Posts Tagged ‘privación sexual

27
Abr
15

Virtualidades 10

suvida-


Aunque una huelga de partos caídos podría parecer una medida de presión desmesurada, ni siquiera es nueva.


Los gobiernos ya la han venido utilizando, con su peculiar y característico estilo: esterilizando a todo tipo de población.


Incluso, ilegalmente.


A mujeres, generalmente.


Hay precedentes de “huelgas de sexo”, “boicots sexuales” y “huelgas de piernas cruzadas”: mujeres que se han negado a mantener relaciones sexuales con sus maridos o compañeros para resolver un conflicto, lograr una reivindicación, e incluso, conseguir la paz en una guerra.


Qué menos, si la guerra declarada es contra ellas.




suvida-0




Las consecuencias de una huelga de partos caídos serían embarazosas… Alumbrarían la mala concepción de la sociedad: sin suficiente conocimiento ni legítimo consentimiento.


Replantearía el papel de hombre y mujer, y plantaría nuevas y saludables raíces sociales.


Suvida 1




Se acabó el matrimonio por amor… al patrimonio. Allí donde hay amor puntual, estará plenamente justificado que no exista ningún vínculo legal.


Se acabó la adicción a la oxitocina paternofilial… Pero quedará la jovial, generada a base de tocarse, besarse y masajearse; sin parto, pero con pacto.


Se acabó la pensión de viudedad, las herencias, los impuestos sobre sucesiones, y los gastos de notario… Habrá que exigir un subsidio justo después de 40 años de trabajo y 8 de paro.


Se acabó la preferencia por la primogenitura masculina como estratagema para preservar su concentración de riqueza y poder.


Se acabó el derecho de pernada.




Suvida 2




Se acabó el casamiento obligatorio de millones de mujeres cada año.


Se acabó la maternidad obligatoria de millones de adolescentes cada año.


Se acabó el hacerse cirugía plástica como consecuencia del maltrato.


Se tipificará como “delito contra la salud pública” la posesión de mujeres.


Se acabó la muerte prematura de decenas de miles de mujeres cada año a causa de los embarazos infantiles y adolescentes.


Se acabó poner precio a los niños.


Se acabó el arrojar bebés por el inodoro.


Se acabó tirarlos por el balcón.




Suvida 3




Se acabó la homilía eclesiástica que declara a la mujer como traedora de hijos y cuidadora del marido.


Se acabó el rendir la educación a cualquier mesiánica manipulación.


Se acabó imputar culpabilidad o amedrentar calificando de pecado el sexo.


Se reinterpretará el puritano párrafo atribuido a la figura de Pablo de Tarso de que “Es bueno que el hombre no toque a la mujer”.


Se acabaron la impunidad de los abusos de monjas realizados por curas, guías espirituales y misioneros.


Se acabó el tenerse que comer la propia placenta.




Suvida 4




Se acabaron las falsas denuncias.


Se acabaron los secuestros.


Se acabaron los abandonos.


Se acabaron las imprudencias paternales.


Se acabó la explotación en el trabajo femenino e infantil.


Se acabó cobrar menos por el mismo trabajo.


Se acabó el problema laboral de quedarse embarazada.


Se acabó refugiarse en una botella de alcohol.




Suvida 5




Se acabó la violencia machista.


Se acabó utilizarlos como reclamos publicitarios.


Se acabó el buscar tiempo y ganas para educar.


Se acabó el malcriarlos conscientemente.


Se acabó el darles “lo que sea” para ocultar el abandono de cuidados por parte de los padres, del profesorado, de los médicos…


Se acabó protestar por la sobrecarga de deberes escolares.


Se acabó recurrir a un elemento para que las provea de alimento, y la caza de marido mediante embarazo malquerido.




Suvida 6




Se acabó la necesidad de dar el pego.


Se acabó echar el lazo.


Se acabó emparejarse para no pasar hambre.


Se acabó el convivir con alguien sin conocerle.


Se acabó poner a los hijos como excusa o represalia.


Se acabó tomarlos como rehenes.




Suvida 7




Se acabó fingir que te gustan los hijos de los demás.


Se acabaron las masacres de escolares.


