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28
Mar
14

Antropoceno 2

Coliticos



¿Podemos confiar en que los gobiernos reduzcan el CO2?



No.


Desde luego, no al ritmo que sería deseable para minimizar el cambio climático y sus consecuencias sobre los hábitats humanos.


Ya existen tecnologías eficientes, en términos de Coste/Beneficio, para disminuir las emisiones.


Sin embargo, la mayor parte de las inversiones se dirigen hacia el descubrimiento y desarrollo de más recursos fósiles, convencionales o no.


Un estudio de Greenpeace demuestra que el 98% de créditos del Banco Mundial (BM) van a proyectos que agravan el calentamiento del planeta.


En lugar de contemplar el problema desde una perspectiva global y responsable a medio plazo, los gobiernos, hasta ahora, abanderan intereses locales, materialistas y efímeros.


Ponen barreras institucionales, dan incentivos inadecuados, favorecen los intereses creados, evitan crear agencias reguladoras efectivas, y dan información inexacta, sesgada o falsa.




Emisiones de CO2 desde 1980




Los países que más CO2 emiten, EEUU y China, no se han comprometido a ninguna reducción en base al Protocolo de Kioto.


Tampoco se han comprometido otros países que han registrado un rápido desarrollo, como India, Brasil, Indonesia o Vietnam… Y, al no estar obligados a reducir sus emisiones, se han convertido en los destinos perfectos donde los países desarrollados externalizan sus operaciones industriales.


Gran Bretaña, Francia y Alemania pueden presumir de que sus economías se han vuelto “más ecológicas”, pero, en realidad, el trabajo sucio lo están haciendo por ellos los países en desarrollo, que de paso emiten más gases de efecto invernadero de los que es capaz de reducir Europa.


De forma que China, EEUU e India, sin ataduras, suman prácticamente el 50% de las emisiones de CO2 a la atmósfera.


Es más: gracias a una filtración, sabemos que EEUU, que alberga al 4% de la población mundial pero emite el 25% del CO2, llevó en su agenda para la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP19) de 2013 celebrada en Varsovia, los objetivos de:
Minimizar la importancia de los daños y pérdidas del calentamiento global, promover los intereses privados en el Fondo Verde para el Clima [un instrumento para financiar a las empresas multinacionales], y retrasar los plazos para reducir las emisiones“.




COP 19 Compromiso 0




Es fácil adivinar que la cumbre COP19 terminó en otro sonoro fracaso de la lucha contra el cambio climático para la transición hacia un futuro sostenible.


Por ello, organizaciones y movimientos como Greenpeace, OXFAM, CSI, ACTIONAID, AMIGOS DE LA TIERRA y WWF decidieron retirar a sus delegaciones del evento.


Europa lidera las intenciones de reducción de emisiones de CO2 en el mundo, en efecto… al estilo neoliberal.


Y han creado un mercado bursátil de “Bonos de CO2“, asignando cuotas de CO2 a las empresas. Si una empresa no agota su cuota, puede vender ese sobrante a las empresas que sí rebasaron el cupo que les fue asignado.


Al amparo de este esquema de asignación de cuotas, el Sistema Europeo de transacciones de Emisiones (ETS) se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos en materia de especulación financiera.


Casi todos los Bancos europeos importantes, y la mayoría de las grandes corporaciones multinacionales de la Unión Europea (UE), están involucrados en esta especulación con “Bonos de CO2“, también llamados “Derechos de Emisión“.


Por eso, no sorprende que la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (AICE; en inglés, IETA), el principal lobby de los especuladores del mercado mundial de “Bonos de CO2“, haya sido uno de los organismos con mayor presencia en todas las conferencias sobre el clima.




Bobos de carbobo




En 2003, se compraron y vendieron bonos que sumaron 78 millones de toneladas de CO2; en 2005, aumentó a 799 millones de toneladas, con un valor de 9401 millones de euros, y en 2006 se comercializaron 1600 millones de toneladas por 22500 millones de euros.


Los países europeos dominaron este mercado del CO2 con el 86% de las compras.


Y eso que es falso el postulado que lo sostiene, porque las reducciones de emisiones no son equivalentes, y no se pueden intercambiar los derechos a emitir gases invernadero entre agentes tan diferentes como una planta termoeléctrica, una siderúrgica o una granja de cerdos.


