Posts Tagged ‘simulación

30
Nov
14

Virtualidades 5

Tekito Lagusa




No es que Japón se haya hecho abstinente, o se le haya pasado el arroz de repente.


El sexo figura, junto al hambre, entre las principales motivaciones de la acción humana, y es una fuerza importante de la evolución cultural.


Al igual que el hambre, el sexo conjuga, a la vez, pulsión y apetito.


Los efectos perniciosos de una privación sexual prolongada no son tan graves como los de un ayuno prolongado, pero, caso de no haber penuria alimenticia, el sexo se impone como deseo.


Es un hecho que los humanos bien alimentados no tienen problema en demorar los placeres de la mesa por los del lecho.


Su carencia se convierte en otra forma de “pasar hambre“.




Asako Tekomo




Los desvelos parentales, las iras conyugales, los espionajes policiales y los mandamientos eclesiales podrán desalentar o desviar el comportamiento apareatorio humano, pero nunca extinguir completamente la pulsión y el apetito de placer y alivio sexuales.


Es un instinto básico.


No como la guerra.


Come amor. Que es mejor hacer el amor, y no la guerra.


Hay una estrecha semejanza entre la búsqueda del placer sexual y la adicción a las drogas psicotrópicas: las endorfinas generadas son sustancias análogas al opio.


De modo que ni los japoneses ni nadie carece de motivación para hacer el amor.




Culturismo




La selección natural ha apostado porque obtengamos el placer más intenso al estimular los órganos que inician el proceso de la reproducción.


Sin embargo, la evolución cultural ha roto el vínculo que se suponía “natural” entre placer sexual y reproducción.


De hecho, también ha roto el vínculo entre el placer y el acto sexuales… ¿Qué, si no, hacen las drogas y los psicofármacos?




Preservativo prehistórico (Combarelle, Francia)




La desconexión entre el sexo y sus consecuencias reproductoras es muy anterior a la reciente era de técnicas avanzadas en materia de aborto y anticoncepción.


Las parejas de cualquier época pre-industrial recurrían a los efectos anticonceptivos de una lactancia prolongada para espaciar los nacimientos, utilizaban prácticas sexuales no reproductoras como la masturbación, la homosexualidad y el coitus interruptus; practicaban métodos abortivos, y aplicaban a los nacidos métodos indirectos de infanticidio, como dejarles morir de hambre lentamente, descuido físico y psicológico, y “accidentes“.


Japón no ha sido una excepción.




Madera japonesa sobre el aborto




El antropólogo G. William Skinner estudió los registros de nacimientos de dos aldeas japonesas del siglo XIX, y calculó que un tercio de todos los matrimonios mataba a su primer hijo.


A su vez, la historiadora Susan Hanley pudo afirmar que el infanticidio era tan corriente en el Japón premoderno, que se hizo costumbre no felicitar a la familia por el nacimiento de un hijo, hasta saber si iba o no a ser criado… Si la respuesta era negativa, nada se decía; si era afirmativa, se ofrecían las felicitaciones y regalos acostumbrados.


Todo esto sería imposible si el vínculo entre padres e hijos fuera el resultado “natural” del embarazo y el parto.




Nosako Toito




Los padres y madres humanos no están “programados de fábrica“, ni para procrear, ni para hacer todo lo posible por aumentar la esperanza de vida de su descendencia.


No es la selección natural, sino la cultural, la que determina el número de niños que los padres deciden, no ya procrear, sino criar.


Es fundamental comprender el crucial papel que juegan la cultura o el entorno en nuestra conducta; la Biología evolutiva darwiniana juega un papel muy limitado en comparación con las fuerzas de la evolución cultural.




Makina Degenes




La influencia de los genes como mera base biológica de la conducta estaba implícita en los escritos de pioneros del neo-darwinismo en el siglo XX, como R. A. Fisher en la década de los años 30′, W. D. Hamilton y G. C. Williams en la década de los 60′, y en la de los 70′ con John Maynard Smith y Robert Trivers, hasta alumbrarse en la obra de Richard Dawkins.


Su mensaje central es ya ortodoxia en los libros de texto.


