Posts Tagged ‘pesca

29
Mar
15

Virtualidades 9

Kuato Tekiero


Mientras huyen hacia adelante, las hembras humanas, como género, siguen atrapadas bajo el lema de “Todo por la Prole“.


El antropólogo Robert Trivers definió esa relación como un “vínculo cruel“.


Si las mujeres dejan de ser altruistas, la especie se acaba. En cambio, los machos pueden copular para, a continuación, huir.


Richard Dawkins, autor de “El gen egoísta“, lo resume con una sencilla frase: “El sexo femenino es explotado”.




Kitokaka Asako


Hasta el punto de que, estando la educación, en especial, la infantil, en manos de tantas mujeres, se siga modelando una sociedad masculinizada de la que las propias mujeres querrían librarse.


Japón es, simplemente, otro mal país para ser mujer.


Como todos.


Memiro Teveo


No hay apenas incentivos para tener hijos.


Ya vimos que las personas tienden a tener más hijos, no por un impulso irresistible, sino porque, bajo sus circunstancias, maximizar la descendencia les posibilitará incrementar su bienestar biopsicológico.


Y que, cuando incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.


Dentro del concepto “más bienestar biopsicológico“, entran más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez… Beneficios que aumentan la calidad de vida.


Por eso, pedirle más hijos a los japoneses, y, especialmente, a las japonesas, no es nada fácil… No se concibe.




Tasas de nacimiento y muerte en Japón




Desde luego, si la reproducción dependiera únicamente de lo que contribuyen los recién nacidos a satisfacer las necesidades parentales de aire, agua, alimento, sexo, bienestar corporal y seguridad… las tasas de fecundidad de Japón y del resto de países industrializados ya habrían descendido a cero.


Hay un bienestar biopsicológico adicional.




New kids on the blog




Los hijos satisfacen extraordinariamente bien la necesidad de tener relaciones que sean íntimas, afectuosas y emotivas con seres que les presten apoyo y atención, que sean dignos de su confianza y que aprueben su conducta.


Eso dispara hormonas de satisfacción.


Está científicamente demostrado que dar y recibir achuchones ayuda al cuerpo a producir oxitocina, una hormona natural también presente en el actividad sexual, que calma el sistema nervioso y estimula las emociones positivas.




Memezo Sinbazo




A falta de otras incentivos, podríamos necesitar hijos por el mero hecho de que necesitamos amor.


Una motivación que, por tanto, no es altruista.


De hecho, la motivación para tener hijos puede que no sea, ni siquiera, encomiable


Hijos, como sueños de posteridad.
Como bien de consumo.
Como sacrificio de sangre para ser aceptados socialmente.
Como reto al reloj biológico.
Como juego de rol de paternidad.
Como argamasa para solidificar una relación.
Como complacencia hacia los antecesores.
Como un seguro que habrá de ser posteriormente reembolsado.
Como una reparación.
Como un acto egoísta.
Como una venganza.
Como una expiación de culpa.


Todas, presiones. Ninguna, encomiable ni digna de elogio.


Los pro-natalidad no parecen ser conscientes de ello; y eso que, curiosamente, los hijos sólo vienen a servirles de medio para conseguir un fin tampoco digno de elogio: depositar en ellos la que quizá sea su única esperanza. Aunque sea ideológiconómica.




Nicasa Nicosa




El santuario familiar es un templo frágil.


Las promesas de achuchones, abrazos, besos, chupeteos, sonrisas y agradecimiento como recompensa a la paternidad, no nos gobiernan.


Es más: a posteriori, como en todos los demás tipos de intercambio, la mera expectativa de un rendimiento futuro no vale para sostener indefinidamente el vínculo paterno-filial.




Kimono Noakato


Así que, si eres mujer, y te tratan, en suma, como a una esclava alejada del poder económico, político, eclesiástico y hasta culinario, te deben dar ganas de hacer huelga indefinida de partos caídos.


Cero nacimientos ante tan pocos miramientos.


Aún si te maldicen, y a riesgo de que te penalicen.




Prohibition of passing without stopping - Children




Por el permanente temporal, carretera cortada del dormitorio al paritorio.


Fin del viaje.


Que dé a luz Rita la Cantaora.


O el ministro japonés de Sanidad, que se refirió a las mujeres como “máquinas de hacer bebés“.




Mekito Laliga




Si quieren gestación sustitutoria… que pidan voluntarias, o que funden una orden religiosa.




Mikasko Mikasa




Si quieren “partos en cadena“… que fabriquen robots.


Anti-huelga “a la japonesa“.


Una huelga de partos caídos.


