Posts Tagged ‘privilegios

31
Oct
14

Virtualidades 4

Taduro Tukoko


Para suyosJapón.


Japón ha sido un país pionero en el uso de la robótica.


Por supuesto, ésta se ha desarrollado con fines industriales en gran parte de los países tecnológicamente avanzados.


Lo que hace especial a Japón, es su obsesión por construir robots antropomorfos.


Dicen que los robots humanoides son una expresión de las creencias animistas del sintoísmo, para trascender su moderna tecnología: objetos inertes que portan el espíritu de su creador, expresando la interconexión entre seres animados e inanimados


Demasiado rebuscado.




Tukuero Taduro




Lo que realmente se persigue con su aspecto humano, es facilitar su integración entre nosotros.


Que sean aceptados.




Elnovamas




Anticipándose a los europeos, el proyecto japonés Innovation 25 gastará 25 billones de dólares durante 18 años para que en 2025 haya robots asistenciales trabajando a pleno rendimiento en el sector servicios.


Ya hay más de 60 tipos de robot doméstico disponibles en el mercado japonés.


El gobierno espera que haya al menos un robot en cada hogar, en sólo 6 años.




Nipiko Nipala




Tan gran inversión se fundamenta en el envejecimiento de Japón.


Entre 2010 y 2060, su población se reducirá un tercio, pasando de 128 millones a menos de 87 millones de habitantes.


Para 2060, habrá 4 ancianos por cada 10 personas.


El número de ancianos es ya mayor en las grandes áreas urbanas: son los jóvenes que marcharon a las ciudades para alimentar el crecimiento económico acelerado entre 1954 y 1973, en un gran éxodo rural, los que están envejeciendo.


La población en edad laboral, que llegó en 1995 a casi 88 millones de personas, disminuyó hasta los 82 millones en 2010, y pasará a 44 millones en 2060; es decir, para entonces, quedará reducida casi a la mitad.




Evolución PP de Japón




La caída de población activa hace difícil que Japón pueda mantener el puesto de tercera potencia económica mundial.


A medida que la población se contraiga, se reducirá también el consumo, y temen que los inversionistas globales no inviertan en un país cuya población laboral y de consumidores se está reduciendo.


Cuando ha habido demanda de mano de obra, los países han optado tradicionalmente por incorporar inmigrantes a su mercado de trabajo.




sushi shungo




Pero, en Japón, no es un plato de gusto.


No lo es para los trabajadores procedentes de los países vecinos del Sudeste Asiático que fueron víctimas del imperialismo japonés entre 1870 y 1941.


Tampoco parece serlo para los que ya están allí… Trabajadores y ex-trabajadores extranjeros aseguran que fueron engañados en su remuneración, y forzados a trabajar horas extras y a pagar enormes cantidades de dinero por el alquiler de viviendas que estaban en pésimas condiciones de salubridad.


Que Japón se ha negado a tratar a los trabajadores extranjeros como personas con derechos que se deben proteger, lo reconocen los propios sindicatos japoneses, que tildan la política estatal como de “usar y tirar mano de obra extranjera“.




Simikita Tejodo




Hasta la ONU ha llegado a pedir al gobierno que endurezca la lucha contra la discriminación manifiesta a extranjeros, y abandone su pasividad frente a las expresiones ofensivas ocurridas en diversas partes del país.


Incluso, pese a firmar en 1995 la Convención Internacional de la ONU contra toda forma de Discriminación Racial, Japón no ha tomado ninguna medida legislativa para impedir que las empresas y los entes públicos denieguen la entrada a clientes en base a su nacionalidad o su raza.


Por ser extranjero, te pueden negar la entrada a un bar japonés.




Simikaigo Miskoño




Resulta curioso, por cuanto se tiene al pueblo japonés como extremadamente educado y respetuoso.


Parece que ha sido educado en un pasado aislacionista, y respeta una aprensión hacia el extranjero que persiste y que se ha institucionalizado, hasta llegar a limitar los derechos de los trabajadores inmigrantes.


Y eso, a pesar de que les necesitan para compensar la baja natalidad… y que son pocos.