Se acabaron las maternidades donde procrear una raza pura para el estado.


Se acabaron las casas-cuna.


Se acabó fabricar madres.


Se acabó que UNICEF, un organismo dependiente de la ONU, pida dinero a la gente en vez de a los gobiernos.




Suvida 8




No más abandono psicológico.


No más robos de niños.


No más adopciones, negocios ni explicaciones.


No más utilización de niños en manifestaciones independentistas o religiosas.


Se acabó la vocación para los curas pederastas.


Se acabó predicar moral mientras se realiza un abuso sexual.


Se acabaron las monjas cantando “Like a Virgin“.




Suvida 9




Se acabaron los niños soldado.


Se acabó la liturgia de la custodia.


Se acabaron los niños que tienen niños.


Se acabaron los añejos antojos.


Se acabó aparecer en segundo plano.


Se acabó dar de lado a los demás para centrarse sólo en la descendencia.




Suvida 10




Se acabó mentir a los niños.


Se acabó mentir a los adultos.


Se acabó el ir a la cárcel por no visitar a los padres.


Se acabó el complejo de Edipo.


Se acabaron las demandas de paternidad por fealdad.


Se acabaron las visitas de mujeres al psiquiatra.


Se acabaron los atascos de tráfico a la entrada y la salida de los centros.


Se acabaron los 7.000 años de desigualdad sexual y social.




Nogana Sinkeja




No será viable que el niño-robot de la película Inteligencia Artificial se encariñe con un humano no confiable.


Ser amado y convertirse en un “niño de verdad” es la interminable búsqueda de cualquiera que se sienta abandonado, maltratado, explotado y perdido en una sociedad consumista. De cualquiera.


Quienes sí harían realidad la fábula de Pinocho, serían ellas.


Las muñecas habrían cobrado vida.




(Continuará)



Anuncios
30
Nov
14

Virtualidades 5

Tekito Lagusa




No es que Japón se haya hecho abstinente, o se le haya pasado el arroz de repente.


El sexo figura, junto al hambre, entre las principales motivaciones de la acción humana, y es una fuerza importante de la evolución cultural.


Al igual que el hambre, el sexo conjuga, a la vez, pulsión y apetito.


Los efectos perniciosos de una privación sexual prolongada no son tan graves como los de un ayuno prolongado, pero, caso de no haber penuria alimenticia, el sexo se impone como deseo.


Es un hecho que los humanos bien alimentados no tienen problema en demorar los placeres de la mesa por los del lecho.


Su carencia se convierte en otra forma de “pasar hambre“.




Asako Tekomo




Los desvelos parentales, las iras conyugales, los espionajes policiales y los mandamientos eclesiales podrán desalentar o desviar el comportamiento apareatorio humano, pero nunca extinguir completamente la pulsión y el apetito de placer y alivio sexuales.


Es un instinto básico.


No como la guerra.


Come amor. Que es mejor hacer el amor, y no la guerra.


Hay una estrecha semejanza entre la búsqueda del placer sexual y la adicción a las drogas psicotrópicas: las endorfinas generadas son sustancias análogas al opio.


De modo que ni los japoneses ni nadie carece de motivación para hacer el amor.




Culturismo




La selección natural ha apostado porque obtengamos el placer más intenso al estimular los órganos que inician el proceso de la reproducción.


Sin embargo, la evolución cultural ha roto el vínculo que se suponía “natural” entre placer sexual y reproducción.


De hecho, también ha roto el vínculo entre el placer y el acto sexuales… ¿Qué, si no, hacen las drogas y los psicofármacos?




Preservativo prehistórico (Combarelle, Francia)




La desconexión entre el sexo y sus consecuencias reproductoras es muy anterior a la reciente era de técnicas avanzadas en materia de aborto y anticoncepción.


Las parejas de cualquier época pre-industrial recurrían a los efectos anticonceptivos de una lactancia prolongada para espaciar los nacimientos, utilizaban prácticas sexuales no reproductoras como la masturbación, la homosexualidad y el coitus interruptus; practicaban métodos abortivos, y aplicaban a los nacidos métodos indirectos de infanticidio, como dejarles morir de hambre lentamente, descuido físico y psicológico, y “accidentes“.