Posiblemente, ya en marcha, de forma encubierta.


Temiro Meveo




Aparte de los agravios e injusticias conyugales, laborales y culturales, habría, por lo menos, 8 razones para no tener hijos: por propio interés, por secuelas físicas, por equilibrio emocional, por economía, por logística, por previsión social, por identidad




Tokio Tokao




E, incluso, por el medio ambiente.


Se empieza a difundir en los medios que nada produce tanto CO2 como un “humano del mundo industrializado”: aproximadamente, 515 toneladas de CO2 durante su vida… Como 40 camiones.


Que tener un hijo es medioambientalmente equivalente a realizar casi 6500 vuelos a París; que una persona podría volar 90 veces al año, ida y vuelta, casi cada semana de una vida… y esto no tendría tanto impacto en el planeta como un nacimiento.


Que se emplea una cantidad indecente de pesticidas, detergentes, plásticos y combustibles nucleares para mantenerle caliente.


Que se cita el informe de la petrolera BP haciendo público que:

En 2050, se acabará la pesca en los caladeros; en 2080, se acabará el gas; en 2090, se acabará el petróleo“.


Que, así, dar a luz viene a ser un acto egoísta, incluso brutal, porque condena a otros al sufrimiento.




Muñecas embarazadas del siglo XIX




Con una huelga de partos caídos, las mujeres estarían alumbrando algo más que su propia libertad.


Una forma veraz de reivindicar que la violencia machista social sólo desaparecerá cuando la mujer deje de ser considerada como ciudadana de segunda, y el hombre como el amo y cabeza de familia que la fecunda.


En medio de un follaje espinoso e infructuoso, cuya raíz nadie quiere ver, ellas habrían plantado cara.


Una huelga de partos caídos, como fecundo génesis.


¿Utopía lutópica, o lutopía distópica?




(Continuará)



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30
Nov
14

Virtualidades 5

Tekito Lagusa




No es que Japón se haya hecho abstinente, o se le haya pasado el arroz de repente.


El sexo figura, junto al hambre, entre las principales motivaciones de la acción humana, y es una fuerza importante de la evolución cultural.


Al igual que el hambre, el sexo conjuga, a la vez, pulsión y apetito.


Los efectos perniciosos de una privación sexual prolongada no son tan graves como los de un ayuno prolongado, pero, caso de no haber penuria alimenticia, el sexo se impone como deseo.


Es un hecho que los humanos bien alimentados no tienen problema en demorar los placeres de la mesa por los del lecho.


Su carencia se convierte en otra forma de “pasar hambre“.




Asako Tekomo




Los desvelos parentales, las iras conyugales, los espionajes policiales y los mandamientos eclesiales podrán desalentar o desviar el comportamiento apareatorio humano, pero nunca extinguir completamente la pulsión y el apetito de placer y alivio sexuales.


Es un instinto básico.


No como la guerra.


Come amor. Que es mejor hacer el amor, y no la guerra.


Hay una estrecha semejanza entre la búsqueda del placer sexual y la adicción a las drogas psicotrópicas: las endorfinas generadas son sustancias análogas al opio.


De modo que ni los japoneses ni nadie carece de motivación para hacer el amor.




Culturismo




La selección natural ha apostado porque obtengamos el placer más intenso al estimular los órganos que inician el proceso de la reproducción.


Sin embargo, la evolución cultural ha roto el vínculo que se suponía “natural” entre placer sexual y reproducción.


De hecho, también ha roto el vínculo entre el placer y el acto sexuales… ¿Qué, si no, hacen las drogas y los psicofármacos?




Preservativo prehistórico (Combarelle, Francia)




La desconexión entre el sexo y sus consecuencias reproductoras es muy anterior a la reciente era de técnicas avanzadas en materia de aborto y anticoncepción.


Las parejas de cualquier época pre-industrial recurrían a los efectos anticonceptivos de una lactancia prolongada para espaciar los nacimientos, utilizaban prácticas sexuales no reproductoras como la masturbación, la homosexualidad y el coitus interruptus; practicaban métodos abortivos, y aplicaban a los nacidos métodos indirectos de infanticidio, como dejarles morir de hambre lentamente, descuido físico y psicológico, y “accidentes“.


Japón no ha sido una excepción.




Madera japonesa sobre el aborto




El antropólogo G. William Skinner estudió los registros de nacimientos de dos aldeas japonesas del siglo XIX, y calculó que un tercio de todos los matrimonios mataba a su primer hijo.


