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Dic
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7. Mandelamancha




Cuando Mandela muera, será cuando todos los sudafricanos dejen a un lado sus diferencias políticas, unan sus manos, y honren juntos al que, probablemente, sea el más grande sudafricano de la historia
(Frederik Willem de Klerk, último presidente blanco del régimen de apartheid de Sudáfrica en el siglo XX)






En 1998, tras dejar atrás 27 años de prisión y 5 de gobierno del país, el periodista John Pilger recordó a Mandela su promesa electoral de 1990 de “tomar el control” de la economía:


La política del Congreso Nacional Africano, es nacionalizar las minas, los bancos y las industrias, y resulta inconcebible cambiar o modificar nuestro punto de vista al respecto. El emprendimiento económico negro es un objetivo que plenamente apoyamos y alentamos, pero, en nuestra situación actual, el control estatal de varios sectores de la economía es inevitable“.




Pero la economía mixta con sectores nacionalizados y sectores de libre mercado, nunca ocurrió.




Unos años antes, durante la década de los 80′, el régimen de segregación racial (‘apartheid‘) presidido por P. W. Botha, ofreció generosos préstamos a empresarios negros, permitiéndoles crear empresas fuera de los territorios asignados a la mayoría negra por la minoría blanca.


Rápidamente emergió una burguesía negra, pareja a un creciente clientelismo.


Unos pocos negros redujeron las diferencias de nivel de vida con los blancos, pero aumentándolas con la gran mayoría negra.


En paralelo, Mandela realizaba negociaciones secretas. En 1982, fue trasladado, junto con la cúpula de su partido, el ANC, desde la prisión de Robben Island a la de Pollsmoor, donde podían mantener entrevistas.


El régimen de apartheid quería separar del entorno más joven y radical a los viejos “moderados” del ANC: Mandela, Thabo Mbeki y Oliver Tambo), con los cuales “se podía negociar“.


Además, la élite del ANS en el exilio se reunió con la élite afrikaner en Mells Park House (cerca de Bath, Inglaterra). Asistieron las mismas grandes empresas sudafricanas que habían apoyado y sustentado el régimen de apartheid.


El 5 de julio de 1989, el “Gran Cocodrilo“, P.W. Botha, sirvió un té a Mandela fuera de los muros de su prisión.


El 11 de febrero de 1990, Mandela era liberado.




Biz bis




Para las empresas extranjeras, incluir un rostro negro en el consejo de administración de las empresas venía a significar que nada había cambiado.


Los jefes del ANC, incluido el propio Mandela, se mudaron a mansiones y resorts con campo de golf.


Con las elecciones democráticas de 1994, el apartheid racial terminaba, pero el apartheid económico se mantenía, con un nuevo rostro al frente.


En la mismísima apertura del Parlamento, en 1995, Mandela soltóEl gobierno literalmente carece del dinero para acometer las demandas propuestas“, añadiendo que, respecto a la política social: “Hay que terminar con la cultura de dar por hecho que el gobierno está obligado a hacer sin demora lo que se le demanda“.


En 1996, la fraseNo queremos enfadar a las grandes empresas, y que vuelen y se lleven su dinero“, quedaba desmentida por las medidas para permitir a los empresarios sacar su dinero del país, y a las empresas trasladar su sede al extranjero, casi siempre a Londres y Nueva York.


Poco tiempo después, Mandela afirmaba: “Puede llamarme Thatcherita, pero, para este país, la privatización es la política fundamental“.


Como resultado, en 2001, el especulador George Soros anunciaba en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza): “Sudáfrica está en manos del capital internacional.”




Bailongo




Las frases de que la riqueza y la creación de empleo llegarían como un “goteo“, se olvidaron en la firma de acuerdos de fusión y reestructuraciones amiguistas que costaron cientos de miles de puestos de trabajo.


En los arrabales, la gente volvía a padecer los desalojos de la era del apartheid, y veía cómo las incipientes mejoras eran socavadas por los excesos y la corrupción del “neoliberalismo” al que el ANC se consagró.


