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30
May
13

Antropodos

Chichas de las chinches




La FAO ha encontrado una solución al hambre en el mundo: comer insectos.


Este organismo, dependiente de la ONU, y especializado en la alimentación, afirma que muchas especies de insectos aportan tantas proteínas como la carne, y que su producción es barata.


Anima, pues, a su consumo, tanto por animales (pienso) como por seres humanos (luego existo).


El informe de la FAO dibuja un futuro prometedor:


En los países en desarrollo, los miembros más pobres de la sociedad pueden participar en la recolección, el cultivo, el procesamiento y la venta de insectos“.


Así que, pese a ser “tan saludable y nutritivo“… NO es para ricos.


Y tienes que ser rico, cuando, sólo en 2010, los alimentos se encarecieron un 39%, y la subida del precio de cereales, aceites y grasas, alimentos básicos, superó el 71%.


La FAO ve el hambre como una fatalidad inevitable, sin relación con causas políticas e intereses especulativos.


Para la FAO, que no puedas pagar un alimento básico, no es un problema… ¡Come otra cosa!.


La llave de la alimentación


Puedes comer botones, monedas, cepillos de dientes, imanes, llaves, pilas, hebillas, anillos, chicles, cristales


La FAO viene insistiendo desde 2004, en que aporta más comer insectos.


Es la misma FAO que en 2011 anunciaba que el planeta, hoy poblado por 7.000 millones de personas, ya produce comida suficiente para 12.000 millones.


Se ve que lo sostenible no es compartir, sino que los pobres dejen de aspirar a lo que ya tienen los ricos.


Por eso, se publicita que el menú propuesto por la entomofagia es variado y abundante.


Artrópodos como escarabajos, orugas, abejas, hormigas, grillos, cigarras, saltamontes, libélulas, chinches, moscas, pulgones


Todos son alimentables con residuos orgánicos.


Miseria inmisericorde


Un incentivo para vivir junto al lodo, entre las favelas miserables que rodean la ‘city‘ de muchas ciudades.


Los escarabajos proliferan en el estiércol.


Hay chinches en cualquier vivienda sucia y descuidada.


Las plagas de langostas, saltamontes o chapulines, se convierten así en un maná, y consumiendo de paso haces una obra social, protegiendo de la devastación las cosechas de cereales de los países ricos.


Los desempleados ya tienen recompensa por pasarse el día “ matando moscas“.


Es fácil imaginar el tránsito, de ser exterminadores de insectos, a su caza, recolección y cría.


El proceso es de sobra conocido.


Mascotas comestibles


Nuevas tiendas, y nuevas estanterías en las ya existentes.


El éxito de ventas provoca una regulación contra los fraudes y contra el uso de pesticidas.


Cotos, licencias, permisos y certificaciones son otorgados por la autoridad administrativa.


Se popularizan las dietas de insectos, para evitar la obesidad.


La secta de los insectos


Ahora, el insecto provoca un efecto de afecto.


El “buggy buggyes el ritmo de moda.


El “vuelo del moscardónde Rimski-Kórsakov se interpreta con asiduidad.


“La metaforfosis” de Kafka vuelve a la lista de libros más leídos.


Como es de mal gusto jugar con la comida, dejan de emitirse las antes llamadas películasde bichos“: Abejas asesinas, Ant Bully, Antz, Arac Attack, Aracnofobia, Arañas asesinas, Avispas asesinas, Bee movie, Bichos, Cuando ruge la marabunta, Hormigas asesinas, Men in Black, Mimic, Plaga letal, Spiderman, Starship Troopers, Tarantula


La plaga de langosta sufrida por Egipto en el Antiguo Testamento, no se afirma literalmente, sino que se interpreta y contextualiza en los sermones.


Los fallos de los programas de ordenadores dejan de llamarse “BUGS“, y se le renombra “PIGS“.


Para evitar las conexiones con el caos, el efecto mariposa pasa a denominarse efecto gaviota.


Planeta insecto


Tras el aprecio generalizado, llega la escalada de precios.


Las insecultoras pasan a cotizar en la Bolsa de Comercio de Chicago, CBOT (“Chicago Board of Trade“) especializada desde 1848 en la negociación de productos primarios, así como en los mercados de futuros de Londres, París, Amsterdam y Francfort.


Khepri


Es la locura de la insecultura.


¡Todo se come y se comercia!


