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Dic
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7. Mandelamancha




Cuando Mandela muera, será cuando todos los sudafricanos dejen a un lado sus diferencias políticas, unan sus manos, y honren juntos al que, probablemente, sea el más grande sudafricano de la historia
(Frederik Willem de Klerk, último presidente blanco del régimen de apartheid de Sudáfrica en el siglo XX)






En 1998, tras dejar atrás 27 años de prisión y 5 de gobierno del país, el periodista John Pilger recordó a Mandela su promesa electoral de 1990 de “tomar el control” de la economía:


La política del Congreso Nacional Africano, es nacionalizar las minas, los bancos y las industrias, y resulta inconcebible cambiar o modificar nuestro punto de vista al respecto. El emprendimiento económico negro es un objetivo que plenamente apoyamos y alentamos, pero, en nuestra situación actual, el control estatal de varios sectores de la economía es inevitable“.




Pero la economía mixta con sectores nacionalizados y sectores de libre mercado, nunca ocurrió.




Unos años antes, durante la década de los 80′, el régimen de segregación racial (‘apartheid‘) presidido por P. W. Botha, ofreció generosos préstamos a empresarios negros, permitiéndoles crear empresas fuera de los territorios asignados a la mayoría negra por la minoría blanca.


Rápidamente emergió una burguesía negra, pareja a un creciente clientelismo.


Unos pocos negros redujeron las diferencias de nivel de vida con los blancos, pero aumentándolas con la gran mayoría negra.


En paralelo, Mandela realizaba negociaciones secretas. En 1982, fue trasladado, junto con la cúpula de su partido, el ANC, desde la prisión de Robben Island a la de Pollsmoor, donde podían mantener entrevistas.


El régimen de apartheid quería separar del entorno más joven y radical a los viejos “moderados” del ANC: Mandela, Thabo Mbeki y Oliver Tambo), con los cuales “se podía negociar“.


Además, la élite del ANS en el exilio se reunió con la élite afrikaner en Mells Park House (cerca de Bath, Inglaterra). Asistieron las mismas grandes empresas sudafricanas que habían apoyado y sustentado el régimen de apartheid.


El 5 de julio de 1989, el “Gran Cocodrilo“, P.W. Botha, sirvió un té a Mandela fuera de los muros de su prisión.


El 11 de febrero de 1990, Mandela era liberado.




Biz bis




Para las empresas extranjeras, incluir un rostro negro en el consejo de administración de las empresas venía a significar que nada había cambiado.


Los jefes del ANC, incluido el propio Mandela, se mudaron a mansiones y resorts con campo de golf.


Con las elecciones democráticas de 1994, el apartheid racial terminaba, pero el apartheid económico se mantenía, con un nuevo rostro al frente.


En la mismísima apertura del Parlamento, en 1995, Mandela soltóEl gobierno literalmente carece del dinero para acometer las demandas propuestas“, añadiendo que, respecto a la política social: “Hay que terminar con la cultura de dar por hecho que el gobierno está obligado a hacer sin demora lo que se le demanda“.


En 1996, la fraseNo queremos enfadar a las grandes empresas, y que vuelen y se lleven su dinero“, quedaba desmentida por las medidas para permitir a los empresarios sacar su dinero del país, y a las empresas trasladar su sede al extranjero, casi siempre a Londres y Nueva York.


Poco tiempo después, Mandela afirmaba: “Puede llamarme Thatcherita, pero, para este país, la privatización es la política fundamental“.


Como resultado, en 2001, el especulador George Soros anunciaba en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza): “Sudáfrica está en manos del capital internacional.”




Bailongo




Las frases de que la riqueza y la creación de empleo llegarían como un “goteo“, se olvidaron en la firma de acuerdos de fusión y reestructuraciones amiguistas que costaron cientos de miles de puestos de trabajo.


En los arrabales, la gente volvía a padecer los desalojos de la era del apartheid, y veía cómo las incipientes mejoras eran socavadas por los excesos y la corrupción del “neoliberalismo” al que el ANC se consagró.


La agenda incluyó todos los servicios: agua, teléfonos, salud, transporte, electricidad, vivienda, medio ambiente


Reaparecieron los crímenes de estado, como la masacre de 34 mineros de Lonmin (Marikana) en 2012, que evocaban la infame matanza de Sharpeville más de medio siglo antes… En ambos casos, con motivo de manifestaciones que clamaban justicia.