A su vez, la historiadora Susan Hanley pudo afirmar que el infanticidio era tan corriente en el Japón premoderno, que se hizo costumbre no felicitar a la familia por el nacimiento de un hijo, hasta saber si iba o no a ser criado… Si la respuesta era negativa, nada se decía; si era afirmativa, se ofrecían las felicitaciones y regalos acostumbrados.


Todo esto sería imposible si el vínculo entre padres e hijos fuera el resultado “natural” del embarazo y el parto.




Nosako Toito




Los padres y madres humanos no están “programados de fábrica“, ni para procrear, ni para hacer todo lo posible por aumentar la esperanza de vida de su descendencia.


No es la selección natural, sino la cultural, la que determina el número de niños que los padres deciden, no ya procrear, sino criar.


Es fundamental comprender el crucial papel que juegan la cultura o el entorno en nuestra conducta; la Biología evolutiva darwiniana juega un papel muy limitado en comparación con las fuerzas de la evolución cultural.




Makina Degenes




La influencia de los genes como mera base biológica de la conducta estaba implícita en los escritos de pioneros del neo-darwinismo en el siglo XX, como R. A. Fisher en la década de los años 30′, W. D. Hamilton y G. C. Williams en la década de los 60′, y en la de los 70′ con John Maynard Smith y Robert Trivers, hasta alumbrarse en la obra de Richard Dawkins.


Su mensaje central es ya ortodoxia en los libros de texto.


Los robots son máquinas que contribuyen a nuestra supervivencia, pero, a una medida y complejidad mayor, los seres vivientes somos máquinas de supervivencia evolutiva para los genes.


Los cerebros pueden ser considerados, en este sentido, análogos a las computadoras: generan información de salida tras procesar la información de entrada y la memoria almacenada… Y tienen la capacidad para simular situaciones y predecir el futuro.


Los genes controlan la síntesis de las proteínas, pero es un proceso lento de manipular el mundo; así que, no pueden modificar el comportamiento diario de los seres vivos de forma directa, pero sí les preparan para ser flexibles y adaptables.


Los genes daninstrucciones” a sus máquinas de supervivencia, no de manera específica, sino en términos de estrategias generales y trucos válidos para el asunto de vivir.


Eso nos incluye sobremanera.


Haciendo un símil con la programación robótica para jugar al ajedrez: los genes programaron a los robots humanos para aprender a adaptarse a cualquier situación de la partida de la vida.




Notoke Misako




Reproducirse no está determinado genéticamente.


Nada lo está, en el sentido de que algo obligatoriamente ocurrirá sólo por la existencia de uno o varios genes; los genes no se expresan si no se dan unas circunstancias particulares.


Perpetuarse no es obligatorio.




Inversión parental




En realidad, es un problema de bienestar. De coste-beneficio. De salud de los hijos. De procreación futura.


El biólogo Robert Trivers lo definió como un problema de inversión parental, referida al gasto energético y de tiempo por parte de los padres para beneficiar a sus crías a expensas de sus propias expectativas.


Benjamin White mostró que los padres son capaces de criar más niños si ello significa un saldo de beneficios, aunque sean mínimos.




Kampesino Kakato




Los padres de la era industrial actual han olvidado lo útiles que pueden ser los niños en casa.


En otras épocas, en cambio, los adultos sabían que la vida iba a ser extraordinariamente dura si no conseguían criar cierto número de hijos. Se esperaba que los niños se “ganasen su sustento” con pleno sentido material.


En las sociedades agrícolas y pre-industriales, los niños se hacen cargo de la mitad, aproximadamente, de todo el trabajo que realizan los miembros de la unidad doméstica.


Los niños comienzan a realizar faenas domésticas apenas echan a andar… A los 6 años, ayudan a recolectar leña para el fuego y transportan agua para cocinar y lavar; cuidan de sus hermanos menores; plantan, escardan y recogen la cosecha; muelen los cereales; llevan la comida a los adultos en los campos; barren el suelo; hacen recados


A la edad de 12 años, los niños varones, en promedio físicamente más fuertes, empiezan a producir más de lo que consumen.


En la adolescencia, están ya en condiciones de preparar la comida, trabajar a jornada completa en los campos, fabricar recipientes y pucheros, confeccionar esteras y redes, así como cazar, pastorear, pescar, o hacer, aún con menos eficacia, prácticamente todo lo que hacen los adultos.


A los 15, ya han compensado todos los años en que no se autosustentaban.


Como confirmó el antropólogo Marvin Harris, la relación entre el número de hijos y los ingresos ayuda a explicar por qué tantos países subdesarrollados han parecido contrarios al control de la población mediante planificación familiar: donde los beneficios netos de criar hijos exceden los costes, la familia que logre criar más hijos vivirá ligeramente mejor que sus vecinos… aunque disminuya el nivel de vida de la población general.




