en crédulos snobs,  suponiendo que “a nadie se le ocurriría mentir, engañar o robar con estas cosas“.


Y, bajo el amplio abanico de dietas, se esconden multitud de falacias sobre la alimentación.


Algunas mitos y verdades sobre la alimentación



No comas pan”.


Es una falacia. La revisión de estudios científicos realizada por el Grupo de Investigación de Nutrición de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, demuestra que una dieta rica en pan, y particularmente, integral, se asocia con un menor Indice de Masa Corporal y con una  menor circunferencia de cintura a lo largo del tiempo; en cambio, no se asocia a incrementos de la adiposidad.


Por cierto, los ‘hidratos de carbono’ (también llamados ‘glúcidos’‘carbohidratos’) del pan, arroz, pasta, legumbres y fruta deberían suponer al menos el 50% de nuestro aporte energético.


Reducir el consumo de fibra es pésimo para el intestino. Tomar muchas grasas saturadas, es quebrar la salud del corazón; máxime cuando casi el 70% de los adultos tenemos el colesterol elevado.


La Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2007, establecía: “Las dietas ricas en hidratos de carbono son cruciales para el control del sobrepeso y la obesidad“.


En agosto de 2000, la revista The Proceedings of the Nutrition Society, concluía: “Aconsejar un incremento del consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono, conduce a mejores resultados que aconsejar la disminución del consumo de alimentos grasos“.


Para llenar el estómago, si no comes lo que debes, es que estás comiendo lo que no debes (como dicen en Andalucía, “donde entra tajá, no entra rebaná“). Mejor rebanadas de pan, que lonchas de chicha.


“Los alimentos orgánicos son más nutritivos que los convencionales”


En agosto de 2008, un estudio llevado a cabo por investigadores del Departamento de Nutrición Humana de la Universidad de Copenhague, y publicado en la revista Journal of the Science of Food and Agriculture, concluyó que no existen razones científicas para sostener que la comida orgánica es mejor que la que ha crecido con pesticidas y productos químicos. Los expertos analizaron zanahorias, coles, guisantes, manzanas y patatas tras su cultivo en 3 medios: ‘tierra con poco estiércol’, ‘estiércol con pesticidas’, y ‘tierra con fertilizantes minerales y pesticidas’. No hubo diferencias nutricionales tras la cosecha.


A continuación, alimentaron con estas cosechas durante 2 años a 3 grupos de animales, y tampoco detectaron diferencias. Por tanto, las conclusiones desautorizan la creencia de que los alimentos cultivados de forma orgánica contengan más nutrientes que aquellos cultivados de forma convencional.


Por supuesto, lo anterior no exime de lavar los alimentos, no legitima el uso de cualquier pesticida, ni tampoco sirve de excusa para cultivar transgénicos. Pero no merece la pena pagar 3 veces más, por lo mismo.


“El calcio es bueno para la osteoporosis”


Eso es un mito. El calcio, tomado de manera aislada, no ha demostrado efecto significativo sobre la incidencia de fracturas en mujeres con osteoporosis posmenopáusica, según concluyó la Sociedad Española de Reumatología en 2006. Una extensa revisión de la literatuta científica publicada en diciembre de 2007 en la revista The American Journal of Clinical Nutrition confirmó que los suplementos de calcio (pastillas o similares) podrían aumentar el riesgo de fracturarnos la cadera. Al parecer, tomar calcio poor encima de las recomendaciones, hacen más frágiles nuestros huesos.


Demasiados productos lácteos, especialmente en la forma desnaturalizada que se venden en los supermercados, pueden ser el origen de muchos problemas de salud; los problemas de calcio se evitan mejor manteniendo una dieta equilibrada. Enfermedades como la osteoporosis, están íntimamente relacionadas con factores como la mala alimentación, el sobrepeso y el estrés.


