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30
Jun
15

Virtualidades 12

Tellevo Papeo




Al aumento de la integración entre personas y robots, le llaman “hibridación“.


Convivirán e interactuarán en cada vez más áreas; trabajarán codo con biela.


Se incorporarán prótesis robotizadas al cuerpo humano; piezas de recambio a falta de tornillos.


Habrá robots con forma de serpiente.


Con forma de araña.


O con forma de niño.




Miniyo




Dicen que no hay que fabricarlos demasiado parecidos a nosotros, porque cuando el robot se parece demasiado a un humano, la confiada aceptación se torna en abrupto rechazo.


Está por ver… porque el ser humano es muy adaptable.




Tokorto bakalao




Ya hay robots humanoides que son loados por mostrar una expresión facial.


Pero los seres humanos con mucho menos nos conformamos.


Taprieto Yteguta




En Japón se comercializa una “silla de los abrazos” para combatir la soledad.


No es tan siquiera un robot.


Es una muñeca que “se parece a una madre“.


Su contacto hace recordar lo que se sentía al recibir el “afectuoso abrazo” materno, algo que con el paso del tiempo “tiende a olvidarse“…


Todo un éxito de ventas… Especialmente, entre los ancianos que viven solos.


El fabricante sostiene que la mayoría de los pacientes que la han probado un tiempo prolongado, experimentaron una reducción de la ansiedad, el miedo y la ira.


No anda desencaminado.




Tesako Sonrisa




Está científicamente demostrado, como ya vimos, que dar y recibir abrazos ayuda al cuerpo a producir oxitocina, una hormona natural presente en la conducta sexual y en el sentimiento materno-filial, que calma el sistema nervioso y estimula las emociones positivas.


Así que no hace falta que las máquinas consigan replicar la calidad de las emociones humanas.


Nosotros llenamos la diferencia.


Somos tan adaptables, que nos autoengañamos con suma facilidad, para conseguir paz de espíritu.




Temiro Sitemueve


Que un bebé reconozca un ser de entre varios objetos, no suele deberse a la similitud visual con una persona… Los bebés reconocen como “humana” la capacidad de interactuar socialmente, no la apariencia.


Da igual lo humano que pueda parecer… Es la socialización del robot la que hace que el bebé le trate como a un ser.


Aunque “una vez que uno aprende cómo funciona un robot, ya sabe cómo funcionan todos“, su software no deja de avanzar para articular gestos, pestañear… Interactuar con el espacio que les rodea.


Les hacen más humanos.


Otra cosa es el “problema” de la conciencia de uno mismo, y la inteligencia.


El Test de Turing es una prueba propuesta en 1950 por Alan Turing para demostrar la existencia de inteligencia en una máquina.


Sea o no la prueba idónea, dado el aumento de su capacidad de procesamiento… es una cuestión de tiempo.


Al ritmo de los algoritmos.




Tekasko Lokesea




Ya hay programas que consiguen imitar conversaciones humanas (‘chatbots‘).


Y se saben chistes.


No es noticia que un programa inconsciente, sin ninguna inteligencia identificable, logre engañar a sus interrogadores.


No es que éstos sean ingenuos.


En el contexto apropiado, los humanos pondremos lo que falte para lograr socializar.


Aún se considera difícil que un robot tome conciencia de sí mismo… pero se le puede programar para que lo parezca.




Temiro Ynoveo


Conforme los robots entran por la puerta de la socialización, los humanos saltan por la ventana.


Un investigador japonés ha inventado unas gafas para fingir sentimientos; con ojos falsos, sirven para ocultar las emociones, evitando que los ojos delaten los sentimientos.


Perfectas para traducir la dicotomía entre lo que se muestra y lo que realmente se piensa.


Un robot podría pensar que se trata de humanos imitando ser humanos.


Pero no.


Es también un comportamiento humano genuino… En este caso, una sofisticada forma de adaptación defensiva frente a una sociedad agresiva construida para fomentar el lucro y la explotación de unos sobre otros.


Lo que, en el reino animal, viene a ser un mimetismo defensivo.




Tetoko Terompo


Se pregona por doquier que el ser humano es “el animal más inteligente“.


Está por ver. De momento, no acaba de usar la tecnología para preservar a todos y cada uno de los miembros de su propia especie.




Tusako Tepongo




Y si a alguien le choca que los robots puedan mejorar las relaciones humanas poco satisfactorias, puede reparar en las mascotas.


