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29
Oct
13

Publinformes 5

Liers

5. Nadalid



El adicto al juego es muy maniático.


Está llenos de rituales, rutinas y tics. Es una estrategia de concentración. Elabora una secuencia de conducta que le tranquiliza. Calma la ansiedad, al creer tenerlo todo “bajo control“.


Realiza las más increíbles compulsiones antes de jugar.


La limpieza, el calzado, el pelo, el agua, la ropa


Incluso, olisquear el dedo que traen de su ano… Otra curiosa forma de “pasar a los anales“.


Esas manías componen una conducta obsesiva, que, de no repetirse con exactitud, provoca malestar, e incluso, ansiedad.


Se trata de una neurosis obsesivo-compulsiva típica del jugador.


Todas estas arbitrariedades son, en realidad, conductas supersticiosas: en alguna ocasión se asociaron con la obtención de un premio. Por eso, además de ser difíciles de erradicar, se favorece su repetición.


Se le llama “correlación ilusoria“, y también, “pensamiento mágico”.




Poké


El adicto al juego presenta anomalías en su funcionamiento cerebral.


Y lo que aparece como “ejemplo para los jóvenes”, desuperación” y otros loables valores: constancia, esfuerzo, sacrificio, humildad, generosidad


En realidad, se trata sólo de eso.


Apariencia.


Porque los valores que difunde son otros… a juzgar, no por la propaganda patriótica, sino por los hechos.




3Pasa




El valor de ser un producto de laboratorio: el jugador automusculado de la era moderna, al que hacen jugar de zurdo pese a ser diestro, habiendo dejado de estudiar a temprana edad.


El valor de la instrucción, sacrificando íntegramente la niñez y la juventud por el afán de ganar (más) dinero.


El valor de la contención, admirando a los sangrientos gladiadores, y viendo películas violentas: «Comando», «Terminator», «Rocky», Van Damme


El valor de la falsahumildad“: “No es que sea humilde. Toda la gente debería saber su ubicación en el mundo. Y el mundo es suficientemente grande… A veces la gente exagera en este tema de la humildad. Yo creo que es más que un sentido de ubicación: tú sabes quien eres, tú sabes que el mundo seguirá exactamente igual sin ti…“. Eso no es humildad, es arrogancia: “No es humilde. El ya sabe cuál es su lugar en el mundo. Todos deberían conocer su lugar en el mundo.”


El valor de la insensibilidad: “Hay que encerrarse tras una armadura protectora, convertirse en un guerrero sin emociones.”


El valor de la hostilidad: “Para mí es importante ganar en todo. No me tomo las derrotas con buen humor“… Cuando empieza el juego, deja “a un lado” la amistad: “No es nada personal. Lo hago con todos los que me rodean, incluso con mi familia. En juego, soy otra persona.”


El valor del avasallador: “De pequeño detestaba perder en lo que fuera. Si perdía, me daban ataques de ira… Me irritaba muchísimo perder en cualquier juego, fuese al nivel que fuese… Y nunca quería parar… No quiero volver a sentirme así nunca más.”


El valor del soberbio divo: “No veo que los políticos pasen controles antidoping, ¿por qué nosotros sí hemos de hacerlos?.”


El valor del servilismo: “Siempre hace lo mismo: espaguetis con champiñones. Uno de los de su equipo confesó en voz baja: «Los hace muy bien pero, francamente, estamos hasta las narices de los champiñones».”


El valor de la enemistad: “Creo que intimida a sus rivales adrede… Los acobarda.”




Con pito




El valor de la avaricia: “Por la intensidad con que entrenaba, me daba cuenta de que era superambicioso y de que estaba desesperado (por subir)… En los momentos cruciales, es un asesino; su concentración es absoluta… Una ambición, sin límites. Yo gané un torneo de los grandes, y fui feliz, habia cumpliao la misión de mi vida… (Él) necesita ganar muchas veces, y nunca será suficiente.”


El valor de la hipocresía: “A primera vista, es muy sencillo, y también muy buena persona, pero es muy contradictorio. Aunque lo conozcas a fondo, ves que tiene cosas que no acaban de cuadrar.”


El valor de la inseguridad: “Está lleno de temores e inseguridades que la gente que no lo conoce ni se imaginaría. No le gusta la oscuridad, por ejemplo, y prefiere dormir con la luz o la tele encendidas. Tampoco le gustan los rayos ni los truenos… Si hay que salir a la calle a buscar algo, y hay tormenta, no deja que salgas.