“La miel es maravillosa, porque brinda un sinfín de propiedades medicinales”


Otra falacia. La cantidad de nutrientes que contiene la miel es irrisoria. Legalmente, para que un alimento sea “fuente” de una vitamina o mineral, debe aportar al menos un 15% de las recomendaciones de ese nutriente por cada 100 gramos de alimento ingerido. Pero, 100 gramos de miel contienen un 0% (nada) de tiamina (vitamina B1), y un 0,121% de niacina (vitamina B3)… Habría que tomar 2 Kg de miel diarios para cubrir el 15% de niacina recomendada. Mejor que no.


La miel tampoco tiene propiedades antioxidantes, ni cura quemaduras, ni actúa como antibiótico, ni mejora los constipados… Es un mero azúcar, que aporta calorías “vacías“… y produce mucha más caries que el azúcar
refinado
.


“Las legumbres no son saludables, porque inhiben o bloquean a otros nutrientes más importantes, y por eso hay que comerlas con mucha moderación… Es más, las lentejas son tóxicas.”


Todo lo contrario. Las legumbres son un alimento básico en una dieta sana y equilibrada. Son fuente de hidratos de carbono y de proteínas de buena calidad, aportan minerales esenciales como hierro -algunas de ellas, incluso más que la carne-, calcio, zinc, potasio, fósforo y magnesio, y algunas vitaminas, como la B y la E. Son un lujo nutritivo, a un precio inmejorable.


Puede que el intestino se “resista” un poco a la comida sana… pero, según el Colegio Americano de Gastroenterología.. emitir unos 14 gases al día es una prueba de salud intestinal. Aún así, hay trucos para evitar los gases: comer 6 veces al día en lugar de 2 ó 3; comer despacio; masticar bien; beber agua; cocinar bien las legumbres y luego dejarlas reposar 1 hora en el agua de la cocción… Las sustancias responsables del mal olor de los gases se encuentran, sobre todo, en huevos, carne, coliflor, ajo y cebolla. Pero, por cierto, comparativamente, ¿ qué provoca más flatulencias ?… Pues las bebidas carbonatadas, como refrescos y cerveza (por las burbujas… otra razón para beber agua), y el fumar (por tragar el aire).


“El Omega-3 debe ser una de la principales armas para tener un corazón sano”


Falso. La publicación British Medical Journal afirma que no se ha demostrado un efecto claro de los Omega-3 sobre la mortalidad general, sobre los eventos cardiovasculares combinados, sobre el  cáncer ni sobre la demencia (). Tampoco mejoran ni el rendimiento intelectual ni el físico, según queda registrado en la base de datos médica http://www.pubmed.gov.


No comas fruta después de las comidas principales, porque produce malas digestiones y genera obesidad”


Otro mito. El orden en que se ingieren los alimentos no importa, porque la cantidad de calorías es la misma. Tampoco es cierto el mito que afirma que si se toma la fruta después de las comidas, ésta fermenta en el estómago: la fruta no fermenta en el estómago, independientemente de que se tome antes o después de comer; el estómago no es un departamento dividido en diferentes alturas, por lo que el hecho de que la fruta se tome al final de la comida no significa que ésta quede en la parte superior del estómago y vaya a fermentar. Por cierto, es conveniente tomar todos los días al menos 3 piezas de fruta para poder llevar a cabo una dieta sana y equilibrada que favorezca nuestro estado de salud.


“El limón es bueno como depurativo del ácido úrico”


No ha podido demostrarse el supuesto efecto del limón sobre la fatiga, la acidez gástrica, la hipertensión, la insuficiencia renal o la gota. Y, especialmente en verano, es conveniente saber que un granizado de limón lleva 16 terrones de azúcar.


“La valeriana te relaja para dormir bien”


Pues no. En junio de 2007, investigadores de la Universidad de Washington concluyeron que las evidencias no apoyan la eficacia clínica de la valeriana como una ayuda para dormir o para tratar el insomnio; un placebo, sirve igual.



