Posts Tagged ‘marcianos

30
Jun
15

Virtualidades 12

Tellevo Papeo




Al aumento de la integración entre personas y robots, le llaman “hibridación“.


Convivirán e interactuarán en cada vez más áreas; trabajarán codo con biela.


Se incorporarán prótesis robotizadas al cuerpo humano; piezas de recambio a falta de tornillos.


Habrá robots con forma de serpiente.


Con forma de araña.


O con forma de niño.




Miniyo




Dicen que no hay que fabricarlos demasiado parecidos a nosotros, porque cuando el robot se parece demasiado a un humano, la confiada aceptación se torna en abrupto rechazo.


Está por ver… porque el ser humano es muy adaptable.




Tokorto bakalao




Ya hay robots humanoides que son loados por mostrar una expresión facial.


Pero los seres humanos con mucho menos nos conformamos.


Taprieto Yteguta




En Japón se comercializa una “silla de los abrazos” para combatir la soledad.


No es tan siquiera un robot.


Es una muñeca que “se parece a una madre“.


Su contacto hace recordar lo que se sentía al recibir el “afectuoso abrazo” materno, algo que con el paso del tiempo “tiende a olvidarse“…


Todo un éxito de ventas… Especialmente, entre los ancianos que viven solos.


El fabricante sostiene que la mayoría de los pacientes que la han probado un tiempo prolongado, experimentaron una reducción de la ansiedad, el miedo y la ira.


No anda desencaminado.




Tesako Sonrisa




Está científicamente demostrado, como ya vimos, que dar y recibir abrazos ayuda al cuerpo a producir oxitocina, una hormona natural presente en la conducta sexual y en el sentimiento materno-filial, que calma el sistema nervioso y estimula las emociones positivas.


Así que no hace falta que las máquinas consigan replicar la calidad de las emociones humanas.


Nosotros llenamos la diferencia.


Somos tan adaptables, que nos autoengañamos con suma facilidad, para conseguir paz de espíritu.




Temiro Sitemueve


Que un bebé reconozca un ser de entre varios objetos, no suele deberse a la similitud visual con una persona… Los bebés reconocen como “humana” la capacidad de interactuar socialmente, no la apariencia.


Da igual lo humano que pueda parecer… Es la socialización del robot la que hace que el bebé le trate como a un ser.


Aunque “una vez que uno aprende cómo funciona un robot, ya sabe cómo funcionan todos“, su software no deja de avanzar para articular gestos, pestañear… Interactuar con el espacio que les rodea.


Les hacen más humanos.


Otra cosa es el “problema” de la conciencia de uno mismo, y la inteligencia.


El Test de Turing es una prueba propuesta en 1950 por Alan Turing para demostrar la existencia de inteligencia en una máquina.


Sea o no la prueba idónea, dado el aumento de su capacidad de procesamiento… es una cuestión de tiempo.


Al ritmo de los algoritmos.




Tekasko Lokesea




Ya hay programas que consiguen imitar conversaciones humanas (‘chatbots‘).


Y se saben chistes.


No es noticia que un programa inconsciente, sin ninguna inteligencia identificable, logre engañar a sus interrogadores.


No es que éstos sean ingenuos.


En el contexto apropiado, los humanos pondremos lo que falte para lograr socializar.


Aún se considera difícil que un robot tome conciencia de sí mismo… pero se le puede programar para que lo parezca.




Temiro Ynoveo


Conforme los robots entran por la puerta de la socialización, los humanos saltan por la ventana.


Un investigador japonés ha inventado unas gafas para fingir sentimientos; con ojos falsos, sirven para ocultar las emociones, evitando que los ojos delaten los sentimientos.


Perfectas para traducir la dicotomía entre lo que se muestra y lo que realmente se piensa.


Un robot podría pensar que se trata de humanos imitando ser humanos.


Pero no.


Es también un comportamiento humano genuino… En este caso, una sofisticada forma de adaptación defensiva frente a una sociedad agresiva construida para fomentar el lucro y la explotación de unos sobre otros.


Lo que, en el reino animal, viene a ser un mimetismo defensivo.




Tetoko Terompo


Se pregona por doquier que el ser humano es “el animal más inteligente“.


Está por ver. De momento, no acaba de usar la tecnología para preservar a todos y cada uno de los miembros de su propia especie.




Tusako Tepongo




Y si a alguien le choca que los robots puedan mejorar las relaciones humanas poco satisfactorias, puede reparar en las mascotas.


La función de las mascotas no es otra que sustituir a los seres humanos.


Sí. Como los robots.


Las mascotas ayudan a superar el anonimato y la falta de comunidad, haciendo mucho más llevadera la vida.


Proporcionan a muchísima gente un motivo, en forma de ser vivo, para volver a casa.


Reemplazan a maridos, esposas o hijos ausentes o poco cariñosos, llenan el vacío hogar y alivian la pesada carga de la soledad en las sociedades post-industriales; máxime, para la gente que vive sola, en las grandes ciudades y/o en la vejez.




