Posts Tagged ‘reproducción

28
May
15

Virtualidades 11

Naita Memojo


La difusión de los métodos de control de la natalidad y la creciente toma de conciencia entre las mujeres de todo el mundo, permiten afirmar que, hacia 2030, serán las mujeres quienes controlarán su propia fertilidad, y el hombre su propia futilidad.


Da igual si ocurre en 2030 ó en 2130.


La liberación femenina llegará al cortar el cordón umbilical con la reproducción y romper la cadena con el patrimonio.


Poco faltará para romper las ataduras vinculadas a la posesión material… Al abolir el derecho de herencia, la propiedad revertirá, no en los descendientes, sino de vuelta a la sociedad… El impuesto de sucesiones evolucionado hacia un “todos somos hermanos” real.


Lo que en Japón se cuece, es más importante de lo que parece.




Mikoko Nopara




Porque, pese a su pesada tradición feudal, son pioneros en enfrentarse al envejecimiento extremo y al declive demográfico.


Son pioneros en el desplome del mercado de valores de los tiempos modernos, con precoz estallido de burbuja inmobiliaria hace ya casi 30 años incluido.


Son pioneros en vivir en medio de una crisis que persiste, en una economía que sigue estancada en estanflación.


Son pioneros en elevar la deuda por encima el 230% del PIB, encabezando las economías neoliberales que privatizan los beneficios pero socializan las pérdidas, consagrando casi el 25% de su Hacienda al pago de intereses y haciendo al país muy vulnerable a cualquier aumento de los tipos… La potencia económica mundial, pero la en endeudarse.




Niduermo Nidejo


Son pioneros en aplicar maltrato y discriminación a la mujer post-industrial, hasta el punto de lograr que se niegue a tener hijos para semejante sociedad cubicular.


Por todo ello, Japón es foco de atención.


Y algo más.


Cómo y dónde concentren sus energías para resolver esos problemas les convierte en modelo a seguir.


En referente.


Da igual que el país en cuestión esté muy industrializado o no… Los problemas de Japón ya afectan o van a afectar a cualquier nación.


Durante los últimos 50 años, las tasas de fertilidad han caído en todo el mundo.




Crecimiento demográfico mundial




De Africa a Asia, de América del Sur a Europa del Este, desde las selvas a los desiertos… En todos los países disminuye la fertilidad.


En 1979, la tasa de fecundidad en el mundo fue de 6’0; hoy en día es de 2’6.


Las naciones industrializadas han sido los más afectadas… EEUU sólo tiene 2’06, pero es una de las más altas… Sólo Israel (2’75) y Nueva Zelanda (2’10) son más fértiles.


El tradicionalmente prolífico Sudeste Asiático alberga ya países sin reemplazo generacional asegurado…


Taiwan, Corea del Sur o Singapur tienen índices de natalidad aún menores que Japón.


China también está afectada: en 1950 alojaba 550 millones de personas, hoy alberga 1330 millones, alcanzará su máximo de 1450 millones sobre 2030, y, en efecto… su población comenzará a reducirse. Para 2050, China acomodará unos 1400 millones, e irá perdiendo 20 millones de personas cada 5 años.


Hoy, China cuenta con 5’4 trabajadores por cada jubilado… En 2050, sólo llegará a tener 1’6.




Tekorta Yrekorta




Todo gobierno del capitalismo financiero se ve abocado, o bien a reducir sustancialmente el gasto (incluidas defensa y obras públicas) para hacer frente a la factura de pensiones y sanidad en tanto no consiga privatizarlas, o bien a aumentar radicalmente la carga fiscal sobre los trabajadores.


Una opción pone en riesgo las ambiciones “desarrollistas” y militares; la otra, pone en riesgo su supervivencia política.


Hasta ahora, nunca ninguna sociedad ha conseguido niveles de prosperidad con una población en contracción.


Hasta ahora, el uso de la Tecnología no ha tenido como meta mejorar el nivel de vida de la gente de forma sistemática e igualitaria, sino como medio para diferenciar poder y dinero.


El beneficio insolidario precisa encontrar mucha y muy barata mano de obra, a nivel global.