La agenda incluyó todos los servicios: agua, teléfonos, salud, transporte, electricidad, vivienda, medio ambiente


Reaparecieron los crímenes de estado, como la masacre de 34 mineros de Lonmin (Marikana) en 2012, que evocaban la infame matanza de Sharpeville más de medio siglo antes… En ambos casos, con motivo de manifestaciones que clamaban justicia.


El 70% de los jóvenes negros y el 50% de los adultos negros está desempleado. En muchas zonas aún faltan no sólo electricidad y agua potable, sino unas mínimas condiciones higiénicas.


Una familia blanca promedio gana 6 veces más que una negra; el 98% del 60% de niños que pasan hambre son de piel negra; el 17% de toda la población mundial afectada con el virus del VIH (SIDA) es sudafricana.


Decenas de miles mueren cada año por falta de atención médica.


Mandela fomentó el amiguismo con los empresarios blancos ricos, incluidos los que se habían beneficiado con el apartheid.


Lo veía natural, como parte de la “reconciliación“.


La Comisión para la Verdad y la Reconciliación proporcionó impunidad a criminales confesos.


Tampoco hubo compensaciones para las víctimas.


En esta “reconciliación”, sólo una de las partes realizó sacrificios.


Otratransición modélica“… Otro traspaso no rupturista… Otrademocracia de baja intensidad“.






Mariondela




27 años en prisión.


Muchos… o pocos… para según qué lucha.


Suficientes para convertir el objetivo de vencer, en un mero contemporizar.


Para convertir al rebelde en negociador.


Reconocía lo que un sistema puede hacer, al manifestar que muchos de sus carceleros se habían convertido en animales debido al “sistema“.


Conocía lo que el sistema entrañaba, porque era abogado y había leído a Marx.


Le montaron un préstamo del Banco Mundial, y cedió.


Le montaron un movimiento terrorista nacionalista (‘Inkatha‘) enfrente, y cedió.


Le montaron un fraude electoral en las elecciones de 1994 y cedió.


Sabía la importancia de llevar cabo una política de nacionalizaciones en 1990.


Sabía la importancia de abandonar una política de nacionalizaciones, y abordar un política neoliberal en 1995.


Por eso, cuando llegó al poder, prohibió las manifestaciones y huelgas contra su régimen.


No declaró ilegítima y “odiosa” la deuda financiera contraída por el apartheid, y dio prioridad a la política de privatizaciones para pagar esa deuda, en lugar de dedicar los recursos a programas de desarrollo social.


Invadió Lesotho para asegurarse agua barata que luego cobraba cara al pueblo.


El Producto Interior Bruto (PIB) neto ha llegado a cifras per capita con valor “negativo“.




Flores decorativas




Más que vencer, se propuso conquistar a los defensores del apartheid a base de carisma y sonrisas.


Le llamaron “genio político” por su talento para reducir la política al mero arte de la persuasión.


Por ganarse a la gente.


Por su capacidad para seducir al otro.


Por avanzar de obstáculo en obstáculo, venciendo cada uno de ellos, no por ser más fuerte que sus enemigos, sino por ser “más seductor” y “más listo“.


Y creérselo.


Y suponer que los demás se lo creían.


No le importó que le estuvieran manipulando.


Que sus carceleros le fueran abriendo las puertas.


Que fuera transigiendo en cada etapa de transición.


Ir rodeado de neoliberales educados en su propio partido.


Todo ello sólo es posible cuando te da igual la manera de llegar al poder.




Mande




27 años.


Demasiados para un ser humano.


Era un preso conciliador con sus carceleros, aun enfrentándose a sus compañeros, que les consideraban “menos que humanos“, porque cualquiera que hiciese ese trabajo, no podía tener respeto por la humanidad.


No era un revolucionario; sólo un reformador, un negociador.


Al fin y al cabo, conocía de primera mano la adulación.


Era un aristócrata, un miembro de la casa real de Eastern Cape, de modales británicos.


Con sangre real, con envergadura y ademanes de rey.


Un dandy mesiánico cuyo destino de gobernar vio ya trazado de antemano.


Sólo emprendió la lucha cuando se interpusieron en su camino de grandeza.


Cuando le ofendieron a él.