El valor del inapetentecaprichoso: “No soporta el queso ni el tomate, ni el jamón… Es un poco raro“… ¿Alimentos, o adicmentos?: “Marisco y chocolate“.


El valor de la demagogia: dice negarse a volar en medios de transporte que 2 años antes no tuvo problemas en utilizar.


El valor de la sumisión al poderoso y al adinerado.


En fin.


Hay que tener valor para malinterpretar como valores las rutinas del adicto al juego.




Rififi




En cualquier “juego de suma cero“, para que haya un ganador, ha de haber al menos un perdedor.


Al fomentar socialmente ese tipo de juegos, se condicionan las pautas y fórmulas sociales para interaccionar con otras personas.


Se promueve aceptar la desigualdad, admitir como natural la derrota y la jerarquía, y tolerar la indefensión.


Por no hablar del materialismo del dinero.


Con el juego se puede obtener dinero, y, según dice la publicidad, la felicidad.


No obstante, numerosos estudios científicos muestran que, una vez superado un nivel mínimo de ingresos económicos para vivir con dignidad, no existe relación entre dinero y felicidad.


Incluso existen variables asociadas al materialismo que hacen que la relación pueda llegar a ser inclusonegativa.


Este sistema enfermo promueve admirar la obtención de dinero fácil


Bolsa, actividades financieras, actividades inmobiliarias especulativas, timos, robos, saqueo, malversación, estafa, etc… Y, mejor, lo proscrito ya prescrito.


En suma: rico a base de “pelotazos”.




Jua




El adicto al juego pierde la noción del dinero.


Toma “malas decisiones” en cuanto a su reconocimiento y su valoración.


Provoca afirmaciones del tipo “no sé exactamente cuánto dinero tengo”, mientras firma la compra de propiedades inmobiliarias de lujo en Manacor, México y la República Dominicana.


Hace gala del valor de la solidaridad, aunque tiene que pagar a Hacienda una cantidad cercana a los 9,5 millones de euros, porque 3 de sus sociedades se habrían beneficiado durante6 años de las ventajas del régimen fiscal de un sitio donde no vive.


Ante el revuelo, primero, niega las cifras.


Aduce que “la realidad dista mucho de lo que se ha publicado“.


Pero la realidad publicada es veraz, y el caso, verídico.


Luego, esgrime estar “mal aconsejado“… Pero ese consejo fue un “buen consejo“, mientras le benefició, porque había tributado sólo el 0’02% de lo ganado.


Vaya golpe con efecto.


Porque, pese a su escándalo fiscal, y a las múltiples contradicciones entre los valores que dicen fomentar y los que realmente está difundiendo… su imagen de esforzadosalvador de la patria” y de “yerno que toda suegra quiere”, no ha se ha visto dañada ni un ápice.


Otro más que no puede ser estigmatizado públicamente.




Dale no más




El presidente de la Federación de Jugadores de Azar Rehabilitados lanza su protesta:


Era un modelo de esfuerzo y entrenamiento diario… y aparece anunciando una página de juego de póker online… La gente se deja arrastrar por esta publicidad.”




Sólo en su país natal, España, el número de jugadores se ha disparado de 195.000 a más de 1.000.000 (un millón) desde que se concedieron las licencias de juego online en junio de 2012, con un gasto medio de 550 euros al año.


Ahí no se incluyen los juegos de quiniela y lotería nacional… Son cifras sólo de juegos online.


De ese millón de jugadores, un 2% se convertirá en adicto al juego.


La Federación de Jugadores de Azar Rehabilitados ve con estupefacción la campaña publicitaria en la el “héroe nacional“, el “icono de la cultura del esfuerzo”, se ha prestado para convencer a la gente, “de manera responsable”, talonario de por medio, de que pueden “jugar”.


En los cientos de miles de adictos, guiados por el estandarte del héroe, se incluirán muchos niños y adolescentes.


Basta con conseguir un nº de tarjeta de crédito y mentir sobre su fecha de nacimiento.


El valor de la responsabilidad pública es saber es saber que son víctimas, tanto el ludópata, como las personas más allegadas de su entorno.


Pero un adicto al juego no se para a evaluar las consecuencias de sus actos.


Y el entorno es más que favorable… Y no sólo por el beneplácito de los que ocupan el poder.


Con la crisisactual, las perspectivas no son buenas, así que… ¿ por qué no buscarse la vida con el póker, sin salir de casa ?.


En realidad, ser un jugador de póker se parece a ser un broker.




Rifa




Y resulta que, intelectualmente, al juego “online” se le considera un “segmento clave” en el e-commerce ó Comercio electrónico.