Las multinacionales compran terrenos en todos los continentes para la cría industrializada.


Las colmenas de abejas que están desprotegidas, son asaltadas.


Los señores de la guerra de las zonas subtropicales se atacan entre ellos, subvencionados por las multinacionales, creando nuevos “estados fallidos“.


En las zonas depredadas se registran secuestros de personas, para servir de cebo en trampas con las que cazar insectos grandes.


Viviendo en una burbuja


Se adopta como producto de inversión.


La banca financiera crea nuevos complejos productos estructurados derivados CDS/CDO, no regulados ni supervisados, y a la vez, como seguros que apuestan a que las cosechas de insectos se perderán.


Las agencias de calificación otorgan esos CDO con las notas más altas.


Se venden esos productos por doquier, como acciones preferentes, a miles de cautos inversores que no son conscientes de lo que están comprando.


Gracias a unos bajos tipos de interés, los préstamos inundan el sistema.


Se asiste al aumento desproporcionado y aparentemente ilimitado de los beneficios.


Dependencia de la polinización


Se agravan los problemas en la polinización natural y agrícola.


Las heces y la madera muerta de los bosques no se degradan.


Los suelos pierden fertilidad.


Las plantas crecen sin control.


La cadena trófica se resquebraja.


En las granjas, se suministra a los insectos un cóctel de antibióticos, que al ser ingeridos por el ser humano, provocan la resistencia bacteriana.


Un virus salta de especie, provocando una “gripe metamórfica“, por lo que la OMS lanza una alerta mundial de pandemia. Algunas empresas privadas, en cuyas cúpulas figuran ex-altos cargos políticos, ya disponen de la vacuna; los estados se pertrechan sin reparar en gastos. Poco después, se desvela el desmesurado e innecesario alarmismo creado.


Más subida de precios, inversión, locura colectiva, y endeudamiento.


Bugbuja


Estallido de la “bugbuja” especulativa.


Desplome de precios.


Crash de la Bolsa.


Hundimiento de las microempresas de insecultura.


Un puñado de multinacionales acaparan el sector a precio de saldo, y operan como un oligopolio.


Apadrina un banco


Rescate de los bancos privados vinculados a la crisis, con cargo al dinero público.


Aumento de la prima de riesgo.


Pago de los intereses de la deuda a la banca exterior, a base de recortes a la población interior.


Paralización repentina y duradera del crédito.


Sucesivos aumentos de impuestos no progresivos y disminución de subsidios y prestaciones sociales.


Con la política indiscriminada de ajustes, llegan los desahucios, los suicidios y la represión.


Magnificación de los éxitos deportivos en los medios de comunicación.


Escándalos de adulteración de la carne de insecto, sustituyéndola por carne de caballo.


Para aliviar el stress, la desconsideracion, el menosprecio y los complejos que sufren los pobres, la iglesia forma con carácter urgente nuevos cuerpos de exorcistas.


Insecto controlado por chip


Los científicos insertan mecanismos electrónicos en los insectos para controlarlos en remoto, por su utilidad para volar e infiltrarse en cualquier recoveco.


Las aplicaciones de espionaje y militares son calificadas de alto secreto; para escapar a las leyes de “transparencia” gubernamentales, se desarrollan por empresas privadas del sector.


Las asociaciones de defensa de los derechos de los animales cuestionan que se utilice tecnología para anular la libre voluntad de los seres vivos.


Decapitalismo


Entre la utopía idealista y la distopía apocalíptica, está la lutopía: la negra realidad impuesta por un sistema que, al no haber cambiado, operará de igual manera frente a un mismo estímulo: el del dinero.


El hambre es consustancial al capitalismo.


Bajo este sistema, la propuesta de la FAO se descontrolará, agravando aún más la especulación alimentaria, y provocando nuevos problemas ecológicos y mediombientales.


Más miseria y destrucción, sin soluciones reales.


La FAO propone que los pobres coman y mercadeen con insectos, evitando la tentación de emular y de enfrentarse a los ricos… Algo inevitable, porque los ricos, tarde o temprano, verán esa actividad como un bocado apetecible.


La desigualdad, la segregación, la discriminación y el esclavismo persistirán en cualquier mundo donde unos crean tener más derecho a vivir que otros.


Ese es el caso de este mundo capitalista.


Un mundo hiperglobalizado e hiperconectado para ser hipercompetitivo.