El 70% de los jóvenes negros y el 50% de los adultos negros está desempleado. En muchas zonas aún faltan no sólo electricidad y agua potable, sino unas mínimas condiciones higiénicas.


Una familia blanca promedio gana 6 veces más que una negra; el 98% del 60% de niños que pasan hambre son de piel negra; el 17% de toda la población mundial afectada con el virus del VIH (SIDA) es sudafricana.


Decenas de miles mueren cada año por falta de atención médica.


Mandela fomentó el amiguismo con los empresarios blancos ricos, incluidos los que se habían beneficiado con el apartheid.


Lo veía natural, como parte de la “reconciliación“.


La Comisión para la Verdad y la Reconciliación proporcionó impunidad a criminales confesos.


Tampoco hubo compensaciones para las víctimas.


En esta “reconciliación”, sólo una de las partes realizó sacrificios.


Otratransición modélica“… Otro traspaso no rupturista… Otrademocracia de baja intensidad“.






Mariondela




27 años en prisión.


Muchos… o pocos… para según qué lucha.


Suficientes para convertir el objetivo de vencer, en un mero contemporizar.


Para convertir al rebelde en negociador.


Reconocía lo que un sistema puede hacer, al manifestar que muchos de sus carceleros se habían convertido en animales debido al “sistema“.


Conocía lo que el sistema entrañaba, porque era abogado y había leído a Marx.


Le montaron un préstamo del Banco Mundial, y cedió.


Le montaron un movimiento terrorista nacionalista (‘Inkatha‘) enfrente, y cedió.


Le montaron un fraude electoral en las elecciones de 1994 y cedió.


Sabía la importancia de llevar cabo una política de nacionalizaciones en 1990.


Sabía la importancia de abandonar una política de nacionalizaciones, y abordar un política neoliberal en 1995.


Por eso, cuando llegó al poder, prohibió las manifestaciones y huelgas contra su régimen.


No declaró ilegítima y “odiosa” la deuda financiera contraída por el apartheid, y dio prioridad a la política de privatizaciones para pagar esa deuda, en lugar de dedicar los recursos a programas de desarrollo social.


Invadió Lesotho para asegurarse agua barata que luego cobraba cara al pueblo.


El Producto Interior Bruto (PIB) neto ha llegado a cifras per capita con valor “negativo“.




Flores decorativas




Más que vencer, se propuso conquistar a los defensores del apartheid a base de carisma y sonrisas.


Le llamaron “genio político” por su talento para reducir la política al mero arte de la persuasión.


Por ganarse a la gente.


Por su capacidad para seducir al otro.


Por avanzar de obstáculo en obstáculo, venciendo cada uno de ellos, no por ser más fuerte que sus enemigos, sino por ser “más seductor” y “más listo“.


Y creérselo.


Y suponer que los demás se lo creían.


No le importó que le estuvieran manipulando.


Que sus carceleros le fueran abriendo las puertas.


Que fuera transigiendo en cada etapa de transición.


Ir rodeado de neoliberales educados en su propio partido.


Todo ello sólo es posible cuando te da igual la manera de llegar al poder.




Mande




27 años.


Demasiados para un ser humano.


Era un preso conciliador con sus carceleros, aun enfrentándose a sus compañeros, que les consideraban “menos que humanos“, porque cualquiera que hiciese ese trabajo, no podía tener respeto por la humanidad.


No era un revolucionario; sólo un reformador, un negociador.


Al fin y al cabo, conocía de primera mano la adulación.


Era un aristócrata, un miembro de la casa real de Eastern Cape, de modales británicos.


Con sangre real, con envergadura y ademanes de rey.


Un dandy mesiánico cuyo destino de gobernar vio ya trazado de antemano.


Sólo emprendió la lucha cuando se interpusieron en su camino de grandeza.


Cuando le ofendieron a él.


Le llevó muchos años comprender que el apartheid también había ofendido al pueblo.


Ya, desde pequeño, carecía de opinión propia:
A menudo, mi propia opinión simplemente resume lo oído en una discusión“.




Siempre iba en la misma dirección que su adversario.


En prisión, vivía protegido en una burbuja.


Renunciaba a la dignidad cada vez que intercambiaba colaboración por privilegios.


Y eso que la mayoría de privilegios provenían de las huelgas de hambre de los jóvenes presos.