Los extranjeros y los inmigrantes de primera generación representan menos del 2% de la fuerza laboral de Japón, muy lejos del 14% en EEUU y del casi 12% en Alemania, por citar dos ejemplos.




Temiro Losojo




A principios de los 80′, Japón intentó paliar la falta de mano de obra trayéndose a los descendientes de los que se marcharon (‘nikkei-jin’) con el duro inicio del siglo XX.


Pero, aunque las previsiones eran optimistas, no llegaron ni 200.000 japoneses de segunda o tercera generación (menos del 1% de la población).


Hidenori Sakanaka, ex-jefe de la Oficina de Inmigración de Tokio, no se andó con medias tintas al asegurar que Japón necesita al menos 10 millones de inmigrantes en los próximos 50 años, o su economía se derrumbará: “Esa es realmente nuestra única salvación. Deberíamos permitir que (los extranjeros) entren en el país y asumir que puedan convertirse en residentes”.


Un informe reciente de la ONU estima que Japón necesitará aceptar 17 millones de inmigrantes antes de 2050.


Jun Saito, del
Centro Japonés para la Investigación Económica, reclamó que “debe haber una política que acepte trabajadores no calificados extranjeros como seres humanos, para trabajar y empezar una nueva vida“.


Cuando al gobierno se le preguntó sobre la apertura de fronteras a otro tipo de inmigrantes, la reacción fue negativa; Koizumi Junichiro, ex-Primer Ministro, lo dejó meridianamente claro: “Si los trabajadores extranjeros exceden un cierto número, estamos condenados a causar un choque demasiado grande. Solo porque haya una disminución en la fuerza laboral en el país, no significa que debamos abrir las fronteras a los trabajadores extranjeros“.


Menudo jardín.




Tesako Lafoto




Desde luego, para una incorporación masiva, se precisaría una política que aceptase a los trabajadores extranjeros no cualificados “como seres humanos, que llegarían a Japón para trabajar y empezar una nueva vida“.


Como reconoce un ex-diputado japonés, los inmigrantes “no son robots que se devolverán después que terminen sus visados“.


Empezamos a ver otro interés más para impulsar la robótica.




Loaguanta Toito




La “cohesión social” suena muy bonita, pero también suena muy extraño preferir que te ayuden robots en vez de inmigrantes.


Sobre todo, porque la inmigración, si bien puede reducir la homogeneidad cultural y el comunitarismo, no tiene por qué conducir a la ruptura social si hay instituciones sólidas que conjuren el riesgo de quiebra sistémica.


El peso de unas instituciones modernas sería más que suficiente para asegurar que el flujo de recién llegados se canalizase adecuadamente, si así se desea.


De hecho, no hay ninguna nación desarrollada en Norteamérica o en Europa Occidental que se haya visto seriamente amenazada por la inmigración masiva; puede que el sentimiento y el panorama en las calles hayan cambiado, pero las instituciones centrales de estas sociedades, gusten o no, han permanecido intactas.




Tekambio Tukoko




Lo que sí amenazan la viabilidad a largo plazo de las sociedades democráticas modernas son la desigualdad y la segregación racial.


La solidaridad de estas sociedades se mide, en último término, por las oportunidades que ofrecen a todos sus miembros para alcanzar sus expectativas.


Sin ir más lejos… que los recién llegados sean incorporados de tal forma que se reduzcan las inevitables desigualdades iniciales y se les ofrezcan oportunidades de movilidad ascendente, estableciendo vías para promover la integración económica y social para ellos y sus hijos.


Claro, que, si las oportunidades se le niegan de forma sistemática al nativo… Imaginen al extranjero.


Esa es otra de las formas que tiene el statu quo para preservar sus privilegios.


Y así se conforma la preferencia de la automatización sobre la humanización.




Tesako Toito




Japón cuenta con más de la mitad de los robots industriales y de servicio del mundo.


Prefieren a los robots sobre los inmigrantes en el servicio doméstico, porque los robots no tienen diferencias culturales o históricas, ni recordarán guerras pasadas que les puedan hacer sentir culpables o incómodos.