Para que nadie crea tener derecho alguno por el simple hecho de vivir… Como proclama el presidente de EEUU, Barak Obama: “Nadie te da lo que tú no te ganes“… Mientras, se abandera la doctrina de la “desigualdad natural del hombre“: los de “buena posición“, tienen derechos sobre los demás.


Para que interiorices que, si no eres rico y famoso, no eres nadie, y mereces ser tratado como tal.


Pero otro mundo es posible.


Este planeta puede dar cabida a todos, si se hace un uso justo e inteligente de los recursos.




Crujiente mercado


En México, los insectos tienen una gran aceptación.


Un enclave donde la falta de megafauna para cazar, y de mesofauna para domesticar, llevó a sus élites, hace 700 años, a conservar el control político utilizando carne humana para recompensar a grupos selectos.


En efecto. Canibalismo.


Es lo que esconde cualquier sistema donde unos pocos tejan una red para beberse, gota a gota, la vida de la gran mayoría de sus congéneres.


Los insectos pequeños quedan prendidos en ella; los grandes, la rompen.


La red del capitalismo da cobijo a comehombres.


Antrópodos practicando la antropofagia.


Uno es lo que come.


Y las élites siempre han comido carne.


Cuca TV


Las cucarachas acaban de evolucionar.


Evolucionar, en el sentido individual de resistencia… Por no morir.


Sobreviven cuando huyen de lo dulce, porque ese es el sabor del veneno en el cebo de sus exterminadores.


Son criaturas muy sociales, que reconocen a los miembros de sus propias familias; de hecho, las diferentes generaciones de una misma familia viven juntas.


No les gusta que las dejen solas, y sufren problemas de salud cuando lo están.


Forman sociedades igualitarias con una estrecha relación, con estructuras y normas.


Las comunidades de cucarachas son incluso capaces de tomar decisiones colectivas por el bien común.




En TV, no paran de repetir la propuesta de la FAO.


Las élites tienen más hambre.





23
Abr
10

El día de la tierra



El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra.





Pero, en lo profundo de las selvas de Ghana, en el Parque Natural de Mole, no parece haber muchos motivos de celebración.


En la que fue una de las reservas animales de mayor diversidad de Africa, la mayor parte de éstos ha desaparecido.


En las aldeas, muchos niños han tenido que abandonar la escuela.




Tienen que quedarse, para ahuyentar al creciente número de babuinos, cuyas incursiones son cada vez más frecuentes y agresivas.



A más de 3500 km hacia al sur, en la costa de Namibia, un grupo de pescadores termina la jornada.





Vuelven agotados, y descorazonados, porque traen sus barcos de vuelta a la orilla con las redes vacías.


Otras veces, se tienen que dar la vuelta porque del océano emana un hedor pútrido, como a huevos podridos.





Días extraños en la asolada Africa.


Ni los más viejos habitantes de Ghana y Namibia recuerdan hechos tan insólitos.


Tan aparentemente inconexos.


Bueno…


Aparentemente.





El biólogo Justin Brashares y sus colegas han mostrado que los babuinos de Ghana son una plaga, porque su ecosistema carece de grandes depredadores y de otros animales que compitan por los mismos recursos.


El resto de animales no está, porque la gente se los come.


La gente pobre los caza para comérselos directamente, y, por otro lado, para venderlos en el mercado negro de carne furtiva con destino a Europa y EEUU.


Y hay muchos pobres en Ghana. De hecho, es uno de  los países más pobres del mundo… pese a ser el 2º productor mundial de cacao, y disponer de oro, diamantes, manganeso y bauxita. Nada sorprendente… teniendo en cuenta que el FMI (un gran depredador fuera de las selvas) ya hundió sus zarpas en él a través de la Deuda.


Al comparar las capturas de pescado en Ghana entre 1970 y 1998 con las poblaciones de mamíferos en seis de las reservas naturales del país, el equipo de Brashares descubrió, que cuando había abundancia de pescado, aumentaban las poblaciones de mamíferos, pero cuando el pescado era escaso, el número de mamíferos caía en picado. Anta la falta de pescado,  los habitantes de Ghana tuvieron que recurrir a la caza y a la venta furtivas de fauna salvaje para satisfacer sus necesidades alimentarias y económicas.


Así que Brashares se hizo las 2 preguntas lógicas: ¿ por qué las redes de los pescadores está vacías?… y ¿ dónde están los peces?.