Tesigo Alrato




Pueden entretenernos como consumados comediantes, formarnos en biología y robótica, ponernos en forma como entrenadores deportivos, relajarnos, querernos


Las mascotas pueden hacer todo esto sin imponer el maltrato y los castigos que propinan los seres humanos “reales” atrapados en relaciones altamente competitivas, estratificadas y explotadoras.


Por todo ello, a las “mascotas” se les llama “animales de compañía“.


Para sustituir del todo a los humanos, las mascotas tendrían que poder comunicarse, pero, afortunada o desafortunadamente, no pueden sostener realmente una conversación.


Pero escuchan, y, como bien saben psicoanalistas y sacerdotes católicos, las frustraciones y la angustia se alivian por el mero hecho de tener a alguien que nos escuche… o que aparente escucharnos.




Maskota Teamo




Los robots escuchan… pero también pueden hablar, y cada vez mejor.


Las razones para tener robots de compañía en casa podrían ser las mismas que para tener una mascota, con la ventaja de que no se esclaviza a un animal en una jaula de hormigón.


Teniendo en cuenta que las grandes ciudades ya no tienen espacio para las mascotas, no extraña que se agote en las tiendas y haya colas para adquirir un Pepper, el robot “con corazón“, capaz de comunicarse con personas y de interpretar sus emociones.


Para sustituir a los seres humanos reales en derredor, sus dueños les preferirán para llenar sus carencias sociales en relaciones cálidas, apoyo mutuo y amor.




Telate Porarte




Los robots no son la solución.


Son otra respuesta a un mismo problema.


¿ Miedo porquelas máquinas no tienen escrúpulos ?”


Depende de quien las controle. Depende de cómo se programen.


Como los perros guardianes… según su educación.


Como sus propios amos… según la ocasión.


La mayor amenaza para la especie humana no son los robots, ni tan siquiera los marcianos: es la propia raza humana.




Temiro Konmiedo




Nosotros hemos creado las armas de destrucción masiva… y los hemos puesto en manos de “androides” egoístas a los que no puedes distinguir, porque viven entre nosotros, piensan como nosotros… pero prefieren que sangremos nosotros, y no ellos.


Son como geminoids, marionetas de alta tecnología, de carne y hueso, guiadas por el control remoto del afán de lucro despreciativo del sufrimiento ajeno, insensibles enfermos por golpes cerebrales o por maltratos conductuales que se comportan como psicópatas desaprensivos.


No es nuestra “estupidez innata” ni nuestra “arrogancia irresponsable”.


Son los “intereses” de unos pocos los que deciden que las máquinas sirven para ahorrar trabajo humano, mientras se despreocupan de las consecuencias para quienes pierden su empleo.




Temiro Teveo




Los humanos somos, en efecto, “cíborgs tecnológicos”.


Pero aún parecemos máquinas idiotas, porque, ante la tesitura de “evitar el sufrimiento humano“, vemos cómo la decisión óptima elegida históricamente es “matar a la gente“.


Por qué los robots habrían de respetar las 3 leyes, cuando sus programadores humanos no las aplican entre sus congéneres…


Dan más miedo los humanos roboides (te roban la vida), que los robots humanoides.


Todos, máquinas.


Deambulantes.


Controladores, controlados y controlables.





Anuncios
22
Jul
13

Publinformes 2

Seguro

2. Como motos



Seguro.


La demencia se incrementará un 125% en los próximos años.


Brrrum… Brrrrrrruuuummmm…


Cada vez más, se oirá: “Me mantiene mi padre, de 93 años


Acelerando.


El presidente de la patronal, tras dar el banderazo de salida, advierte no obstante que el país todavía no acaba de ir “como una moto“… Que “(aún) hay que hacer muchas reformas”.


Eso no es descolgarse en plena curva.


Ni salirse de la trazada.


Ni circular en sentido contrario.


Habla cual manager representando a su piloto: un gobierno neoliberal.


Enciende la chispa para prender el combustible.


Y trae una nueva caja de cambios.


Más reformas laborales.


Y, preferentemente, más reformas… de las pensiones.


Sí, ese engranaje social que nunca se modificaría… pero que va de dulce cuando se toca porque parece no chirriar.


Sobrerrevolucionando modelos viejos, con el casco mal abrochado y chasis sin carenado, sin suspensión ni freno.


Poniendo en peligro la estabilidad.


En una etapa de su carrera en que gripar les deja a las puertas del desguace.


Sofado


En la Europa social, las pensiones son el único circuito económico que aún no ha sido privatizado.


Así que van a por todas.


Para la transmisión, nombran un comité de sabios que oportunamente les da la razón.


8 de los 12 expertos del comité de sabios, están a sueldo de la Banca y las aseguradoras privadas… Los que más tienen que ganar.


Marcianos


Así que, el comité de sabios no es un “consejo de ancianos” altruista y pionero, sino más bien un “cortejo de marcianos” a la conquista del dinero.


Su informe omite que el problema de la sostenibilidad de las pensiones no está en el factor demográfico, sino en la desigual carga fiscal, que recae sobre la rentas del trabajo, dejando fuera del pago de las pensiones a las rentas del capital.