Los robots son máquinas que contribuyen a nuestra supervivencia, pero, a una medida y complejidad mayor, los seres vivientes somos máquinas de supervivencia evolutiva para los genes.


Los cerebros pueden ser considerados, en este sentido, análogos a las computadoras: generan información de salida tras procesar la información de entrada y la memoria almacenada… Y tienen la capacidad para simular situaciones y predecir el futuro.


Los genes controlan la síntesis de las proteínas, pero es un proceso lento de manipular el mundo; así que, no pueden modificar el comportamiento diario de los seres vivos de forma directa, pero sí les preparan para ser flexibles y adaptables.


Los genes daninstrucciones” a sus máquinas de supervivencia, no de manera específica, sino en términos de estrategias generales y trucos válidos para el asunto de vivir.


Eso nos incluye sobremanera.


Haciendo un símil con la programación robótica para jugar al ajedrez: los genes programaron a los robots humanos para aprender a adaptarse a cualquier situación de la partida de la vida.




Notoke Misako




Reproducirse no está determinado genéticamente.


Nada lo está, en el sentido de que algo obligatoriamente ocurrirá sólo por la existencia de uno o varios genes; los genes no se expresan si no se dan unas circunstancias particulares.


Perpetuarse no es obligatorio.




Inversión parental




En realidad, es un problema de bienestar. De coste-beneficio. De salud de los hijos. De procreación futura.


El biólogo Robert Trivers lo definió como un problema de inversión parental, referida al gasto energético y de tiempo por parte de los padres para beneficiar a sus crías a expensas de sus propias expectativas.


Benjamin White mostró que los padres son capaces de criar más niños si ello significa un saldo de beneficios, aunque sean mínimos.




Kampesino Kakato




Los padres de la era industrial actual han olvidado lo útiles que pueden ser los niños en casa.


En otras épocas, en cambio, los adultos sabían que la vida iba a ser extraordinariamente dura si no conseguían criar cierto número de hijos. Se esperaba que los niños se “ganasen su sustento” con pleno sentido material.


En las sociedades agrícolas y pre-industriales, los niños se hacen cargo de la mitad, aproximadamente, de todo el trabajo que realizan los miembros de la unidad doméstica.


Los niños comienzan a realizar faenas domésticas apenas echan a andar… A los 6 años, ayudan a recolectar leña para el fuego y transportan agua para cocinar y lavar; cuidan de sus hermanos menores; plantan, escardan y recogen la cosecha; muelen los cereales; llevan la comida a los adultos en los campos; barren el suelo; hacen recados


A la edad de 12 años, los niños varones, en promedio físicamente más fuertes, empiezan a producir más de lo que consumen.


En la adolescencia, están ya en condiciones de preparar la comida, trabajar a jornada completa en los campos, fabricar recipientes y pucheros, confeccionar esteras y redes, así como cazar, pastorear, pescar, o hacer, aún con menos eficacia, prácticamente todo lo que hacen los adultos.


A los 15, ya han compensado todos los años en que no se autosustentaban.


Como confirmó el antropólogo Marvin Harris, la relación entre el número de hijos y los ingresos ayuda a explicar por qué tantos países subdesarrollados han parecido contrarios al control de la población mediante planificación familiar: donde los beneficios netos de criar hijos exceden los costes, la familia que logre criar más hijos vivirá ligeramente mejor que sus vecinos… aunque disminuya el nivel de vida de la población general.




Yahize Yare




Cuando el modo de vida es, típicamente, la caza, la recolección o la agricultura, al envejecer los padres y abandonarles las fuerzas, los hijos resultan más valiosos.


O, más modernamente, cuando los padres envejecen y no pueden contar con pensiones, pagas, subsidios o asignaciones de beneficencia.


Es decir: cuando sólo pueden contar con sus hijos.




Tusako Telleno




La decisión de criar más o menos descendencia, también se extiende al sexo de la misma.


La preferencia por los hijos varones es mayor donde, por su dureza, el suelo deba desbrozarse mediante un arado manual y una yunta de bestias escasamente dispuestas a cooperar.


