Posts Tagged ‘guerra

27
Abr
15

Virtualidades 10

suvida-


Aunque una huelga de partos caídos podría parecer una medida de presión desmesurada, ni siquiera es nueva.


Los gobiernos ya la han venido utilizando, con su peculiar y característico estilo: esterilizando a todo tipo de población.


Incluso, ilegalmente.


A mujeres, generalmente.


Hay precedentes de “huelgas de sexo”, “boicots sexuales” y “huelgas de piernas cruzadas”: mujeres que se han negado a mantener relaciones sexuales con sus maridos o compañeros para resolver un conflicto, lograr una reivindicación, e incluso, conseguir la paz en una guerra.


Qué menos, si la guerra declarada es contra ellas.




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Las consecuencias de una huelga de partos caídos serían embarazosas… Alumbrarían la mala concepción de la sociedad: sin suficiente conocimiento ni legítimo consentimiento.


Replantearía el papel de hombre y mujer, y plantaría nuevas y saludables raíces sociales.


Suvida 1




Se acabó el matrimonio por amor… al patrimonio. Allí donde hay amor puntual, estará plenamente justificado que no exista ningún vínculo legal.


Se acabó la adicción a la oxitocina paternofilial… Pero quedará la jovial, generada a base de tocarse, besarse y masajearse; sin parto, pero con pacto.


Se acabó la pensión de viudedad, las herencias, los impuestos sobre sucesiones, y los gastos de notario… Habrá que exigir un subsidio justo después de 40 años de trabajo y 8 de paro.


Se acabó la preferencia por la primogenitura masculina como estratagema para preservar su concentración de riqueza y poder.


Se acabó el derecho de pernada.




Suvida 2




Se acabó el casamiento obligatorio de millones de mujeres cada año.


Se acabó la maternidad obligatoria de millones de adolescentes cada año.


Se acabó el hacerse cirugía plástica como consecuencia del maltrato.


Se tipificará como “delito contra la salud pública” la posesión de mujeres.


Se acabó la muerte prematura de decenas de miles de mujeres cada año a causa de los embarazos infantiles y adolescentes.


Se acabó poner precio a los niños.


Se acabó el arrojar bebés por el inodoro.


Se acabó tirarlos por el balcón.




Suvida 3




Se acabó la homilía eclesiástica que declara a la mujer como traedora de hijos y cuidadora del marido.


Se acabó el rendir la educación a cualquier mesiánica manipulación.


Se acabó imputar culpabilidad o amedrentar calificando de pecado el sexo.


Se reinterpretará el puritano párrafo atribuido a la figura de Pablo de Tarso de que “Es bueno que el hombre no toque a la mujer”.


Se acabaron la impunidad de los abusos de monjas realizados por curas, guías espirituales y misioneros.


Se acabó el tenerse que comer la propia placenta.




Suvida 4




Se acabaron las falsas denuncias.


Se acabaron los secuestros.


Se acabaron los abandonos.


Se acabaron las imprudencias paternales.


Se acabó la explotación en el trabajo femenino e infantil.


Se acabó cobrar menos por el mismo trabajo.


Se acabó el problema laboral de quedarse embarazada.


Se acabó refugiarse en una botella de alcohol.




Suvida 5




Se acabó la violencia machista.


Se acabó utilizarlos como reclamos publicitarios.


Se acabó el buscar tiempo y ganas para educar.


Se acabó el malcriarlos conscientemente.


Se acabó el darles “lo que sea” para ocultar el abandono de cuidados por parte de los padres, del profesorado, de los médicos…


Se acabó protestar por la sobrecarga de deberes escolares.


Se acabó recurrir a un elemento para que las provea de alimento, y la caza de marido mediante embarazo malquerido.




Suvida 6




Se acabó la necesidad de dar el pego.


Se acabó echar el lazo.


Se acabó emparejarse para no pasar hambre.


Se acabó el convivir con alguien sin conocerle.


Se acabó poner a los hijos como excusa o represalia.


Se acabó tomarlos como rehenes.




Suvida 7




Se acabó fingir que te gustan los hijos de los demás.


Se acabaron las masacres de escolares.


Se acabaron las maternidades donde procrear una raza pura para el estado.


Se acabaron las casas-cuna.


Se acabó fabricar madres.


Se acabó que UNICEF, un organismo dependiente de la ONU, pida dinero a la gente en vez de a los gobiernos.




Suvida 8




No más abandono psicológico.


No más robos de niños.


No más adopciones, negocios ni explicaciones.


No más utilización de niños en manifestaciones independentistas o religiosas.


Se acabó la vocación para los curas pederastas.


Se acabó predicar moral mientras se realiza un abuso sexual.


Se acabaron las monjas cantando “Like a Virgin“.




Suvida 9




Se acabaron los niños soldado.


Se acabó la liturgia de la custodia.


Se acabaron los niños que tienen niños.


Se acabaron los añejos antojos.


Se acabó aparecer en segundo plano.


Se acabó dar de lado a los demás para centrarse sólo en la descendencia.




Suvida 10




Se acabó mentir a los niños.


Se acabó mentir a los adultos.


Se acabó el ir a la cárcel por no visitar a los padres.


Se acabó el complejo de Edipo.


Se acabaron las demandas de paternidad por fealdad.


Se acabaron las visitas de mujeres al psiquiatra.


Se acabaron los atascos de tráfico a la entrada y la salida de los centros.


Se acabaron los 7.000 años de desigualdad sexual y social.