“El ajo es muy eficaz en la reducción del colesterol y triglicéridos en sangre”
Es otra falacia. Según los estudios de Archives of Internal Medicine de 2007, ni el ajo baja el colesterol, ni mejora otros parámetros sanguíneos relacionados con el riesgo cardiovascular.



“Los frutos secos engordan



Sin embargo, los estudios muestran que incorporar frutos secos en la alimentación no sólo no conduce a un aumento de peso, sin que, incluso, podría ayudar a su control. La clave está, en parte, en el consumo razonable. En este sentido, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) recomienda consumir entre 1 y 5 raciones por semana de frutos secos al natural, de los que haya que pelar, entendiéndose como ración el equivalente de 25 gramos de frutos secos (peso sin cáscara).


Según los resultados del estudio PREDIMED, las personas que suplementaron su dieta con aceite de oliva tenían una disminución del 8% en los indicadores de inflamación en las arterias; para las personas que suplementaron su dieta con frutos secos, la cifra mejoró: disminuyó el 9%.



“La ingesta de leche y de productos lácteos
no fomenta el colesterol, ni aumenta los riesgos cardiovasculares”


La principal fuente de grasas saturadas en Occidente son los cárnicos y los lácteos. Le siguen los pescados y los huevos. Tres vasos de leche entera contienen tanta grasa saturada como 150 gramos de beicon, y eso que sólo contienen un 3% de materia grasa. Y con los quesos es aún peor: el “curado” suele tener en torno al 60%, y el “fresco“, un 15%. Escoge lácteos desnatados.


“La leche artificial puede sustituir a la leche materna”
La artifical es la peor opción. A veces, es inevitable administrarla, sobre todo, si la madre trabaja fuera y otra persona ha de alimentar al bebé. Pero habrá que asumir varias cosas. Es sabido que la leche artificial no contribuye a la defensa contra las infecciones, a prevenir alergias y a proteger contra diversas afecciones crónicas, como lo hace la materna. Pero existe un efecto menos conocido… La leche artificial favorece que se tenga obesidad en la edad adulta. Eso es así porque en la leche materna hay presentes hormonas, como la lectina, que facilitan que el niño/la niña vayan regulando el quilibrio entre hambre, saciedad y grasa corporal, de forma correcta.


El estado de ánimo

A pesar de que el cerebro sólo representa un 3% del peso corporal total, es responsable del consumo del 20% de la energía que extraemos de los alimentos. Su funcionamiento requiere  oxígeno y de glucosa, pero, además, son necesarios otros nutrientes para el desarrollo de funciones de la mente, como la memoria, la concentración y el pensamiento.


Una alimentación desequilibrada puede producir carencias específicas de vitaminas o minerales que se manifiestan mediante síntomas o sensaciones como apatía, desgana, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de atención, fallos de memoria, de concentración, e incluso depresión.


En las personas bulímicas, la depresión aparece como causa y como consecuencia. Casi en la mitad de los casos, tienen o han tenido un trastorno afectivo. Otras alteraciones psíquicas que pueden estar presentes son: intentos de suicidio, consumo de drogas o alcoholtrastornos de pánicoansiedad (previo o posterior al esporádico,  voraz e impulsivo atracón), fobia social (porque no se gustan), puede ser la causa definitiva de abandono del trabajo o estudios, irritabilidadalteraciones del sueño, alteraciones de la personalidad… incluso cleptomanía (el impulso obsesivo e incontrolable de robar objetos sin ningún valor monetario ni sentimental).





La psicopatología de la bulimia se basa en la profunda, arraigada, pero errada, idea de que sólo a través de la delgadez y su “atractivo“, se podrá triunfar en la sociedad. La bulimia suele presentarse junto con un fuerte sentimiento de inseguridad y con problemas graves en la autoestima, en relación directa con el peso o con la imagen corporal (‘autoimagen’).