Y los robots no enferman, ni piden vacaciones… y se les despide fácilmente.


Eso, al menos, es lo que argumenta el dueño de un restaurante japonés que sustituyó a sus camareros humanos japoneses por robots.


Ni se le pasó por la cabeza contratar a extranjeros, que tienen la fea costumbre de tener familia y, a veces, quedarse.




Tekito Lagana


En el supuesto de que quisieran venir.


Y en el supuesto de que haya suficientes inmigrantes para el desarrollo de todos los países en descenso demográfico… que son casi todos.


La actual tasa de fertilidad de Japón es de 1’3 hijos, insuficiente para un relevo o reemplazo generacional, que precisaría de una tasa de 2.




Temeto Notubito Dogu


Pero, a todo esto… ¿Es que ha perdido la población japonesa las ganas de procrear?… ¿Han dejado ellos mismos de ser humanos?


Bueno, de momento… Nikito Nipongo.




(Continuará)



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31
Dic
13

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7. Mandelamancha




Cuando Mandela muera, será cuando todos los sudafricanos dejen a un lado sus diferencias políticas, unan sus manos, y honren juntos al que, probablemente, sea el más grande sudafricano de la historia
(Frederik Willem de Klerk, último presidente blanco del régimen de apartheid de Sudáfrica en el siglo XX)






En 1998, tras dejar atrás 27 años de prisión y 5 de gobierno del país, el periodista John Pilger recordó a Mandela su promesa electoral de 1990 de “tomar el control” de la economía:


La política del Congreso Nacional Africano, es nacionalizar las minas, los bancos y las industrias, y resulta inconcebible cambiar o modificar nuestro punto de vista al respecto. El emprendimiento económico negro es un objetivo que plenamente apoyamos y alentamos, pero, en nuestra situación actual, el control estatal de varios sectores de la economía es inevitable“.




Pero la economía mixta con sectores nacionalizados y sectores de libre mercado, nunca ocurrió.




Unos años antes, durante la década de los 80′, el régimen de segregación racial (‘apartheid‘) presidido por P. W. Botha, ofreció generosos préstamos a empresarios negros, permitiéndoles crear empresas fuera de los territorios asignados a la mayoría negra por la minoría blanca.


Rápidamente emergió una burguesía negra, pareja a un creciente clientelismo.


Unos pocos negros redujeron las diferencias de nivel de vida con los blancos, pero aumentándolas con la gran mayoría negra.


En paralelo, Mandela realizaba negociaciones secretas. En 1982, fue trasladado, junto con la cúpula de su partido, el ANC, desde la prisión de Robben Island a la de Pollsmoor, donde podían mantener entrevistas.


El régimen de apartheid quería separar del entorno más joven y radical a los viejos “moderados” del ANC: Mandela, Thabo Mbeki y Oliver Tambo), con los cuales “se podía negociar“.


Además, la élite del ANS en el exilio se reunió con la élite afrikaner en Mells Park House (cerca de Bath, Inglaterra). Asistieron las mismas grandes empresas sudafricanas que habían apoyado y sustentado el régimen de apartheid.


El 5 de julio de 1989, el “Gran Cocodrilo“, P.W. Botha, sirvió un té a Mandela fuera de los muros de su prisión.


El 11 de febrero de 1990, Mandela era liberado.




Biz bis




Para las empresas extranjeras, incluir un rostro negro en el consejo de administración de las empresas venía a significar que nada había cambiado.


Los jefes del ANC, incluido el propio Mandela, se mudaron a mansiones y resorts con campo de golf.


Con las elecciones democráticas de 1994, el apartheid racial terminaba, pero el apartheid económico se mantenía, con un nuevo rostro al frente.


En la mismísima apertura del Parlamento, en 1995, Mandela soltóEl gobierno literalmente carece del dinero para acometer las demandas propuestas“, añadiendo que, respecto a la política social: “Hay que terminar con la cultura de dar por hecho que el gobierno está obligado a hacer sin demora lo que se le demanda“.