Nogana Sinkeja




No será viable que el niño-robot de la película Inteligencia Artificial se encariñe con un humano no confiable.


Ser amado y convertirse en un “niño de verdad” es la interminable búsqueda de cualquiera que se sienta abandonado, maltratado, explotado y perdido en una sociedad consumista. De cualquiera.


Quienes sí harían realidad la fábula de Pinocho, serían ellas.


Las muñecas habrían cobrado vida.




(Continuará)



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30
Nov
14

Virtualidades 5

Tekito Lagusa




No es que Japón se haya hecho abstinente, o se le haya pasado el arroz de repente.


El sexo figura, junto al hambre, entre las principales motivaciones de la acción humana, y es una fuerza importante de la evolución cultural.


Al igual que el hambre, el sexo conjuga, a la vez, pulsión y apetito.


Los efectos perniciosos de una privación sexual prolongada no son tan graves como los de un ayuno prolongado, pero, caso de no haber penuria alimenticia, el sexo se impone como deseo.


Es un hecho que los humanos bien alimentados no tienen problema en demorar los placeres de la mesa por los del lecho.


Su carencia se convierte en otra forma de “pasar hambre“.




Asako Tekomo




Los desvelos parentales, las iras conyugales, los espionajes policiales y los mandamientos eclesiales podrán desalentar o desviar el comportamiento apareatorio humano, pero nunca extinguir completamente la pulsión y el apetito de placer y alivio sexuales.


Es un instinto básico.


No como la guerra.


Come amor. Que es mejor hacer el amor, y no la guerra.


Hay una estrecha semejanza entre la búsqueda del placer sexual y la adicción a las drogas psicotrópicas: las endorfinas generadas son sustancias análogas al opio.


De modo que ni los japoneses ni nadie carece de motivación para hacer el amor.




Culturismo




La selección natural ha apostado porque obtengamos el placer más intenso al estimular los órganos que inician el proceso de la reproducción.


Sin embargo, la evolución cultural ha roto el vínculo que se suponía “natural” entre placer sexual y reproducción.


De hecho, también ha roto el vínculo entre el placer y el acto sexuales… ¿Qué, si no, hacen las drogas y los psicofármacos?




Preservativo prehistórico (Combarelle, Francia)




La desconexión entre el sexo y sus consecuencias reproductoras es muy anterior a la reciente era de técnicas avanzadas en materia de aborto y anticoncepción.


Las parejas de cualquier época pre-industrial recurrían a los efectos anticonceptivos de una lactancia prolongada para espaciar los nacimientos, utilizaban prácticas sexuales no reproductoras como la masturbación, la homosexualidad y el coitus interruptus; practicaban métodos abortivos, y aplicaban a los nacidos métodos indirectos de infanticidio, como dejarles morir de hambre lentamente, descuido físico y psicológico, y “accidentes“.


Japón no ha sido una excepción.




Madera japonesa sobre el aborto




El antropólogo G. William Skinner estudió los registros de nacimientos de dos aldeas japonesas del siglo XIX, y calculó que un tercio de todos los matrimonios mataba a su primer hijo.


A su vez, la historiadora Susan Hanley pudo afirmar que el infanticidio era tan corriente en el Japón premoderno, que se hizo costumbre no felicitar a la familia por el nacimiento de un hijo, hasta saber si iba o no a ser criado… Si la respuesta era negativa, nada se decía; si era afirmativa, se ofrecían las felicitaciones y regalos acostumbrados.


Todo esto sería imposible si el vínculo entre padres e hijos fuera el resultado “natural” del embarazo y el parto.




Nosako Toito




Los padres y madres humanos no están “programados de fábrica“, ni para procrear, ni para hacer todo lo posible por aumentar la esperanza de vida de su descendencia.


No es la selección natural, sino la cultural, la que determina el número de niños que los padres deciden, no ya procrear, sino criar.


Es fundamental comprender el crucial papel que juegan la cultura o el entorno en nuestra conducta; la Biología evolutiva darwiniana juega un papel muy limitado en comparación con las fuerzas de la evolución cultural.




Makina Degenes




La influencia de los genes como mera base biológica de la conducta estaba implícita en los escritos de pioneros del neo-darwinismo en el siglo XX, como R. A. Fisher en la década de los años 30′, W. D. Hamilton y G. C. Williams en la década de los 60′, y en la de los 70′ con John Maynard Smith y Robert Trivers, hasta alumbrarse en la obra de Richard Dawkins.


Su mensaje central es ya ortodoxia en los libros de texto.


Los robots son máquinas que contribuyen a nuestra supervivencia, pero, a una medida y complejidad mayor, los seres vivientes somos máquinas de supervivencia evolutiva para los genes.


Los cerebros pueden ser considerados, en este sentido, análogos a las computadoras: generan información de salida tras procesar la información de entrada y la memoria almacenada… Y tienen la capacidad para simular situaciones y predecir el futuro.


Los genes controlan la síntesis de las proteínas, pero es un proceso lento de manipular el mundo; así que, no pueden modificar el comportamiento diario de los seres vivos de forma directa, pero sí les preparan para ser flexibles y adaptables.


Los genes daninstrucciones” a sus máquinas de supervivencia, no de manera específica, sino en términos de estrategias generales y trucos válidos para el asunto de vivir.


Eso nos incluye sobremanera.


Haciendo un símil con la programación robótica para jugar al ajedrez: los genes programaron a los robots humanos para aprender a adaptarse a cualquier situación de la partida de la vida.