Esos a los que luego daría la espalda al negociar el nuevo régimen.


Prefería vivir de rodillas a morir de pie.


Siempre en la misma dirección que sus rivales.




Popgrama




Y, tras ser liberado, iba a seguirsonriendo“:


“Saliendo hacia mi libertad, sabía que, de no dejar atrás mi amargura y mi odio, hubiera seguido en prisión.”




Y por qué no. Esa trama funcionaba.


Se puede estar en prisión albergando odio y amargura.


Se puede salir en libertad siendo prisionero del odio y de la amargura.


Se puede salir en libertad fingiendo no ser ya un prisionero del odio y de la amargura.


Y se puede sonreír a la galería fingiendo satisfacción cuando en realidad se trata de una farsa. Un montaje. Un engaño. Incluso un chantaje.


El caso es salir.


La adulación corría a raudales.


Le podía el star-system.




Innocuous




Pero el pueblo era ajeno a todo ello.


No supieron leer los signos.


En vida, el pueblo interpretó a Mandela igual de mal que el intérprete esquizofrénico infrapagado por una empresa fantasma interpretó a los oradores que intervinieron en su funeral.


Y eso que sus antiguos compañeros de años de prisión le tildaron de “traidor“, de “vencido” y de “vendido“.


Se aferró a la imagen que le construyeron de icono de la paz y la reconciliación.


No terminaría en el mismo anonimato que los cientos de miles de personas torturadas o ejecutadas en el mundo por no rendirse, sin que su sacrificio haya sido reconocido.


Y, viendo el colapso de la URSS, eligió no ser un proscrito de Occidente.


Por eso, decidió no seguir los pasos de sus, una vez, admirados Fidel Castro y Che Guevara.


Eligió vivir, sin vencer.




Mas-cara


De este modo, a quien consiguió emular fue a Ronald Reagan.


Por lo de actor.


El Tío Tom que sonríe al Tío Sam.


Dijo que había madurado en prisión, pero, en realidad, nunca lo hizo. Parafraseando a Erich Fromm en “El arte de amar“, sus dones y talentos especiales le permitieron utilizar su encanto y ser admirado, como tantos otros políticos de éxito, pero, una cosa es “adaptarse“, y otra, «alcanzar la madurez».


Tampoco supo nunca juzgar a las personas. Confió ciegamente en algunas en las que no debió confiar… Pero fingían adularle y respetarle.


Sólo fingían.


Para él, era suficiente.




Financier




Como boxeador, no es preciso ser pacifista, ni tampoco renegar de la violencia.


Basta con apostar puntualmente por la no-violencia cuando estás contra las cuerdas… No desde los valores éticos, sino desde la conveniencia táctica.


Moverse y protegerse.


Planear el ataque y la retirada.




Mandalo




Su verdadero nombre en lengua xhosa era Rolihlahla, que significa “alborotador“, “el que trae o causa problemas“, pero en el primer día de escuela, siguiendo una costumbre colonial, la maestra asignaba nombres ingleses, y le llamó Nelson.


Durante su vida, recibió más nombres.


Pero acabó siendo otro caso de “revolucionario” caído que se adapta y convierte en culto a un “mesías” dócil y pacífico.


Ofreció una reconciliación basada en “poner la otra mejilla” para que también esa la abofetease el poderoso.


Perdón, compasión, humildad y paciencia son magnánimos sólo cuando se ha vencido; cuando existe legitimidad para ejercerlos sin estar forzado a ello.


De lo contrario, son sólo una máscara.


Una adaptación más, para perpetuar lo mismo.


Mandela murió el día de su liberación. Nació Madiba, con 76 años, solo y aislado. Creció rodeado de estrellas del show-business, de millonarios y de reyes de Occidente que fueron a adorarle. Fue chantajeado por EEUU, el GATT y la deuda con el FMI y el Banco Mundial. Se cambió de ropa varias veces al día, casi con la misma rapidez con que cambiaba sus políticas. Denunció a EEUU por “cometer inenarrables atrocidades en el mundo“, pero bloqueaba y falsificaba un informe de elecciones fraudulentas en Lesotho para invadirlo y asegurarse el acceso barato al agua de uno de los países más pobres del mundo. Descendió al infierno de asistir a las confesiones de crímenes, sin perseguirlos ni resarcirlos. Resucitó de entre los olvidados por la pobreza y el SIDA, subió a los cielos en múltiples vuelos huidizos, y se ha sentado a la derecha de De Klerk, cuyo reino no ha tenido fin.