La función de las mascotas no es otra que sustituir a los seres humanos.


Sí. Como los robots.


Las mascotas ayudan a superar el anonimato y la falta de comunidad, haciendo mucho más llevadera la vida.


Proporcionan a muchísima gente un motivo, en forma de ser vivo, para volver a casa.


Reemplazan a maridos, esposas o hijos ausentes o poco cariñosos, llenan el vacío hogar y alivian la pesada carga de la soledad en las sociedades post-industriales; máxime, para la gente que vive sola, en las grandes ciudades y/o en la vejez.




Tesigo Alrato




Pueden entretenernos como consumados comediantes, formarnos en biología y robótica, ponernos en forma como entrenadores deportivos, relajarnos, querernos


Las mascotas pueden hacer todo esto sin imponer el maltrato y los castigos que propinan los seres humanos “reales” atrapados en relaciones altamente competitivas, estratificadas y explotadoras.


Por todo ello, a las “mascotas” se les llama “animales de compañía“.


Para sustituir del todo a los humanos, las mascotas tendrían que poder comunicarse, pero, afortunada o desafortunadamente, no pueden sostener realmente una conversación.


Pero escuchan, y, como bien saben psicoanalistas y sacerdotes católicos, las frustraciones y la angustia se alivian por el mero hecho de tener a alguien que nos escuche… o que aparente escucharnos.




Maskota Teamo




Los robots escuchan… pero también pueden hablar, y cada vez mejor.


Las razones para tener robots de compañía en casa podrían ser las mismas que para tener una mascota, con la ventaja de que no se esclaviza a un animal en una jaula de hormigón.


Teniendo en cuenta que las grandes ciudades ya no tienen espacio para las mascotas, no extraña que se agote en las tiendas y haya colas para adquirir un Pepper, el robot “con corazón“, capaz de comunicarse con personas y de interpretar sus emociones.


Para sustituir a los seres humanos reales en derredor, sus dueños les preferirán para llenar sus carencias sociales en relaciones cálidas, apoyo mutuo y amor.




Telate Porarte




Los robots no son la solución.


Son otra respuesta a un mismo problema.


¿ Miedo porquelas máquinas no tienen escrúpulos ?”


Depende de quien las controle. Depende de cómo se programen.


Como los perros guardianes… según su educación.


Como sus propios amos… según la ocasión.


La mayor amenaza para la especie humana no son los robots, ni tan siquiera los marcianos: es la propia raza humana.




Temiro Konmiedo




Nosotros hemos creado las armas de destrucción masiva… y los hemos puesto en manos de “androides” egoístas a los que no puedes distinguir, porque viven entre nosotros, piensan como nosotros… pero prefieren que sangremos nosotros, y no ellos.


Son como geminoids, marionetas de alta tecnología, de carne y hueso, guiadas por el control remoto del afán de lucro despreciativo del sufrimiento ajeno, insensibles enfermos por golpes cerebrales o por maltratos conductuales que se comportan como psicópatas desaprensivos.


No es nuestra “estupidez innata” ni nuestra “arrogancia irresponsable”.


Son los “intereses” de unos pocos los que deciden que las máquinas sirven para ahorrar trabajo humano, mientras se despreocupan de las consecuencias para quienes pierden su empleo.




Temiro Teveo




Los humanos somos, en efecto, “cíborgs tecnológicos”.


Pero aún parecemos máquinas idiotas, porque, ante la tesitura de “evitar el sufrimiento humano“, vemos cómo la decisión óptima elegida históricamente es “matar a la gente“.


Por qué los robots habrían de respetar las 3 leyes, cuando sus programadores humanos no las aplican entre sus congéneres…


Dan más miedo los humanos roboides (te roban la vida), que los robots humanoides.


Todos, máquinas.


Deambulantes.


Controladores, controlados y controlables.





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30
Nov
14

Virtualidades 5

Tekito Lagusa




No es que Japón se haya hecho abstinente, o se le haya pasado el arroz de repente.


El sexo figura, junto al hambre, entre las principales motivaciones de la acción humana, y es una fuerza importante de la evolución cultural.


Al igual que el hambre, el sexo conjuga, a la vez, pulsión y apetito.


Los efectos perniciosos de una privación sexual prolongada no son tan graves como los de un ayuno prolongado, pero, caso de no haber penuria alimenticia, el sexo se impone como deseo.