Japón no ha sido una excepción.




Madera japonesa sobre el aborto




El antropólogo G. William Skinner estudió los registros de nacimientos de dos aldeas japonesas del siglo XIX, y calculó que un tercio de todos los matrimonios mataba a su primer hijo.


A su vez, la historiadora Susan Hanley pudo afirmar que el infanticidio era tan corriente en el Japón premoderno, que se hizo costumbre no felicitar a la familia por el nacimiento de un hijo, hasta saber si iba o no a ser criado… Si la respuesta era negativa, nada se decía; si era afirmativa, se ofrecían las felicitaciones y regalos acostumbrados.


Todo esto sería imposible si el vínculo entre padres e hijos fuera el resultado “natural” del embarazo y el parto.




Nosako Toito




Los padres y madres humanos no están “programados de fábrica“, ni para procrear, ni para hacer todo lo posible por aumentar la esperanza de vida de su descendencia.


No es la selección natural, sino la cultural, la que determina el número de niños que los padres deciden, no ya procrear, sino criar.


Es fundamental comprender el crucial papel que juegan la cultura o el entorno en nuestra conducta; la Biología evolutiva darwiniana juega un papel muy limitado en comparación con las fuerzas de la evolución cultural.




Makina Degenes




La influencia de los genes como mera base biológica de la conducta estaba implícita en los escritos de pioneros del neo-darwinismo en el siglo XX, como R. A. Fisher en la década de los años 30′, W. D. Hamilton y G. C. Williams en la década de los 60′, y en la de los 70′ con John Maynard Smith y Robert Trivers, hasta alumbrarse en la obra de Richard Dawkins.


Su mensaje central es ya ortodoxia en los libros de texto.


Los robots son máquinas que contribuyen a nuestra supervivencia, pero, a una medida y complejidad mayor, los seres vivientes somos máquinas de supervivencia evolutiva para los genes.


Los cerebros pueden ser considerados, en este sentido, análogos a las computadoras: generan información de salida tras procesar la información de entrada y la memoria almacenada… Y tienen la capacidad para simular situaciones y predecir el futuro.


Los genes controlan la síntesis de las proteínas, pero es un proceso lento de manipular el mundo; así que, no pueden modificar el comportamiento diario de los seres vivos de forma directa, pero sí les preparan para ser flexibles y adaptables.


Los genes daninstrucciones” a sus máquinas de supervivencia, no de manera específica, sino en términos de estrategias generales y trucos válidos para el asunto de vivir.


Eso nos incluye sobremanera.


Haciendo un símil con la programación robótica para jugar al ajedrez: los genes programaron a los robots humanos para aprender a adaptarse a cualquier situación de la partida de la vida.




Notoke Misako




Reproducirse no está determinado genéticamente.


Nada lo está, en el sentido de que algo obligatoriamente ocurrirá sólo por la existencia de uno o varios genes; los genes no se expresan si no se dan unas circunstancias particulares.


Perpetuarse no es obligatorio.




Inversión parental




En realidad, es un problema de bienestar. De coste-beneficio. De salud de los hijos. De procreación futura.


El biólogo Robert Trivers lo definió como un problema de inversión parental, referida al gasto energético y de tiempo por parte de los padres para beneficiar a sus crías a expensas de sus propias expectativas.


Benjamin White mostró que los padres son capaces de criar más niños si ello significa un saldo de beneficios, aunque sean mínimos.




Kampesino Kakato




Los padres de la era industrial actual han olvidado lo útiles que pueden ser los niños en casa.


En otras épocas, en cambio, los adultos sabían que la vida iba a ser extraordinariamente dura si no conseguían criar cierto número de hijos. Se esperaba que los niños se “ganasen su sustento” con pleno sentido material.


En las sociedades agrícolas y pre-industriales, los niños se hacen cargo de la mitad, aproximadamente, de todo el trabajo que realizan los miembros de la unidad doméstica.


Los niños comienzan a realizar faenas domésticas apenas echan a andar… A los 6 años, ayudan a recolectar leña para el fuego y transportan agua para cocinar y lavar; cuidan de sus hermanos menores; plantan, escardan y recogen la cosecha; muelen los cereales; llevan la comida a los adultos en los campos; barren el suelo; hacen recados


A la edad de 12 años, los niños varones, en promedio físicamente más fuertes, empiezan a producir más de lo que consumen.