En 1996, la fraseNo queremos enfadar a las grandes empresas, y que vuelen y se lleven su dinero“, quedaba desmentida por las medidas para permitir a los empresarios sacar su dinero del país, y a las empresas trasladar su sede al extranjero, casi siempre a Londres y Nueva York.


Poco tiempo después, Mandela afirmaba: “Puede llamarme Thatcherita, pero, para este país, la privatización es la política fundamental“.


Como resultado, en 2001, el especulador George Soros anunciaba en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza): “Sudáfrica está en manos del capital internacional.”




Bailongo




Las frases de que la riqueza y la creación de empleo llegarían como un “goteo“, se olvidaron en la firma de acuerdos de fusión y reestructuraciones amiguistas que costaron cientos de miles de puestos de trabajo.


En los arrabales, la gente volvía a padecer los desalojos de la era del apartheid, y veía cómo las incipientes mejoras eran socavadas por los excesos y la corrupción del “neoliberalismo” al que el ANC se consagró.


La agenda incluyó todos los servicios: agua, teléfonos, salud, transporte, electricidad, vivienda, medio ambiente


Reaparecieron los crímenes de estado, como la masacre de 34 mineros de Lonmin (Marikana) en 2012, que evocaban la infame matanza de Sharpeville más de medio siglo antes… En ambos casos, con motivo de manifestaciones que clamaban justicia.


El 70% de los jóvenes negros y el 50% de los adultos negros está desempleado. En muchas zonas aún faltan no sólo electricidad y agua potable, sino unas mínimas condiciones higiénicas.


Una familia blanca promedio gana 6 veces más que una negra; el 98% del 60% de niños que pasan hambre son de piel negra; el 17% de toda la población mundial afectada con el virus del VIH (SIDA) es sudafricana.


Decenas de miles mueren cada año por falta de atención médica.


Mandela fomentó el amiguismo con los empresarios blancos ricos, incluidos los que se habían beneficiado con el apartheid.


Lo veía natural, como parte de la “reconciliación“.


La Comisión para la Verdad y la Reconciliación proporcionó impunidad a criminales confesos.


Tampoco hubo compensaciones para las víctimas.


En esta “reconciliación”, sólo una de las partes realizó sacrificios.


Otratransición modélica“… Otro traspaso no rupturista… Otrademocracia de baja intensidad“.






Mariondela




27 años en prisión.


Muchos… o pocos… para según qué lucha.


Suficientes para convertir el objetivo de vencer, en un mero contemporizar.


Para convertir al rebelde en negociador.


Reconocía lo que un sistema puede hacer, al manifestar que muchos de sus carceleros se habían convertido en animales debido al “sistema“.


Conocía lo que el sistema entrañaba, porque era abogado y había leído a Marx.


Le montaron un préstamo del Banco Mundial, y cedió.


Le montaron un movimiento terrorista nacionalista (‘Inkatha‘) enfrente, y cedió.


Le montaron un fraude electoral en las elecciones de 1994 y cedió.


Sabía la importancia de llevar cabo una política de nacionalizaciones en 1990.


Sabía la importancia de abandonar una política de nacionalizaciones, y abordar un política neoliberal en 1995.


Por eso, cuando llegó al poder, prohibió las manifestaciones y huelgas contra su régimen.


No declaró ilegítima y “odiosa” la deuda financiera contraída por el apartheid, y dio prioridad a la política de privatizaciones para pagar esa deuda, en lugar de dedicar los recursos a programas de desarrollo social.


Invadió Lesotho para asegurarse agua barata que luego cobraba cara al pueblo.


El Producto Interior Bruto (PIB) neto ha llegado a cifras per capita con valor “negativo“.




Flores decorativas




Más que vencer, se propuso conquistar a los defensores del apartheid a base de carisma y sonrisas.


Le llamaron “genio político” por su talento para reducir la política al mero arte de la persuasión.


Por ganarse a la gente.


Por su capacidad para seducir al otro.


Por avanzar de obstáculo en obstáculo, venciendo cada uno de ellos, no por ser más fuerte que sus enemigos, sino por ser “más seductor” y “más listo“.