Coste por trabajador




De hecho, la mano de obra ya es muy, pero que muy barata.


Sin embargo, los altos costes de crianza y educación de los hijos, el desinterés real para que la mujer se incorpore al mundo del trabajo dejando atrás el dominio sexual y reproductivo, laboral y social del hombre, y la amenaza de agotamiento de los combustibles fósiles, conforman la moderna excusa para reiterar la clásica fórmula de “aumentar el beneficio disminuyendo los costes laborales” intensificando la automatización del trabajo humano remunerado.


Y, por mor de la marea tecnológica en boga… inundando masivamente con robots el sector servicios.




Paranoid humanoid




Máquinas de aspecto más o menos humanoide, como esclavos digitales para los entornos doméstico y educativo.


Un estudio calcula que la robótica sustituirá 18 millones de empleos en Alemania en 20 años.


El 47% de los empleos en EEUU podrían ser ocupados por robots en los próximos 10 años.


En Japón, 1 de cada 6 empleados ya es un robot.


En Alemania, 1 de cada 9.


En China, de momento, 1 de cada 45.


Todo un “considerable potencial de crecimiento“.




Primus inter pares




Y eso que el empleo remunerado ya estaba en plena crisis.


Nadie se ha asombrado demasiado viendo cómo coexisten 2 reyes en un mismo país, y 2 cabezas de una misma iglesia…


Estamos psicológicamente preparados.


Porque, en realidad, los robots son otro paso en la escalada de la terrorífica competencia entre la mano de obra ultrabarata (hoy en Asia, mañana quizá en la colonizada Africa), y la despiadada tecnología supresora de empleos de los países del mundo que se autodenominan “desarrollados“.


Y, esta vez, el trabajo humano no se desplazará de profesiones obsoletas a profesiones nuevas.




Noparo Naita


Ni la mano de obra más barata podrá competir con los robots.


Los robots trabajan 24 horas al día y 7 días a la semana sin sueldo ni seguros sociales ni quejas.


Los costes de inversión en un robot se recuperan ahora en 3 años, lo que significa que, tras este periodo, es más barato tener un robot que un trabajador.


Muy pronto, un robot podrá ser camarero, enfermero, oficinista, periodista, contable, vendedor o incluso abogado.


Y cada vez serán más y más hábiles… Y, en algún momento, nos preguntaremos, no ya si los robots van a reemplazarnos a todos, sino si van a “dominar el mundo“.




Nopago Naita




Sin la clase ociosa, la humanidad nunca habría salido de la barbarie”, afirmó Bertrand Rusell.


Pero, cegados por la búsqueda de productividad, los empresarios no ven que impedirán que haya consumidores… No puede gastar quien carece de poder adquisitivo.


Porque, hoy por hoy, los robots no tributan.


No pagan impuestos.


No contribuyen al sistema sanitario ni al sistema de pensiones… Justo lo contrario que una población cada vez más envejecida requiere.


¿Quién cotizará al sistema de Seguridad Social por esos robots, para poder pagar los subsidios de desempleo de los puestos de trabajo humanos destruidos?


¿Quién pedirá a los empresarios que tributen por ellos “como si” de varios trabajadores se tratase?…


Y, si los humanos dejamos de trabajar, ¿existirá una renta mínima para vivir?… Y, de ser así, ¿van las empresas a sufragarla a través de un impuesto?


Si los empresarios no se plantean hoy mejorar las condiciones laborales de los humanos, es difícil imaginar que el mismo afán de lucro y beneficio les vuelva altruistas voluntariamente en el futuro.




Mepiro Panipon


EEUU es menos remilgado en materia de inmigración que Japón.


EEUU aloja actualmente 26’6 millones de inmigrantes legales, y unos 11’3 millones “ilegales”.


Gracias a ellos, la caída de la natalidad local no tiene efectos en el PIB federal.


Para mantener las “calderas a toda máquina”, EEUU también necesita mantener alto el consabido ratio entre población trabajadora y población jubilada.


Cuanto menos, el ya exiguo de 3 trabajadores por cada jubilado…


Pues bien, mantenerlo implicaría que EEUU tendría que incorporar 44’9 millones de nuevos inmigrantes entre 2025 y 2035.