Pues bien. Varios estudios han demostrado que las personas con bulimia presentan una disminución en la función de la serotonina, lo cual explicaría la ausencia de saciedad y las consiguientes comilonas, sobre todo a base de azúcares.


Cuando éstos se encuentran en niveles bajos en el organismo, puede desencadenar episodios de tristeza, ansiedad, irritabilidad, insomnio… y todo el cuadro bulímico. De ahí la apetencia e ingesta excesiva, sobre todo de azúcares industriales (pasteles, golosinas, galletas y repostería en general), y particularmente por el chocolate, el alimento preferido para favorecer la síntesis cerebral de serotonina.


La serotonina es importante…. porque hace la felicidad. Es una hormona que influye en el humor, regula el sueño, la presión sanguínea… y el apetito.


Es una paradoja que comer equilibrado sea vital para regular la hormona que sacia el apetito por comer. Pero así es.


Tradicionalmente, la bulimia se consideraba una enfermedad mental.


La doctora Sabine Naessén, que trabaja en el Instituto Karolinska, descubrió que algunas mujeres con bulimia tienen también un desequilibrio hormonal que consiste en la sobreproducción de testosterona; este enfoque aún requiere más estudios…


Pero, entretanto, ¿ no tiene más sentido cuidar la alimentación, para así favorecer la regulación correcta de serotonina ?


Digo yo.




En la salud, no hay (tampoco) milagros



No existen “dietas milagro” ni “dietas rápidas”… Sólo existen “dietas para vaciar tu bolsillo con una rapidez milagrosa“.


Veamos 9 pistas para detectar esas dietas fraudulentas:

  1. Prometen resultados rápidos
  2. Profetizan resultados asombrosos, mágicos
  3. Prohíben el consumo de un alimento, o de un grupo de alimentos
  4. Contienen listados de alimentos buenos y malos
  5. Exageran o distorsionan la realidad científica de un nutriente
  6. Incluyen o se basan en el consumo de preparados que, casualmente, vende quien promueve el tratamiento dietético
  7. Los preparados (productos dietéticos o similares) son carísimos… comparados con el coste de los alimentos comunes que sí que reportarían los mismos resultados prometidos
  8. Incluyen relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad
  9. Contienen afirmaciones que contradicen a la comunidad científica



Es más. Hablando de los productos basados en “hierbas naturales” para adelgazar, la Food and Drug Administration (FDA), tras analizar 28 de ellos, comprobó que contienen sustancias tóxicas y prohibidas, como la sibutramina, el ribonamant, la fenitoína, la fenoftaleína y la bumetanida.
Y en lo que respecta a los “complementos de última generación“, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha verificado que carecen de ensayos clínicos que los avalen y, en este sentido, citan como ejemplo varios estudios presentados en el Congreso Internacional de Obesidad, que se celebró en Estocolmo, que demuestran que su consumo no es eficaz. Entre estas sustancias, se encuentra algunas tan ‘populares’ como L-Carnitina, la fibra soluble, el polvo de guaraná, el té verde, el chitosán, el ácido linoleico conjugado (CLA), la goma guar y el glucomanano.