Entretanto, de cuando en cuando, frente a la costa de Namibia, aparecen multitud de peces muertos en la superficie del mar, que destila un olor fétido, pestilente.





La propia bióloga marina Anna Brownen Currie, funcionaria del Ministerio de Pesca, queda atónita cuando en la costa de su propio pueblo aparece una marea de peces muertos y un fuerte olor a huevos podridos.


Currie, junto al oceanógrafo Andrew Bakun, consultaron al experto en satélite Semanas Scarla, por si acaso…




Y, en efecto, en las fotos de satélite se apreciaban unas manchas verdes en la costa.


El análisis de las mismas determina que se trata de…





… una concentración masiva de fitoplancton marino: algas unicelulares, organismos microscópicos que aportan más del 90% de la de materia orgánica de los océanos.





El fitoplancton, cuando muere y se descompone, genera metano y sulfuro de hidrógeno (también llamado ácido sulfhídrico), que, al combinarse con el oxígeno del agua, genera a su vez azufre, el cual es tóxico para los peces, con un olor nauseabundo característico, que explica los fenómenos que se observaban.


Por otro lado, donde el fitoplancton prolifera, crea una “zona muerta” para las especies del siguiente eslabón de la cadena trófica.


En efecto, al requerir la luz del Sol para su actividad fotosintética, el fitoplancton está limitado a los metros más próximos a la superficie del mar. Durante la fotosíntesis, el fitoplancton en la superficie toma CO2 y produce oxígeno, pero, cuando muere, se hunde hasta el fondo, donde las bacterias de sus restos orgánicos toman oxígeno y emiten CO2 al respirar. Este oxígeno que utilizan las bacterias es el que está disuelto en el agua, y es el mismo oxígeno que utilizan todos los otros animales, ya sean los que también se situán en el fondo marino (cangrejos, almejas, camarones…) como los que nadan en el agua (zooplancton y peces), con lo que se crea una zona sin oxígeno (“anoxia”), y, por tanto, sin vida pluricelular.


Cuanto más fitoplancton hay, mayores son estos efectos.


Y Namibia no es sino uno de los muchos sitios del mundo donde el fitoplancton se está reproduciendo en grandes cantidades, como muestran las imágenes del proyecto SeaWiFS de la NASA:

Rios Mississippi (EEUU), Yangtzé y Perla (China)

Mar Báltico (Europa)

Mar Negro (Europa-Asia)

Islas Malvinas (Sudamérica)



La coloración que adquiere el mar, dependiendo el tipo de fitoplancton, puede ser fosforescente o roja…


El color rojo es también habitual, y, cuando aparece, recibe un nombre coloquial específico según la zona del mundo: “purga do mar” (en Galicia, España), “eau rouges” (en Francia), “acqua rossa” (en Italia), “akashiwo” (en Japón), “red tides” o “red water” (en paises angloparlantes), “tingui” (en Cuba), “turbio” (en Venezuela)…





Por cierto, al fitoplancton le encanta que los humanos usemos abonos y fertilizantes en la agricultura. Estos productos se filtran a las aguas de los ríos, y cuando llegan al mar, se convierten en más nutrientes para el fitoplancton, que hace lo que mejor sabe hacer: crecer y multiplicarse, lo que provoca que llegue más materia orgánica al fondo, que respiren más bacterias, y se creen más “zonas muertas”.


En la primavera, los organismos del fitoplancton se reproducen rápidamente incrementando su número, ya que los días son más largos y aumentan la cantidad de luz y la temperatura, utilizando más nutrientes (sales de nitratos y fosfatos) para crecer. En el verano, cuando son más numerosos, van agotando la cantidad de nutrientes, y disminuyen la actividad fotosintética. En el otoño, al ser los días más cortos, el fitoplancton muere y las bacterias empiezan a desintegrar su materia orgánica, cuya producción alcanza un valor máximo durante el invierno.


¿ Por qué las masivas y crecientes concentraciones de fitoplancton ?





Se supone que es la base de la cadena alimentaria de los ecosistemas acuáticos… Así que el equilibrio se debe haber roto de alguna manera…





En efecto, el fitoplancton prolifera… porque NO se lo comen.


Carece de predadores.


Y esto es así por una sencilla razón.


Los humanos nos estamos comiendo a los predadores del fitoplancton


.. Que no son otros que las sardinas, la anchoa y el boquerón.