Yahize Yare




Cuando el modo de vida es, típicamente, la caza, la recolección o la agricultura, al envejecer los padres y abandonarles las fuerzas, los hijos resultan más valiosos.


O, más modernamente, cuando los padres envejecen y no pueden contar con pensiones, pagas, subsidios o asignaciones de beneficencia.


Es decir: cuando sólo pueden contar con sus hijos.




Tusako Telleno




La decisión de criar más o menos descendencia, también se extiende al sexo de la misma.


La preferencia por los hijos varones es mayor donde, por su dureza, el suelo deba desbrozarse mediante un arado manual y una yunta de bestias escasamente dispuestas a cooperar.


Pero, en los arrozales, las operaciones más importantes son el transplante y la escarda; son actividades que las mujeres pueden realizar con idéntica eficacia que los hombres por no depender de la fuerza física, con lo que, en esas regiones, los padres carecen de prejuicios contra la descendencia de sexo femenino, y tienen tantas hijas como hijos.




Kampesinado




La población agraria del Japón fue, en su momento, la más eficaz reguladora del proceso de reproducción de todo el mundo: durante el siglo XIX, los matrimonios campesinos ajustaban matemáticamente el tamaño y la composición sexual de su prole al tamaño y fertilidad de sus tierras.


Además, en Japón aún es popular el dicho de “primero la chica, después el chico“… Intentaban tener primero una hija, para que, como hermana mayor, pudiera ocuparse del varón o varones más pequeños.




Kinota Kisako




Los padres adaptan su inversión procreadora para maximizar la contribución neta de los hijos a su bienestar.


Cuanto más rápido pasen los niños de consumir más de lo que producen, a producir más de lo que consumen, mayor será el número de hijos que los padres tratarán de criar.


La reducción del valor del trabajo infantil en la agricultura o en la industria artesanal, provoca una reducción de la tasa de natalidad.


Y ésta tiende a cero, si al mismo tiempo, se obtiene mejor rendimiento invirtiendo en la cara educación intelectual impuesta por la intensificación de la mecanización y la automatización.


La industrialización elevó los costes de la procreación, pero la posterior transformación de las economías, desde la producción de bienes a la producción de información y servicios, los ha disparado.


Y van a más, en una sociedad de economía virtual.




Tuanime Desanima




Las tasas de éxito reproductor pueden aumentar o disminuir según satisfagan los deseos, necesidades, instintos, límites de tolerancia, vulnerabilidades y demás componentes biopsicológicos conocidos de la naturaleza humana.


Las personas procuran aumentar al máximo su tasa de éxito reproductor, no porque los impulse un deseo irresistible de tener muchos hijos, sino porque, bajo sus circunstancias, contar con una descendencia numerosa permite acceder a más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez u otros beneficios que aumentan la calidad de vida.


Sólo si incrementan ese bienestar biopsicológico, la gente tiene más hijos.


Y, si incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.




Mizumo Tafrio




Pedirle a los japoneses que tengan más hijos, no va resultar fácil.


Por lo menos… a las japonesas.




(Continuará)



23
Abr
10

El día de la tierra



El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra.





Pero, en lo profundo de las selvas de Ghana, en el Parque Natural de Mole, no parece haber muchos motivos de celebración.


En la que fue una de las reservas animales de mayor diversidad de Africa, la mayor parte de éstos ha desaparecido.


En las aldeas, muchos niños han tenido que abandonar la escuela.




Tienen que quedarse, para ahuyentar al creciente número de babuinos, cuyas incursiones son cada vez más frecuentes y agresivas.



A más de 3500 km hacia al sur, en la costa de Namibia, un grupo de pescadores termina la jornada.





Vuelven agotados, y descorazonados, porque traen sus barcos de vuelta a la orilla con las redes vacías.


Otras veces, se tienen que dar la vuelta porque del océano emana un hedor pútrido, como a huevos podridos.





Días extraños en la asolada Africa.


Ni los más viejos habitantes de Ghana y Namibia recuerdan hechos tan insólitos.


Tan aparentemente inconexos.


Bueno…


Aparentemente.





El biólogo Justin Brashares y sus colegas han mostrado que los babuinos de Ghana son una plaga, porque su ecosistema carece de grandes depredadores y de otros animales que compitan por los mismos recursos.


El resto de animales no está, porque la gente se los come.


La gente pobre los caza para comérselos directamente, y, por otro lado, para venderlos en el mercado negro de carne furtiva con destino a Europa y EEUU.