Es un hecho que los humanos bien alimentados no tienen problema en demorar los placeres de la mesa por los del lecho.


Su carencia se convierte en otra forma de “pasar hambre“.




Asako Tekomo




Los desvelos parentales, las iras conyugales, los espionajes policiales y los mandamientos eclesiales podrán desalentar o desviar el comportamiento apareatorio humano, pero nunca extinguir completamente la pulsión y el apetito de placer y alivio sexuales.


Es un instinto básico.


No como la guerra.


Come amor. Que es mejor hacer el amor, y no la guerra.


Hay una estrecha semejanza entre la búsqueda del placer sexual y la adicción a las drogas psicotrópicas: las endorfinas generadas son sustancias análogas al opio.


De modo que ni los japoneses ni nadie carece de motivación para hacer el amor.




Culturismo




La selección natural ha apostado porque obtengamos el placer más intenso al estimular los órganos que inician el proceso de la reproducción.


Sin embargo, la evolución cultural ha roto el vínculo que se suponía “natural” entre placer sexual y reproducción.


De hecho, también ha roto el vínculo entre el placer y el acto sexuales… ¿Qué, si no, hacen las drogas y los psicofármacos?




Preservativo prehistórico (Combarelle, Francia)




La desconexión entre el sexo y sus consecuencias reproductoras es muy anterior a la reciente era de técnicas avanzadas en materia de aborto y anticoncepción.


Las parejas de cualquier época pre-industrial recurrían a los efectos anticonceptivos de una lactancia prolongada para espaciar los nacimientos, utilizaban prácticas sexuales no reproductoras como la masturbación, la homosexualidad y el coitus interruptus; practicaban métodos abortivos, y aplicaban a los nacidos métodos indirectos de infanticidio, como dejarles morir de hambre lentamente, descuido físico y psicológico, y “accidentes“.


Japón no ha sido una excepción.




Madera japonesa sobre el aborto




El antropólogo G. William Skinner estudió los registros de nacimientos de dos aldeas japonesas del siglo XIX, y calculó que un tercio de todos los matrimonios mataba a su primer hijo.


A su vez, la historiadora Susan Hanley pudo afirmar que el infanticidio era tan corriente en el Japón premoderno, que se hizo costumbre no felicitar a la familia por el nacimiento de un hijo, hasta saber si iba o no a ser criado… Si la respuesta era negativa, nada se decía; si era afirmativa, se ofrecían las felicitaciones y regalos acostumbrados.


Todo esto sería imposible si el vínculo entre padres e hijos fuera el resultado “natural” del embarazo y el parto.




Nosako Toito




Los padres y madres humanos no están “programados de fábrica“, ni para procrear, ni para hacer todo lo posible por aumentar la esperanza de vida de su descendencia.


No es la selección natural, sino la cultural, la que determina el número de niños que los padres deciden, no ya procrear, sino criar.


Es fundamental comprender el crucial papel que juegan la cultura o el entorno en nuestra conducta; la Biología evolutiva darwiniana juega un papel muy limitado en comparación con las fuerzas de la evolución cultural.




Makina Degenes




La influencia de los genes como mera base biológica de la conducta estaba implícita en los escritos de pioneros del neo-darwinismo en el siglo XX, como R. A. Fisher en la década de los años 30′, W. D. Hamilton y G. C. Williams en la década de los 60′, y en la de los 70′ con John Maynard Smith y Robert Trivers, hasta alumbrarse en la obra de Richard Dawkins.


Su mensaje central es ya ortodoxia en los libros de texto.


Los robots son máquinas que contribuyen a nuestra supervivencia, pero, a una medida y complejidad mayor, los seres vivientes somos máquinas de supervivencia evolutiva para los genes.


Los cerebros pueden ser considerados, en este sentido, análogos a las computadoras: generan información de salida tras procesar la información de entrada y la memoria almacenada… Y tienen la capacidad para simular situaciones y predecir el futuro.


Los genes controlan la síntesis de las proteínas, pero es un proceso lento de manipular el mundo; así que, no pueden modificar el comportamiento diario de los seres vivos de forma directa, pero sí les preparan para ser flexibles y adaptables.


Los genes daninstrucciones” a sus máquinas de supervivencia, no de manera específica, sino en términos de estrategias generales y trucos válidos para el asunto de vivir.


Eso nos incluye sobremanera.