Notoke Misako




Reproducirse no está determinado genéticamente.


Nada lo está, en el sentido de que algo obligatoriamente ocurrirá sólo por la existencia de uno o varios genes; los genes no se expresan si no se dan unas circunstancias particulares.


Perpetuarse no es obligatorio.




Inversión parental




En realidad, es un problema de bienestar. De coste-beneficio. De salud de los hijos. De procreación futura.


El biólogo Robert Trivers lo definió como un problema de inversión parental, referida al gasto energético y de tiempo por parte de los padres para beneficiar a sus crías a expensas de sus propias expectativas.


Benjamin White mostró que los padres son capaces de criar más niños si ello significa un saldo de beneficios, aunque sean mínimos.




Kampesino Kakato




Los padres de la era industrial actual han olvidado lo útiles que pueden ser los niños en casa.


En otras épocas, en cambio, los adultos sabían que la vida iba a ser extraordinariamente dura si no conseguían criar cierto número de hijos. Se esperaba que los niños se “ganasen su sustento” con pleno sentido material.


En las sociedades agrícolas y pre-industriales, los niños se hacen cargo de la mitad, aproximadamente, de todo el trabajo que realizan los miembros de la unidad doméstica.


Los niños comienzan a realizar faenas domésticas apenas echan a andar… A los 6 años, ayudan a recolectar leña para el fuego y transportan agua para cocinar y lavar; cuidan de sus hermanos menores; plantan, escardan y recogen la cosecha; muelen los cereales; llevan la comida a los adultos en los campos; barren el suelo; hacen recados


A la edad de 12 años, los niños varones, en promedio físicamente más fuertes, empiezan a producir más de lo que consumen.


En la adolescencia, están ya en condiciones de preparar la comida, trabajar a jornada completa en los campos, fabricar recipientes y pucheros, confeccionar esteras y redes, así como cazar, pastorear, pescar, o hacer, aún con menos eficacia, prácticamente todo lo que hacen los adultos.


A los 15, ya han compensado todos los años en que no se autosustentaban.


Como confirmó el antropólogo Marvin Harris, la relación entre el número de hijos y los ingresos ayuda a explicar por qué tantos países subdesarrollados han parecido contrarios al control de la población mediante planificación familiar: donde los beneficios netos de criar hijos exceden los costes, la familia que logre criar más hijos vivirá ligeramente mejor que sus vecinos… aunque disminuya el nivel de vida de la población general.




Yahize Yare




Cuando el modo de vida es, típicamente, la caza, la recolección o la agricultura, al envejecer los padres y abandonarles las fuerzas, los hijos resultan más valiosos.


O, más modernamente, cuando los padres envejecen y no pueden contar con pensiones, pagas, subsidios o asignaciones de beneficencia.


Es decir: cuando sólo pueden contar con sus hijos.




Tusako Telleno




La decisión de criar más o menos descendencia, también se extiende al sexo de la misma.


La preferencia por los hijos varones es mayor donde, por su dureza, el suelo deba desbrozarse mediante un arado manual y una yunta de bestias escasamente dispuestas a cooperar.


Pero, en los arrozales, las operaciones más importantes son el transplante y la escarda; son actividades que las mujeres pueden realizar con idéntica eficacia que los hombres por no depender de la fuerza física, con lo que, en esas regiones, los padres carecen de prejuicios contra la descendencia de sexo femenino, y tienen tantas hijas como hijos.




Kampesinado




La población agraria del Japón fue, en su momento, la más eficaz reguladora del proceso de reproducción de todo el mundo: durante el siglo XIX, los matrimonios campesinos ajustaban matemáticamente el tamaño y la composición sexual de su prole al tamaño y fertilidad de sus tierras.


Además, en Japón aún es popular el dicho de “primero la chica, después el chico“… Intentaban tener primero una hija, para que, como hermana mayor, pudiera ocuparse del varón o varones más pequeños.




Kinota Kisako




Los padres adaptan su inversión procreadora para maximizar la contribución neta de los hijos a su bienestar.


Cuanto más rápido pasen los niños de consumir más de lo que producen, a producir más de lo que consumen, mayor será el número de hijos que los padres tratarán de criar.


La reducción del valor del trabajo infantil en la agricultura o en la industria artesanal, provoca una reducción de la tasa de natalidad.


Y ésta tiende a cero, si al mismo tiempo, se obtiene mejor rendimiento invirtiendo en la cara educación intelectual impuesta por la intensificación de la mecanización y la automatización.


La industrialización elevó los costes de la procreación, pero la posterior transformación de las economías, desde la producción de bienes a la producción de información y servicios, los ha disparado.


Y van a más, en una sociedad de economía virtual.




Tuanime Desanima




Las tasas de éxito reproductor pueden aumentar o disminuir según satisfagan los deseos, necesidades, instintos, límites de tolerancia, vulnerabilidades y demás componentes biopsicológicos conocidos de la naturaleza humana.


Las personas procuran aumentar al máximo su tasa de éxito reproductor, no porque los impulse un deseo irresistible de tener muchos hijos, sino porque, bajo sus circunstancias, contar con una descendencia numerosa permite acceder a más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez u otros beneficios que aumentan la calidad de vida.


Sólo si incrementan ese bienestar biopsicológico, la gente tiene más hijos.


Y, si incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.




Mizumo Tafrio




Pedirle a los japoneses que tengan más hijos, no va resultar fácil.


Por lo menos… a las japonesas.