Y si EEUU quisiera volver a disponer de los 5’2 trabajadores por jubilado que tenía en la década de 1960, cuando el baby boom, tendría que importar 10’8 millones de inmigrantes cada año, hasta 2050


En ese momento, EEUU tendría una población de 1100 millones de personas, el 73% de las cuales serían descendientes de inmigrantes recientes.


Es logísticamente imposible incorporar 10’8 millones de inmigrantes al año. Como señala el demógrafo Phillip Longman, “ese flujo requeriría el equivalente a construir una nueva ciudad de Nueva York cada 10 meses“.




Mepiro Palgringo




También hay un problema de oferta… La corriente migratoria a través de la frontera sur de EEUU no será permanente.


La tasa de fecundidad de México era de 6’82 en 1970, pero se redujo a 5’3 en 1980, a 3’61 en 1990 y a 2’75 en 2000; en la actualidad se sitúa en 2’1.


Pasa lo mismo en Centroamérica y Sudamérica… Algunos países, como Chile y Costa Rica, ya están muy por debajo de la tasa de reemplazo.


Y, cuando la fertilidad de un país cae por debajo de la tasa de reemplazo, la gente tiende a dejar de emigrar.


Con la inmigración con los días contados y con las mujeres de lado… veremos cómo intentarán incorporar rápidamente robots para sustituir mano de obra humana flexible y precaria por brazo articulado robótico robusto y permanente.




Tasa media de crecimiento anual mundial




Si bien el tamaño absoluto de la población mundial ha crecido considerablemente, el incremento anual de la población ha disminuido desde finales de los años 1960.


Para 2050, se estima que la población mundial habrá llegado a 9000 millones de personas… pero, muchos de ellos, ancianos.


La proporción entre la población potencialmente activa (entre 15 y 64 años), respecto a la de más de 64 años, ha bajado de 12 a 9 (un 25%) entre 1950 y 2007.


Esa proporción descenderá aún más, llegando a 4 en 2050.


A partir de 2070 se prevé que la demografía humana entre en una “fase de estabilidad“. Las proyecciones de población apuntan a que el techo demográfico se alcanzará alrededor de ese año; entonces, habrá unos 9500 ó 10000 millones de habitantes.


Ese horizonte de los 10000 millones que las proyecciones de la ONU dibujan hacia 2085 se alcanzará con dificultad… porque la fecundidad disminuye más rápidamente de lo inicialmente previsto.


Será una cuestión, no tanto de espacio, como de recursos.


La mismísima agricultura en el siglo XXI se enfrentará al reto de tener que producir más alimentos y fibras para alimentar a una gran población, empleando menos mano de obra.


En cualquier caso, no habrá suficiente savia nueva lista para alimentar esta hidra de economía capitalista.




Hotel Cablifornia




En Japón, este año abrirá el primer hotel del mundo donde nos atenderán robots.


También se anuncia un hotel con “habitaciones de llanto” (así las han llamado), para mujeres. Cómo no.


¿Así se dedicarán las personas a “tareas más creativas“?


Un desigual acceso a la ingeniería robótica provocará que se ahonde en desigualdades sociales, económicas y culturales.


¿Logrará la especie humana superar el afán de beneficio y aprovechar el potencial de los robots para asistir y dar adecuado soporte a su mayoritaria población anciana y a su minoritaria población menos anciana, de forma igualitaria y global?


Y, más a corto plazo… ¿seremos capaces de aceptarlos a nuestro lado?




(Continuará)



Anuncios
29
Mar
15

Virtualidades 9

Kuato Tekiero


Mientras huyen hacia adelante, las hembras humanas, como género, siguen atrapadas bajo el lema de “Todo por la Prole“.


El antropólogo Robert Trivers definió esa relación como un “vínculo cruel“.


Si las mujeres dejan de ser altruistas, la especie se acaba. En cambio, los machos pueden copular para, a continuación, huir.


Richard Dawkins, autor de “El gen egoísta“, lo resume con una sencilla frase: “El sexo femenino es explotado”.