Vino para liberarnos de la esclavitud racial, y nos condenó a la esclavitud económica.


Pero habían sido 27 años en prisión.


Era un anciano.


No le mereció la pena.


Prefirió comer, jugar, conducir y seducir.


Su muerte ha derramado lágrimas de cocodrilo propias de P.W. Botha.


Su gloria ha sido globalizada porque no incomodó al orden establecido por el poder global.


Una gran obra que ha fracasado por el mutis de un actor de porte aristocrático, que, tras la máscara del triunfo político personal de Madiba y su elevación al Olimpo de los héroes universales, escondía la amarga e incoherente derrota del hundido pueblo de Mandela.




Congratulaciones




Cuando el ex-presidente terminó su incómoda entrevista con John Pilger de 1998, le fue dando palmaditas condescendientes, como perdonándole por haberle contrariado.


Caminaron juntos hasta su Mercedes, plateado como sus sienes, y desapareció entre un montón de hombres blancos con brazos enormes y cables en los oídos.


Uno de ellos dio una orden en la blanca lengua afrikaner, y se esfumaron.











04
Sep
11

Tragedias griegas – 2 – Odisea






Presentamos el capítulo del documental “DEUDOCRACIA“, de Aris Hatzistefanou y Katerina Kitidi.


Aborda el concepto de “deuda odiosa“, entendiendo como tal aquella deuda que se contrae por los gobernantes de un país de forma ilegítima, ilegal y/o inconstitucional, contraviniendo por tanto los fundamentos del Derecho.


Aplicándolo, la Deuda deja de ser “eterna“.


La Banca presenta un “punto débil“.


Y, por eso, sus mercados emiten “cantos de sirena” de apaciguamiento, y se apresuran a conseguir que sus políticos impongan, en la Constitución de cada país, la obligación de pagar la Deuda, sea cual sea el origen y destino de ésta.





El documental está en idioma griego, español e inglés, con nuevos subtítulos en español revisados y actualizados.


Este es el enlace para el visionado: Deudocracia


[DEUDOCRACIA – 2ª PARTE]





Al igual que en Argentina, el objetivo no es salvar la economía sino, más bien, a los Bancos y a las grandes empresas.





El FMI ejerció una gran presión sobre Argentina para que pagase sus deudas.


Muchas de las deudas estaban infladas, porque fueron transferidas de grandes empresas y de algunos de los Bancos más grandes del mundo, al Tesoro público, en un proceso agilizado por el FMI.


Se han adoptado medidas de “estabilización” para evitar que Grecia quiebre y deje de pagar la deuda.


Esas NO son medidas para reducir la deuda.


Es más que evidente que la deuda seguirá aumentando rápidamente, no sólo a pesar de esas medidas, sino, además, como consecuencia de las mismas.


Las medidas buscan claramente proteger a los prestamistas, proteger a los Bancos.


En pocos meses, el Gobierno griego dará a los Bancos 108.000 millones de euros, que es casi la cuantía total de los paquetes de rescate que recibió del FMI y de la UE.


(Extracto del documental “Genocidio social“)


Cuando Argentina se enfrentó a una situación similar… varios de los responsables fueron castigados.





La imagen de los presidentes que abandonan el palacio presidencial en helicóptero aún atormenta al FMI y a sus cómplices.


(Consigna: “Igual que en Argentina, una mágica noche, veremos quién es el primero en subirse al helicóptero.”)


(Graffiti: “Rebelión contra el Empobrecimiento”)


Un año después de la intervención del FMI, Grecia desplegó un intenso programa de “simplificación“, “racionalización” y “limpieza“.


Los delegados del FMI, la UE y el BCE se establecieron en Atenas de forma permanente, dictando sus políticas con un documento inconstitucional.


(Habla Dominique Strauss-Kahn, Presidente del FMI)


“La reforma de las pensiones fue un hito, pero ahora debemos ajustar los salarios a la productividad.”


Hoy día, ¿qué es Grecia?





¿Un país libre?… Si.


¿Independiente?… No.


Nos han reducido a meros vasallos.


Libertad es una cosa, soberanía nacional es otra.


El problema es que nuestro país ha perdido su soberanía nacional.