Y creérselo.


Y suponer que los demás se lo creían.


No le importó que le estuvieran manipulando.


Que sus carceleros le fueran abriendo las puertas.


Que fuera transigiendo en cada etapa de transición.


Ir rodeado de neoliberales educados en su propio partido.


Todo ello sólo es posible cuando te da igual la manera de llegar al poder.




Mande




27 años.


Demasiados para un ser humano.


Era un preso conciliador con sus carceleros, aun enfrentándose a sus compañeros, que les consideraban “menos que humanos“, porque cualquiera que hiciese ese trabajo, no podía tener respeto por la humanidad.


No era un revolucionario; sólo un reformador, un negociador.


Al fin y al cabo, conocía de primera mano la adulación.


Era un aristócrata, un miembro de la casa real de Eastern Cape, de modales británicos.


Con sangre real, con envergadura y ademanes de rey.


Un dandy mesiánico cuyo destino de gobernar vio ya trazado de antemano.


Sólo emprendió la lucha cuando se interpusieron en su camino de grandeza.


Cuando le ofendieron a él.


Le llevó muchos años comprender que el apartheid también había ofendido al pueblo.


Ya, desde pequeño, carecía de opinión propia:
A menudo, mi propia opinión simplemente resume lo oído en una discusión“.




Siempre iba en la misma dirección que su adversario.


En prisión, vivía protegido en una burbuja.


Renunciaba a la dignidad cada vez que intercambiaba colaboración por privilegios.


Y eso que la mayoría de privilegios provenían de las huelgas de hambre de los jóvenes presos.


Esos a los que luego daría la espalda al negociar el nuevo régimen.


Prefería vivir de rodillas a morir de pie.


Siempre en la misma dirección que sus rivales.




Popgrama




Y, tras ser liberado, iba a seguirsonriendo“:


“Saliendo hacia mi libertad, sabía que, de no dejar atrás mi amargura y mi odio, hubiera seguido en prisión.”




Y por qué no. Esa trama funcionaba.


Se puede estar en prisión albergando odio y amargura.


Se puede salir en libertad siendo prisionero del odio y de la amargura.


Se puede salir en libertad fingiendo no ser ya un prisionero del odio y de la amargura.


Y se puede sonreír a la galería fingiendo satisfacción cuando en realidad se trata de una farsa. Un montaje. Un engaño. Incluso un chantaje.


El caso es salir.


La adulación corría a raudales.


Le podía el star-system.




Innocuous




Pero el pueblo era ajeno a todo ello.


No supieron leer los signos.


En vida, el pueblo interpretó a Mandela igual de mal que el intérprete esquizofrénico infrapagado por una empresa fantasma interpretó a los oradores que intervinieron en su funeral.


Y eso que sus antiguos compañeros de años de prisión le tildaron de “traidor“, de “vencido” y de “vendido“.


Se aferró a la imagen que le construyeron de icono de la paz y la reconciliación.


No terminaría en el mismo anonimato que los cientos de miles de personas torturadas o ejecutadas en el mundo por no rendirse, sin que su sacrificio haya sido reconocido.


Y, viendo el colapso de la URSS, eligió no ser un proscrito de Occidente.


Por eso, decidió no seguir los pasos de sus, una vez, admirados Fidel Castro y Che Guevara.


Eligió vivir, sin vencer.




Mas-cara


De este modo, a quien consiguió emular fue a Ronald Reagan.


Por lo de actor.


El Tío Tom que sonríe al Tío Sam.


Dijo que había madurado en prisión, pero, en realidad, nunca lo hizo. Parafraseando a Erich Fromm en “El arte de amar“, sus dones y talentos especiales le permitieron utilizar su encanto y ser admirado, como tantos otros políticos de éxito, pero, una cosa es “adaptarse“, y otra, «alcanzar la madurez».


Tampoco supo nunca juzgar a las personas. Confió ciegamente en algunas en las que no debió confiar… Pero fingían adularle y respetarle.


Sólo fingían.