Para remate.


Debe tratarse de la modalidad b2B… de tu bolsillo a su Business.


Un golpe maestro.




Valore$


De todos los personajes públicos que anuncian y participan en juegos online, el más importante en activo, con diferencia, resulta ser un adicto.


A la victoria.


Preferiblemente, con sufrimiento.


Un tipo raro y contradictorio en lo personal, se erige en nuevafachada del régimen oficial.


Un “rey de la arcilla“, ahora también “rey del ladrillo“, que desea ser “rey de la jungla“.


No un animal más… El mejor depredador. El genuino y legítimo “rey de la selva“.


Pero la leyenda construida alrededor de este “rey de la tierra” tiene los pies de barro.


Y no solo porque el hoy utilizado, admirado, ensalzado, idolatrado y elevado a los cielos por su juego, mañana pase a ser olvidado, despreciado, denostado y denigrado juguete roto arrojado al infierno.




Farra


Anunciar póker online es compartir sus “valores“… Especialmente, si se está dispuesto a pasar de lo virtual a lo real.


Pero, a la vez, es reconocer públicamente que tiene un problema.


Un problema que se esconde tras la imagen proyectada por el espejo mediático institucional.


Punto a punto:

  • ¿ Un tipo ultracompetitivo ?


  • ¿ Que prefiere la sensación de sufrimiento y de pelea continua, y elige no aliviar el sufrimiento de su rival, sino administrarle tortura ?


  • ¿ Que gana merced a un túnel de concentración en el que se instala… A un “espacio mental” en el que entra ?



  • ¿ Un tipo maniático y raro, con rutinas y rituales muy poco usuales, que no soportan el menor cambio, para no generarle inmediatamente una ansiedad insoportable ?


  • ¿ Con una genialidad equiparable a las de Albert Einstein, Isaac Newton, Bill Gates, Tim Burton o Steven Spielberg ?






Dr Eam




Se viene especulando con ello desde hace tiempo.


En algunos libros, se sugiere que padece padece del Síndrome o Trastorno Obsesivo-Compulsivo.


Pero podría tratarse de otro problema… Por máspistas“:

  • No le preocupan sus pensamientos ni comportamientos obsesivos.


  • Sus obsesiones le permiten llegar a sus objetivos.


  • Sus rituales reducen su ansiedad, y, si se interrumpen, le causan frustración.


  • Socialmente, no tienen fácil la interacción, pero no le importa lo que los demás piensen de su conducta.


  • Le ocurre desde pequeño.




Esta parte del “cuadro” supera lo Obsesivo-Compulsivo, para encajar bajo el Síndrome de Asperger.


Los desórdenes del Síndrome de Asperger forman parte de los trastornos del espectro autista.


De modo que es muy posible que se loe a un “héroe” al que le avergüenza reconocer públicamente que sus logros se deben a que su familia encauzó hacia el juego sus desórdenes psíquicos.


Es muy probable que el “mito del ganador” se haya construido sobre la obsesión de una mente enferma, y que la perfección eugenésica de su esfuerzo no sea más que un cuadro de tics ocultados hipócritamente.


Es verosímil que el adalid de nada constructivos “anti-valores” sociales, no sea sino un enfermo psíquico empujado a la adicción.


Qué “revés“.


Y qué paradoja, no exenta de ironía, cuando nace en un estado que falsifica a sus deportistas discapacitados, con tal de ganar medallas en los Juegos Paralímpicos.











28
Jun
12

Golidaridad




El fútbol es la economía número 17 del mundo, con un PIB de 500.000 millones de dólares. Sólo 25 países del mundo producen anualmente un PIB mayor.


Es un mercado fácil para el “blanqueo de capitales“, como ya mencionamos, lo cual le coloca bajo el prisma de los aprovechados y las mafias.


Eso incluye la compraventa de partidos, la compra oscura de clubs… y hasta su propiaburbuja económica“: impuestos reducidos para los jugadores en comparación al ciudadano de a pie, tributaciones reducidas e incluso incluso exenciones totales en el cobro de primas, deudas enormes del clubs al fisco sin conllevar cierre empresarial, adoctrinamiento en la educación…


Esta especial encubrimiento, cuando no protección a las claras, favorecen que el espectáculo del fútbol nos mantenga entretenidos, para no desviar nuestra atención hacia la cruda realidad que también nos imponen.


Como deporte, el fútbol es un “juego de suma cero“: sólo gana uno.