Su paradójica conclusión: a mayor crisis… menores pensiones para los mayores.


Y un cambio de ritmo brutal.


Proponen pasar de un sistema de “reparto“, a un sistema de “capitalización“.


Guia del pensionista


Un sistema público por mandato constitucional… ¿ puede ser compatible con una custodia y gestión privados ?


Veamos.


¿ Priman en lo gestión privada los principios de igualdad y transparencia ?


No. Ni se fomentan ni se protegen.


¿ Prima el bienestar poblacional sobre el ánimo de lucro ?


No. Se busca una rentabilidad, no un bien social.


¿ Priman en lo gestión privada la eficiencia y el ahorro de costes sobre la gestión pública ?


No. Ni son más eficientes ni más baratos.


Desde luego, prima el espectáculo… por bochornoso que resulte.


Y, al final, gracias a este euro, lo que prima es la prima de riesgo.


Guay


Se inventan índices para que las pensiones suban por debajo del coste de la vida… un mínimo electoralmente calculado.


Perder poder adquisitivo equivale a bajar las pensiones y los sueldos.


Lo cual sólo sería viable… si, a la vez, bajasen los precios.


Al no ser así, esta situación de estanflación económica conlleva empobrecimiento.


Muy Grandes


De tanto pensar en tu pensión, ya desde los 30 años, te volverás majareta


Serás un piensionista a ultranza.


Años cotizados para acceder a la jubilación anticipada voluntaria, para acceder a la jubilación anticipada forzosa, para acceder a la jubilación parcial, para poder cobrar la prestación por desempleo… Los coeficientes reductores… La renta de los últimos N años… Las desgravaciones… La rentabilidad… El rescate… Los impuestos… A qué edad… Hasta cuándo…


Pensiones no contributivas… Pensiones contributivas… El régimen general… El régimen especial


Pero, con un denominador común: más años cotizados para jubilarse, más cotización y menos pensión.


En la hoja de ruta, equivale a un recorte de las pensiones.




Piensionistas


Asegurarán que esas pensiones han de ir forzosamente complementadas… Suscribiendo planes privados de pensiones.


Que son fondos de pensiones ya en déficit, expuestos a pérdidas del 20%, del 33% ó del 70%, porque son meras acciones que cotizan en Bolsa, y están sometidas a todo tipo de avatares productivos, financieros e, incluso, geopolíticos.


Las pérdidas de los fondos privados de pensiones se han desbocado.


Quizá de tanto hacer el caballito.


No se trata de inseguridad, sino de certeza: ninguna entidad financiera privada puede prever el valor final de las cantidades aportadas por el suscriptor de un plan de jubilación, salvo que se prometan rendimientos menores.


Y, a diferencia de lo que ocurre con los depósitos bancarios, no existe un fondo de garantía ante insolvencia de la aseguradora.


Y, en los modelos de fondos vinculados a la empresa, si la empresa quiebra, arrastra al fondo de pensiones vinculado a ella.


Vaya derrapada.




Regañaos


Muchas familias viven y vivirán de las pensiones de los abuelos.


Son pensiones bajas, pese a que debían cubrir las necesidades de manutención y asistenciales de los ancianos.


Ahora, los gobernantes del estado eluden su responsabilidad, y la red de seguridad familiar debe hacerse cargo de jubilados, hijos y nietos parados, en edad de trabajar y activos, enfermos y sanos.




Viajes PP




Quemando rueda y abriendo gas.


Cuando los malos humos y las deudas les asfixien, este estado neoliberal del bien-está, del todo-lo-vé-pero-ná-le-mueve, les conducirá a su sitio aireado favorito.


A la calle.


Con viento fresco.


Gran concentración.


Nada de pensión completa.


Nada de media pensión.


Es como para volverse motos.





23
Ago
10

La paradoja de Hawking

Stephen Hawking cree que habrá que colonizar el espacio en 200 años para sobrevivir.


El científico declaró recientemente:  “Creo que el futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio. Será difícil evitar una catástrofe en el planeta Tierra en los próximos dos siglos; nuestra especie se salvará si nos desplegamos en el espacio”.


Hawking, de 68 años, conocido por sus trabajos sobre el universo y la gravedad, y por ser el autor de ‘Una breve historia del tiempo‘, uno de los mayores éxitos de la literatura científica, propone una carrera espacial… pero no entre dos superpotencias con destinos imperiales.


Se trata de salir a la carrera con destino a las estrellas.


Ya en 2006, Hawking abogaba por la conquista del espacio“La vida en la Tierra está en un creciente riesgo de ser destruida por un desastre, como el calentamiento de la atmósfera, una guerra atómica, un virus modificado por medio de la ingeniería genética u otros factores, y no creo que la raza humana tenga futuro a menos que se vaya al espacio”.


Habla de colonizar el espacio.


Se dice pronto.


Bueno, en menos de 200 años. Ese sería el plazo para evitar la extinción de la especie humana.


Viendo cómo va la Humanidad en el planeta Tierra, no sería de extrañar.