Por lo tanto, las reducciones de emisiones correspondientes no pueden ser iguales, ni desde el punto de vista de equidad, ni desde el punto de vista tecnológico.


La UE, nacida de un núcleo de países con intereses en el carbón y el acero (CECA) anuncia que abanderará la “lucha” contra el cambio climático… sólo si “es razonable“.


“Razonable”… para la patronal europea BusinessEurope, que ya ha afirmado que un recorte del 40% en las emisiones de CO2 para el año 2030 sería excesivo, porque el resto de socios internacionales de la UE no están haciendo esfuerzos “comparables”.


Por cierto… Las organizaciones ecologistas creen que ese objetivo del 40% ni siquiera es lo suficientemente ambicioso como para frenar el cambio climático.




Incómodo CO2 Cómodos impuestos




Otro problema de fondo en la lucha contra el calentamiento global causado por la acción humana, es la tentación de utilizar a los concienciados para convertirlos en “tontos útiles” al servicio del poder político y económico.


Todos sabemos que a medio plazo el petróleo se acaba, y con él, la principal fuente de energía de nuestra civilización. Hay que cambiar de combustible y de tecnología, y eso… cuesta dinero.


¿Qué hacer?… Fácil. Si convencemos a los suficientes millones de personas de que son culpables de la destrucción del planeta, serán éstos quienes cargarán con el coste del cambio tecnológico.


Y ya está en marcha.




GCF al rescate




Así es como se ha creado el Fondo Verde para el Clima (FVC, en inglés GCF), al que los países han de aportar dinero.


Una vez conseguido, buena parte del FVC se destinará a aplicar las tecnologías de almacenamiento geológico del CO2 (“captura de carbono”, algo similar al sísmico Proyecto Castor de gas), una tecnología ineficiente que luego analizaremos, pero que propicia la corrupción de gobernantes de países en desarrollo: por un poco de dinero, permiten que sus territorios y compatriotas carguen con el CO2.


El turismo del desecho ya tiene precedentes. Por ejemplo: en 2011, la asolada y maltratada Haití recibió los restos de la incineración de la basura de todo un año de la ciudad de Los Ángeles (California, EEUU), a cambio de “ayuda monetaria y humanitaria” tras el terremoto que sacudió este país caribeño.




CO2mentera




Como buen mercado, el mercado del CO2 es un negocio para las fábricas, y una ruina para el Estado.


En España, por ejemplo, entre 2008 y 2012, ha resultado un enorme negocio para la industria “pesada”: cementeras, azulejeras, ladrilleras, etc.


Como han funcionado a medio gas por la crisis, han vendido sus derechos de emisión de CO2 no usados por 1279 millones de euros.


No parece se haya destinado para mantener a sus plantillas fuera del paro.


Mientras, en el mismo periodo, el gobierno español debe compensar el exceso de emisiones de los ciudadanos (que se ve son los “culpables”), destinando 1250 millones a comprar Derechos de CO2 en el extranjero.


Una vez más, se aplica la regla de oro del capitalismo neoliberal: “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas“.


No sorprende que, en 2009, de los 144000 millones de dólares que se destinaron a los mercados de
carbono, sólo el 0,2% se dirigiese a proyectos concretos… El grueso se destinó a gastos de intermediación, consultorías, estudios, inversiones estilo “compra con vocación ambiental de tierras”…


Estas cifras encajan con la estrategia de presión de los lobbies que actúan en representación de las multinacionales implicadas.




Emisiones mundiales de CO2 en 2010 por sectores de producción




Por ejemplo.


El transporte marítimo mueve el 80% del volumen, y un 70% del valor del comercio mundial.


A su vez, la aviación civil soporta el 8% de la actividad económica internacional y, con sólo un 0,5% del volumen, mueve más del 25% del valor del comercio mundial.


El Protocolo de Kioto permite, gracias a la redacción de su Artículo 2.2, que ninguna nación se vea obligada, de forma individual, a reducir ninguna de sus emisiones en los sectores del transporte marítimo y la aviación civil.


Las propuestas de reducción no prosperaron por ir en contra de los intereses de las navieras, las compañías aéreas, el sector turístico, el comercio


Sólo hubo acuerdo para implantar un impuesto internacional… que se aplica al pasajero aéreo.




Emisiones mundiales del transporte


No se quiso poner en peligro el lucro global de estas actividades, cuyo coste medioambiental podría reducirse con alternativas de consumo locales o más cercanas.