Pero, en los arrozales, las operaciones más importantes son el transplante y la escarda; son actividades que las mujeres pueden realizar con idéntica eficacia que los hombres por no depender de la fuerza física, con lo que, en esas regiones, los padres carecen de prejuicios contra la descendencia de sexo femenino, y tienen tantas hijas como hijos.




Kampesinado




La población agraria del Japón fue, en su momento, la más eficaz reguladora del proceso de reproducción de todo el mundo: durante el siglo XIX, los matrimonios campesinos ajustaban matemáticamente el tamaño y la composición sexual de su prole al tamaño y fertilidad de sus tierras.


Además, en Japón aún es popular el dicho de “primero la chica, después el chico“… Intentaban tener primero una hija, para que, como hermana mayor, pudiera ocuparse del varón o varones más pequeños.




Kinota Kisako




Los padres adaptan su inversión procreadora para maximizar la contribución neta de los hijos a su bienestar.


Cuanto más rápido pasen los niños de consumir más de lo que producen, a producir más de lo que consumen, mayor será el número de hijos que los padres tratarán de criar.


La reducción del valor del trabajo infantil en la agricultura o en la industria artesanal, provoca una reducción de la tasa de natalidad.


Y ésta tiende a cero, si al mismo tiempo, se obtiene mejor rendimiento invirtiendo en la cara educación intelectual impuesta por la intensificación de la mecanización y la automatización.


La industrialización elevó los costes de la procreación, pero la posterior transformación de las economías, desde la producción de bienes a la producción de información y servicios, los ha disparado.


Y van a más, en una sociedad de economía virtual.




Tuanime Desanima




Las tasas de éxito reproductor pueden aumentar o disminuir según satisfagan los deseos, necesidades, instintos, límites de tolerancia, vulnerabilidades y demás componentes biopsicológicos conocidos de la naturaleza humana.


Las personas procuran aumentar al máximo su tasa de éxito reproductor, no porque los impulse un deseo irresistible de tener muchos hijos, sino porque, bajo sus circunstancias, contar con una descendencia numerosa permite acceder a más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez u otros beneficios que aumentan la calidad de vida.


Sólo si incrementan ese bienestar biopsicológico, la gente tiene más hijos.


Y, si incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.




Mizumo Tafrio




Pedirle a los japoneses que tengan más hijos, no va resultar fácil.


Por lo menos… a las japonesas.




(Continuará)



Anuncios
22
Sep
14

Virtualidades 3



Opium den sentado




En realidad, el prometedor negocio del “internet de las cosas” promoverá tu pasividad.


Nuestros propios hogares y oficinas nos vigilarán y responderán a nuestras supuestas necesidades sin darles instrucciones, al haberles otorgado la misma autorización tácita y poder delegado que a las castas y clanes que, supuestamente, velan por nosotros.


Reemplazar lo vital por lo virtual ampara tanto la táctica del avestruz de esconder la cabeza, como la del divide y vencerás… El telecontrol les ayudará a mantener el control.




Infiltrado informatizado no uniformado




La única manera de llegar a la Casa Blanca será por globo aerostático en un ficción de “realidad aumentada“.


Porque la auténtica y descomunal realidad del poder parecerá empequeñecida dentro de globos-sonda.


Matemáticamente reducida hasta parecer despreciable.




Consumismo de Santandreu con su mismo conformismo




Y si protestas contra la injusticia propia y ajena, te dirán que no es obligación del estado (y, mucho menos, gratuita), quetoda muerte es natural“, que “la felicidad no depende de logros o situaciones ideales, sino de nuestra salud mental“, que debesmirar el mundo a través de unos ojos que no se quejan“, que tu interacción social debe ser egoísta y sólo aceptar los contactos “útiles“, aunque sean “eneamigos“…




Mempleo




Y tendrá su razón de ser…


Deberás adular sinceramente, por si en ese momento leen tu mente.


Y lo harás con agrado, porque serás, inexorablemente, un autoempleado.




Con-su-mismo




Trabajarás en empresas virtuales tan “flexibles“, que carecerán de empleados fijos.