La pesca de la sardina llega al punto de un auténtico acoso, visto el arsenal técnico para controlar, no sólo el movimiento de los cardúmenes, sino también las áreas y épocas de puesta de huevos.

Andrew Bakun



Andrew Bakun estableció la correlación:  la sobrepesca masiva de sardinas ha conducido a una “superpoblación” de fitoplancton, el cual deja zonas “zonas muertas” por falta de oxígeno, y provoca la aparición de erupciones marinas de azufre (envenenando peces y resto de fauna) y metano (un gas que contribuye al efecto invernadero), tanto en Namibia, como en el resto del litoral marino mundial.


Bakun, además, sugiere que este sistema podría ser un ciclo de retroalimentación positiva: que va a ir a más, porque el problema crea condiciones para que vuelva a ocurrir de nuevo, sin encontrarse un equilibrio…


Porque no sólo pescamos sardinas… y los ecosistemas también necesitan a los depredadores superiores.


Se calcula que el 90% de las especies de grandes peces depredadores han desaparecido desde la década de 1950, y que, en el año 2050, los 9000 millones de personas del planeta tendrán que ver documentales para ver atunes y peces espada, porque en el mar ya no quedarán.


La FAO estima que el 77% de las especies con valor comercial están afectadas en mayor o menor grado de sobrepesca, y el 52% en grado sobreexplotación máxima.


A su vez, Greenpeace alerta:

  • El 30% de las capturas mundiales es arrojada al mar de nuevo por su escaso valor comercial
  • La cantidad de grandes peces depredadores hoy en día es tan sólo un 10%
  • Un 25% de los arrecifes de coral, que son los ecosistemas marinos más diversos, ha desaparecido
  • El 25% de la superficie de manglares ha desaparecido en los últimos 20 años de los niveles pre-industriales





Los caladeros de  bacalao de Terranova están agotados, a pesar de que esta zona llegó a ser la pesquería económicamente más importante del mundo. Canadá se vio obligada a declarar una veda indefinida a su pesca en el año 1992, y 40.000 personas perdieron su empleo y forma de vida… sin embargo, a pesar de esta prohibición, hace ya casi 20 años, aún no se ha recuperado. Y en Europa, el bacalao está justo al borde del colapso.





Las playas de todo el mundo, y no sólo en verano,  se llenan de medusas.


Uno, se queda de piedra.


La causa más repetida por muchos medios de comunicación es el aumento de temperaturas debido al cambio climático. Pero ese no es, ni el único motivo… ni el principal.

La causa principal del aumento de la población de medusas es la disminución de las poblaciones de sus depredadores, como son la tortuga boba, el pez luna, el atún y el pez espada, debido, básicamente, a la sobrepesca y a la contaminación. Además, la disminución de poblaciones de otros peces hace que las medusas tampoco tengan demasiada competencia por su alimento y puedan comer sin límites. Así pues, estamos hablando en toda regla de una alteración severa de la cadena trófica marina.


Es la misma razón por la que los babuinos en Ghana campan a sus anchas… porque la gente se come sus depredadores, ya que no puede comer pescado por estar el mar sobreexplotado.


David Eli, presidente de FoodSPAN, una red de 50 organizaciones no gubernamentales que trabajan en Ghana para la seguridad alimentaria, culpa de la reducción de la población pesquera a la pesca industrial, que termina con los bancos y utiliza redes que arrasan el fondo del mar.


El Ministerio de Pesca de Ghana estima que hay cerca de 500.000 pescadores y pescaderías, y la inmensa mayoría sostiene una verdadera lucha para llegar a fin de mes. El número de trabajadores en la industria relacionada con la pesca supera los 2 millones, o cerca del 10% de la población de Ghana.


De ahí que, a  pesar de tener 550 km de costa rica en nutrientes, más del 30% del pescado que se come en Ghana se importa de otros países.

Al sur, Namibia posee uno de los caladeros más importantes del mundo (zona de Benguela), pero las flotas pesqueras extranjeras lo llevaron a  la sobreexplotación, especialmente desde la década de los 70’… hasta hoy.


A finales de los 70′, la captura anual de sardinas y boquerones era de unos 17 millones de toneladas. Ahora está cerca del millón de toneladas… y sufre invasiones de medusas.