(Continuará)



23
Ago
10

La paradoja de Hawking

Stephen Hawking cree que habrá que colonizar el espacio en 200 años para sobrevivir.


El científico declaró recientemente:  “Creo que el futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio. Será difícil evitar una catástrofe en el planeta Tierra en los próximos dos siglos; nuestra especie se salvará si nos desplegamos en el espacio”.


Hawking, de 68 años, conocido por sus trabajos sobre el universo y la gravedad, y por ser el autor de ‘Una breve historia del tiempo‘, uno de los mayores éxitos de la literatura científica, propone una carrera espacial… pero no entre dos superpotencias con destinos imperiales.


Se trata de salir a la carrera con destino a las estrellas.


Ya en 2006, Hawking abogaba por la conquista del espacio“La vida en la Tierra está en un creciente riesgo de ser destruida por un desastre, como el calentamiento de la atmósfera, una guerra atómica, un virus modificado por medio de la ingeniería genética u otros factores, y no creo que la raza humana tenga futuro a menos que se vaya al espacio”.


Habla de colonizar el espacio.


Se dice pronto.


Bueno, en menos de 200 años. Ese sería el plazo para evitar la extinción de la especie humana.


Viendo cómo va la Humanidad en el planeta Tierra, no sería de extrañar.


Al menos,  Hawking da más margen para la salvación que la supuesta profecía maya del Fin del Mundo en 2012, que en realidad es un mero cálculo de la entrada del Sol en la Era de Acuario, debido al fenómeno natural de la ‘precesión de los equinoccios’. No es un caso único: la Biblia también lo malinterpreta, por un error de traducción, asociándolo con el Fin del Mundo. La palabra Mundo debía haberse traducido correctamente como Era o Edad; en realidad, Jesús era un mito astrológico que personificaba al Sol en la Era de Aries, y que moría al entrar el Sol en la Era de Piscis actual; lo que vino después, fue una re-fabricación de ese mito, para unificar y controlar mentes y voluntades.


Serán, pues, 200 años. En marcha.



La gran evasión



No parecerá obvio, pero salir del planeta ya constituye todo un problema.


En primer lugar, la selección del pasaje. Hawking podría ocupar una butaca en tanto científico. Los ingenieros, también. Los políticos, los militares y los evangelizadores de todas las religiones dirán ser imprescindibles, y no faltarán. Y los terrícolas millonarios, a los que Richard Branson ya vende pasajes para turismo espacial orbitando alrededor de la Tierra, seguro que también se apuntan a cualquier precio.


Por muchas naves que se construyesen, se quedará fuera, al menos, el 99,9% de la población mundial: casi 7000 millones de seres humanos.


Enhorabuena a los premiados. Pero todo el proceso será clasificado como Top Secret; mejor no revelar nada a la gran mayoría que se queda, no sienta bien extinguirse, al menos la primera vez.



Desde abajo, veremos partir esas naves fuera del arco del cielo (con permiso de los que siguen asumiendo que la tierra es plana). Ese día habrá final del Mundial de Fútbol, de la Super-Bowl, del la Series Mundiales de béisbol, una carrera de Formula 1, ó cualquier otro evento que nos distraiga, de modo que a algunos les parecerá haber visto ovnis elevándose. En realidad, nos habrán dejado a nuestra suerte. Poco amable el no haberse despedido, por otro lado. Como habitualmente, no se lo tendremos en cuenta.





Habrá que ver la reacción de la gente cuando vea que algunas de esas naves, se hacen añicos, y vuelven a la atmósfera como bolas de fuego para acabar de desintegrarse.


Y no porque no estén construidas pasando estrictos controles de calidad.



Es que tendrán que atravesar una verdadera nube de chatarra espacial.


Basura que todas las misiones y satélites enviados al espacio han ido dejando en órbitas próximas a la Tierra. De los unos 6.000 satélites puestos en órbita en los últimos 50 años, sólo quedan operativos 500; al resto, se les ha ido dando por vencida su fecha de garantía, pero sus restos permanecen como desechos que, pese a estar en órbita, alcanzan una velocidad relativa muy grande, de unos 52000 kilómetros por hora. A esas velocidades podría causar grandes problemas, o, directamente, una catástrofe.


Desde 1991, se han registrado al menos 3 colisiones en la órbita terrestre por culpa de la basura espacial.  La Estación Espacial Internacional (EEI) debe realizar, de vez en cuando, maniobras de evasión para evitar colisionar con restos espaciales. La NASA ha confirmado que los transbordadores espaciales son golpeados habitualmente por esta chatarra, y que más de 80 ventanas han tenido que ser reemplazadas, con los años; el programa de transbordadores espaciales finaliza en 201180 ventanas de 132 lanzamientos son una buena razón para dejarlo.


Pero las colisiones con/entre la basura espacial se van a ir multiplicando, con lo que, a su vez, aumentarán los objetos peligrosos en órbita. La progresión matemática que calculan los expertos, cifra en más de 18 choques anuales el número de accidentes producidos por esta chatarra dentro de 200 años, justo al tiempo límite que propone Hawking para abandonar el planeta. En realidad, en sí ya es una buena razón para salir pitando.  Será más probable que te caiga un trozo de materia desde el cielo, que ganar a la lotería.





De modo que en mitad de evento deportivo, ignorantes de la gran evasión, si levantamos la cabeza hacia el cielo, veremos que algunas naves se incendian y caen como bolas de fuego. La mayoría hará la ola pensando que son fuegos artificiales, y parte del espectáculo. Algunos pensarán que es una señal del Apocalipsis. Muy pocos, los que estén en el secreto, pero no fueron sido seleccionados para la aventura, a duras penas disimularán la risa.