(Titular: “Hambre y pobreza para 20 años”)





(Titular: “Cierran 1.056 colegios”)


En estrecha colaboración con sus prestamistas extranjeros, el gobierno se vuelve contra los ciudadanos, al adoptar duras medidas de austeridad.


El resultado es: pobreza, cierres y desempleo.


(Habla Nikitas Kanakis, presidente de “Médicos del Mundo – Grecia”)


Lo que ocurre en en el centro de Atenas es una crisis humanitaria.


Tiene todos los rasgos distintivos: personas que padecen hambre ó están sin hogar, que carecen de medicamentos y atención médica… Personas que sólo dan vueltas por las plazas…


No es muy distinto de lo que vemos en los países del Tercer Mundo.


Y eso que nosotros sólo tratamos con los más pobres entre los pobres.





Hay personas que aún mantienen algunos derechos de la Seguridad Social, pero que son insuficientes.


Como decía una mujer jubilada: “O comida, o medicina… Pero no puedo pagar las dos”.


Las medidas del gobierno no sólo empeoran las condiciones de vida de los ciudadanos.


Además, suponen una amenaza directa e inmediata para sus vidas.


(Habla Panos Papanikolaou, neurocirujano)


“Hasta ahora, TODOS los países ‘apoyados’ por el FMI han sufrido una brutal caída de la ‘esperanza media de vida’, es decir, del número medio de años que viven las personas.


Hay países donde, tras la terrible experiencia del FMI, el promedio de vida se redujo entre 5 y 10 años.


Con los recortes a los que enfrentamos ahora, es seguro que nuestra esperanza de vida se reducirá considerablemente.”





Los ciudadanos reaccionan.


El gobierno está rompiendo los más elementales principios de la democracia.


La penalización del uso de capucha, las detenciones injustificadas, y por policías que llevan capucha… son medidas propias de un régimen paramilitar.


(Pancarta:  “Esta <<liberalización del gas lacrimógeno>> nos deja sin dinero para la educación gratuita.”)


(Habla Alain Badiou, filósofo)


Las crisis siempre desembocan en medidas antisociales y antipopulares, que pueden ser especialmente duras.


Así es como el Capitalismo controla la situación.


Por supuesto, el Capitalismo debe conseguir que estas medidas sean aceptadas.





Para ello, emplea la violencia.


En respuesta a la alerta de tormenta financiera, la Democracia deja paso a la Deudocracia.


(Graffiti:  “Pobres, no os comáis unos a otros… ¡Comeos a los ricos, están más gordos!”)


La crisis capitalista provoca una devaluación general.


La devaluación del valor se debe a la especulación financiera.


Alguien tiene que pagar esta devaluación.


Sin embargo, los capitalistas no tienen la menor intención de pagarla.


No son, para nada, altruistas.


Pero, si los que causaron la crisis no están dispuestos a pagar, ¿por qué deberíamos pagar nosotros?


En el pasado, docenas de países han logrado rechazar las deudas no contraídas por sus ciudadanos, ateniéndose a normas del Derecho Internacional, tales como el concepto de “deuda odiosa“.





(“La historia de la deuda odiosa“)


Retrocedamos a los años 20′, con Alexander Sack.


Sack era ministro, y especialista en derecho de la Rusia zarista.


Tras la Revolución de 1917, dio clases en universidades de Europa y EEUU.


En 1927, se le ocurrió una idea brillante: el concepto de “deuda odiosa“.


Una deuda es “odiosa” si concurren 3 requisitos previos:

1. El gobierno del país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.

2. El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para el pueblo.

3. El prestamista está informado de esta situación, pero se hace el tonto.





Las propuestas de Sack suenan progresistas, incluso revolucionarias…


Pero, en realidad, ese concepto ya había sido usado antes para servir a los intereses de una superpotencia emergente: los EEUU de América.





EEUU ya habían usado el concepto de “deuda odiosa” en 1898, cuando ganaron la guerra hispano-estadounidense, y se anexionaron Cuba.


Su problema era que, junto con Cuba, iba la deuda contraída por el régimen colonial español.


Y, dado que el colonialismo español había durado 4 siglos, desde 1492, cuando Colón llegó a América, hasta 1898… la deuda era muy elevada.


Por supuesto, los EEUU no tenían ninguna intención de pagar por los errores de regímenes anteriores, así que declararon que la deuda de Cuba era “odiosa“, y, simplemente, se negaron a pagarla.