En la adolescencia, están ya en condiciones de preparar la comida, trabajar a jornada completa en los campos, fabricar recipientes y pucheros, confeccionar esteras y redes, así como cazar, pastorear, pescar, o hacer, aún con menos eficacia, prácticamente todo lo que hacen los adultos.


A los 15, ya han compensado todos los años en que no se autosustentaban.


Como confirmó el antropólogo Marvin Harris, la relación entre el número de hijos y los ingresos ayuda a explicar por qué tantos países subdesarrollados han parecido contrarios al control de la población mediante planificación familiar: donde los beneficios netos de criar hijos exceden los costes, la familia que logre criar más hijos vivirá ligeramente mejor que sus vecinos… aunque disminuya el nivel de vida de la población general.




Yahize Yare




Cuando el modo de vida es, típicamente, la caza, la recolección o la agricultura, al envejecer los padres y abandonarles las fuerzas, los hijos resultan más valiosos.


O, más modernamente, cuando los padres envejecen y no pueden contar con pensiones, pagas, subsidios o asignaciones de beneficencia.


Es decir: cuando sólo pueden contar con sus hijos.




Tusako Telleno




La decisión de criar más o menos descendencia, también se extiende al sexo de la misma.


La preferencia por los hijos varones es mayor donde, por su dureza, el suelo deba desbrozarse mediante un arado manual y una yunta de bestias escasamente dispuestas a cooperar.


Pero, en los arrozales, las operaciones más importantes son el transplante y la escarda; son actividades que las mujeres pueden realizar con idéntica eficacia que los hombres por no depender de la fuerza física, con lo que, en esas regiones, los padres carecen de prejuicios contra la descendencia de sexo femenino, y tienen tantas hijas como hijos.




Kampesinado




La población agraria del Japón fue, en su momento, la más eficaz reguladora del proceso de reproducción de todo el mundo: durante el siglo XIX, los matrimonios campesinos ajustaban matemáticamente el tamaño y la composición sexual de su prole al tamaño y fertilidad de sus tierras.


Además, en Japón aún es popular el dicho de “primero la chica, después el chico“… Intentaban tener primero una hija, para que, como hermana mayor, pudiera ocuparse del varón o varones más pequeños.




Kinota Kisako




Los padres adaptan su inversión procreadora para maximizar la contribución neta de los hijos a su bienestar.


Cuanto más rápido pasen los niños de consumir más de lo que producen, a producir más de lo que consumen, mayor será el número de hijos que los padres tratarán de criar.


La reducción del valor del trabajo infantil en la agricultura o en la industria artesanal, provoca una reducción de la tasa de natalidad.


Y ésta tiende a cero, si al mismo tiempo, se obtiene mejor rendimiento invirtiendo en la cara educación intelectual impuesta por la intensificación de la mecanización y la automatización.


La industrialización elevó los costes de la procreación, pero la posterior transformación de las economías, desde la producción de bienes a la producción de información y servicios, los ha disparado.


Y van a más, en una sociedad de economía virtual.




Tuanime Desanima




Las tasas de éxito reproductor pueden aumentar o disminuir según satisfagan los deseos, necesidades, instintos, límites de tolerancia, vulnerabilidades y demás componentes biopsicológicos conocidos de la naturaleza humana.


Las personas procuran aumentar al máximo su tasa de éxito reproductor, no porque los impulse un deseo irresistible de tener muchos hijos, sino porque, bajo sus circunstancias, contar con una descendencia numerosa permite acceder a más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez u otros beneficios que aumentan la calidad de vida.


Sólo si incrementan ese bienestar biopsicológico, la gente tiene más hijos.


Y, si incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.




Mizumo Tafrio




Pedirle a los japoneses que tengan más hijos, no va resultar fácil.


Por lo menos… a las japonesas.




(Continuará)






Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este Blog, y recibir un aviso por email con cada nuevo artículo publicado

Únete a otros 65 seguidores

Anuncios