Planteando planetas


Supongamos que la mayoría de naves que albergan a la exigua minoría de escogidos, consiguen sortear el cinturón de chatarra.


La misión que han emprendido no consiste en ir a la Luna a formar una base con un banco para preservar la
biodiversidad. A la biodiversidad, que la den. Además, el material genético base estaría precontaminado por pesticidas y antibióticos, y el banco de semillas, por transgénicos.


Tampoco se trata de terraformar Marte: para construir una atmósfera se tardarían 200 años, y estaríamos ya fuera del plazo de Hawking, que es precisamente de 2 siglos.


La misión va de salvar sus bonitos y caros culos. Se dirigirán hacia un planeta habitable.


Y el mejor candidato es el planeta Gliese 581 c.




Los estudios indican que podría poseer hidrógeno y oxígeno en su atmósfera, denotando la existencia de agua. Es, además, el primero que se descubre que posee temperaturas entre y 40º, que permitan mantener agua líquida en su superficie.


Es el planeta Gliese 581 c.


Es lo más parecido
a la Tierra que se conoce hasta ahora.


Sólo hay un problema. Está a 20,5 años luz de distancia.


El Apolo 10 ostenta el récord de velocidad más alta alcanzada por un vehículo tripulado, viajando a 39897 km/h.


Con él, tardarían más de 27000 años en llegar a Gliese 581 c.





La NASA propone utilizar el novedoso sistema Mag-Beam, que conlleva la instalación de una estación espacial alrededor de la Tierra que genere un chorro de iones magnetizados, los cuales interactuarán con una vela magnética desplegada en la nave que va a viajar. Ya es problema que, para impulsar una flotilla de naves, haya que instalar una estación por cada una, pero teniendo en cuenta que fueron muchos los llamados, pero pocos los elegidos, seguirá llegando la luz del sol a los que se quedaron “en Tierra“.


Con el sistema Mag-Beam, la NASA asegura se podría viajar al doble de velocidad del Apolo 10.


Vano consuelo: serían 13500 años de viaje hasta Gliese 581 c.


Da igual, la NASA nunca ha llegado a probar ese sistema; aún es sólo teoría.


Ante la exasperante (por lo que tiene de mortal) lentitud de la expedición, Stephen Hawking propone otro sistema de propulsión para que los “colonos” espaciales puedan adentrarse en la última frontera: construir un cohete cuyos motores viajen muy cerca de la velocidad de la luz (300000 km/seg).


Se pueden acelerar partículas hasta un 99,99% de la velocidad de la luz, pero, por mucha más potencia que se les suministre, no se puede hacer que vayan más allá de ese límite. Lo mismo aplica a las naves espaciales.



Pero, por ejemplo, el diámetro de  nuestra galaxia, la Via Láctea, es de unos 100000 años luz. Eso significa 100000 años de viaje a una velocidad cercana a la de la luz. Y la Via Láctea pertenece a un grupo de 30 galaxias llamado Grupo Local, de 4 millones de años luz de diámetro… En suma, la exploración intensiva de nuestra galaxia o de otras vecinas, supuesto moverse a casi la velocidad de la luz, sería inviable.


Y esa es la habitual, porque el Espacio es Enorme: la distancia media entre estrellas es de 3o millones de millones de kilómetros. Son distancias fantásticas, descomunales, incluso a velocidades próximas a la de la luz.  Para llegar al centro de nuestra galaxia, sería necesario mucho más tiempo del que llevamos existiendo como especie.


Sin embargo, para llegar a Gliese 581 c en 20’4 años, el sistema que propone Hawking podría valer…


Aunque sólo aparentemente.


Supongamos que, ajustando un euro por aquí, y un dólar por allá, se construyese en tiempo récord el mecanismo que permite a un grupo de naves viajar a casi la velocidad de la luz. La fuerza centrífuga de un leve giro realizado a esa velocidad, sometería a los tripulantes de la nave a aceleraciones muy superiores a su límite biológico. Pero, aún suponiendo una trayectoria rectilínea a velocidad constante, sin aceleraciones, queda el peligro de las partículas de materia estelar contra las cuales chocaría la nave, y que pueden suponer una catástrofe.


Incluso, aunque la nave se moviese a sólo la décima parte de la velocidad de la luz, una partícula de un microgramo impactando contra la nave, liberaría una energía de 450 millones de julios, equivalente a 10 toneladas colisionando a más de 1000 kilómetros por hora. El choque contra simples átomos a esa velocidad supondría la erosión del casco y el someter a la tripulación a altas dosis de radiación. La utilización de escudos aliviaría estos efectos, pero resultarían insuficientes si se impactase con algo más grande que una partícula de polvo estelar.


En fin, parece que llegar a Gliese 581 c no sería posible así, ni en 20’4, ni en 204 años.


Esto descarta, definitivamente, los viajes espaciales rápidos.


Sin embargo, existe otra posibilidad.


Ante el problema, Stephen Hawking sugiere doblar el espacio-tiempo de tal manera que haya un atajo; sugiere crear un agujero de gusano, un tubo estrecho de espacio-tiempo que conecte dos regiones distantes casi planas.





Lamentablemente estos túneles en realidad sólo miden un millón de billones de trillones de decimales respecto a la longitud de un centímetro. Ultrapequeños para que un humano los atraviese, y más para una nave.