Para él, era suficiente.




Financier




Como boxeador, no es preciso ser pacifista, ni tampoco renegar de la violencia.


Basta con apostar puntualmente por la no-violencia cuando estás contra las cuerdas… No desde los valores éticos, sino desde la conveniencia táctica.


Moverse y protegerse.


Planear el ataque y la retirada.




Mandalo




Su verdadero nombre en lengua xhosa era Rolihlahla, que significa “alborotador“, “el que trae o causa problemas“, pero en el primer día de escuela, siguiendo una costumbre colonial, la maestra asignaba nombres ingleses, y le llamó Nelson.


Durante su vida, recibió más nombres.


Pero acabó siendo otro caso de “revolucionario” caído que se adapta y convierte en culto a un “mesías” dócil y pacífico.


Ofreció una reconciliación basada en “poner la otra mejilla” para que también esa la abofetease el poderoso.


Perdón, compasión, humildad y paciencia son magnánimos sólo cuando se ha vencido; cuando existe legitimidad para ejercerlos sin estar forzado a ello.


De lo contrario, son sólo una máscara.


Una adaptación más, para perpetuar lo mismo.


Mandela murió el día de su liberación. Nació Madiba, con 76 años, solo y aislado. Creció rodeado de estrellas del show-business, de millonarios y de reyes de Occidente que fueron a adorarle. Fue chantajeado por EEUU, el GATT y la deuda con el FMI y el Banco Mundial. Se cambió de ropa varias veces al día, casi con la misma rapidez con que cambiaba sus políticas. Denunció a EEUU por “cometer inenarrables atrocidades en el mundo“, pero bloqueaba y falsificaba un informe de elecciones fraudulentas en Lesotho para invadirlo y asegurarse el acceso barato al agua de uno de los países más pobres del mundo. Descendió al infierno de asistir a las confesiones de crímenes, sin perseguirlos ni resarcirlos. Resucitó de entre los olvidados por la pobreza y el SIDA, subió a los cielos en múltiples vuelos huidizos, y se ha sentado a la derecha de De Klerk, cuyo reino no ha tenido fin.


Vino para liberarnos de la esclavitud racial, y nos condenó a la esclavitud económica.


Pero habían sido 27 años en prisión.


Era un anciano.


No le mereció la pena.


Prefirió comer, jugar, conducir y seducir.


Su muerte ha derramado lágrimas de cocodrilo propias de P.W. Botha.


Su gloria ha sido globalizada porque no incomodó al orden establecido por el poder global.


Una gran obra que ha fracasado por el mutis de un actor de porte aristocrático, que, tras la máscara del triunfo político personal de Madiba y su elevación al Olimpo de los héroes universales, escondía la amarga e incoherente derrota del hundido pueblo de Mandela.




Congratulaciones




Cuando el ex-presidente terminó su incómoda entrevista con John Pilger de 1998, le fue dando palmaditas condescendientes, como perdonándole por haberle contrariado.


Caminaron juntos hasta su Mercedes, plateado como sus sienes, y desapareció entre un montón de hombres blancos con brazos enormes y cables en los oídos.


Uno de ellos dio una orden en la blanca lengua afrikaner, y se esfumaron.











28
Nov
12

Pararratos 5




Muchos califican la gestión de Rato al frente de Bankia como de fracaso.


Nada más lejos de la realidad.


Las cajas que integran Bankia , y la propia Bankia una vez constituída, han sido una impagable fuente de financiación barata… y un refugio de puestos de trabajo bien pagados para familiares y allegados.


Medio PP trabaja en Bankia.





El caso más sintomático es el de Mercedes Rojo.


Fue la secretaria de la “liberal” y nobiliaria (pero a la postre, funcionaria de carrera) Esperanza Aguirre, ex-ministra y ex-presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid.


Por esa razón, percibía una retribución de 374000 euros al año como consejera , primero de Caja Madrid, y luego de Bankia.


Pese a llevar 6 años sentada en el consejo de administración, y pertenecer al Comité de Auditoria, reconoció ante el juez que ella “no tenía conocimientos financieros“.