Los contratos operarán sobre la base temporal de horas.


Despídete de sueldo mínimo, indemnizaciones por despido, vacaciones pagadas, préstamos




Sin Sin




Será como Sin Sin.


Sin seguridad… Ni laboral, ni seguro médico, ni seguro de vida


Sin planes: ni de formación, ni de carrera, ni de pensiones, ni de continuidad, ni de contingencia, ni de futuro


Voluntario para el empleo precario.


A la orden de lo que mande la demanda.


Empresas de meros revendedores, que hacen y deshacen alianzas temporales, operando en paraísos fiscales.


Empresas tan virtuales, que se crean en 10 minutos.




Dentro de negocios




Y que carecen de oficina propia…


Cuando un Banco se asienta en un lugar físico, es para intentar mostrar que es de fiar.


Y cuando no revisten sus sucursales de bronce y mármol y de costosos expositores y mobiliario, se interpreta que no quieren acometer la inversión porque no planean quedarse mucho tiempo… Que se trata de sinvergüenzas que planean huir con el dinero.


Es como pagar un caro anuncio publicitario o una carrera universitaria difícil: para una empresa, mantener una oficina física para sus empleados es un indicio de credibilidad.


Dudosa credibilidad, si parten de que lo intangible supone más del 80% de su valor.


Un trabajador que se cree emprendedor por llevar chancletas y bañador, al sol, no se distingue de un emprestador con una chabola por vestidor.


Normal que las empresas apuesten por la realidad virtual


Intentan disimular su simulación.




Real humans Pilot Episode




Sin robots, ya parecíamos meros autómatas programados.


Siervomecanismos.




Pro-tesis




La robótica y los ordenadores tienen todo el sentido sólo cuando contribuyen a nuestra realización biopsicológica, como especie.


Su potencia, eficiencia y precisión en actividades complejas, repetitivas o arriesgadas, ha de servir para mejorar el nivel de vida humano, no para empeorarlo.


Lo importante no son las tareas, sino nosotros.


Los robots no defraudan, pero tampoco perdonan.




Virtual habitual




¿Por qué hacer de la virtualidad vital, una virtud viral?




Turista virtual accidental




¿Hay que dar la bienvenida a que el turista del futuro, sin tiempo ni dinero, a falta de la experiencia real, tenga que conformarse con la virtual?




Atasca sin tasca




¿Hay que albergar refugiarse en una “segunda vida” vivida en un mundo virtual, como haría un impedido físico que no ve a nadie ni habla con nadie, para poder conseguir una vida social de relaciones cercanas e intensas, o para disfrutar de miniespacios de tranquilidad e incluso soledad (¿paz?) en este sistema de masificación y falta de infraestructuras?




Burbuja virtual




¿Hay que suspirar por sólo respirar desde pequeñas burbujas de autosatisfacción?




Tu virtualidad




¿A eso le llamaremos “vivencias“?


Virtualizar algo, es abstraerlo de su componente físico.


De ahí a extraer su esencia, a desdibujarlo, a convertirlo en una caricatura con mirada métalica, a difuminarlo hasta borrarlo…




Desalmado




¿Sin alma?


Desalmados.




Telecontrol




A menos que tu yo no sea tuyo.




(Continuará)





30
May
12

Estrategias




Pese a haber nacido como individuos únicos e irrepetibles, el altruismo recíproco es nuestra única estrategia para subsistir como especie.


El biólogo Robert Trivers investigó este tema en 1971, utilizando el concepto de “estrategia evolutivamente estable” del genetista John Maynard Smith, para estudiar el comportamiento de los individuos, ya sean personas… o simples genes.


Una “estrategia evolutivamente estable” (EEE) es una política de comportamiento que, si la mayoría de la población la adopta, NO puede ser mejorada por una estrategia alternativa, en cuasnto al resultado de beneficios menos coste promedio para todos los individuos.


Analicemos un caso real observable en la naturaleza.





El individuo B tiene un parásito peligroso en la coronilla de su cabeza, y ahí, no puede  para limpiarse. El individuo A le ayuda a deshacerse de él.