Aunque difícil de creer, supongamos que se consigue crear, en tiempo récord, un agujero de gusano, por ejemplo, a partir de un campo electromagnético , o de un rayo láser. Y supongamos que sabemos también cómo plegar el espacio-tiempo, para no darnos de bruces contra una roca en el otro extremo.


Hawking y otros científicos creen que sería posible agrandar ese agujero de gusano billones y billones de veces, para que sea lo suficientemente grande para que puedan cruzarlo.


Como la nave necesitaría ser lo suficientemente grande para llevar una enorme cantidad de combustible (o encontrar un incierto “combustible cósmico” aprovechable),  Hawking propone que el mejor combustible, ocupando menor espacio, sería la antimateria.





La antimateria tiene la misma apariencia que la materia, pero con algunas propiedades diferentes, como por ejemplo la carga eléctrica, que es exactamente la opuesta a la de la materia que compone el universo en que vivimos. En el mundo de la antimateria, los protones son negativos y los electrones tienen carga positiva.


Cuando la antimateria entra en contacto con la materia, se produce una reacción violenta (‘aniquilación‘) que desprende gran cantidad de energía, fotones gamma (inútiles para la propulsión) y piones (partículas subatómicas de corta vida). Estos piones se mueven a velocidades cercanas a la de la luz, y sí que podrían ser utilizados como propulsión.


Viajando por un agujero de gusano, por ser éste un atajo, la nave podría ser  propulsada a una velocidad lenta, soslayando el problema de catástrofe ante choque con una partícula de polvo por querer viajar rápido.


Sin embargo, hasta ahora sólo se han podido producir unos pocos miles de átomos de antimateria, y a un precio desorbitado; esa ha sido la mayor barrera que ha impedido el desarrollo de esta tecnología, porque no existe antimateria en el universo conocido, y tendría que fabricarse…


Ese es un tremendo inconveniente, pero ni mucho menos el único. Dado que el simple contacto de la antimateria con la materia normal produce su aniquilación en un fogonazo de radiación y energía, el principal problema de un motor de antimateria sería la separación entre ambas, es decir, el confinamiento de la antimateria.  Y, por su fuera poco, al entrar en contacto y aniquilarse mutuamente, esta reacción energética actualmente no se puede regular: es un todo, o nada.


Pero, aún así, supongamos que, en muy breve plazo, y gracias a la intensa investigación, los costes de producción de campos electromagnéticos y de antimateria bajan, y el agujero de gusano gigante y el motor de antimateria se hacen realidad.





Supongamos también que, emulando los imaginarios “cristales de dilitio” de los motores de la nave Enterprise en la serie de ciencia ficción Star Trek, se consigue regular el proceso físico de aniquilación, entre materia y antimateria.


Añadiendo a todo ello que el plegamiento espacio-tiempo vaya perfecto cual aterrizaje de un avión en un día despejado sobre pista asfaltada, las naves espaciales que abandonaron la Tierra, llegarían a su destino.


No inmediatamente, por supuesto. Las distancias a través de los agujeros de gusano podrían ser de sólo unos pocos millones de kilómetros (en lugar de los millones de millones de kilómetros de distancia a través del espacio ordinario), pero también hay que recorrerlos. Viajar por un agujero de gusano posibilitará que el viaje no dure una eternidad, pero sí años.


Con todo, supongamos que el viaje dura pocos años. Menos de una generación, por ejemplo.


Ya han llegado a Gliese 581 c, como podrían haber elegido llegar a otra  parte del Universo.





Misión cumplida.


Sería para dar la enhorabuena, de nuevo, a los premiados.


Pero lo más seguro es que las naves no trasporten ninguno vivo. A los pocos supervivientes, si los hay, no les quedará mucho de vida.


El frío espacio


El presidente Bush I de EEUU, en un momento de atolondramiento pasajero, solicitó que se enviase una misión tripulada a Marte. El proyecto se desechó de inmediato cuando alguien averiguó que, además del alto coste en dinero, la misión acabaría, con gran probabilidad, con la muerte de todos los tripulantes. Y eso que Marte está, como quien dice, a un tiro de piedra… la ida estaba previsto durase menos de 3 años.




Su ADN se haría pedazos por la acción de las partículas solares de alta energía del espacio. La Tierra, además de proveer de lo necesario para la subsistencia, posee un campo magnético que nos mantiene literalmente con vida, protegiendo nuestro ADN de la radiación, de origen tanto solar como de otras fuentes del espacio


Los rayos cósmicos son partículas cargadas (protones, electrones, etc.) que viajan por el espacio a una velocidad cercana a la de la luz. Los hay de 2 tipos: de baja energía, originados en el Sol, y los de alta energía, menos frecuentes y procedentes de supernovas y otras fuentes emisoras en el espacio. Estos rayos cósmicos, de no haber protección magnética, atravesarían nuestro cuerpo y dejarían nuestro ADN hecho trizas, aumentando la tasa de mutación de los cromosomas del ser humano y, por tanto, el riesgo de cáncer.


En la Tierra, nuestras cuerpos reparan las pequeñas roturas que sufre nuestro ADN debidas a la luz solar ultravioleta y a los rayos X, pero los rayos cósmicos de alta energía producen interrupciones múltiples en ambas cadenas de la hélice de ADN para los que no hemos evolucionado mecanismos naturales de reparación.


El campo magnético de la Tierra impide que esos rayos lleguen a la superficie, conduciéndolos a 2 zonas del espacio próximo, denominadas Cinturones Van Allen.