Haciendo un símil con la programación robótica para jugar al ajedrez: los genes programaron a los robots humanos para aprender a adaptarse a cualquier situación de la partida de la vida.




Notoke Misako




Reproducirse no está determinado genéticamente.


Nada lo está, en el sentido de que algo obligatoriamente ocurrirá sólo por la existencia de uno o varios genes; los genes no se expresan si no se dan unas circunstancias particulares.


Perpetuarse no es obligatorio.




Inversión parental




En realidad, es un problema de bienestar. De coste-beneficio. De salud de los hijos. De procreación futura.


El biólogo Robert Trivers lo definió como un problema de inversión parental, referida al gasto energético y de tiempo por parte de los padres para beneficiar a sus crías a expensas de sus propias expectativas.


Benjamin White mostró que los padres son capaces de criar más niños si ello significa un saldo de beneficios, aunque sean mínimos.




Kampesino Kakato




Los padres de la era industrial actual han olvidado lo útiles que pueden ser los niños en casa.


En otras épocas, en cambio, los adultos sabían que la vida iba a ser extraordinariamente dura si no conseguían criar cierto número de hijos. Se esperaba que los niños se “ganasen su sustento” con pleno sentido material.


En las sociedades agrícolas y pre-industriales, los niños se hacen cargo de la mitad, aproximadamente, de todo el trabajo que realizan los miembros de la unidad doméstica.


Los niños comienzan a realizar faenas domésticas apenas echan a andar… A los 6 años, ayudan a recolectar leña para el fuego y transportan agua para cocinar y lavar; cuidan de sus hermanos menores; plantan, escardan y recogen la cosecha; muelen los cereales; llevan la comida a los adultos en los campos; barren el suelo; hacen recados


A la edad de 12 años, los niños varones, en promedio físicamente más fuertes, empiezan a producir más de lo que consumen.


En la adolescencia, están ya en condiciones de preparar la comida, trabajar a jornada completa en los campos, fabricar recipientes y pucheros, confeccionar esteras y redes, así como cazar, pastorear, pescar, o hacer, aún con menos eficacia, prácticamente todo lo que hacen los adultos.


A los 15, ya han compensado todos los años en que no se autosustentaban.


Como confirmó el antropólogo Marvin Harris, la relación entre el número de hijos y los ingresos ayuda a explicar por qué tantos países subdesarrollados han parecido contrarios al control de la población mediante planificación familiar: donde los beneficios netos de criar hijos exceden los costes, la familia que logre criar más hijos vivirá ligeramente mejor que sus vecinos… aunque disminuya el nivel de vida de la población general.




Yahize Yare




Cuando el modo de vida es, típicamente, la caza, la recolección o la agricultura, al envejecer los padres y abandonarles las fuerzas, los hijos resultan más valiosos.


O, más modernamente, cuando los padres envejecen y no pueden contar con pensiones, pagas, subsidios o asignaciones de beneficencia.


Es decir: cuando sólo pueden contar con sus hijos.




Tusako Telleno




La decisión de criar más o menos descendencia, también se extiende al sexo de la misma.


La preferencia por los hijos varones es mayor donde, por su dureza, el suelo deba desbrozarse mediante un arado manual y una yunta de bestias escasamente dispuestas a cooperar.


Pero, en los arrozales, las operaciones más importantes son el transplante y la escarda; son actividades que las mujeres pueden realizar con idéntica eficacia que los hombres por no depender de la fuerza física, con lo que, en esas regiones, los padres carecen de prejuicios contra la descendencia de sexo femenino, y tienen tantas hijas como hijos.




Kampesinado




La población agraria del Japón fue, en su momento, la más eficaz reguladora del proceso de reproducción de todo el mundo: durante el siglo XIX, los matrimonios campesinos ajustaban matemáticamente el tamaño y la composición sexual de su prole al tamaño y fertilidad de sus tierras.


Además, en Japón aún es popular el dicho de “primero la chica, después el chico“… Intentaban tener primero una hija, para que, como hermana mayor, pudiera ocuparse del varón o varones más pequeños.




Kinota Kisako




Los padres adaptan su inversión procreadora para maximizar la contribución neta de los hijos a su bienestar.


Cuanto más rápido pasen los niños de consumir más de lo que producen, a producir más de lo que consumen, mayor será el número de hijos que los padres tratarán de criar.