Y estos 2 sectores, transporte marítimo y aéreo, sólo son responsables del 5% de las emisiones de CO2 mundiales.


Así que es fácil suponer la presión que ejercerán los lobbies de las industrias petrolera, nuclear, agrícola y forestal, para evitar que se acuerden medidas de reducción de sus emisiones, que son las mayoritarias.




Coches futuros




En cuanto a la responsabilidad de los países, y asumiendo un trato igualitario, los estados en vías de desarrollo se niegan a adoptar medidas al mismo nivel que los países desarrollados.


El futuro, a medio plazo, se juega en Asia.


En 2030, la flota de automóviles de China habrá superado a la de EEUU (que, a su vez, se habrá incrementado en un 60%), y en 2050, China tendrá casi tantos coches como todo el mundo tiene en la actualidad. E India “avanzará” también con una flota de 367 millones, 45 veces el número en sus carreteras congestionadas hoy.


El número de automóviles en todo el mundo crecerá desde los 600 millones de 2005 a unos 2900 millones en 2050.


Más aceromás carbón.


Muchos de esos vehículos serán de bajo precio (‘low-cost’), con lo que su consumo de petróleo no será “muy refinado“.


Quizá, en este contexto, el previsible consiguiente aumento del precio del petróleo actúe como paulatino efecto disuasorio.




Volutas polutas




Pero, entretanto, da miedo pensar en la polución del aire.


O en el terreno que se ganará para construir carreteras y autopistas a costa de la agricultura tradicional.


O, incluso, en coches eléctricos recargados con energía procedentes de carbón “limpio”, de centrales nucleares y de otras fuentes no-renovables.




CACa




En paralelo, oiremos hablar de “soluciones” tecnológicas que no son efectivas, pero sobre las que nos desinformarán para hacernos creer que lo son… o que lo pueden ser pronto.


Por ejemplo, la captura y almacenamiento de CO2 (CAC, en inglés CCS).


Se anuncia como un método práctico y de bajo coste que ya está casi listo para reducir las emisiones de CO2 de las centrales eléctricas.


Sin embargo, la mayoría de sus ensayos y proyectos piloto ya se han abandonado en (casi) todo el mundo.


¿Por qué?


Porque estos “prometedores” sistemas CAC consumen energía, lo que obliga a gastar más combustible, y por tanto, deviene en mayores emisiones de CO2 … En efecto: así, no tiene sentido aplicarlos.


Pero es útil divulgar su supuesta bondad: beneficia a quien lo va a desarrollar, y a quien podrá seguir emitiendo CO2 dando por sentado que en algún momento se conseguirá hacerlo viable.




CEO-dos




Ni el cambio climático es reversible… ni nos va a esperar.


Hay soluciones tecnológicas limpias, ya disponibles. Implementarlas, sólo requiere voluntad política.


Cabe pensar, parafraseando a Eduardo Galeano, que “si la naturaleza fuera un banco, ya la habrían salvado“.






(Continuará)



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27
Mar
12

Apaga y vámonos




El ministro de Industria, Energía y Turismo del gobierno de España, prepara una subida general del recibo de la luz.


Otra más.


Lo ve como la única solución al déficit de 24.000 millones de euros que le reclama el sector eléctrico tradicional (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E.ON y HC).


Este oligopolio ya consiguió que un gobierno anterior del Partido Popular (PP) aprobara la Ley 54/1997 y las compensara por una posible bajada de los precios por la liberalización del sector impuesta por la Unión Europea (UE).


Pero los precios no bajaron (por cierto… son de los más altos de la UE)… Así que, además del blindaje, ganaron dinero.


Y, además el oligopolio eléctrico dice que se les debe una deuda, por haberse congelado las tarifas… El dichoso déficit de los 24.000 millones.


Un déficit que no es tal.


Esa espiral de “deuda” no tiene nada que ver con los costes de producción de la energía.


Se basa en unos cálculos realizados por las propias empresas productoras de electricidad, mezclando los distintos tipos de energía tradicionales (procedentes del carbón, petróleo, gas natural, hidroeléctrica…) y tasándolas al precio más caro de todas ellas.


Es como si vas al pescadero y le pides 1 kilo de sardinas, 1 kilo de merluza, y 100 gramos de percebes… Te lo pone todo en una bolsa, te lo pesa y te cobra como si fueran 2.100 gramos de percebes.