Al menos,  Hawking da más margen para la salvación que la supuesta profecía maya del Fin del Mundo en 2012, que en realidad es un mero cálculo de la entrada del Sol en la Era de Acuario, debido al fenómeno natural de la ‘precesión de los equinoccios’. No es un caso único: la Biblia también lo malinterpreta, por un error de traducción, asociándolo con el Fin del Mundo. La palabra Mundo debía haberse traducido correctamente como Era o Edad; en realidad, Jesús era un mito astrológico que personificaba al Sol en la Era de Aries, y que moría al entrar el Sol en la Era de Piscis actual; lo que vino después, fue una re-fabricación de ese mito, para unificar y controlar mentes y voluntades.


Serán, pues, 200 años. En marcha.



La gran evasión



No parecerá obvio, pero salir del planeta ya constituye todo un problema.


En primer lugar, la selección del pasaje. Hawking podría ocupar una butaca en tanto científico. Los ingenieros, también. Los políticos, los militares y los evangelizadores de todas las religiones dirán ser imprescindibles, y no faltarán. Y los terrícolas millonarios, a los que Richard Branson ya vende pasajes para turismo espacial orbitando alrededor de la Tierra, seguro que también se apuntan a cualquier precio.


Por muchas naves que se construyesen, se quedará fuera, al menos, el 99,9% de la población mundial: casi 7000 millones de seres humanos.


Enhorabuena a los premiados. Pero todo el proceso será clasificado como Top Secret; mejor no revelar nada a la gran mayoría que se queda, no sienta bien extinguirse, al menos la primera vez.



Desde abajo, veremos partir esas naves fuera del arco del cielo (con permiso de los que siguen asumiendo que la tierra es plana). Ese día habrá final del Mundial de Fútbol, de la Super-Bowl, del la Series Mundiales de béisbol, una carrera de Formula 1, ó cualquier otro evento que nos distraiga, de modo que a algunos les parecerá haber visto ovnis elevándose. En realidad, nos habrán dejado a nuestra suerte. Poco amable el no haberse despedido, por otro lado. Como habitualmente, no se lo tendremos en cuenta.





Habrá que ver la reacción de la gente cuando vea que algunas de esas naves, se hacen añicos, y vuelven a la atmósfera como bolas de fuego para acabar de desintegrarse.


Y no porque no estén construidas pasando estrictos controles de calidad.



Es que tendrán que atravesar una verdadera nube de chatarra espacial.


Basura que todas las misiones y satélites enviados al espacio han ido dejando en órbitas próximas a la Tierra. De los unos 6.000 satélites puestos en órbita en los últimos 50 años, sólo quedan operativos 500; al resto, se les ha ido dando por vencida su fecha de garantía, pero sus restos permanecen como desechos que, pese a estar en órbita, alcanzan una velocidad relativa muy grande, de unos 52000 kilómetros por hora. A esas velocidades podría causar grandes problemas, o, directamente, una catástrofe.


Desde 1991, se han registrado al menos 3 colisiones en la órbita terrestre por culpa de la basura espacial.  La Estación Espacial Internacional (EEI) debe realizar, de vez en cuando, maniobras de evasión para evitar colisionar con restos espaciales. La NASA ha confirmado que los transbordadores espaciales son golpeados habitualmente por esta chatarra, y que más de 80 ventanas han tenido que ser reemplazadas, con los años; el programa de transbordadores espaciales finaliza en 201180 ventanas de 132 lanzamientos son una buena razón para dejarlo.


Pero las colisiones con/entre la basura espacial se van a ir multiplicando, con lo que, a su vez, aumentarán los objetos peligrosos en órbita. La progresión matemática que calculan los expertos, cifra en más de 18 choques anuales el número de accidentes producidos por esta chatarra dentro de 200 años, justo al tiempo límite que propone Hawking para abandonar el planeta. En realidad, en sí ya es una buena razón para salir pitando.  Será más probable que te caiga un trozo de materia desde el cielo, que ganar a la lotería.





De modo que en mitad de evento deportivo, ignorantes de la gran evasión, si levantamos la cabeza hacia el cielo, veremos que algunas naves se incendian y caen como bolas de fuego. La mayoría hará la ola pensando que son fuegos artificiales, y parte del espectáculo. Algunos pensarán que es una señal del Apocalipsis. Muy pocos, los que estén en el secreto, pero no fueron sido seleccionados para la aventura, a duras penas disimularán la risa.

Planteando planetas


Supongamos que la mayoría de naves que albergan a la exigua minoría de escogidos, consiguen sortear el cinturón de chatarra.


La misión que han emprendido no consiste en ir a la Luna a formar una base con un banco para preservar la
biodiversidad. A la biodiversidad, que la den. Además, el material genético base estaría precontaminado por pesticidas y antibióticos, y el banco de semillas, por transgénicos.


Tampoco se trata de terraformar Marte: para construir una atmósfera se tardarían 200 años, y estaríamos ya fuera del plazo de Hawking, que es precisamente de 2 siglos.


La misión va de salvar sus bonitos y caros culos. Se dirigirán hacia un planeta habitable.