Le llevó muchos años comprender que el apartheid también había ofendido al pueblo.


Ya, desde pequeño, carecía de opinión propia:
A menudo, mi propia opinión simplemente resume lo oído en una discusión“.




Siempre iba en la misma dirección que su adversario.


En prisión, vivía protegido en una burbuja.


Renunciaba a la dignidad cada vez que intercambiaba colaboración por privilegios.


Y eso que la mayoría de privilegios provenían de las huelgas de hambre de los jóvenes presos.


Esos a los que luego daría la espalda al negociar el nuevo régimen.


Prefería vivir de rodillas a morir de pie.


Siempre en la misma dirección que sus rivales.




Popgrama




Y, tras ser liberado, iba a seguirsonriendo“:


“Saliendo hacia mi libertad, sabía que, de no dejar atrás mi amargura y mi odio, hubiera seguido en prisión.”




Y por qué no. Esa trama funcionaba.


Se puede estar en prisión albergando odio y amargura.


Se puede salir en libertad siendo prisionero del odio y de la amargura.


Se puede salir en libertad fingiendo no ser ya un prisionero del odio y de la amargura.


Y se puede sonreír a la galería fingiendo satisfacción cuando en realidad se trata de una farsa. Un montaje. Un engaño. Incluso un chantaje.


El caso es salir.


La adulación corría a raudales.


Le podía el star-system.




Innocuous




Pero el pueblo era ajeno a todo ello.


No supieron leer los signos.


En vida, el pueblo interpretó a Mandela igual de mal que el intérprete esquizofrénico infrapagado por una empresa fantasma interpretó a los oradores que intervinieron en su funeral.


Y eso que sus antiguos compañeros de años de prisión le tildaron de “traidor“, de “vencido” y de “vendido“.


Se aferró a la imagen que le construyeron de icono de la paz y la reconciliación.


No terminaría en el mismo anonimato que los cientos de miles de personas torturadas o ejecutadas en el mundo por no rendirse, sin que su sacrificio haya sido reconocido.


Y, viendo el colapso de la URSS, eligió no ser un proscrito de Occidente.


Por eso, decidió no seguir los pasos de sus, una vez, admirados Fidel Castro y Che Guevara.


Eligió vivir, sin vencer.




Mas-cara


De este modo, a quien consiguió emular fue a Ronald Reagan.


Por lo de actor.


El Tío Tom que sonríe al Tío Sam.


Dijo que había madurado en prisión, pero, en realidad, nunca lo hizo. Parafraseando a Erich Fromm en “El arte de amar“, sus dones y talentos especiales le permitieron utilizar su encanto y ser admirado, como tantos otros políticos de éxito, pero, una cosa es “adaptarse“, y otra, «alcanzar la madurez».


Tampoco supo nunca juzgar a las personas. Confió ciegamente en algunas en las que no debió confiar… Pero fingían adularle y respetarle.


Sólo fingían.


Para él, era suficiente.




Financier




Como boxeador, no es preciso ser pacifista, ni tampoco renegar de la violencia.


Basta con apostar puntualmente por la no-violencia cuando estás contra las cuerdas… No desde los valores éticos, sino desde la conveniencia táctica.


Moverse y protegerse.


Planear el ataque y la retirada.




Mandalo




Su verdadero nombre en lengua xhosa era Rolihlahla, que significa “alborotador“, “el que trae o causa problemas“, pero en el primer día de escuela, siguiendo una costumbre colonial, la maestra asignaba nombres ingleses, y le llamó Nelson.


Durante su vida, recibió más nombres.


Pero acabó siendo otro caso de “revolucionario” caído que se adapta y convierte en culto a un “mesías” dócil y pacífico.


Ofreció una reconciliación basada en “poner la otra mejilla” para que también esa la abofetease el poderoso.


Perdón, compasión, humildad y paciencia son magnánimos sólo cuando se ha vencido; cuando existe legitimidad para ejercerlos sin estar forzado a ello.


De lo contrario, son sólo una máscara.


Una adaptación más, para perpetuar lo mismo.