La reducción del valor del trabajo infantil en la agricultura o en la industria artesanal, provoca una reducción de la tasa de natalidad.


Y ésta tiende a cero, si al mismo tiempo, se obtiene mejor rendimiento invirtiendo en la cara educación intelectual impuesta por la intensificación de la mecanización y la automatización.


La industrialización elevó los costes de la procreación, pero la posterior transformación de las economías, desde la producción de bienes a la producción de información y servicios, los ha disparado.


Y van a más, en una sociedad de economía virtual.




Tuanime Desanima




Las tasas de éxito reproductor pueden aumentar o disminuir según satisfagan los deseos, necesidades, instintos, límites de tolerancia, vulnerabilidades y demás componentes biopsicológicos conocidos de la naturaleza humana.


Las personas procuran aumentar al máximo su tasa de éxito reproductor, no porque los impulse un deseo irresistible de tener muchos hijos, sino porque, bajo sus circunstancias, contar con una descendencia numerosa permite acceder a más sexo, ocio, comida, riqueza, aliados, apoyo en la vejez u otros beneficios que aumentan la calidad de vida.


Sólo si incrementan ese bienestar biopsicológico, la gente tiene más hijos.


Y, si incrementan su bienestar biopsicológico teniendo menos, tienen menos.




Mizumo Tafrio




Pedirle a los japoneses que tengan más hijos, no va resultar fácil.


Por lo menos… a las japonesas.




(Continuará)



28
Ene
09

El café en la edad madura puede ser un buen remedio contra la demencia y el alzhéimer

Ahora recuerdo dónde dejé la taza

Ahora recuerdo dónde dejé la taza




Científicos finlandeses y suecos han descubierto que el consumo regular de café en la edad madura puede combatir la demencia y el mal de Alzheimer en la vejez.

 

El estudio afirma que si se consume café en la edad madura, se corre un menor riesgo de sufrir demencia o Alzheimer, en comparación con quienes no consumen la infusión o lo hacen en menor medida. El menor riesgo (65%) se registró entre los bebedores moderados de café (entre tres y cinco tazas al día).

Bueno, al parecer hay demencias reversibles (aquí entrarían, entre otras, las causadas por el hipotiroidismo, la depresión, el alcohol) y otas irreversibles (como el Alzheimer y la Trombosis Múltiple).

El café no sólo parece prevenir el Alzheimer sino que mejoraría la memoria de los enfermos. Estas conslusiones coinciden con las de un estudio previo de la Universidad de North Dakota (EEUU), así como con otro realizado por el Byrd Alzheimer’s Institute de Florida.

Numerosas investigaciones muestrans la relación inversa entre el consumo de café y la aparición de cirrosis hepática. Otros estudios sugieren que el café previene la aparición del cáncer de piel, y reduce el daño neuronal de la esclerosis múltiple.


Pues por poco. Tradicionalmente consumido en el islam, cuando en el siglo XVII llegó por primera vez el café a Europa, algunos sacerdotes católicos lo llamaron “una amarga invención de Satanás”, pues lo veían como un posible sustituto del vino, el cual, en su opinión, había sido santificado por Cristo. Sin embargo, se dice que el papa Clemente VIII probó la bebida y al instante quedó cautivado; para resolver el dilema religioso, bautizó simbólicamente el brebaje, haciéndolo así aceptable para los católicos. Gracias a Dios.


Por contra, la cafeína podría estar relacionada con abortos y bajo peso en los recién nacidos, así como con problemas para los enfermos de diabetes… que no es oro todo lo que reluce.


Con el café, pues, mantenemos despiertos cuerpo y mente,… si bien a costa de agravar el temblor de manos tras unas cuantas tacitas,… y de tener que ir al baño a menudo (por ser también buen diurético!).

La demencia puede afectar al lenguaje, la comprensión, memoria de corto plazo, la capacidad de identificar elementos de uso cotidiano, el tiempo de reacción, rasgos de la personalidad y funciones ejecutivas… ¡ Cuántos políticos y directivos deberían tomar más café !


Me queda la duda de saber si lo que los científicos llaman café, aquí vienen a ser algo más negro y fuerte… estilo Obama… me refiero a esa bebida citada en la lista de “armas de destrucción masiva” de la CIA que por estos lares conocemos como “unosolo” (¡que es la bomba!).


Pulsa aquí si oyes voces o ves cosas que sólo tu ves




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