Y el mejor candidato es el planeta Gliese 581 c.




Los estudios indican que podría poseer hidrógeno y oxígeno en su atmósfera, denotando la existencia de agua. Es, además, el primero que se descubre que posee temperaturas entre y 40º, que permitan mantener agua líquida en su superficie.


Es el planeta Gliese 581 c.


Es lo más parecido
a la Tierra que se conoce hasta ahora.


Sólo hay un problema. Está a 20,5 años luz de distancia.


El Apolo 10 ostenta el récord de velocidad más alta alcanzada por un vehículo tripulado, viajando a 39897 km/h.


Con él, tardarían más de 27000 años en llegar a Gliese 581 c.





La NASA propone utilizar el novedoso sistema Mag-Beam, que conlleva la instalación de una estación espacial alrededor de la Tierra que genere un chorro de iones magnetizados, los cuales interactuarán con una vela magnética desplegada en la nave que va a viajar. Ya es problema que, para impulsar una flotilla de naves, haya que instalar una estación por cada una, pero teniendo en cuenta que fueron muchos los llamados, pero pocos los elegidos, seguirá llegando la luz del sol a los que se quedaron “en Tierra“.


Con el sistema Mag-Beam, la NASA asegura se podría viajar al doble de velocidad del Apolo 10.


Vano consuelo: serían 13500 años de viaje hasta Gliese 581 c.


Da igual, la NASA nunca ha llegado a probar ese sistema; aún es sólo teoría.


Ante la exasperante (por lo que tiene de mortal) lentitud de la expedición, Stephen Hawking propone otro sistema de propulsión para que los “colonos” espaciales puedan adentrarse en la última frontera: construir un cohete cuyos motores viajen muy cerca de la velocidad de la luz (300000 km/seg).


Se pueden acelerar partículas hasta un 99,99% de la velocidad de la luz, pero, por mucha más potencia que se les suministre, no se puede hacer que vayan más allá de ese límite. Lo mismo aplica a las naves espaciales.



Pero, por ejemplo, el diámetro de  nuestra galaxia, la Via Láctea, es de unos 100000 años luz. Eso significa 100000 años de viaje a una velocidad cercana a la de la luz. Y la Via Láctea pertenece a un grupo de 30 galaxias llamado Grupo Local, de 4 millones de años luz de diámetro… En suma, la exploración intensiva de nuestra galaxia o de otras vecinas, supuesto moverse a casi la velocidad de la luz, sería inviable.


Y esa es la habitual, porque el Espacio es Enorme: la distancia media entre estrellas es de 3o millones de millones de kilómetros. Son distancias fantásticas, descomunales, incluso a velocidades próximas a la de la luz.  Para llegar al centro de nuestra galaxia, sería necesario mucho más tiempo del que llevamos existiendo como especie.


Sin embargo, para llegar a Gliese 581 c en 20’4 años, el sistema que propone Hawking podría valer…


Aunque sólo aparentemente.


Supongamos que, ajustando un euro por aquí, y un dólar por allá, se construyese en tiempo récord el mecanismo que permite a un grupo de naves viajar a casi la velocidad de la luz. La fuerza centrífuga de un leve giro realizado a esa velocidad, sometería a los tripulantes de la nave a aceleraciones muy superiores a su límite biológico. Pero, aún suponiendo una trayectoria rectilínea a velocidad constante, sin aceleraciones, queda el peligro de las partículas de materia estelar contra las cuales chocaría la nave, y que pueden suponer una catástrofe.


Incluso, aunque la nave se moviese a sólo la décima parte de la velocidad de la luz, una partícula de un microgramo impactando contra la nave, liberaría una energía de 450 millones de julios, equivalente a 10 toneladas colisionando a más de 1000 kilómetros por hora. El choque contra simples átomos a esa velocidad supondría la erosión del casco y el someter a la tripulación a altas dosis de radiación. La utilización de escudos aliviaría estos efectos, pero resultarían insuficientes si se impactase con algo más grande que una partícula de polvo estelar.


En fin, parece que llegar a Gliese 581 c no sería posible así, ni en 20’4, ni en 204 años.


Esto descarta, definitivamente, los viajes espaciales rápidos.


Sin embargo, existe otra posibilidad.


Ante el problema, Stephen Hawking sugiere doblar el espacio-tiempo de tal manera que haya un atajo; sugiere crear un agujero de gusano, un tubo estrecho de espacio-tiempo que conecte dos regiones distantes casi planas.





Lamentablemente estos túneles en realidad sólo miden un millón de billones de trillones de decimales respecto a la longitud de un centímetro. Ultrapequeños para que un humano los atraviese, y más para una nave.


Aunque difícil de creer, supongamos que se consigue crear, en tiempo récord, un agujero de gusano, por ejemplo, a partir de un campo electromagnético , o de un rayo láser. Y supongamos que sabemos también cómo plegar el espacio-tiempo, para no darnos de bruces contra una roca en el otro extremo.


Hawking y otros científicos creen que sería posible agrandar ese agujero de gusano billones y billones de veces, para que sea lo suficientemente grande para que puedan cruzarlo.