Eso explicaría también que, durante 3 años, fuese también consejera de la corporación financiera Caja Madrid Cibeles.


Esta es la forma en que el sector privado compra un trato de favor al sector público: repartiendo prebendas y representación a los grupos políticos con capacidad de decisión.


Los “únicos” descontentos son los accionistas, los usuarios y el resto de cuidadanos, cuando la burbuja de la avaricia desborda todos los límites, y los “mercados” vienen a presentar la factura.





Se le echa en cara a Rato, que, como las ratas, siempre abandona su puesto justo antes del hundimiento.


Sin embargo, en cada puesto que ha ocupado, ha cubierto sus objetivos.





Como ministro de economía, creando la burbuja inmobiliaria.





Como máximo mandatario del FMI, convenciendo a los mandatarios para que contraigan una espiral de deuda con cargo al bolsillo del contribuyente, y orientando a la organización hacia los países que realmente podían pagarla.





Y, como presidente de Bankia… También ha triunfado.


Bankia nace del deseo de la cúpula del Partido Popular (PP) en general, y de su presidente Mariano Rajoy en particular, para crear un potente “banco del PP“.


Así de sencillo.


Rato siempre ha dicho siempre que su fidelidad al PP está por encima de las personas y de quién mande en el partido en cada momento.


En el PP decían que, si Rato vuelve a España, “sólo puede ser porque quiere volver con Mariano Rajoy o por una causa grave“.


Y ese era el caso.





Volvió a España para salvar los restos del naufragio de las cajas de ahorro controladas por el PP y formar un gran banco que saliese a flote gracias al rescate del estado.


Y lo ha conseguido.


Cuando la crisis arreció y las cajas de ahorro estuvieron a punto de irse a pique todas ellas, él fue la cara sonriente y carismática de la operación de la que nació Bankia: crea un ‘banco malo’ privado, y sólo tiene que esperar a que el gobierno de su partido lo rescate a través del ‘banco malo’ público que luego crea, el SAREB.


Y así, puede continuar el juego del dinero en manos de muy pocos, con cargo al rescate que sale del bolsillo de todos los demás.


Un juego de y para la Banca, en el que entra el PP.





Por eso no pactó la fusión de Bankia con La Caixa.


No es ya una cuestión de recelos entre las derechas españolista del PP y catalanista de CiU


Cada una tenía una gallina de los huevos de oro a la que rescatar con dinero público.


Eso sí.


Todas, una vez rescatadas, aceleraron los desahucios a los ciudadanos que no podían pagar, para traspasar sus viviendas al ‘banco malo‘.





Desde 1985, las Cajas de Ahorro habían quedado expuestas a la influencia del partido político de turno en su provincia o comunidad autónoma, confundiendo los intereses personales y partidistas de los consejeros con los de la entidad.


Mientras el negocio bancario se centro más en la actividad comercial que en la financiera, hicieron dinero plácidamente.


Ahora, tras la burbuja inmobiliaria hinchada con complejos “productos financieros”, pese al expolio, y gracias al reflote y a las fusiones, pueden conseguir un tamaño crítico lo suficientemente grande para blindar los intereses de quien quede dentro… si los grandes Bancos no les hincan antes el diente.





La unión entre Caja Madrid y Bancaja es el fruto de un compromiso político.


Del deseo de Mariano Rajoy de crear un fuerte Banco PPopular que sirviera a los intereses del partido, y de contrapeso frente a los núcleos regionales en la órbita de los partidos nacionalistas (La Caixa, por un lado, y las cajas vascas, por otro), y frente al poder aglutinador de las Cajas en las comunidades gobernadas por el PSOE, de Asturias, Aragón y Andalucía, especialmente a través de Unicaja.


El PP ha perdido el resto de sus ‘posesiones’, con la única excepción de Bankia y el pequeño consuelo de una Caja Murcia relativamente fuerte dentro de Banco Mare Nostrum.