Pero lo mismo había sucedido en México, unas décadas antes.


Cuando los republicanos derrocaron al emperador Maximiliano I, declararon que su deuda era “odiosa“.


Maximiliano había pedido enormes sumas de dinero, a tipos de interés excesivamente altos, para hacer frente a la sublevación contra él.





Como debía mucho a sus prestamistas, pero, sobre todo, al pueblo de México, fue condenado a muerte, y fusilado.


La mayoría de declaraciones de “deuda odiosa” de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la realizaron países subdesarrollados del continente americano.


En realidad, detrás de todas esas declaraciones de cese de pagos, se encontraba la misma superpotencia emergente: EEUU.


Y esta misma superpotencia trajo el concepto de “deuda odiosa” al siglo XXI.





Diciembre de 2002: la Casa Blanca está dando los últimos retoques a los planes de invasión y ocupación de Irak.


Pero, antes de iniciar del ataque, los estadounidenses se preparan para el día después de la caída de Saddam Hussein.


El Departamento de Estado sabe que tendrá que lidiar con la enorme deuda nacional de Irak.


Por eso, buscan declarar tal deuda como “odiosa“.


Un comité secreto propone que el primer gobierno provisional de Irak declare el cese de los pagos, con el pretexto de que el pueblo iraquí no tiene por qué pagar la “deuda odiosa” contraída por el régimen iraquí.


Ahora sí que está todo listo para el ataque





“Queridos ciudadanos, en estos momentos, las Fuerzas Armadas de los EEUU y sus aliados están llevando a cabo la primera fase de una operación militar para desarmar a Irak, liberar su pueblo y defender al mundo de un gran peligro.”




(Habla Éric Toussaint, presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo-CADTM)


En marzo de 2003, EEUU y sus aliados invadieron Irak.


Tres semanas después, el Secretario del Tesoro de EEUU convocó una cumbre de sus homólogos del G-8 en Washington, y declaró que la deuda de Sadam Hussein era “odiosa“.


Dijo: “El régimen de Sadam es dictatorial, y su deuda debe ser rechazada…El nuevo gobierno de Irak debe quedar libre de la deuda de Sadam.”





“Las operaciones militares de campo han terminado. En la batalla de Irak, EEUU y sus aliados han salido vencedores.”


George W. Bush había ordenado al ex-Secretario de Estado, James Baker, que convenciese a la comunidad internacional de que la deuda de Irak era “odiosa“.


Baker reiteró que Saddam Hussein había malgastado el dinero de su pueblo en la construcción de palacios y en la compra de armas.


Los diplomáticos estadounidenses comprobaron que Irak debía miles de millones de dólares a Francia y Rusia por la compra de misiles Exocet y aviones de combate Mirage F1 y MIG.


En realidad, el proceder de Sadam Hussein no era muy diferente al de muchos líderes occidentales.


Para el mundo árabe, los palacios son como los Juegos Olímpicos para Occidente: una demostración de dominio económico y geopolítico.





La diplomacia estadounidense consiguió que se declarase “odiosa” la deuda de Irak, y el pueblo iraquí quedó exonerado de pagarla.


Sin embargo, Washington se dio cuenta de que había sentado un peligroso precedente.


Por primera vez en el siglo XXI, la mayor superpotencia había legitimado el concepto de “deuda odiosa“.





Así que decidieron ocultar este caso bajo la alfombra.


Los otros países respondieron:


“OK, vamos a reducir la deuda de Irak un 40% a través del Club de París, pero el concepto de “deuda odiosa” no debe volver a ser utilizado oficialmente, porque otros países podrían reclamar ese derecho.”


Por ejemplo, el Congo rechazaría la deuda de Mobutu, Filipinas se negaría a pagar la deuda de la dictadura de Marcos, y Sudáfrica se negaría a pagar la deuda del régimen del apartheid


Para evitar que se extendiera el concepto de “deuda odiosa” al siglo XXI, acordaron llamarlo “decisión especial sobre Irak.


Sin embargo, es obvio que se utilizó el concepto de “deuda odiosa“.




“Creo que sería un error que Irak siguiese endeudada por los pecados de un dictador derrocado”   (Obama, 22 de julio de 2009).


EEUU siguió ayudando a Irak a cancelar viejas deudas.


Pero nadie en Washington quería ni oír hablar de la expresión “deuda odiosa“.