Como la nave necesitaría ser lo suficientemente grande para llevar una enorme cantidad de combustible (o encontrar un incierto “combustible cósmico” aprovechable),  Hawking propone que el mejor combustible, ocupando menor espacio, sería la antimateria.





La antimateria tiene la misma apariencia que la materia, pero con algunas propiedades diferentes, como por ejemplo la carga eléctrica, que es exactamente la opuesta a la de la materia que compone el universo en que vivimos. En el mundo de la antimateria, los protones son negativos y los electrones tienen carga positiva.


Cuando la antimateria entra en contacto con la materia, se produce una reacción violenta (‘aniquilación‘) que desprende gran cantidad de energía, fotones gamma (inútiles para la propulsión) y piones (partículas subatómicas de corta vida). Estos piones se mueven a velocidades cercanas a la de la luz, y sí que podrían ser utilizados como propulsión.


Viajando por un agujero de gusano, por ser éste un atajo, la nave podría ser  propulsada a una velocidad lenta, soslayando el problema de catástrofe ante choque con una partícula de polvo por querer viajar rápido.


Sin embargo, hasta ahora sólo se han podido producir unos pocos miles de átomos de antimateria, y a un precio desorbitado; esa ha sido la mayor barrera que ha impedido el desarrollo de esta tecnología, porque no existe antimateria en el universo conocido, y tendría que fabricarse…


Ese es un tremendo inconveniente, pero ni mucho menos el único. Dado que el simple contacto de la antimateria con la materia normal produce su aniquilación en un fogonazo de radiación y energía, el principal problema de un motor de antimateria sería la separación entre ambas, es decir, el confinamiento de la antimateria.  Y, por su fuera poco, al entrar en contacto y aniquilarse mutuamente, esta reacción energética actualmente no se puede regular: es un todo, o nada.


Pero, aún así, supongamos que, en muy breve plazo, y gracias a la intensa investigación, los costes de producción de campos electromagnéticos y de antimateria bajan, y el agujero de gusano gigante y el motor de antimateria se hacen realidad.





Supongamos también que, emulando los imaginarios “cristales de dilitio” de los motores de la nave Enterprise en la serie de ciencia ficción Star Trek, se consigue regular el proceso físico de aniquilación, entre materia y antimateria.


Añadiendo a todo ello que el plegamiento espacio-tiempo vaya perfecto cual aterrizaje de un avión en un día despejado sobre pista asfaltada, las naves espaciales que abandonaron la Tierra, llegarían a su destino.


No inmediatamente, por supuesto. Las distancias a través de los agujeros de gusano podrían ser de sólo unos pocos millones de kilómetros (en lugar de los millones de millones de kilómetros de distancia a través del espacio ordinario), pero también hay que recorrerlos. Viajar por un agujero de gusano posibilitará que el viaje no dure una eternidad, pero sí años.


Con todo, supongamos que el viaje dura pocos años. Menos de una generación, por ejemplo.


Ya han llegado a Gliese 581 c, como podrían haber elegido llegar a otra  parte del Universo.





Misión cumplida.


Sería para dar la enhorabuena, de nuevo, a los premiados.


Pero lo más seguro es que las naves no trasporten ninguno vivo. A los pocos supervivientes, si los hay, no les quedará mucho de vida.


El frío espacio


El presidente Bush I de EEUU, en un momento de atolondramiento pasajero, solicitó que se enviase una misión tripulada a Marte. El proyecto se desechó de inmediato cuando alguien averiguó que, además del alto coste en dinero, la misión acabaría, con gran probabilidad, con la muerte de todos los tripulantes. Y eso que Marte está, como quien dice, a un tiro de piedra… la ida estaba previsto durase menos de 3 años.




Su ADN se haría pedazos por la acción de las partículas solares de alta energía del espacio. La Tierra, además de proveer de lo necesario para la subsistencia, posee un campo magnético que nos mantiene literalmente con vida, protegiendo nuestro ADN de la radiación, de origen tanto solar como de otras fuentes del espacio


Los rayos cósmicos son partículas cargadas (protones, electrones, etc.) que viajan por el espacio a una velocidad cercana a la de la luz. Los hay de 2 tipos: de baja energía, originados en el Sol, y los de alta energía, menos frecuentes y procedentes de supernovas y otras fuentes emisoras en el espacio. Estos rayos cósmicos, de no haber protección magnética, atravesarían nuestro cuerpo y dejarían nuestro ADN hecho trizas, aumentando la tasa de mutación de los cromosomas del ser humano y, por tanto, el riesgo de cáncer.


En la Tierra, nuestras cuerpos reparan las pequeñas roturas que sufre nuestro ADN debidas a la luz solar ultravioleta y a los rayos X, pero los rayos cósmicos de alta energía producen interrupciones múltiples en ambas cadenas de la hélice de ADN para los que no hemos evolucionado mecanismos naturales de reparación.


El campo magnético de la Tierra impide que esos rayos lleguen a la superficie, conduciéndolos a 2 zonas del espacio próximo, denominadas Cinturones Van Allen.