Y hay muchos pobres en Ghana. De hecho, es uno de  los países más pobres del mundo… pese a ser el 2º productor mundial de cacao, y disponer de oro, diamantes, manganeso y bauxita. Nada sorprendente… teniendo en cuenta que el FMI (un gran depredador fuera de las selvas) ya hundió sus zarpas en él a través de la Deuda.


Al comparar las capturas de pescado en Ghana entre 1970 y 1998 con las poblaciones de mamíferos en seis de las reservas naturales del país, el equipo de Brashares descubrió, que cuando había abundancia de pescado, aumentaban las poblaciones de mamíferos, pero cuando el pescado era escaso, el número de mamíferos caía en picado. Anta la falta de pescado,  los habitantes de Ghana tuvieron que recurrir a la caza y a la venta furtivas de fauna salvaje para satisfacer sus necesidades alimentarias y económicas.


Así que Brashares se hizo las 2 preguntas lógicas: ¿ por qué las redes de los pescadores está vacías?… y ¿ dónde están los peces?.





Entretanto, de cuando en cuando, frente a la costa de Namibia, aparecen multitud de peces muertos en la superficie del mar, que destila un olor fétido, pestilente.





La propia bióloga marina Anna Brownen Currie, funcionaria del Ministerio de Pesca, queda atónita cuando en la costa de su propio pueblo aparece una marea de peces muertos y un fuerte olor a huevos podridos.


Currie, junto al oceanógrafo Andrew Bakun, consultaron al experto en satélite Semanas Scarla, por si acaso…




Y, en efecto, en las fotos de satélite se apreciaban unas manchas verdes en la costa.


El análisis de las mismas determina que se trata de…





… una concentración masiva de fitoplancton marino: algas unicelulares, organismos microscópicos que aportan más del 90% de la de materia orgánica de los océanos.





El fitoplancton, cuando muere y se descompone, genera metano y sulfuro de hidrógeno (también llamado ácido sulfhídrico), que, al combinarse con el oxígeno del agua, genera a su vez azufre, el cual es tóxico para los peces, con un olor nauseabundo característico, que explica los fenómenos que se observaban.


Por otro lado, donde el fitoplancton prolifera, crea una “zona muerta” para las especies del siguiente eslabón de la cadena trófica.


En efecto, al requerir la luz del Sol para su actividad fotosintética, el fitoplancton está limitado a los metros más próximos a la superficie del mar. Durante la fotosíntesis, el fitoplancton en la superficie toma CO2 y produce oxígeno, pero, cuando muere, se hunde hasta el fondo, donde las bacterias de sus restos orgánicos toman oxígeno y emiten CO2 al respirar. Este oxígeno que utilizan las bacterias es el que está disuelto en el agua, y es el mismo oxígeno que utilizan todos los otros animales, ya sean los que también se situán en el fondo marino (cangrejos, almejas, camarones…) como los que nadan en el agua (zooplancton y peces), con lo que se crea una zona sin oxígeno (“anoxia”), y, por tanto, sin vida pluricelular.


Cuanto más fitoplancton hay, mayores son estos efectos.


Y Namibia no es sino uno de los muchos sitios del mundo donde el fitoplancton se está reproduciendo en grandes cantidades, como muestran las imágenes del proyecto SeaWiFS de la NASA:

Rios Mississippi (EEUU), Yangtzé y Perla (China)

Mar Báltico (Europa)

Mar Negro (Europa-Asia)

Islas Malvinas (Sudamérica)



La coloración que adquiere el mar, dependiendo el tipo de fitoplancton, puede ser fosforescente o roja…


El color rojo es también habitual, y, cuando aparece, recibe un nombre coloquial específico según la zona del mundo: “purga do mar” (en Galicia, España), “eau rouges” (en Francia), “acqua rossa” (en Italia), “akashiwo” (en Japón), “red tides” o “red water” (en paises angloparlantes), “tingui” (en Cuba), “turbio” (en Venezuela)…





Por cierto, al fitoplancton le encanta que los humanos usemos abonos y fertilizantes en la agricultura. Estos productos se filtran a las aguas de los ríos, y cuando llegan al mar, se convierten en más nutrientes para el fitoplancton, que hace lo que mejor sabe hacer: crecer y multiplicarse, lo que provoca que llegue más materia orgánica al fondo, que respiren más bacterias, y se creen más “zonas muertas”.