Kitokaka Asako


Hasta el punto de que, estando la educación, en especial, la infantil, en manos de tantas mujeres, se siga modelando una sociedad masculinizada de la que las propias mujeres querrían librarse.


Japón es, simplemente, otro mal país para ser mujer.


Como todos.


Memiro Teveo


No hay apenas incentivos para tener hijos.


Ya vimos que las personas tienden a tener más hijos, no por un impulso irresistible, sino porque, bajo sus circunstancias, maximizar la descendencia les posibilitará incrementar su bienestar biopsicológico.


Y que, cuando incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.


Dentro del concepto “más bienestar biopsicológico“, entran más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez… Beneficios que aumentan la calidad de vida.


Por eso, pedirle más hijos a los japoneses, y, especialmente, a las japonesas, no es nada fácil… No se concibe.




Tasas de nacimiento y muerte en Japón




Desde luego, si la reproducción dependiera únicamente de lo que contribuyen los recién nacidos a satisfacer las necesidades parentales de aire, agua, alimento, sexo, bienestar corporal y seguridad… las tasas de fecundidad de Japón y del resto de países industrializados ya habrían descendido a cero.


Hay un bienestar biopsicológico adicional.




New kids on the blog




Los hijos satisfacen extraordinariamente bien la necesidad de tener relaciones que sean íntimas, afectuosas y emotivas con seres que les presten apoyo y atención, que sean dignos de su confianza y que aprueben su conducta.


Eso dispara hormonas de satisfacción.


Está científicamente demostrado que dar y recibir achuchones ayuda al cuerpo a producir oxitocina, una hormona natural también presente en el actividad sexual, que calma el sistema nervioso y estimula las emociones positivas.




Memezo Sinbazo




A falta de otras incentivos, podríamos necesitar hijos por el mero hecho de que necesitamos amor.


Una motivación que, por tanto, no es altruista.


De hecho, la motivación para tener hijos puede que no sea, ni siquiera, encomiable


Hijos, como sueños de posteridad.
Como bien de consumo.
Como sacrificio de sangre para ser aceptados socialmente.
Como reto al reloj biológico.
Como juego de rol de paternidad.
Como argamasa para solidificar una relación.
Como complacencia hacia los antecesores.
Como un seguro que habrá de ser posteriormente reembolsado.
Como una reparación.
Como un acto egoísta.
Como una venganza.
Como una expiación de culpa.


Todas, presiones. Ninguna, encomiable ni digna de elogio.


Los pro-natalidad no parecen ser conscientes de ello; y eso que, curiosamente, los hijos sólo vienen a servirles de medio para conseguir un fin tampoco digno de elogio: depositar en ellos la que quizá sea su única esperanza. Aunque sea ideológiconómica.




Nicasa Nicosa




El santuario familiar es un templo frágil.


Las promesas de achuchones, abrazos, besos, chupeteos, sonrisas y agradecimiento como recompensa a la paternidad, no nos gobiernan.


Es más: a posteriori, como en todos los demás tipos de intercambio, la mera expectativa de un rendimiento futuro no vale para sostener indefinidamente el vínculo paterno-filial.




Kimono Noakato


Así que, si eres mujer, y te tratan, en suma, como a una esclava alejada del poder económico, político, eclesiástico y hasta culinario, te deben dar ganas de hacer huelga indefinida de partos caídos.


Cero nacimientos ante tan pocos miramientos.


Aún si te maldicen, y a riesgo de que te penalicen.




Prohibition of passing without stopping - Children




Por el permanente temporal, carretera cortada del dormitorio al paritorio.


Fin del viaje.


Que dé a luz Rita la Cantaora.


O el ministro japonés de Sanidad, que se refirió a las mujeres como “máquinas de hacer bebés“.




Mekito Laliga




Si quieren gestación sustitutoria… que pidan voluntarias, o que funden una orden religiosa.




Mikasko Mikasa




Si quieren “partos en cadena“… que fabriquen robots.


Anti-huelga “a la japonesa“.


Una huelga de partos caídos.


Posiblemente, ya en marcha, de forma encubierta.