Más allá del campo magnético terrestre, a tan sólo unos 450 km de la Tierra, los astronautas sólo pueden contar con la protección de su nave.


Y los materiales conocidos con que se construirían no sirven para asegurar la supervivencia de la tripulación, aunque el viaje dure pocos años.


La acción de la radiactividad hace que, a mayor tiempo en el espacio, mayor el riesgo de padecer cáncer.


Los estudios sobre astronautas, como los realizados sobre los habitantes de la Estación Espacial MIR, que apenas hacen órbitas muy cerca de la Tierra, son ilustrativas: el número de roturas cromosómicas estaba en directa relación con el nivel de radiación que habían sufrido en el espacio. Por ejemplo, el riesgo de cáncer para los astronautas de una viaje a Marte de 3 años se estima en 140% superior al nivel considerado aceptable para los humanos.


Además, los rayos cósmicos causarían mutaciones peligrosas en las bacterias y hongos que normalmente colonizan nuestra piel, boca e intestino, así como los que habitan en el ambiente de la nave espacial.


Los alimentos y medicamentos expuestos a más de 6 meses de viaje espacial, pierden parte de su eficacia nutricional. Parece ser también efecto de la radiación: las partículas de alta velocidad de la radiación espacial,al chocar contra las moléculas de los nutrientes o de los medicamentos, las daña, y impidiendo funcionen correctamente.


Asimismo, los investigadores han expuesto ratones a estas partículas de alta energía, y han encontrado también cambios significativos en la dopamina cerebral, con los consiguientes cambios de comportamiento, como la apatía y la disminución de la memoria.


Por si fuera poco, la ausencia de gravedad terrestre provoca otras secuelas fisiológicas típicamente encontradas tras las estancias fuera de la Tierra:


– la debilitación del sistema inmunitario


atrofia y pérdida de masa muscular, y osteoporosis, al no encontrar resistencia al movimiento y carecer los objetos de peso. Tiene una fuerte incidencia en el sistema cardiovascular, y empieza a producirse apenas 2 semanas después del inicio del vuelo. Los tripulantes pierden entre el 1 y el 1,5% de masa ósea cada mes; incluso los tendones y los ligamentos van deteriorándose progresivamente… Cualquier mínima tensión podría provocar que rotura de ligamentos y/o muscular, como si se arrancara una hoja de papel; de hecho, el riesgo de fractura ósea durante una misión de 3 años a Marte se estima entre el 20 y el 30%. Es como estar en cama, con reposo absoluto, y escayolado de cuerpo entero. los miembros de la tripulación de la Estación Espacial han tratado de evitar este proceso mediante ejercicios físicos, sin éxito.


Exceso de sangre en la cabeza,  proveniente de piernas y torso, que puede ocasionar  hinchazón de la cara y rigidez facial, dificultando  la comunicación con otros tripulantes. A su vez, el corazón late rápidamente para expulsar el exceso de entrada de sangre. Por ello, el cuerpo cree tener un excedente de líquido, y libera 1 litro de agua cada 2 ó 3 tres días; como resultado de ello, rápidamente se deshidrata, lo cual hace que la sangre se espese, lo que, a su vez, provoca que el cuerpo deje de producir glóbulos rojos, y sufra anemia.


pérdidas funcionales psicomotoras: algunos movimientos voluntarios se ralentizan y se vuelven imprecisos, y la ejecución de tareas simultáneas se hacen más difíciles


trastornos del sueño


– el aislamiento durante las misiones puede provocar un estado de astenia: mayor pasividad, fallos de atención, sensación de agotamiento, irritabilidad, depresión, etc. A nivel colectivo, las condiciones especiales de la vida en el espacio pueden provocar tensiones y conflictos, a los que añadir las diferencias culturales para generar problemas en el grupo… Mal sitio para romper un cristal.


– Ante una emergencia en el espacios, cualquier cirugía será arriesgada. El bisturí, las pinzas y otros instrumentos no tienen ningún peso en las manos del cirujano. Los tejidos pierden su densidad. Al ser la tensión sanguínea, la cicatrización de las heridas, y los efectos de la anestesia diferentes, los médicos no podrían basarse en su experiencia de la cirugía en la Tierra.


En 1997, la NASA revisó los expedientes de los 279 hombres y mujeres que habían participado en misiones espaciales entre 1988 y 1995. Descubrieron que todos menos 3 de ellos sufrieron algún tipo de enfermedad durante el viaje, e identificaron 175 riesgos biomédicos.


Los vuelos espaciales nos salieron bien debido a la arrogancia y a la suerte, y porque a los astronautas se les envía en muy buena forma. Pero, en realidad, llevamos individuos sanos a un entorno de enfermedades“, dijo el Dr. John Charles, fisiólogo de la NASA.





Cuando partieron, los “colonos espaciales” ya sabían que se embarcaban en un viaje sólo de ida. Que, una vez iniciado, no podían volver a la Tierra. Hawking preavisaba de que sólo se pueden hacer viajes al futuro, no al pasado… y viajar en el tiempo es lo que han hecho, por atravesar un agujero de gusano. Otro precio por viajar lento pero lejos.


En fin, por una cosa u otra, antes o después… se trata de un Viaje Sin Supervivientes.


Mejor así. No habría sido fácil la reaclimatación a condiciones de gravedad, y, en la superficie del planeta, tendrían que haberse enfrentado a un par de retos a muy corto plazo: “Qué comeremos” (excluyendo el canibalismo), y “Cómo defenderse de un ambiente hostil” con bacterias, virus y organismos desconocidos (típicos de todo “Nuevo Mundo“).