Mandela murió el día de su liberación. Nació Madiba, con 76 años, solo y aislado. Creció rodeado de estrellas del show-business, de millonarios y de reyes de Occidente que fueron a adorarle. Fue chantajeado por EEUU, el GATT y la deuda con el FMI y el Banco Mundial. Se cambió de ropa varias veces al día, casi con la misma rapidez con que cambiaba sus políticas. Denunció a EEUU por “cometer inenarrables atrocidades en el mundo“, pero bloqueaba y falsificaba un informe de elecciones fraudulentas en Lesotho para invadirlo y asegurarse el acceso barato al agua de uno de los países más pobres del mundo. Descendió al infierno de asistir a las confesiones de crímenes, sin perseguirlos ni resarcirlos. Resucitó de entre los olvidados por la pobreza y el SIDA, subió a los cielos en múltiples vuelos huidizos, y se ha sentado a la derecha de De Klerk, cuyo reino no ha tenido fin.


Vino para liberarnos de la esclavitud racial, y nos condenó a la esclavitud económica.


Pero habían sido 27 años en prisión.


Era un anciano.


No le mereció la pena.


Prefirió comer, jugar, conducir y seducir.


Su muerte ha derramado lágrimas de cocodrilo propias de P.W. Botha.


Su gloria ha sido globalizada porque no incomodó al orden establecido por el poder global.


Una gran obra que ha fracasado por el mutis de un actor de porte aristocrático, que, tras la máscara del triunfo político personal de Madiba y su elevación al Olimpo de los héroes universales, escondía la amarga e incoherente derrota del hundido pueblo de Mandela.




Congratulaciones




Cuando el ex-presidente terminó su incómoda entrevista con John Pilger de 1998, le fue dando palmaditas condescendientes, como perdonándole por haberle contrariado.


Caminaron juntos hasta su Mercedes, plateado como sus sienes, y desapareció entre un montón de hombres blancos con brazos enormes y cables en los oídos.


Uno de ellos dio una orden en la blanca lengua afrikaner, y se esfumaron.











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28
Jun
12

Golidaridad




El fútbol es la economía número 17 del mundo, con un PIB de 500.000 millones de dólares. Sólo 25 países del mundo producen anualmente un PIB mayor.


Es un mercado fácil para el “blanqueo de capitales“, como ya mencionamos, lo cual le coloca bajo el prisma de los aprovechados y las mafias.


Eso incluye la compraventa de partidos, la compra oscura de clubs… y hasta su propiaburbuja económica“: impuestos reducidos para los jugadores en comparación al ciudadano de a pie, tributaciones reducidas e incluso incluso exenciones totales en el cobro de primas, deudas enormes del clubs al fisco sin conllevar cierre empresarial, adoctrinamiento en la educación…


Esta especial encubrimiento, cuando no protección a las claras, favorecen que el espectáculo del fútbol nos mantenga entretenidos, para no desviar nuestra atención hacia la cruda realidad que también nos imponen.


Como deporte, el fútbol es un “juego de suma cero“: sólo gana uno.


¿ Cómo podrían ganar todos los contendientes de un juego ?


Cooperando.


Sin embargo, se fomenta la difusión de “deportes de competición“, en los que el “premio al esfuerzo” consiste en vencer al resto de participantes, a los que se considera oponentes, rivalesenemigos.


Todo está engranado para empujarnos hacia ese tipo de juegos.


Pero, en realidad, muchas situaciones de la vida son equivalentes a “juegos de suma no cero“.


La naturaleza es el tapiz de juego sobre el que los individuos pueden beneficiarse del éxito ajeno.


No deben vencer a los rivales para beneficiarse ellos mismos.


La cooperación, la ayuda mutua y el altruísmo recíproco pueden prosperar, como ya vimos.


Pero, en su lugar, nos proyectan un espectáculo cruel de vencedores y vencidos, que luego damos por bueno en la vida diaria.





Cuando se gana, es fácil olvidar las crisis durante unos minutos,  reforzar nuestro ego personal, concebir un éxito colectivo… pero se trata de una gloria en el triunfo,  de una solidaridad de la victoria.