Tras obtener la independencia en 1989, y pese a los esfuerzos del gobierno por acotar las capturas, la población de sardinas no ha conseguido recuperarse.


Esta depredación no resulta sorprendente, teniendo en cuenta que, en el momento de la independencia, el 75% de la agricultura y de la pesca pertenecían a hacendados de origen europeo.


Todo ello es una consecuencia del dominio del Dinero sobre las Personas, escondido tras los términos eufemísticos de Globalización del siglo XXI,  antes llamada Capitalismo en el XX, y algo antes, en el XIX, Colonialismo… y, por lo demás, coloquialmente conocido como esclavitud, ejercida por muy pocos sobre la gran mayoría.


Los estados subvencionan la industria pesquera para ir cada más lejos, a sobreexplotar los caladeros más ricos… como el de Namibia, el de Ghana… ó el de Somalia (con o sin licencia, condenando a los pescadores locales a la piratería)…



Se opera a nivel planetario.


Por eso, el “cultivo de peces“, es decir, la acuicultura, ya produce casi la mitad del pescado que consumimos.





Algunos la llaman la “Revolución Azul“.


Las especies actualmente criadas en España a escala comercial son: dorada, rodaballo,  lubina, anguila, besugo, corvina, lenguado y abadejo, además del langostino, lo que supone estar en cabeza de la UE en cuanto al nº de toneladas de producción.





Los intereses comerciales prefieren la acuicultura porque es un proceso predecible:

  1. Los pescadores tienen una buena aproximación de lo que capturarán cada año
  2. Los científicos pueden hacer buenas previsiones del futuro, teniendo en cuenta la biomasa y el rendimiento actuales
  3. Los consumidores obtienen precios más estables



Frente a las ventajas, poco se habla de que, al igual que la agricultura intensiva en tierra, la acuicultura puede contaminar y propagar enfermedades, a tal punto que, conforme se convierte en una verdadera industria, valga la pena plantearse si realmente vale la pena.


Los peces, mariscos y moluscos criados o engordados en granjas acuáticas suelen tratarse con una amplia gama de productos químicos (antibióticos, pesticidas, fungicidas…) para evitar enfermedades.


Además, para alimentarlos casi siempre se usan piensos elaborados con… lo que era de temer: pescado.


Para conseguir 1Kg de salmón pueden llegar a emplearse 3-4 Kg de pescado, algo que sucede igualmente para otras muchas especies, como la dorada y la lubina.


Aumentar la producción de la acuicultura no será posible sin pescar más, y eso es algo que nuestros océanos no pueden permitirse.


En paralelo, las jaulas de cultivo habitualmente empleadas para la acuicultura generan gran cantidad de residuos, como restos de comida o defecaciones que se depositan en los fondos marinos, contaminándolos.


Por no hablar del daño medioambiental para instalar las granjas…

Manglar destrozado para cultivar gambas, langostinos, camarones...



El caso paradigmático es la de la cría de langostinos en lagunas costeras artificiales. Este cultivo destruye algunos de los ecosistemas costeros más valiosos del mundo, los manglares, contaminándolos con antibióticos y pesticidas. Muchos estanques de cría han sido construidos en zonas de pesca tradicionales obligando a pueblos enteros a emigrar. Según la FAO, se han deforestado más de 5 millones de hectáreas de manglar en los últimos 20 años. Cerca del 40% de esta deforestación se debe al cultivo de langostinos.


Los estanques contaminan ríos y estuarios cercanos, ya que en la cría, como decíamos, se utilizan antibióticos, insecticidas, alguicidas y funguicidas, además de otros aditivos.


España importa langostinos de cultivo principalmente de países iberoamericanos, como Brasil, Colombia, Ecuador, México, Honduras y Venezuela, donde las piscinas de cultivo de langostinos roban cada vez más espacio al ecosistema del manglar y de otros importantes humedales.


Todos estos problemas subrayan el hecho de que todavía estamos al principio de la curva de aprendizaje por lo que de la acuicultura se trata. Pero, ¿ quién parará a los empresas en pleno auge del sector ?.


Ni la lógica ni la ciencia pueden competir con el afán de lucro.


¿ Un virus ?


Por qué no. Y, un día de estos, sí que será de verdad.


Por ejemplo, alguna mutación del virus similar al herpes, proveniente de la sardina de California, que mató al 90% de la sardina australiana hace 15 años, podría saltar de especie y alcanzarnos.