Así que, más que una deuda contraida, sería más bien un regalo… del Partido Popular (PP) al lobby energético tradicional.





El ministro Soria está asumiendo las recomendaciones sobre política energética de FAES, el think tank neoliberal que dirige el ex-presidente del gobierno, José María Aznar (PP).


Curiosamente, Aznar fue nombrado hace un año “asesor” por la eléctrica Endesa (cuya privatización él mismo concluyó en 1998), por unos módicos 200.000 euros anuales.


Todo un ejemplo de “moderación salarial“, para premiar una trayectoria que recuerda a la de su amigo y compañero de batallas (por lo que a Iraq se refiere), Tony Blair.


Claro, que Aznar no estará solo… La ex-ministra de economía Elena Salgado (PSOE) también ha fichado por Endesa, un destino ya antes acogedor para otro ex-ministro de economía, Pedro Solbes (PSOE), y…sí… para el actual ministro de economía español, Luis de Guindos (PP).


Fichajes de alto voltaje.


La susodicha ley de 1997, con su imposición de horarios de producción, forzó a que unas 50.000 empresas fotovoltaicas (en directa competencia con el oligopolio tradicional de la energía) se vieran abocadas a la quiebra.


La excusa del oligopolio energético tradicional es que la energía solar y eólica son caras respecto a la nuclear.





No es que las eléctricas tradicionales estén perdiendo dinero, precisamente… En 2010 obtuvieron un beneficio de más de 8.200 millones de euros, con un incremento del 8% respecto al año anterior… pese a la crisis.


Es un problema de posicionamiento: no han apostado por las energías renovables… y se sienten amenazados… como el vendedor de cables cuando llegó el Wi-Fi… Así que, obtener 24.000 millones de euros les dará fuerza para seguir “conectados“.


Entre las renovables, Abengoa es el mayor productor termosolar del mundo, y lidera el mayor proyecto mundial. Su punto fuerte: la innovación y la inversión en I+D+i.


Justo lo que los científicos e ingenieros reclaman como salida a la crisis al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y que éste pese al fulgor propagandístico… no contempla.


De modo que, con los recortes, el proyecto de crear 100.000 puestos de trabajo con las energías renovables (una alternativa al ladrillo), se apaga, para dar brillo al lobby energético tradicional.


En un país donde los fabricantes de coches se marchan si no reciben subvenciones, donde la agricultura no existe sin subvenciones… y donde hasta la iglesia católica recibe subvenciones… se recortan las subvenciones para las renovables.


Eso sí que puede calificarse de actuación discriminatoria y no transparente.





El actual gobierno español no desea salga a la luz el lado oscuro de las eléctricas tradicionales .


Que fueron multadas por prácticas anticompetitivas en 2011.


Que cuesta lo mismo construir la termosolar Solucar que construir una central nuclear de tercera generación.


Que la energía nuclear recibió 40 veces más ayuda pública que la eólica.


Que reciben 15.000 millones de euros en subvenciones, anualmente, para la energía nuclear.


Que reciben 1.000 millones cada año para fomentar el uso del gas natural.


Que han cobrado miles de millones de euros indebidamente a los usuarios desde 1984, a los que añadir los que se están cobrando al “estimar” los consumos con los nuevos contadores de paso de la luz.


Las centrales nucleares ya están amortizadas, y se les va a sacar más jugo al conseguir que el gobierno amplíe su vida útil, por muy peligrosa que sea su tecnología.


Da igual los vertidos en el mar.


Da igual que aumente la tasa de leucemia infantil en las zonas próximas a centrales nucleares.


Da igual que las empresas que las explotan ahorren dinero en seguridad contra accidentes.





Por no hablar del problema de los residuos.


España había alquilado almacenamientos temporales centralizados de residuos nucleares de alta radioactividad (ATC) en Gran Bretaña y en Francia. Los contratos vencían, respectivamente, en 2010 y 2011, pero, al no poder asumir el retorno de esos residuos por no disponer de un lugar apropiado, el gobierno español ha venido asumiendo multas de hasta 60.000 euros diarios.


Unos y otros han hecho creer a la opinión pública que era obligación del estado, tanto pagar las multas, como constuir un ATC.


Y no era así.


¿ Qué pasaría si el gobierno no construyese el ATC ?…


Pues que habría que crear un almacén ó ampliar las piscinas de cada central nuclear, opciones que, según el gobierno, resultarían más caras… porque tendrían que pagarlo las eléctricas.