Más allá del campo magnético terrestre, a tan sólo unos 450 km de la Tierra, los astronautas sólo pueden contar con la protección de su nave.


Y los materiales conocidos con que se construirían no sirven para asegurar la supervivencia de la tripulación, aunque el viaje dure pocos años.


La acción de la radiactividad hace que, a mayor tiempo en el espacio, mayor el riesgo de padecer cáncer.


Los estudios sobre astronautas, como los realizados sobre los habitantes de la Estación Espacial MIR, que apenas hacen órbitas muy cerca de la Tierra, son ilustrativas: el número de roturas cromosómicas estaba en directa relación con el nivel de radiación que habían sufrido en el espacio. Por ejemplo, el riesgo de cáncer para los astronautas de una viaje a Marte de 3 años se estima en 140% superior al nivel considerado aceptable para los humanos.


Además, los rayos cósmicos causarían mutaciones peligrosas en las bacterias y hongos que normalmente colonizan nuestra piel, boca e intestino, así como los que habitan en el ambiente de la nave espacial.


Los alimentos y medicamentos expuestos a más de 6 meses de viaje espacial, pierden parte de su eficacia nutricional. Parece ser también efecto de la radiación: las partículas de alta velocidad de la radiación espacial,al chocar contra las moléculas de los nutrientes o de los medicamentos, las daña, y impidiendo funcionen correctamente.


Asimismo, los investigadores han expuesto ratones a estas partículas de alta energía, y han encontrado también cambios significativos en la dopamina cerebral, con los consiguientes cambios de comportamiento, como la apatía y la disminución de la memoria.


Por si fuera poco, la ausencia de gravedad terrestre provoca otras secuelas fisiológicas típicamente encontradas tras las estancias fuera de la Tierra:


– la debilitación del sistema inmunitario


atrofia y pérdida de masa muscular, y osteoporosis, al no encontrar resistencia al movimiento y carecer los objetos de peso. Tiene una fuerte incidencia en el sistema cardiovascular, y empieza a producirse apenas 2 semanas después del inicio del vuelo. Los tripulantes pierden entre el 1 y el 1,5% de masa ósea cada mes; incluso los tendones y los ligamentos van deteriorándose progresivamente… Cualquier mínima tensión podría provocar que rotura de ligamentos y/o muscular, como si se arrancara una hoja de papel; de hecho, el riesgo de fractura ósea durante una misión de 3 años a Marte se estima entre el 20 y el 30%. Es como estar en cama, con reposo absoluto, y escayolado de cuerpo entero. los miembros de la tripulación de la Estación Espacial han tratado de evitar este proceso mediante ejercicios físicos, sin éxito.


Exceso de sangre en la cabeza,  proveniente de piernas y torso, que puede ocasionar  hinchazón de la cara y rigidez facial, dificultando  la comunicación con otros tripulantes. A su vez, el corazón late rápidamente para expulsar el exceso de entrada de sangre. Por ello, el cuerpo cree tener un excedente de líquido, y libera 1 litro de agua cada 2 ó 3 tres días; como resultado de ello, rápidamente se deshidrata, lo cual hace que la sangre se espese, lo que, a su vez, provoca que el cuerpo deje de producir glóbulos rojos, y sufra anemia.


pérdidas funcionales psicomotoras: algunos movimientos voluntarios se ralentizan y se vuelven imprecisos, y la ejecución de tareas simultáneas se hacen más difíciles


trastornos del sueño


– el aislamiento durante las misiones puede provocar un estado de astenia: mayor pasividad, fallos de atención, sensación de agotamiento, irritabilidad, depresión, etc. A nivel colectivo, las condiciones especiales de la vida en el espacio pueden provocar tensiones y conflictos, a los que añadir las diferencias culturales para generar problemas en el grupo… Mal sitio para romper un cristal.


– Ante una emergencia en el espacios, cualquier cirugía será arriesgada. El bisturí, las pinzas y otros instrumentos no tienen ningún peso en las manos del cirujano. Los tejidos pierden su densidad. Al ser la tensión sanguínea, la cicatrización de las heridas, y los efectos de la anestesia diferentes, los médicos no podrían basarse en su experiencia de la cirugía en la Tierra.


En 1997, la NASA revisó los expedientes de los 279 hombres y mujeres que habían participado en misiones espaciales entre 1988 y 1995. Descubrieron que todos menos 3 de ellos sufrieron algún tipo de enfermedad durante el viaje, e identificaron 175 riesgos biomédicos.


Los vuelos espaciales nos salieron bien debido a la arrogancia y a la suerte, y porque a los astronautas se les envía en muy buena forma. Pero, en realidad, llevamos individuos sanos a un entorno de enfermedades“, dijo el Dr. John Charles, fisiólogo de la NASA.





Cuando partieron, los “colonos espaciales” ya sabían que se embarcaban en un viaje sólo de ida. Que, una vez iniciado, no podían volver a la Tierra. Hawking preavisaba de que sólo se pueden hacer viajes al futuro, no al pasado… y viajar en el tiempo es lo que han hecho, por atravesar un agujero de gusano. Otro precio por viajar lento pero lejos.