No más dieta: haz tu diíta

  • Ninguna dieta saludable requiere comprar botes, pastillas o suplementos.
  • Los nutrientes, de forma “aislada“, no producen maravillas; vender productos con ese anuncio no es ético, ni científico… y además es ilegal y denunciable (por el Real Decreto 1275/2003).
  • Comer de todo ó “comer variado” no son lo mismo que “comer equilibrado“: las proporciones de cada tipo de alimento son cruciales. Comer equilibrado significa, sencillamente, escoger más cantidad de unos alimentos que de otros. Los que debemos seleccionar y priorizar, según todas las organizaciones sanitarias, son a los que no necesitan anunciarse para que sepamos que son sanos, y que están recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “tu dieta” debe estar basada en alimentos de origen vegetal:
    Frutas enteras
    Hortalizas (espinacas, acelgas, apio, alcachofa, guisante, cebolla, nabo, puerro, zanahoria, remolacha, patata, berenjena, lechuga, pimiento, tomate, coliflor, remolacha, rábano…)
    Legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, habas, guisantes…)
    – Frutos secos
    Cereales integrales (pan integral, arroz integral, pasta integral…)
  • La “dieta mediterránea” no significa atiborrarse de paella, sino en el consumo habitual de esos alimentos, más el pescado y el aceite de oliva. Como hemos comentado, son muy importantes los hidratos de carbono. Pero fijaros que se recomiendan los hidratos de carbonocomplejos“, de “combustión lenta”: una verdura, un fruta…Lo que no tiene sentido es tomar aspirinas para prevenir los infartos, en lugar de dejar de comer hamburguesas con queso.
  • La regla de oro para poder adelgazar es no tener hambre. Comer 6 veces ó más al día, disminuye el riesgo de padecer afecciones cardíacas entre un 10 y un 20%, en comparación con quien come 1 ó 2 veces al día.
  • Restringe el consumo de carne roja y de embutidos. En 2009Archives of Internal Medicine publicó, sobre una base de 500.000 individuos, que el descenso del consumo de carne roja podría evitar la muerte por enfermedades cardiovasculares y cáncer del 11% de varones y del 16% de las mujeres, debido a su alto contenido en grasas saturadas (3 veces mayor que en las carnes blancas). Por cierto, esas grasas saturadas se acumulan en la zona abdominal
  • Entonces, ¿ cuánto de grasas saturadas ?… Lo mínimo posible, huye de ellas. Sólo precisamos el 7% de ese tipo de nutriente, y está ya tan extendido…
  • Los lácteos, desnatados.
  • Bebe agua… La cantidad: según tu sed.
  • Toma poca sal
  • Nada de azúcares “simples”, de “absorción rápida”, presentes en los refrescos, así como los zumos de fruta, mermeladas y bollería industriales… como ya vimos.
  • Del alcohol y tabaco, ni hablamos.






Finalmente, no hay una buena dieta sin ejercicio físico. Quien te diga lo contrario, miente. La revista Obesity Review pulicó en febrero de 2006 una investigación relacionada con la costumbre de subir en ascensor en vez de por las escaleras, llegando a la siguiente conclusión: un incremento del 2,8% en el uso de escaleras en lugar del ascensor, se traduce en una pérdida de peso (y/o prevención de ganancia de peso) de 300 gramos al año. Si te parece poco, aumenta el porcentaje y el número de años, y verás.


Eso de que hay gente que come de todo y no engorda es un mito… Hay excepciones, pero la mayoría de los que no engordan, cuando analizas lo que comen durante un buen periodo, averiguas que ajustan lo que comen, con lo que gastan.


El tener alimentos industriales a nuestro alcance, combinado con un actividad física muy baja, hacen que, como no hagamos un esfuerzo continuo para cuidar el peso, éste aumente sin remedio.


El 71% de los españoles –el 68,5% de los hombres y el 73,7% de las mujeres- no realizan ningún tipo de actividad física en su tiempo libre.


Qué casualidad más causal, que las cifras coincidan con las del número de personas que han hecho o hacen dieta.


Las ventajas y beneficios de realizar de manera sistemática ejercicio físico, incluyen la mejoría del sistema respiratorio, circulatorio, nervioso, óseo, endocrino, etc, sin olvidar los muchos condicionantes positivos que tiene sobre nuestro estado mental… Todo eso, si haces,  al menos, 30 minutos diarios andando a buen ritmo.





En suma, para mejorar nuestra salud y además perder peso: una dieta sensata y más ejercicio físico.


La fecha objetivo, que sea también realista: mínimo, a 6 meses.


Sin tomarlo como un “esfuerzo“, sino, como una “costumbre“.


En lugar de dieta de choque temporal,  hagamos dieta saludable cada día.


Sería hacer… en lugar de tu dieta, tu diíta.





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