Pero no habrá problema… sólo son personas. Y más negocio para las farmacéuticas.


Frente a las críticas, la industria propone desarrollar una acuicultura multitrófica integrada: imitaciones de ecosistemas, donde se generen residuos que sirvan a su vez para alimentar a otros animales que también se “cosechen”.


El problema es la selección de especies, porque no todas son aptas para el consumo o tienen interés comercial.


En este punto, es fácil entrever lo limitado y pueril del intento, que, eso sí, servirá como autojustificación de la industria cara a la opinión pública.





Porque el verdadero sistema integrado es el MAR en su conjunto.


Y esa industria que ya lo ha sobreexplotado (utilizando las más dañinas artes de pesca), ahora nos quiere hacer creer que va a reproducirlo en entornos controlados, en pequeños ecosistemas-granja… de forma sostenible y limpia.


Claro.


Y qué más.


Esta sinrazón debe acabar.


Cuotas, cupos, multas, creación de zonas marinas protegidas, pesca no centrada en unas pocas especies, uso de artes de pesca no destructivas… Lo que ya sabemos que hay que hacer y sigue sin hacerse, a nivel gubernamental e internacional.


Como consumidores, ¿podemos elegir el pescado capturado con el método menos dañino?  ¿Sabemos si el pescado de acuicultura proviene de una granja con alguna o ninguna certificación medioambiental?


Lamentablemente no, puesto que las leyes que regulan el etiquetado no obligan a especificar el sistema de pesca utilizado ni las certificaciones. Estas omisiones son graves, y deberían corregirse de inmediato.


De momento, sólo disponemos de Guías para el consumo responsable de pescado





Y unas cuantas recomendaciones:

  • Si vamos a consumir gambas o langostinos, siempre conviene rechazar los productos de la acuicultura, y consumir aquellos que sean frescos y procedan de zonas frías y templadas, donde el daño es menor.
  • El salmón es un producto a evitar donde los haya. Un simple vistazo al precio permitirá distinguir el salmón salvaje del cultivado: la pesca ha sido tan intensiva y la población de salmón salvaje tan escasa, que el precio de éste es prohibitivo. El 60% del salmón de nuestros mercados se produce en granjas de acuicultura; hacinados, los salmones son tratados con antibióticos, alguicidas y otros productos químicos.  Según un estudio publicado en la revista Science, en los salmones de cultivo se han encontrado altos índices de 14 contaminantes organoclorados, como PCB, CCT, HCB o dioxinas, muy peligrosos, sobre todo, para niños y embarazadas. Ni el color del salmón cultivado es natural; de no añadir colorantes como el Canthaxanthin o el Asthaxanthin, la carne del salmón cultivado sería gris. Además, hay un grave riesgo de que, si escapan los salmones criados en granjas, puedan desplazar a la población natural y transmitir infecciones. A todo ello, hay que sumar las enormes cantidades de pienso que consumen: como decíamos, se necesitan entre 3-4 Kg para engordar 1 Kg de salmón.
  • Esto mismo, aplica para la dorada y la lubina
  • El grave estado de las poblaciones de la mayoría de peces planos, como el rodaballo, aconseja limitar su consumo… La mayoría de estos peces provienen de pesquerías de acuicultura de gran impacto ambiental.

Pezqueñines NO



Asimismo, como consumidores responsables, debemos denunciar la venta de pescado de talla ilegal.


Y no solo los boquerones, los chanquetes… Los mercados locales ofrecen a menudo “merluzas jóvenes” (pescadilla, pijota, carioca, lluçet) de longitudes inferiores a un palmo.


Todo esto es muy grave, por ser ejemplares inmaduros: no se han llegado a reproducir.





También es importante comparar las políticas de compra de los principales grupos de distribución alimentaria, y analizar quién ha hecho un mayor esfuerzo a la hora de ofrecer productos pesqueros sostenibles, como ha hecho Greenpeace.

El Hundimiento



Paradojas del destino: los humanos empleando barcos para pescar la sardina… rompiendo la cadena trófica… y consiguiendo que la sobrepesca de la sardina sea un torpedo que impacte directamente en la linea de flotación de la supervivencia humana. Otra batalla perdida. ¿ Fin de la guerra?.





El entierro de la sardina, podría ser el nuestro…


… si no damos la lata.





22 de abril. Día de La Tierra. Día del Mar.




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