Temiro Meveo




Aparte de los agravios e injusticias conyugales, laborales y culturales, habría, por lo menos, 8 razones para no tener hijos: por propio interés, por secuelas físicas, por equilibrio emocional, por economía, por logística, por previsión social, por identidad




Tokio Tokao




E, incluso, por el medio ambiente.


Se empieza a difundir en los medios que nada produce tanto CO2 como un “humano del mundo industrializado”: aproximadamente, 515 toneladas de CO2 durante su vida… Como 40 camiones.


Que tener un hijo es medioambientalmente equivalente a realizar casi 6500 vuelos a París; que una persona podría volar 90 veces al año, ida y vuelta, casi cada semana de una vida… y esto no tendría tanto impacto en el planeta como un nacimiento.


Que se emplea una cantidad indecente de pesticidas, detergentes, plásticos y combustibles nucleares para mantenerle caliente.


Que se cita el informe de la petrolera BP haciendo público que:

En 2050, se acabará la pesca en los caladeros; en 2080, se acabará el gas; en 2090, se acabará el petróleo“.


Que, así, dar a luz viene a ser un acto egoísta, incluso brutal, porque condena a otros al sufrimiento.




Muñecas embarazadas del siglo XIX




Con una huelga de partos caídos, las mujeres estarían alumbrando algo más que su propia libertad.


Una forma veraz de reivindicar que la violencia machista social sólo desaparecerá cuando la mujer deje de ser considerada como ciudadana de segunda, y el hombre como el amo y cabeza de familia que la fecunda.


En medio de un follaje espinoso e infructuoso, cuya raíz nadie quiere ver, ellas habrían plantado cara.


Una huelga de partos caídos, como fecundo génesis.


¿Utopía lutópica, o lutopía distópica?




(Continuará)



30
Nov
14

Virtualidades 5

Tekito Lagusa




No es que Japón se haya hecho abstinente, o se le haya pasado el arroz de repente.


El sexo figura, junto al hambre, entre las principales motivaciones de la acción humana, y es una fuerza importante de la evolución cultural.


Al igual que el hambre, el sexo conjuga, a la vez, pulsión y apetito.


Los efectos perniciosos de una privación sexual prolongada no son tan graves como los de un ayuno prolongado, pero, caso de no haber penuria alimenticia, el sexo se impone como deseo.


Es un hecho que los humanos bien alimentados no tienen problema en demorar los placeres de la mesa por los del lecho.


Su carencia se convierte en otra forma de “pasar hambre“.




Asako Tekomo




Los desvelos parentales, las iras conyugales, los espionajes policiales y los mandamientos eclesiales podrán desalentar o desviar el comportamiento apareatorio humano, pero nunca extinguir completamente la pulsión y el apetito de placer y alivio sexuales.


Es un instinto básico.


No como la guerra.


Come amor. Que es mejor hacer el amor, y no la guerra.


Hay una estrecha semejanza entre la búsqueda del placer sexual y la adicción a las drogas psicotrópicas: las endorfinas generadas son sustancias análogas al opio.


De modo que ni los japoneses ni nadie carece de motivación para hacer el amor.




Culturismo




La selección natural ha apostado porque obtengamos el placer más intenso al estimular los órganos que inician el proceso de la reproducción.


Sin embargo, la evolución cultural ha roto el vínculo que se suponía “natural” entre placer sexual y reproducción.


De hecho, también ha roto el vínculo entre el placer y el acto sexuales… ¿Qué, si no, hacen las drogas y los psicofármacos?




Preservativo prehistórico (Combarelle, Francia)




La desconexión entre el sexo y sus consecuencias reproductoras es muy anterior a la reciente era de técnicas avanzadas en materia de aborto y anticoncepción.


Las parejas de cualquier época pre-industrial recurrían a los efectos anticonceptivos de una lactancia prolongada para espaciar los nacimientos, utilizaban prácticas sexuales no reproductoras como la masturbación, la homosexualidad y el coitus interruptus; practicaban métodos abortivos, y aplicaban a los nacidos métodos indirectos de infanticidio, como dejarles morir de hambre lentamente, descuido físico y psicológico, y “accidentes“.


Japón no ha sido una excepción.