¿ Cómo podrían ganar todos los contendientes de un juego ?


Cooperando.


Sin embargo, se fomenta la difusión de “deportes de competición“, en los que el “premio al esfuerzo” consiste en vencer al resto de participantes, a los que se considera oponentes, rivalesenemigos.


Todo está engranado para empujarnos hacia ese tipo de juegos.


Pero, en realidad, muchas situaciones de la vida son equivalentes a “juegos de suma no cero“.


La naturaleza es el tapiz de juego sobre el que los individuos pueden beneficiarse del éxito ajeno.


No deben vencer a los rivales para beneficiarse ellos mismos.


La cooperación, la ayuda mutua y el altruísmo recíproco pueden prosperar, como ya vimos.


Pero, en su lugar, nos proyectan un espectáculo cruel de vencedores y vencidos, que luego damos por bueno en la vida diaria.





Cuando se gana, es fácil olvidar las crisis durante unos minutos,  reforzar nuestro ego personal, concebir un éxito colectivo… pero se trata de una gloria en el triunfo,  de una solidaridad de la victoria.


Cuando se pierde, asumimos que “la vida es así“, que algunos clubs tienen más dinero que otros, que el árbitro está comprado, que nada puede hacerse… Y que, en fin, cambiarlo sería ir en contra de la “pureza del fútbol“.


Pan y circo.


Más bien, poco pan y mucho circo.


Los protagonistas del fútbol son gladiadores patrocinados por multinacionales.





El único respeto que es fomenta es el respeto a la marca publicitaria.


Las normas emitidas por la empresa privada FIFA, prohiben a los jugadores levantar su camiseta para mostrar al público ropa interior con lemas o publicidad que compitan con la “oficial“.


Así que los jugadores muestran dedicatorias de otra índole.





Por un lado, las destinadas a recordar a compañeros que están lesionados ó que han fallecido recientemente.


Siempre, dentro del gremio.







También están las celebraciones dedicadas a dios.


A veces, sin especificar cuál.







Incluso, hay quien le felicita el cumpleaños a su mamá.


Que debe ser especial, no como las otras.


Muy pocos casos contienen un mensaje solidario “para todos“.


Pero qué casos.





Está el de Kanouté, que fue sancionado en 2009 por mostrar una camiseta interior de apoyo a Palestina.


Y un caso especial





Robbie Fowler, de 21 años de edad, al marcar el segundo gol del Liverpool contra el equipo noruego Brann Bergen en marzo de 1995, se volvió hacia el público, se quitó la camiseta oficial, y dejó ver bajo ella otra, también de color rojo, con la inscripción “500 estibadores de Liverpool despedidos desde 1995“.


Los estibadores llevaban años en huelga para protestar contra los cientos de despidos y la precariedad de los contratos temporales.


Fowler, que había nacido en Liverpool, decidió dar publicidad a la causa ante los ojos del mundo.


Le pareció natural: «Creí que era una declaración y nada más».


Por supuesto, que era algo más.


El club “Liverpool FC“, ante el temor a dejar de percibir ingresos por la publicidad que figura en las camisetas oficiales de los jugadores, se apresuró a cortar de raíz cualquier acción semejante, declarando: “Hacemos saber a todos los jugadores que en el rectángulo de juego no se pueden hacer comentarios sobre temas ajenos al fútbol“.


Y, para asegurarse de que el único mensaje que figurara en las camisetas de los deportistas fuera uno comercial, la UEFA, el organismo privado del fútbol europeo, castigó a Fowler con una multa de 2000 francos suizos.





La historia tuvo un capítulo posterior.


La camiseta que mostró Fowler no sólo contenía un eslogan de actualidad, sino que también era un golpe publicitario: las letras c y k de la palabra inglesa correspondiente a “estibadores” (‘dockers‘) figuraban en mayúsculas, pareciéndose al logo de la marca Dockers del diseñador Calvin Klein… Y cuando todos los periódicos británicos publicaron las fotografías de la camiseta, Calvin Klein amenazó con un pleito por violación de su marca comercial.


Claro que no resulta fácil… Incluso, ni barato


Pero,  ¿ quién, si no las estrellas del fútbol, tiene un acceso permanente a los medios de comunicación ?





No estaría de más que, cuando marquen un gol alguno de los futbolistas que se pasean bajo himno y banderas, o que besan los escudos de sus camisetas con fruición, lo celebrasen con dedicatorias para la gente de a pie que lo está pasando mal.


Deberían ofrecerles el tanto a esa gente.


Se lo deben.


Y tanto.




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