Cuando se pierde, asumimos que “la vida es así“, que algunos clubs tienen más dinero que otros, que el árbitro está comprado, que nada puede hacerse… Y que, en fin, cambiarlo sería ir en contra de la “pureza del fútbol“.


Pan y circo.


Más bien, poco pan y mucho circo.


Los protagonistas del fútbol son gladiadores patrocinados por multinacionales.





El único respeto que es fomenta es el respeto a la marca publicitaria.


Las normas emitidas por la empresa privada FIFA, prohiben a los jugadores levantar su camiseta para mostrar al público ropa interior con lemas o publicidad que compitan con la “oficial“.


Así que los jugadores muestran dedicatorias de otra índole.





Por un lado, las destinadas a recordar a compañeros que están lesionados ó que han fallecido recientemente.


Siempre, dentro del gremio.







También están las celebraciones dedicadas a dios.


A veces, sin especificar cuál.







Incluso, hay quien le felicita el cumpleaños a su mamá.


Que debe ser especial, no como las otras.


Muy pocos casos contienen un mensaje solidario “para todos“.


Pero qué casos.





Está el de Kanouté, que fue sancionado en 2009 por mostrar una camiseta interior de apoyo a Palestina.


Y un caso especial





Robbie Fowler, de 21 años de edad, al marcar el segundo gol del Liverpool contra el equipo noruego Brann Bergen en marzo de 1995, se volvió hacia el público, se quitó la camiseta oficial, y dejó ver bajo ella otra, también de color rojo, con la inscripción “500 estibadores de Liverpool despedidos desde 1995“.


Los estibadores llevaban años en huelga para protestar contra los cientos de despidos y la precariedad de los contratos temporales.


Fowler, que había nacido en Liverpool, decidió dar publicidad a la causa ante los ojos del mundo.


Le pareció natural: «Creí que era una declaración y nada más».


Por supuesto, que era algo más.


El club “Liverpool FC“, ante el temor a dejar de percibir ingresos por la publicidad que figura en las camisetas oficiales de los jugadores, se apresuró a cortar de raíz cualquier acción semejante, declarando: “Hacemos saber a todos los jugadores que en el rectángulo de juego no se pueden hacer comentarios sobre temas ajenos al fútbol“.


Y, para asegurarse de que el único mensaje que figurara en las camisetas de los deportistas fuera uno comercial, la UEFA, el organismo privado del fútbol europeo, castigó a Fowler con una multa de 2000 francos suizos.





La historia tuvo un capítulo posterior.


La camiseta que mostró Fowler no sólo contenía un eslogan de actualidad, sino que también era un golpe publicitario: las letras c y k de la palabra inglesa correspondiente a “estibadores” (‘dockers‘) figuraban en mayúsculas, pareciéndose al logo de la marca Dockers del diseñador Calvin Klein… Y cuando todos los periódicos británicos publicaron las fotografías de la camiseta, Calvin Klein amenazó con un pleito por violación de su marca comercial.


Claro que no resulta fácil… Incluso, ni barato


Pero,  ¿ quién, si no las estrellas del fútbol, tiene un acceso permanente a los medios de comunicación ?





No estaría de más que, cuando marquen un gol alguno de los futbolistas que se pasean bajo himno y banderas, o que besan los escudos de sus camisetas con fruición, lo celebrasen con dedicatorias para la gente de a pie que lo está pasando mal.


Deberían ofrecerles el tanto a esa gente.


Se lo deben.


Y tanto.

30
May
12

Estrategias




Pese a haber nacido como individuos únicos e irrepetibles, el altruismo recíproco es nuestra única estrategia para subsistir como especie.


El biólogo Robert Trivers investigó este tema en 1971, utilizando el concepto de “estrategia evolutivamente estable” del genetista John Maynard Smith, para estudiar el comportamiento de los individuos, ya sean personas… o simples genes.


Una “estrategia evolutivamente estable” (EEE) es una política de comportamiento que, si la mayoría de la población la adopta, NO puede ser mejorada por una estrategia alternativa, en cuasnto al resultado de beneficios menos coste promedio para todos los individuos.


Analicemos un caso real observable en la naturaleza.