En la primavera, los organismos del fitoplancton se reproducen rápidamente incrementando su número, ya que los días son más largos y aumentan la cantidad de luz y la temperatura, utilizando más nutrientes (sales de nitratos y fosfatos) para crecer. En el verano, cuando son más numerosos, van agotando la cantidad de nutrientes, y disminuyen la actividad fotosintética. En el otoño, al ser los días más cortos, el fitoplancton muere y las bacterias empiezan a desintegrar su materia orgánica, cuya producción alcanza un valor máximo durante el invierno.


¿ Por qué las masivas y crecientes concentraciones de fitoplancton ?





Se supone que es la base de la cadena alimentaria de los ecosistemas acuáticos… Así que el equilibrio se debe haber roto de alguna manera…





En efecto, el fitoplancton prolifera… porque NO se lo comen.


Carece de predadores.


Y esto es así por una sencilla razón.


Los humanos nos estamos comiendo a los predadores del fitoplancton


.. Que no son otros que las sardinas, la anchoa y el boquerón.





La pesca de la sardina llega al punto de un auténtico acoso, visto el arsenal técnico para controlar, no sólo el movimiento de los cardúmenes, sino también las áreas y épocas de puesta de huevos.

Andrew Bakun



Andrew Bakun estableció la correlación:  la sobrepesca masiva de sardinas ha conducido a una “superpoblación” de fitoplancton, el cual deja zonas “zonas muertas” por falta de oxígeno, y provoca la aparición de erupciones marinas de azufre (envenenando peces y resto de fauna) y metano (un gas que contribuye al efecto invernadero), tanto en Namibia, como en el resto del litoral marino mundial.


Bakun, además, sugiere que este sistema podría ser un ciclo de retroalimentación positiva: que va a ir a más, porque el problema crea condiciones para que vuelva a ocurrir de nuevo, sin encontrarse un equilibrio…


Porque no sólo pescamos sardinas… y los ecosistemas también necesitan a los depredadores superiores.


Se calcula que el 90% de las especies de grandes peces depredadores han desaparecido desde la década de 1950, y que, en el año 2050, los 9000 millones de personas del planeta tendrán que ver documentales para ver atunes y peces espada, porque en el mar ya no quedarán.


La FAO estima que el 77% de las especies con valor comercial están afectadas en mayor o menor grado de sobrepesca, y el 52% en grado sobreexplotación máxima.


A su vez, Greenpeace alerta:

  • El 30% de las capturas mundiales es arrojada al mar de nuevo por su escaso valor comercial
  • La cantidad de grandes peces depredadores hoy en día es tan sólo un 10%
  • Un 25% de los arrecifes de coral, que son los ecosistemas marinos más diversos, ha desaparecido
  • El 25% de la superficie de manglares ha desaparecido en los últimos 20 años de los niveles pre-industriales





Los caladeros de  bacalao de Terranova están agotados, a pesar de que esta zona llegó a ser la pesquería económicamente más importante del mundo. Canadá se vio obligada a declarar una veda indefinida a su pesca en el año 1992, y 40.000 personas perdieron su empleo y forma de vida… sin embargo, a pesar de esta prohibición, hace ya casi 20 años, aún no se ha recuperado. Y en Europa, el bacalao está justo al borde del colapso.





Las playas de todo el mundo, y no sólo en verano,  se llenan de medusas.


Uno, se queda de piedra.


La causa más repetida por muchos medios de comunicación es el aumento de temperaturas debido al cambio climático. Pero ese no es, ni el único motivo… ni el principal.

La causa principal del aumento de la población de medusas es la disminución de las poblaciones de sus depredadores, como son la tortuga boba, el pez luna, el atún y el pez espada, debido, básicamente, a la sobrepesca y a la contaminación. Además, la disminución de poblaciones de otros peces hace que las medusas tampoco tengan demasiada competencia por su alimento y puedan comer sin límites. Así pues, estamos hablando en toda regla de una alteración severa de la cadena trófica marina.


Es la misma razón por la que los babuinos en Ghana campan a sus anchas… porque la gente se come sus depredadores, ya que no puede comer pescado por estar el mar sobreexplotado.


David Eli, presidente de FoodSPAN, una red de 50 organizaciones no gubernamentales que trabajan en Ghana para la seguridad alimentaria, culpa de la reducción de la población pesquera a la pesca industrial, que termina con los bancos y utiliza redes que arrasan el fondo del mar.


El Ministerio de Pesca de Ghana estima que hay cerca de 500.000 pescadores y pescaderías, y la inmensa mayoría sostiene una verdadera lucha para llegar a fin de mes. El número de trabajadores en la industria relacionada con la pesca supera los 2 millones, o cerca del 10% de la población de Ghana.


De ahí que, a  pesar de tener 550 km de costa rica en nutrientes, más del 30% del pescado que se come en Ghana se importa de otros países.