El barón popular Nuñez Feijóo tuvo que desligar Galicia de la operación Bankia, porque Caixanova y Caixa Galicia tuvieron que ser nacionalizadas de urgencia por el gobierno socialista anterior… Pero el actual gobierno del PP ya está planeando integrarlas… Sí, dentro de Bankia.


La alicantina Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) hizo equilibrios entre la intervención del Banco de España y la garras de Cajastur de influencia socialista, para finalmente ser nacionalizada… y acabar comprada por 1 euro por el Banco Sabadell a partir del 1 de diciembre de 2012.


Las castellano-leonesas Caja España y Caja Duero han caído en manos de Unicaja.


Es un juego de bastiones financieros… y Bankia es el único bastión financiero del PP.


Bankia salió a Bolsa para que sobreviviese el control financiero del PP, frente al control del entonces gobernante PSOE.





De esta manera, Bankia resulta demasiado grande para dejar que caiga.


Forma los brazos que rodean y unen a “la gran familia del PP“.


Una “gran familia liberal” que se reúne  alrededor del dinero y los sueldos con cargo al erario público.





La cúpula de Bankia es, en realidad, una cúpula del PP.


Y ésta, como otras cúpulas de poder en torno al dinero de los Bancos, han preferido hundir al país, antes de perder uno solo de sus privilegios.


A eso, le llamanhacer política en las instituciones públicas“.


Desde su nombramiento hasta su dimisión, lo que hizo Rato en Bankia no fue economía, sino política.


El PP quería un gran banco, y Rato vino para dirigir la operación desde dentro.





Rato nunca dejó de ser un ‘animal político‘ durante su mandato como presidente de Bankia.


Lo demuestra además su continua presencia en actos del partido.


Sólo un político, y no un tecnócrata, puede ser “ministro de economía” sin ser economista.


Porque, en efecto, Rato se doctoró en economía política en 2003, cuando ya llevaba casi 8 años como “ministro de economía”, y estaba a punto dejar el cargo.


Y, por ser un político, su partido le protege.


Así, el PP impide  (con el respaldo del grupo parlamentario catalán de CiU y el silencio mediático del PSOE)  la celebración de la asamblea general de Caja Madrid, de la que Rato sigue siendo presidente… para evitar su escarnio público, con turnos de intervención demoledores, preguntas incontestables y medios de comunicación entre bambalinas.


De paso, impide cualquier oportunidad de que Rato deslice qué se encontró tras la presidencia en Caja Madrid del también afín al partido Miguel Blesa, bajo la “supervisión” de los presidentes madrileños, también del partido, Alberto Ruiz Gallardón, primero, y Esperanza Aguirre, después… y cómo Rato tuvo que maniobrar para salvar los privilegios de todos ellos.


Por eso, Rato es más que apreciado dentro del PP.


Le adoran.




Rato vuelve a la tierra prometida de España para ser un mesías entre su gente.


Viene a servir a su partido, y a dar ejemplo siendo el primero en servirse.


Es perseguido, y sufre un martirio.


Pero tiene poder.


A este pastor no le fulmina ningún rayo… Sólo perecen las ovejas.


Para Rato, el dinero es su pararrayos.


Su fortaleza, su escudo, su defensa y su paz.





Por eso es inmune a las tormentas inmobiliarias, del FMI ó de Bankia.


Por eso domina los “elementos“.


Sus fieles no temen caer en “idolatría“, ni le tienen por “falso profeta“, cuando, al revisar las hemerotecas, releen su aparente falta de clarividencia, y testimonios tan poco neoliberales como éste:


Es conocido que una economía en la que se bajan los salarios y se suben los impuestos, seguro que, antes o después, se detiene.”
(Rodrigo Rato. DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS. 11ª Legislatura; Sesión Plenaria núm. 206, celebrada el jueves 16 de mayo de 1985)


Todo pecado le va a ser perdonado.


Está en una misión.


Y, como decía Karl Rove, el siniestro consejero de George W. Bush en plena época de recorte neoliberal de derechos y libertades en EEUU:


Nosotros somos actores de la historia, y ustedes… todos ustedes… se limitarán a estudiar lo que hacemos.”


(Continuará)






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