¿ Valía la pena ?


Lo que vale la pena



No es que haya muchos peligros, costes, incertidumbres y problemas con los viajes espacio-tiempo y la tecnología.


Es que, fuera de la Tierra, el ser humano no puede sobrevivir.


Cuando dice que “no creo que la raza humana tenga futuro a menos que se vaya al espacio“, Hawking no envía un mensaje de esperanza a la Humanidad, la envía a la extinción … Y, además:

  • Legitima el “sigamos esquilmando la Tierra” porque, cuando se agoten sus recursos, hace técnicamente “viable” que podamos irnos a otro sitio “a por más“. Visto el reparto de la riqueza actual, en realidad, estamos esquilmando a nuestros congéneres.


  • Denota que es nuestro destino ir hacia las estrellas… El fundamentalismo científico puede llegar a ser igual de peligroso que el religioso cuando afirma la “predestinación“, niega cualquier problema de “mala conciencia“, y encima, asigna una “recompensa futura


  • Omite que la supervivencia fuera de la Tierra, ya en el espacio, ya en otros planetas, es imposible. Los seres humanos somos seres terráqueos, por mucho que consigamos trasplantarnos órganos artificiales. Para los viajes espaciales, están los robots.


  • Sabe que no podríamos ir todos, con lo que acabará diferenciando a los que pueden/merecen ir ó no, por razón de status, clase social, constitución física, profesión, acceso a cierto tipo de educación… Equivale a un  “vayamos, pero sólo unos pocos, los que ahora nos autoconsideramos mejores y más preparados“. En fin, otro caso de ideología de superioridad, y de supremacía de unos pocos individuos sobre el resto.


  • También viene a decir “vayamos a por otros planetas, somos una potencia colonial“. No en vano se la llama “la conquista del espacio”. Sin embargo, visto lo felices que el colonialismo ha hecho a los subyugados en el pasado, es harto dudoso que sirva de modelo para el futuro, sea donde sea.



Y, al partir, las naves espaciales de colonos no abandonan la Tierra… abandonan a la gente.


Hawking no da esperanza alguna para la Humanidad.


(FOTO: Todos somos de la misma especie)



Pero sí que la hay. El futuro y el bienestar de la raza humana no pasan por salir de este planeta; pasa por compartir los recursos entre todos, haciéndolo sostenible, para todos por igual.


Que el mundo sufra miseria, conflictos, brutalidad, destrucción y agresión, parece encajar con la naturaleza del ser humano, pero el ser humano NO es así. El ser humano no es brutal, ni violento, ni agresivo, ni posesivo, ni competitivo… No lo es por naturaleza, pero sí lo es EN ESTA SOCIEDAD”  (J. Krishnamurti)


Es POSIBLE acabar con la pobreza, la guerra, el hambre, la explotación y la contaminación. El mundo no tiene que ser tal como es ahora. Hay una propuesta para que la sociedad no se base en el Dinero: una economía basada en RECURSOS. No es la “solución perfecta”: la humanidad siempre se enfrentará a problemas que resolver. Pero sí que es MUCHO MEJOR QUE EL CAPITALISMO, un fundamentalismo que sólo sirve al lucro de quien adora y sirve al dios/césar Sistema-Monetario-Bancario.


El aire que respiramos está al alcance de todos (y por igual). El espacio estelar, no lo está ni lo estará.


Cuanto antes lo asumamos Hawking y todos, antes nos concienciaremos y actuaremos para que las cosas cambien.


Hay que poner la Ciencia y la Tecnología al servicio del bienestar de todos, no para el lucro de unos pocos.





Es difícil sustraerse a la difícil condición física que sufre Stephen Hawking, y hasta comprensible que quiera escapar de la cárcel que su cuerpo le supone, “fuera del planeta“, “mejorando la raza humana“. La baja gravedad puede tener aplicaciones en la salud tales como permitir a los discapacitados físicos disfrutar una vida más activa.





En 2007, a bordo de un avión modificado, Hawking experimentó por primera vez la caída libre, flotando fuera de su silla de ruedas cibernética. Una experiencia maravillosa para alguien que confiesa que aunque no me puedo mover y tengo que hablar a través de un ordenador, en mi mente soy libre”.


Esa maravillosa experiencia tuvo lugar en la Tierra, rodeado de gente que también era feliz, que compartía y ayudaba, que puso a su disposición una tecnología para mejorar su bienestar.


Qué paradoja.



Sin salir de casa.


28
Ene
09

El Rabinato de Israel rompe relaciones con el Vaticano por el perdón al obispo negacionista

Estaremos vigilando la otra mano...

Estaremos vigilando la otra mano...

 

Este caso nos advierte sobre el consumo de café, tanto por exceso como por carencia.

 

¡ Un par de tacitas de café para el obispo Williamson… y no más !
En una reciente entrevista con un medio sueco, descartó la posibilidad de que 6 millones de judíos murieran a manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y estimó que a lo sumo hubo “entre 200.000 y 300.000 muertos en campos de concentración, pero ninguno en cámaras de gas”… No obstante, el Papa Benedicto le ha levantado la excomunión previa (¿!).

 

¡ Otro par de tacitas para el rabino Shear Yishuv Cohen !…
Esperamos se sobreponga a su ira, eleve sus miras, y de paso se asome tras el Muro de Cisjordania para comenzar un recuento de víctimas paralelo.

Pincha aquí para ganarte el cielo




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