Al sur, Namibia posee uno de los caladeros más importantes del mundo (zona de Benguela), pero las flotas pesqueras extranjeras lo llevaron a  la sobreexplotación, especialmente desde la década de los 70’… hasta hoy.


A finales de los 70′, la captura anual de sardinas y boquerones era de unos 17 millones de toneladas. Ahora está cerca del millón de toneladas… y sufre invasiones de medusas.


Tras obtener la independencia en 1989, y pese a los esfuerzos del gobierno por acotar las capturas, la población de sardinas no ha conseguido recuperarse.


Esta depredación no resulta sorprendente, teniendo en cuenta que, en el momento de la independencia, el 75% de la agricultura y de la pesca pertenecían a hacendados de origen europeo.


Todo ello es una consecuencia del dominio del Dinero sobre las Personas, escondido tras los términos eufemísticos de Globalización del siglo XXI,  antes llamada Capitalismo en el XX, y algo antes, en el XIX, Colonialismo… y, por lo demás, coloquialmente conocido como esclavitud, ejercida por muy pocos sobre la gran mayoría.


Los estados subvencionan la industria pesquera para ir cada más lejos, a sobreexplotar los caladeros más ricos… como el de Namibia, el de Ghana… ó el de Somalia (con o sin licencia, condenando a los pescadores locales a la piratería)…



Se opera a nivel planetario.


Por eso, el “cultivo de peces“, es decir, la acuicultura, ya produce casi la mitad del pescado que consumimos.





Algunos la llaman la “Revolución Azul“.


Las especies actualmente criadas en España a escala comercial son: dorada, rodaballo,  lubina, anguila, besugo, corvina, lenguado y abadejo, además del langostino, lo que supone estar en cabeza de la UE en cuanto al nº de toneladas de producción.





Los intereses comerciales prefieren la acuicultura porque es un proceso predecible:

  1. Los pescadores tienen una buena aproximación de lo que capturarán cada año
  2. Los científicos pueden hacer buenas previsiones del futuro, teniendo en cuenta la biomasa y el rendimiento actuales
  3. Los consumidores obtienen precios más estables



Frente a las ventajas, poco se habla de que, al igual que la agricultura intensiva en tierra, la acuicultura puede contaminar y propagar enfermedades, a tal punto que, conforme se convierte en una verdadera industria, valga la pena plantearse si realmente vale la pena.


Los peces, mariscos y moluscos criados o engordados en granjas acuáticas suelen tratarse con una amplia gama de productos químicos (antibióticos, pesticidas, fungicidas…) para evitar enfermedades.


Además, para alimentarlos casi siempre se usan piensos elaborados con… lo que era de temer: pescado.


Para conseguir 1Kg de salmón pueden llegar a emplearse 3-4 Kg de pescado, algo que sucede igualmente para otras muchas especies, como la dorada y la lubina.


Aumentar la producción de la acuicultura no será posible sin pescar más, y eso es algo que nuestros océanos no pueden permitirse.


En paralelo, las jaulas de cultivo habitualmente empleadas para la acuicultura generan gran cantidad de residuos, como restos de comida o defecaciones que se depositan en los fondos marinos, contaminándolos.


Por no hablar del daño medioambiental para instalar las granjas…

Manglar destrozado para cultivar gambas, langostinos, camarones...



El caso paradigmático es la de la cría de langostinos en lagunas costeras artificiales. Este cultivo destruye algunos de los ecosistemas costeros más valiosos del mundo, los manglares, contaminándolos con antibióticos y pesticidas. Muchos estanques de cría han sido construidos en zonas de pesca tradicionales obligando a pueblos enteros a emigrar. Según la FAO, se han deforestado más de 5 millones de hectáreas de manglar en los últimos 20 años. Cerca del 40% de esta deforestación se debe al cultivo de langostinos.


Los estanques contaminan ríos y estuarios cercanos, ya que en la cría, como decíamos, se utilizan antibióticos, insecticidas, alguicidas y funguicidas, además de otros aditivos.


España importa langostinos de cultivo principalmente de países iberoamericanos, como Brasil, Colombia, Ecuador, México, Honduras y Venezuela, donde las piscinas de cultivo de langostinos roban cada vez más espacio al ecosistema del manglar y de otros importantes humedales.


Todos estos problemas subrayan el hecho de que todavía estamos al principio de la curva de aprendizaje por lo que de la acuicultura se trata. Pero, ¿ quién parará a los empresas en pleno auge del sector ?.


Ni la lógica ni la ciencia pueden competir con el afán de lucro.


¿ Un virus ?