Irak logró eliminar una gran parte de su deuda, con el apoyo de un imperio.


Pero hubo otro país que decidió alzarse, y enfrentarse al FMI, y a sus otros grandes prestamistas.


Consiguió demostrar que su deuda no sólo era “odiosa”, sino también ilegítima e inconstitucional.





Bienvenidos a Ecuador.




Ecuador podría haber sido uno de los países más ricos de Sudamérica.


Pero, desde el momento en que se descubrió petróleo, el país sólo conoció dictadores, pobreza, deudas y “francotiradores financieros“.





(Habla John Perkins, ex-francotirador financiero)


“Mi verdadero trabajo era ofrecer préstamos a países…


Préstamos tan enormes, que sería imposible devolverlos.


Y, por ejemplo, se concedían 1000 millones de dólares a Indonesia o Ecuador, con la condición de dedicar el 90% del préstamo a contratar a empresas estadounidenses.


Empresas de infraestructuras, como Halliburton o Bechtel.


Esas empresas construirían estaciones eléctricas, ó puertos, ó autopistas…


Eso da servicio a unas pocas familias ricas del país.


Los pobres se quedan con una enorme deuda, que no podrán pagar jamás.”




En 1982, Ecuador fue visitado por el FMI y por un “comité de sabios” que representaba a los grandes acreedores.


Ecuador se había visto forzado a pedir más y más préstamos para poder pagar los préstamos anteriores.





(Habla Hugo Arias, director del Comité Auditor de Ecuador)


Ecuador ha sido continuamente saqueado por el Norte.


Por ejemplo, desde los 80‘ hasta el año 2005, casi el 50% del presupuesto del estado fue utilizado para pagar la Deuda, y sólo el 4% se destinó a la atención de la salud400 millones para salud, 800 millones de dólares para educación, y 4000 mil millones de dólares para Deuda.


Estábamos matando a nuestra población.”







El pueblo ecuatoriano se sublevó.


Cuando Lucio Gutiérrez llega al poder, la política parece tomar otro rumbo.


Gutiérrez prometió beneficios sociales.


Se presenta casi como socialista, pero, en cuanto asume el cargo, pacta un nuevo acuerdo con el FMI y aplica medidas de extrema austeridad.





El pueblo le fuerza a irse en el mismo medio de transporte que usaron los presidentes argentinos: en helicóptero.


Cuando el Vice-Presidente Palacio sube al poder, comienza con buenas intenciones, pero pronto se somete a Washington.


Así que la gente acude al único político que se resiste a ceder a la presión internacional: Rafael Correa.





Correa había estudiado economía en Europa y EEUU, y sabía muy bien cómo se puede manejar al Banco Mundial y al FMI cuando se tiene voluntad política.


Ya como Ministro de Economía, en 2005, Correa había declarado que no era normal que los ingresos del petróleo se destinaran a pagar la Deuda.


Era injusto para la población.


Anunció que el 80% de los ingresos del petróleo se destinaría a mejoras sociales como la educación, la salud, y la creación de empleo, y sólo el 20% iría al pago de la deuda.


Entonces, el Banco Mundial declaró que, si esa ley se aprobaba, dejaría de hacer más préstamos a Ecuador.


Se trataba de una intromisión evidente del Banco Mundial en la política interna de Ecuador.


Correa declaró que no se aceptarían las imposiciones del Banco Mundial.


Correa optó por dimitir, en lugar de someterse.


Esta decisión le hizo muy popular.


La gente dijo:

“Este hombre decidió dimitir de ministro para defender la dignidad y los intereses del pueblo”.






Correa fue elegido Presidente en 2006.


Una de sus primeras decisiones fue expulsar al representante del Banco Mundial y pedir a la delegación del FMI que abandonara las oficinas del Banco Central de Ecuador.


Funcionarios del FMI, como Bob Traa, que más adelante llegaría a Grecia, ya habían sido tachados de “indeseables” por el pueblo del Ecuador.


(Habla Rafael Correa, Presidente de Ecuador, 2006- )

“Esta burocracia internacional… incompetente y deshonesta, tendrá que respetar a nuestro país…Por eso hemos expulsado al representante del Banco Mundial del país, y nos reservamos el derecho de iniciar las acciones legales pertinentes por los perjuicios causados al país… Además, nos reservamos el derecho de calificar como “ilegal” la Deuda que tenemos con el Banco Mundial.”






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