Madera japonesa sobre el aborto




El antropólogo G. William Skinner estudió los registros de nacimientos de dos aldeas japonesas del siglo XIX, y calculó que un tercio de todos los matrimonios mataba a su primer hijo.


A su vez, la historiadora Susan Hanley pudo afirmar que el infanticidio era tan corriente en el Japón premoderno, que se hizo costumbre no felicitar a la familia por el nacimiento de un hijo, hasta saber si iba o no a ser criado… Si la respuesta era negativa, nada se decía; si era afirmativa, se ofrecían las felicitaciones y regalos acostumbrados.


Todo esto sería imposible si el vínculo entre padres e hijos fuera el resultado “natural” del embarazo y el parto.




Nosako Toito




Los padres y madres humanos no están “programados de fábrica“, ni para procrear, ni para hacer todo lo posible por aumentar la esperanza de vida de su descendencia.


No es la selección natural, sino la cultural, la que determina el número de niños que los padres deciden, no ya procrear, sino criar.


Es fundamental comprender el crucial papel que juegan la cultura o el entorno en nuestra conducta; la Biología evolutiva darwiniana juega un papel muy limitado en comparación con las fuerzas de la evolución cultural.




Makina Degenes




La influencia de los genes como mera base biológica de la conducta estaba implícita en los escritos de pioneros del neo-darwinismo en el siglo XX, como R. A. Fisher en la década de los años 30′, W. D. Hamilton y G. C. Williams en la década de los 60′, y en la de los 70′ con John Maynard Smith y Robert Trivers, hasta alumbrarse en la obra de Richard Dawkins.


Su mensaje central es ya ortodoxia en los libros de texto.


Los robots son máquinas que contribuyen a nuestra supervivencia, pero, a una medida y complejidad mayor, los seres vivientes somos máquinas de supervivencia evolutiva para los genes.


Los cerebros pueden ser considerados, en este sentido, análogos a las computadoras: generan información de salida tras procesar la información de entrada y la memoria almacenada… Y tienen la capacidad para simular situaciones y predecir el futuro.


Los genes controlan la síntesis de las proteínas, pero es un proceso lento de manipular el mundo; así que, no pueden modificar el comportamiento diario de los seres vivos de forma directa, pero sí les preparan para ser flexibles y adaptables.


Los genes daninstrucciones” a sus máquinas de supervivencia, no de manera específica, sino en términos de estrategias generales y trucos válidos para el asunto de vivir.


Eso nos incluye sobremanera.


Haciendo un símil con la programación robótica para jugar al ajedrez: los genes programaron a los robots humanos para aprender a adaptarse a cualquier situación de la partida de la vida.




Notoke Misako




Reproducirse no está determinado genéticamente.


Nada lo está, en el sentido de que algo obligatoriamente ocurrirá sólo por la existencia de uno o varios genes; los genes no se expresan si no se dan unas circunstancias particulares.


Perpetuarse no es obligatorio.




Inversión parental




En realidad, es un problema de bienestar. De coste-beneficio. De salud de los hijos. De procreación futura.


El biólogo Robert Trivers lo definió como un problema de inversión parental, referida al gasto energético y de tiempo por parte de los padres para beneficiar a sus crías a expensas de sus propias expectativas.


Benjamin White mostró que los padres son capaces de criar más niños si ello significa un saldo de beneficios, aunque sean mínimos.




Kampesino Kakato




Los padres de la era industrial actual han olvidado lo útiles que pueden ser los niños en casa.


En otras épocas, en cambio, los adultos sabían que la vida iba a ser extraordinariamente dura si no conseguían criar cierto número de hijos. Se esperaba que los niños se “ganasen su sustento” con pleno sentido material.


En las sociedades agrícolas y pre-industriales, los niños se hacen cargo de la mitad, aproximadamente, de todo el trabajo que realizan los miembros de la unidad doméstica.


Los niños comienzan a realizar faenas domésticas apenas echan a andar… A los 6 años, ayudan a recolectar leña para el fuego y transportan agua para cocinar y lavar; cuidan de sus hermanos menores; plantan, escardan y recogen la cosecha; muelen los cereales; llevan la comida a los adultos en los campos; barren el suelo; hacen recados


A la edad de 12 años, los niños varones, en promedio físicamente más fuertes, empiezan a producir más de lo que consumen.