En fin, por una cosa u otra, antes o después… se trata de un Viaje Sin Supervivientes.


Mejor así. No habría sido fácil la reaclimatación a condiciones de gravedad, y, en la superficie del planeta, tendrían que haberse enfrentado a un par de retos a muy corto plazo: “Qué comeremos” (excluyendo el canibalismo), y “Cómo defenderse de un ambiente hostil” con bacterias, virus y organismos desconocidos (típicos de todo “Nuevo Mundo“).


¿ Valía la pena ?


Lo que vale la pena



No es que haya muchos peligros, costes, incertidumbres y problemas con los viajes espacio-tiempo y la tecnología.


Es que, fuera de la Tierra, el ser humano no puede sobrevivir.


Cuando dice que “no creo que la raza humana tenga futuro a menos que se vaya al espacio“, Hawking no envía un mensaje de esperanza a la Humanidad, la envía a la extinción … Y, además:

  • Legitima el “sigamos esquilmando la Tierra” porque, cuando se agoten sus recursos, hace técnicamente “viable” que podamos irnos a otro sitio “a por más“. Visto el reparto de la riqueza actual, en realidad, estamos esquilmando a nuestros congéneres.


  • Denota que es nuestro destino ir hacia las estrellas… El fundamentalismo científico puede llegar a ser igual de peligroso que el religioso cuando afirma la “predestinación“, niega cualquier problema de “mala conciencia“, y encima, asigna una “recompensa futura


  • Omite que la supervivencia fuera de la Tierra, ya en el espacio, ya en otros planetas, es imposible. Los seres humanos somos seres terráqueos, por mucho que consigamos trasplantarnos órganos artificiales. Para los viajes espaciales, están los robots.


  • Sabe que no podríamos ir todos, con lo que acabará diferenciando a los que pueden/merecen ir ó no, por razón de status, clase social, constitución física, profesión, acceso a cierto tipo de educación… Equivale a un  “vayamos, pero sólo unos pocos, los que ahora nos autoconsideramos mejores y más preparados“. En fin, otro caso de ideología de superioridad, y de supremacía de unos pocos individuos sobre el resto.


  • También viene a decir “vayamos a por otros planetas, somos una potencia colonial“. No en vano se la llama “la conquista del espacio”. Sin embargo, visto lo felices que el colonialismo ha hecho a los subyugados en el pasado, es harto dudoso que sirva de modelo para el futuro, sea donde sea.



Y, al partir, las naves espaciales de colonos no abandonan la Tierra… abandonan a la gente.


Hawking no da esperanza alguna para la Humanidad.


(FOTO: Todos somos de la misma especie)



Pero sí que la hay. El futuro y el bienestar de la raza humana no pasan por salir de este planeta; pasa por compartir los recursos entre todos, haciéndolo sostenible, para todos por igual.


Que el mundo sufra miseria, conflictos, brutalidad, destrucción y agresión, parece encajar con la naturaleza del ser humano, pero el ser humano NO es así. El ser humano no es brutal, ni violento, ni agresivo, ni posesivo, ni competitivo… No lo es por naturaleza, pero sí lo es EN ESTA SOCIEDAD”  (J. Krishnamurti)


Es POSIBLE acabar con la pobreza, la guerra, el hambre, la explotación y la contaminación. El mundo no tiene que ser tal como es ahora. Hay una propuesta para que la sociedad no se base en el Dinero: una economía basada en RECURSOS. No es la “solución perfecta”: la humanidad siempre se enfrentará a problemas que resolver. Pero sí que es MUCHO MEJOR QUE EL CAPITALISMO, un fundamentalismo que sólo sirve al lucro de quien adora y sirve al dios/césar Sistema-Monetario-Bancario.


El aire que respiramos está al alcance de todos (y por igual). El espacio estelar, no lo está ni lo estará.


Cuanto antes lo asumamos Hawking y todos, antes nos concienciaremos y actuaremos para que las cosas cambien.


Hay que poner la Ciencia y la Tecnología al servicio del bienestar de todos, no para el lucro de unos pocos.





Es difícil sustraerse a la difícil condición física que sufre Stephen Hawking, y hasta comprensible que quiera escapar de la cárcel que su cuerpo le supone, “fuera del planeta“, “mejorando la raza humana“. La baja gravedad puede tener aplicaciones en la salud tales como permitir a los discapacitados físicos disfrutar una vida más activa.





En 2007, a bordo de un avión modificado, Hawking experimentó por primera vez la caída libre, flotando fuera de su silla de ruedas cibernética. Una experiencia maravillosa para alguien que confiesa que aunque no me puedo mover y tengo que hablar a través de un ordenador, en mi mente soy libre”.


Esa maravillosa experiencia tuvo lugar en la Tierra, rodeado de gente que también era feliz, que compartía y ayudaba, que puso a su disposición una tecnología para mejorar su bienestar.


Qué paradoja.



Sin salir de casa.





Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este Blog, y recibir un aviso por email con cada nuevo artículo publicado

Únete a otros 62 seguidores