El individuo B tiene un parásito peligroso en la coronilla de su cabeza, y ahí, no puede  para limpiarse. El individuo A le ayuda a deshacerse de él.


Más tarde, se presenta la situación en que A tiene también un parásito en su coronilla. Naturalmente, busca a B con el fin de que éste le retribuya su buena acción anterior.


Entonces… B le desprecia… y se aleja…





B es un tramposo, un individuo que acepta el beneficio derivado del altruismo de otro ser, pero que no devuelve el favor, o, si lo hace, es de forma insuficiente.


A los tramposos les va mejor que a los altruistas incondicionales, ya que obtienen beneficios sin pagar coste.


Y eso que el beneficio por haber sido aseado es superior al coste por asear.


Pero, aunque el coste de asear la cabeza de otro individuo parece pequeño comparado con el beneficio de que le hayan eliminado un parásito peligroso, no se trata de un coste insignificante… Hay que emplear cierto tiempo y energía, siempre valiosos.





Asumamos que la población consiste en individuos que adoptan una de esas dos estrategias: la de los Incautos y la de los Tramposos.


Los incautos asearán a cualquiera que lo necesite, de manera indiscriminada; en cambio, los tramposos aceptarán el altruismo practicado por los incautos, pero no asearán a nadie, ni siquiera a aquellos que le ayudaron previamente a eliminar el parásito.


Si la incidencia de parásitos es alta, cualquier individuo incauto en una población de incautos puede contar con que será aseado cuando lo precise, ya que él hará los mismo por los demás.


El resultado promedio para un incauto entre incautos es, por lo tanto, positivo… Bueno, en realidad, como a todos les va bastante bien, el apelativo “incauto” sería inapropiado… Más bien, sería amable, saludable, conveniente, sano





Ahora, supongamos que aparece un tramposo en la población.


Siendo el único con tal característica, puede contar con ser aseado por todos los demás, pero no pagará nada a cambio.


Su resultado promedio de beneficio menos coste es mejor que el promedio que obtiene un incauto… Por consiguiente, los genes para los tramposos empezarán a expandirse a través de la población… Y pronto, los genes de los incautos se extinguirán.


Eso ocurrirá irremediablemente, sea cual sea su proporción en la población: los tramposos siempre se las arreglarán mejor que los incautos.


Por ejemplo, si la población está compuesta de un 50% de incautos y un 50% de tramposos,  el resultado promedio obtenido por los incautos y los tramposos será menor que el de cualquier individuo en una población  100% de incautos


Pero, aun así, los tramposos obtendrán un resultado más alto que los incautos, ya que ellos obtendrán todos los beneficios (los que sean), y no pagarán nada a cambio.





Cuando la proporción de los tramposos en la población alcance un 90%, el resultado promedio para todos los individuos de la población será muy bajo: muchos de ellos, tramposos o incautos, estarán muriendo por la infección transmitida por los parásitos.


Aún así… a los tramposos les irá mejor que a los incautos… Incluso si toda la población tiende a la extinciónnunca habrá un momento en que a los incautos les vaya mejor que a los tramposos.


Debido a la infección, nada podrá impedir la extinción de los incautos y los tramposos… es decir, de toda la población.





Supongamos ahora que se plantea una tercera estrategia denominada de los “Escarmentados“… Los escarmentados asearán a los extraños y a los conocidos que, con anterioridad, les hubiesen aseado a ellos. Sin embargo, si cualquier individuo les engaña, recordarán el incidente y le guardarán “rencor”: se negarán a asearle en el futuro.


En una población de escarmentados e incautos, es imposible diferenciar a unos de otros… Ambos se comportan de manera altruista hacia los demás, y ambos obtienen un resultado promedio de beneficio/coste alto y parejo.


En una población compuesta en su mayoría por tramposos, un solo escarmentado no tendría mucho éxito… Gastaría mucha energía aseando a la mayoría de los individuos que encontrase, porque tardaría mucho tiempo en acumular rencor contra todos los que le engañan.


Además, nadie le asearía a él… Así que, si el número de escarmentados sería muy pequeño comparado con el de tramposos… y el gen de los escarmentados se extinguiría.