En la adolescencia, están ya en condiciones de preparar la comida, trabajar a jornada completa en los campos, fabricar recipientes y pucheros, confeccionar esteras y redes, así como cazar, pastorear, pescar, o hacer, aún con menos eficacia, prácticamente todo lo que hacen los adultos.


A los 15, ya han compensado todos los años en que no se autosustentaban.


Como confirmó el antropólogo Marvin Harris, la relación entre el número de hijos y los ingresos ayuda a explicar por qué tantos países subdesarrollados han parecido contrarios al control de la población mediante planificación familiar: donde los beneficios netos de criar hijos exceden los costes, la familia que logre criar más hijos vivirá ligeramente mejor que sus vecinos… aunque disminuya el nivel de vida de la población general.




Yahize Yare




Cuando el modo de vida es, típicamente, la caza, la recolección o la agricultura, al envejecer los padres y abandonarles las fuerzas, los hijos resultan más valiosos.


O, más modernamente, cuando los padres envejecen y no pueden contar con pensiones, pagas, subsidios o asignaciones de beneficencia.


Es decir: cuando sólo pueden contar con sus hijos.




Tusako Telleno




La decisión de criar más o menos descendencia, también se extiende al sexo de la misma.


La preferencia por los hijos varones es mayor donde, por su dureza, el suelo deba desbrozarse mediante un arado manual y una yunta de bestias escasamente dispuestas a cooperar.


Pero, en los arrozales, las operaciones más importantes son el transplante y la escarda; son actividades que las mujeres pueden realizar con idéntica eficacia que los hombres por no depender de la fuerza física, con lo que, en esas regiones, los padres carecen de prejuicios contra la descendencia de sexo femenino, y tienen tantas hijas como hijos.




Kampesinado




La población agraria del Japón fue, en su momento, la más eficaz reguladora del proceso de reproducción de todo el mundo: durante el siglo XIX, los matrimonios campesinos ajustaban matemáticamente el tamaño y la composición sexual de su prole al tamaño y fertilidad de sus tierras.


Además, en Japón aún es popular el dicho de “primero la chica, después el chico“… Intentaban tener primero una hija, para que, como hermana mayor, pudiera ocuparse del varón o varones más pequeños.




Kinota Kisako




Los padres adaptan su inversión procreadora para maximizar la contribución neta de los hijos a su bienestar.


Cuanto más rápido pasen los niños de consumir más de lo que producen, a producir más de lo que consumen, mayor será el número de hijos que los padres tratarán de criar.


La reducción del valor del trabajo infantil en la agricultura o en la industria artesanal, provoca una reducción de la tasa de natalidad.


Y ésta tiende a cero, si al mismo tiempo, se obtiene mejor rendimiento invirtiendo en la cara educación intelectual impuesta por la intensificación de la mecanización y la automatización.


La industrialización elevó los costes de la procreación, pero la posterior transformación de las economías, desde la producción de bienes a la producción de información y servicios, los ha disparado.


Y van a más, en una sociedad de economía virtual.




Tuanime Desanima




Las tasas de éxito reproductor pueden aumentar o disminuir según satisfagan los deseos, necesidades, instintos, límites de tolerancia, vulnerabilidades y demás componentes biopsicológicos conocidos de la naturaleza humana.


Las personas procuran aumentar al máximo su tasa de éxito reproductor, no porque los impulse un deseo irresistible de tener muchos hijos, sino porque, bajo sus circunstancias, contar con una descendencia numerosa permite acceder a más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez u otros beneficios que aumentan la calidad de vida.


Sólo si incrementan ese bienestar biopsicológico, la gente tiene más hijos.


Y, si incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.




Mizumo Tafrio




Pedirle a los japoneses que tengan más hijos, no va resultar fácil.


Por lo menos… a las japonesas.




(Continuará)






Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este Blog, y recibir un aviso por email con cada nuevo artículo publicado

Únete a otros 62 seguidores