Más tarde, se presenta la situación en que A tiene también un parásito en su coronilla. Naturalmente, busca a B con el fin de que éste le retribuya su buena acción anterior.


Entonces… B le desprecia… y se aleja…





B es un tramposo, un individuo que acepta el beneficio derivado del altruismo de otro ser, pero que no devuelve el favor, o, si lo hace, es de forma insuficiente.


A los tramposos les va mejor que a los altruistas incondicionales, ya que obtienen beneficios sin pagar coste.


Y eso que el beneficio por haber sido aseado es superior al coste por asear.


Pero, aunque el coste de asear la cabeza de otro individuo parece pequeño comparado con el beneficio de que le hayan eliminado un parásito peligroso, no se trata de un coste insignificante… Hay que emplear cierto tiempo y energía, siempre valiosos.





Asumamos que la población consiste en individuos que adoptan una de esas dos estrategias: la de los Incautos y la de los Tramposos.


Los incautos asearán a cualquiera que lo necesite, de manera indiscriminada; en cambio, los tramposos aceptarán el altruismo practicado por los incautos, pero no asearán a nadie, ni siquiera a aquellos que le ayudaron previamente a eliminar el parásito.


Si la incidencia de parásitos es alta, cualquier individuo incauto en una población de incautos puede contar con que será aseado cuando lo precise, ya que él hará los mismo por los demás.


El resultado promedio para un incauto entre incautos es, por lo tanto, positivo… Bueno, en realidad, como a todos les va bastante bien, el apelativo “incauto” sería inapropiado… Más bien, sería amable, saludable, conveniente, sano





Ahora, supongamos que aparece un tramposo en la población.


Siendo el único con tal característica, puede contar con ser aseado por todos los demás, pero no pagará nada a cambio.


Su resultado promedio de beneficio menos coste es mejor que el promedio que obtiene un incauto… Por consiguiente, los genes para los tramposos empezarán a expandirse a través de la población… Y pronto, los genes de los incautos se extinguirán.


Eso ocurrirá irremediablemente, sea cual sea su proporción en la población: los tramposos siempre se las arreglarán mejor que los incautos.


Por ejemplo, si la población está compuesta de un 50% de incautos y un 50% de tramposos,  el resultado promedio obtenido por los incautos y los tramposos será menor que el de cualquier individuo en una población  100% de incautos


Pero, aun así, los tramposos obtendrán un resultado más alto que los incautos, ya que ellos obtendrán todos los beneficios (los que sean), y no pagarán nada a cambio.





Cuando la proporción de los tramposos en la población alcance un 90%, el resultado promedio para todos los individuos de la población será muy bajo: muchos de ellos, tramposos o incautos, estarán muriendo por la infección transmitida por los parásitos.


Aún así… a los tramposos les irá mejor que a los incautos… Incluso si toda la población tiende a la extinciónnunca habrá un momento en que a los incautos les vaya mejor que a los tramposos.


Debido a la infección, nada podrá impedir la extinción de los incautos y los tramposos… es decir, de toda la población.





Supongamos ahora que se plantea una tercera estrategia denominada de los “Escarmentados“… Los escarmentados asearán a los extraños y a los conocidos que, con anterioridad, les hubiesen aseado a ellos. Sin embargo, si cualquier individuo les engaña, recordarán el incidente y le guardarán “rencor”: se negarán a asearle en el futuro.


En una población de escarmentados e incautos, es imposible diferenciar a unos de otros… Ambos se comportan de manera altruista hacia los demás, y ambos obtienen un resultado promedio de beneficio/coste alto y parejo.


En una población compuesta en su mayoría por tramposos, un solo escarmentado no tendría mucho éxito… Gastaría mucha energía aseando a la mayoría de los individuos que encontrase, porque tardaría mucho tiempo en acumular rencor contra todos los que le engañan.


Además, nadie le asearía a él… Así que, si el número de escarmentados sería muy pequeño comparado con el de tramposos… y el gen de los escarmentados se extinguiría.





Sin embargo, si los escarmentados lograran aumentar su número hasta constituir una proporción importante, sus posibilidades de encontrarse unos a otros llegarían a ser bastante grandes, y les compensaría lo perdido aseando a los tramposos.