Sin embargo, si los escarmentados lograran aumentar su número hasta constituir una proporción importante, sus posibilidades de encontrarse unos a otros llegarían a ser bastante grandes, y les compensaría lo perdido aseando a los tramposos.


Cuando se lograse esta proporción decisiva, empezarían a obtener, como promedio, un resultado más alto que los tramposos, y estos últimos se verían empujados, a un ritmo acelerado, hacia su extinción.


Cuando los tramposos estuvieran prácticamente extintos, su índice de desaparición se ralentizaría, y podrían sobrevivir como minoría durante bastante tiempo, porque un tramposo tendría sólo una pequeña probabilidad de encontrarse con el mismo escarmentado 2 veces, y la proporción de individuos que guardasen rencor contra un determinado tramposo sería muy pequeña.





Todo esto se puede simular por ordenador.


La simulación empieza con una fuerte mayoría de incautos, una minoría de escarmentados que se encuentra justo por encima de la proporción crítica, y una minoría integrada más o menos por el mismo número de tramposos.





Lo primero que ocurre es un dramático descenso de la población de incautos, al ser explotados por los despiadados tramposos. Éstos disfrutan de una considerable explosión demográfica, que alcanza su máximo cuando el último de los incautos muere.


Pero los tramposos aún deben tener encuenta a los escarmentados.


Durante el precipitado declive de los incautos, el número de escarmentados ha ido decreciendo por haber sufrido el embate de los prósperos tramposos, pero se las arreglan para mantenerse firmes.


Cuando ha desaparecido el último incauto, y los tramposos ya no pueden lograr tan fácilmente su egoísta explotación, los escarmentados empiezan a aumentar lentamente a costa de los tramposos.


Su población empieza a cobrar auge.


Su ritmo de incremento se acelera, la población de tramposos se desmorona hasta casi extinguirse… y luego parece aguantar, ya que goza del privilegio de su rareza y de la relativa libertad respecto a los escarmentados con la proporción alcanzada en la población…


Sin embargo… lenta e inexorablemente… los tramposos son eliminados y los escarmentados sobreviven como únicos integrantes de la población.


La estrategia de los escarmentados resultó ser evolutivamente estable, en el sentido de que una población compuesta en su mayoría por escarmentados, no se verá invadida por tramposos ni por incautos.


Sin embargo… la de los tramposos también es una estrategia evolutivamente estable  (EEE), ya que una población que consista en una
gran mayoría de tramposos no se verá invadida por escarmentados ni por incautos.


Una población podría asentarse en cualquiera de estas dos EEE.


A largo plazo, podrá oscilar, cambiar de una a la otra.


Dependiendo de los valores exactos de los beneficios obtenidos frente a los costes incurridos, uno u otro de esos 2 estados estables ejercerá una mayor “zona de atracción”, y tendrá más posibilidades de triunfar.


Sin embargo… a pesar de que una población constituída por tramposos constituye una “estrategia evolutivamente estable“…. es más probable que se extinga.





Llegar a una EEE…   no significa sobrevivir.


Sólo significa haber conseguido ventajas blindadas frente a cambios.


Si una población alcanza una EEE que implica su extinción… Pues eso… inexorablemente, se extingue.





Qué lástima… Qué oportunidad perdida. Estando a huevo







Y también se extingue, como decíamos anteriormente, si el número de escarmentados es muy bajo, y no consigue una proporción suficiente de la población, una masa crítica.


De las dos EEE , la única que sobrevive es la de los escarmentados.


La cual, por cierto, mejora matemáticamente el resultado obtenido cuando se trata de una EEE de “escarmentados con capacidad de perdonar“.


La única forma de ganar es el cambio de nuestro sistema de valores: del egoísmo individual al altruísmo del bien común.


Es un juego que se puede enseñar.


El juego de la supervivencia humana por su comportamiento… O la humanidad termina en la extinción, o sobrevive gracias al respeto al otro.


Paradójicamente, volviendo al principio de la historia, la presencia de los incautos, en realidad, puso en peligro a los escarmentados, ya que ellos fueron los responsables de la temporal prosperidad de los tramposos.


Indignante.






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