Por qué no. Y, un día de estos, sí que será de verdad.


Por ejemplo, alguna mutación del virus similar al herpes, proveniente de la sardina de California, que mató al 90% de la sardina australiana hace 15 años, podría saltar de especie y alcanzarnos.


Pero no habrá problema… sólo son personas. Y más negocio para las farmacéuticas.


Frente a las críticas, la industria propone desarrollar una acuicultura multitrófica integrada: imitaciones de ecosistemas, donde se generen residuos que sirvan a su vez para alimentar a otros animales que también se “cosechen”.


El problema es la selección de especies, porque no todas son aptas para el consumo o tienen interés comercial.


En este punto, es fácil entrever lo limitado y pueril del intento, que, eso sí, servirá como autojustificación de la industria cara a la opinión pública.





Porque el verdadero sistema integrado es el MAR en su conjunto.


Y esa industria que ya lo ha sobreexplotado (utilizando las más dañinas artes de pesca), ahora nos quiere hacer creer que va a reproducirlo en entornos controlados, en pequeños ecosistemas-granja… de forma sostenible y limpia.


Claro.


Y qué más.


Esta sinrazón debe acabar.


Cuotas, cupos, multas, creación de zonas marinas protegidas, pesca no centrada en unas pocas especies, uso de artes de pesca no destructivas… Lo que ya sabemos que hay que hacer y sigue sin hacerse, a nivel gubernamental e internacional.


Como consumidores, ¿podemos elegir el pescado capturado con el método menos dañino?  ¿Sabemos si el pescado de acuicultura proviene de una granja con alguna o ninguna certificación medioambiental?


Lamentablemente no, puesto que las leyes que regulan el etiquetado no obligan a especificar el sistema de pesca utilizado ni las certificaciones. Estas omisiones son graves, y deberían corregirse de inmediato.


De momento, sólo disponemos de Guías para el consumo responsable de pescado





Y unas cuantas recomendaciones:

  • Si vamos a consumir gambas o langostinos, siempre conviene rechazar los productos de la acuicultura, y consumir aquellos que sean frescos y procedan de zonas frías y templadas, donde el daño es menor.
  • El salmón es un producto a evitar donde los haya. Un simple vistazo al precio permitirá distinguir el salmón salvaje del cultivado: la pesca ha sido tan intensiva y la población de salmón salvaje tan escasa, que el precio de éste es prohibitivo. El 60% del salmón de nuestros mercados se produce en granjas de acuicultura; hacinados, los salmones son tratados con antibióticos, alguicidas y otros productos químicos.  Según un estudio publicado en la revista Science, en los salmones de cultivo se han encontrado altos índices de 14 contaminantes organoclorados, como PCB, CCT, HCB o dioxinas, muy peligrosos, sobre todo, para niños y embarazadas. Ni el color del salmón cultivado es natural; de no añadir colorantes como el Canthaxanthin o el Asthaxanthin, la carne del salmón cultivado sería gris. Además, hay un grave riesgo de que, si escapan los salmones criados en granjas, puedan desplazar a la población natural y transmitir infecciones. A todo ello, hay que sumar las enormes cantidades de pienso que consumen: como decíamos, se necesitan entre 3-4 Kg para engordar 1 Kg de salmón.
  • Esto mismo, aplica para la dorada y la lubina
  • El grave estado de las poblaciones de la mayoría de peces planos, como el rodaballo, aconseja limitar su consumo… La mayoría de estos peces provienen de pesquerías de acuicultura de gran impacto ambiental.

Pezqueñines NO



Asimismo, como consumidores responsables, debemos denunciar la venta de pescado de talla ilegal.


Y no solo los boquerones, los chanquetes… Los mercados locales ofrecen a menudo “merluzas jóvenes” (pescadilla, pijota, carioca, lluçet) de longitudes inferiores a un palmo.


Todo esto es muy grave, por ser ejemplares inmaduros: no se han llegado a reproducir.





También es importante comparar las políticas de compra de los principales grupos de distribución alimentaria, y analizar quién ha hecho un mayor esfuerzo a la hora de ofrecer productos pesqueros sostenibles, como ha hecho Greenpeace.

El Hundimiento



Paradojas del destino: los humanos empleando barcos para pescar la sardina… rompiendo la cadena trófica… y consiguiendo que la sobrepesca de la sardina sea un torpedo que impacte directamente en la linea de flotación de la supervivencia humana. Otra batalla perdida. ¿ Fin de la guerra?.





El entierro de la sardina, podría ser el nuestro…


… si no damos la lata.





22 de abril. Día de La Tierra. Día del Mar.




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