Cuando se lograse esta proporción decisiva, empezarían a obtener, como promedio, un resultado más alto que los tramposos, y estos últimos se verían empujados, a un ritmo acelerado, hacia su extinción.


Cuando los tramposos estuvieran prácticamente extintos, su índice de desaparición se ralentizaría, y podrían sobrevivir como minoría durante bastante tiempo, porque un tramposo tendría sólo una pequeña probabilidad de encontrarse con el mismo escarmentado 2 veces, y la proporción de individuos que guardasen rencor contra un determinado tramposo sería muy pequeña.





Todo esto se puede simular por ordenador.


La simulación empieza con una fuerte mayoría de incautos, una minoría de escarmentados que se encuentra justo por encima de la proporción crítica, y una minoría integrada más o menos por el mismo número de tramposos.





Lo primero que ocurre es un dramático descenso de la población de incautos, al ser explotados por los despiadados tramposos. Éstos disfrutan de una considerable explosión demográfica, que alcanza su máximo cuando el último de los incautos muere.


Pero los tramposos aún deben tener encuenta a los escarmentados.


Durante el precipitado declive de los incautos, el número de escarmentados ha ido decreciendo por haber sufrido el embate de los prósperos tramposos, pero se las arreglan para mantenerse firmes.


Cuando ha desaparecido el último incauto, y los tramposos ya no pueden lograr tan fácilmente su egoísta explotación, los escarmentados empiezan a aumentar lentamente a costa de los tramposos.


Su población empieza a cobrar auge.


Su ritmo de incremento se acelera, la población de tramposos se desmorona hasta casi extinguirse… y luego parece aguantar, ya que goza del privilegio de su rareza y de la relativa libertad respecto a los escarmentados con la proporción alcanzada en la población…


Sin embargo… lenta e inexorablemente… los tramposos son eliminados y los escarmentados sobreviven como únicos integrantes de la población.


La estrategia de los escarmentados resultó ser evolutivamente estable, en el sentido de que una población compuesta en su mayoría por escarmentados, no se verá invadida por tramposos ni por incautos.


Sin embargo… la de los tramposos también es una estrategia evolutivamente estable  (EEE), ya que una población que consista en una
gran mayoría de tramposos no se verá invadida por escarmentados ni por incautos.


Una población podría asentarse en cualquiera de estas dos EEE.


A largo plazo, podrá oscilar, cambiar de una a la otra.


Dependiendo de los valores exactos de los beneficios obtenidos frente a los costes incurridos, uno u otro de esos 2 estados estables ejercerá una mayor “zona de atracción”, y tendrá más posibilidades de triunfar.


Sin embargo… a pesar de que una población constituída por tramposos constituye una “estrategia evolutivamente estable“…. es más probable que se extinga.





Llegar a una EEE…   no significa sobrevivir.


Sólo significa haber conseguido ventajas blindadas frente a cambios.


Si una población alcanza una EEE que implica su extinción… Pues eso… inexorablemente, se extingue.





Qué lástima… Qué oportunidad perdida. Estando a huevo







Y también se extingue, como decíamos anteriormente, si el número de escarmentados es muy bajo, y no consigue una proporción suficiente de la población, una masa crítica.


De las dos EEE , la única que sobrevive es la de los escarmentados.


La cual, por cierto, mejora matemáticamente el resultado obtenido cuando se trata de una EEE de “escarmentados con capacidad de perdonar“.


La única forma de ganar es el cambio de nuestro sistema de valores: del egoísmo individual al altruísmo del bien común.


Es un juego que se puede enseñar.


El juego de la supervivencia humana por su comportamiento… O la humanidad termina en la extinción, o sobrevive gracias al respeto al otro.


Paradójicamente, volviendo al principio de la historia, la presencia de los incautos, en realidad, puso en peligro a los escarmentados, ya que ellos fueron los responsables de la temporal prosperidad de los tramposos.


Indignante.






Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este Blog, y recibir un aviso por email con cada nuevo artículo publicado

Únete a otros 62 seguidores

Anuncios