700 millones de euros (al menos), que se han ahorrado.


Por supuesto, el gobierno no ha incluido el coste del ATC en el circuito de “recortes presupuestarios” en serie.


Prefiere que paguen los de siempre… Mediante circuitos para-lelos.





Todo, para fomentar una energía que dicen limpia.


Podrían preguntar sobre ello al que limpia, o al que come y pisa Chernobil.


O poner su parte para reunir los 2.500 millones de euros que cuesta evitar los previsibles chernobiles de los países del Este de Europa.


Deben tener mucha confianza


Como la que da Fukushima y su “infabilidad“.


La misma confianza que transmiten las imágenes del ex-ministro Fraga bañándose en el “inocuoPalomares… cuando, ahora, sus herederos políticos dicen negociar con EEUU (50 años después) la limpieza de la zona…


Nos ven con pocas luces.





La energía es otro caso de escasez impuesta.


Pero las renovables han logrado que haya un superávit energético. En promedio, y salvados los picos de consumo, España exporta energía: unos 15.000 GWh año en 2010, y 20.000 en 2015, previendo unos 25.000 para 2020.


Está claro que la lucha del lobby energético tradicional con el lobby renovable es una pugna de intereses entre familias por el dinero, y por el poder para conseguir más dinero.


Pero hay cosas más trascendentes en juego.


Una, que la producción de electricidad tradicional, basada en combustibles fósiles es, a nivel mundial, la actividad que más dióxido de carbono (CO2) emite a la atmósfera: el 41% del total, en 2008.


Incluso si no crees que el cambio climático está inducido por la quema de combustibles fósiles, el agotamiento de éstos obliga a que, cuanto más rápidamente se industrialice el mundo subdesarrollado, más rápidamente deba desarrollar el mundo industrial un nuevo modo de producción.


La otra, es la tecnología de acceso a la energía en sí. En el fondo, el lobby energético tradicional y los estados temen que, en pocos años, la energía fotovoltaica y el agua caliente se abaraten, y cada consumidor o grupo de ellos sea autosuficiente en su casa y termine con los actuales privilegios.


Postulado por la “Teoría Hidráulica” de Karl Wittfogel, el peligro es tan cierto en el control del agua, como en el de la energía.


Sin una forma descentralizada y libre de acceso a los recursos y a sus tecnologías de explotación, es fácil perpetuar una tiranía con un mínimo de esfuerzo.


Y con un mínimo de inversión.





Actualmente, mientras boicotean a su competencia renovable, las eléctricas tradicionales se frotan las manos ante la perspectiva de utilizar minirreactores nucleares comercializando por EEUU, China, Rusia y Japón, porque, aún siendo instalaciones peligrosas, su despliegue requeriría una inversión financiera muy inferior a los costes nucleares tradicionales.


Eso no es precisamente, descentralizar.


Es perpetuar su control centralizado, a un menor coste.


Como si le faltase tiempo, el primer decreto-ley que aprobó el gobierno de Rajoy en 2012, el RDL 1/2012, establece una moratoria para las nuevas instalaciones de energías renovables.


Afecta, especialmente, a la eólica .


Es lógico. La eólica es la más competitiva… y su nombre le trae malos recuerdos al ministro Soria, que fue acusado de corrupción, cohecho, tráfico de influencias y prevaricación en varios casos, siendo uno de ellos el “caso Eólico” ó “caso Eolo“, no hace mucho.


Cuando suba el precio de la luz, subirán los precios de todo… Sí, el Metro también…


Toda una reacción en cadena.


Más focos para el escenario neoliberal, alumbrando un ciclo combinado de inflación y paro con un nivel de tensión e intensidad descomunales, pese a la resistencia.


Estos actores con reactores insisten en llegar al núcleo del error, con luz y taquígrafos.





Entretanto, a la gente se nos va encendiendo la bombilla.


Ante abusos similares, hay donde hasta han saltado los fusibles.


Para iluminarnos a todos, los pro-nucleares podrían dar ejemplo.


Que la claridad bien entendida, empieza por uno mismo.


A ver…


Si ese es el futuro que propugnan…


Podrían instalar los minirreactores nucleares en su propia casa.





La ubicación más lógica.


En cuanto a las pruebas de resistencia que promueve la “dúctilOIEAcualquiera podría superarlas.


Las simulaciones son claras.





Con la inspiración, llegaría la iluminación.









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