Posts Tagged ‘violencia doméstica

25
Feb
15

Virtualidades 8

Suboka Magrede




Derechos torcidos, y retorcidos.


Muchas veces, el maltratador provoca el conflicto: lo busca, para “descargar” su frustración.


Socialmente, su actuación se suele considerar un asunto de índole privada y personal. No perciben la presión. No se sienten cuestionados ni estigmatizados. Su acción carece de repercusión.


Se añade sumisión a la posesión.




Kiyoshi Okubo




Y el problema se retroalimenta: el 81% de los agresores aprendieron esta conducta en una familia “tradicional” patriarcal, donde, o habían sido maltratados durante su infancia, o habían sido testigos de la violencia familiar.


Es la semilla de un engendro.


Todos los “asesinos en serie” sufrieron malos tratos en su niñez: tortura física y sexual, o una humillación extrema, o maltrato emocional… Aislados del contacto social pleno, liberados así de escrúpulos de conciencia, poseídos por un infantil egocentrismo egoísta carente de empatía y necesitado de autoafirmación (“narcisismo“), colocan sus sórdidas necesidades por encima de todo, y, eventualmente, cruzan el umbral.


Igualmente cierto es, que ningún “asesino en serie” surge de un hogar feliz y saludableTodos ellos son fruto de hogares disfuncionales.




Misako Mekita




Las personas no aprenden tanto de sus propias conductas, como de la observación de la conducta de los demás.


Y, aunque podamos aprender conductas nuevas, no las pondremos en práctica, a menos que exista una razón para ello…


¿Como para avasallar a una novia o esposa, madre o no, criada y compañera sexual siempre, para que sirva de punching ball doliente y pague los platos rotos permanentemente?


Trata de esclavas.




Nomemire Tanasolo




La dependencia económica de la mujer de los ingresos que aporta el varón es, a menudo en una losa adicional a la espiral de miedo, angustia y vergüenza en que se sumen las víctimas.


Bajo una coyuntura de crisis económica, las mujeres se separan y se divorcian menos, porque tienen menos recursos económicos.


Y por eso disminuye el número de asesinatos: el peligro de sufrir una agresión aumenta cuando abandonan a sus parejas.




Hay para todas




Las cifras son escalofriantes: 1 de 3 mujeres de Japón sufre violencia doméstica.


El 98% de las denuncias de violencia doméstica tiene a una mujer como víctima.


El matrimonio les sirve el vendaje en bandeja.


No son las únicas.




Nogiro Nimiro




La cultura europea clásica siempre mostró una fuerte misoginia.


Platón consideraba a las mujeres una degeneración física del ser humano, y Aristóteles las describía como ‘varones estériles’ incapaces de preparar su fluido menstrual con el refinamiento suficiente para convertirlo en semen (“semilla”).


En la Atenas clásica, las mujeres acomodadas no podían tener propiedadesEllas eran propiedad de su marido. Vivían recluidas en los gineceos, y no se relacionaban socialmente con su esposo, demasiado ocupado con sus múltiples actividades sociales, políticas, intelectuales y lúdicas.


Las curanderas y las hetairas (similares al rol de las geishas de Japón) eran las únicas mujeres que gozaban de cierta libertad y estatus: eran fundamentales para la juerga… “Tenemos las hetairas para el placer; las concubinas para el uso diario y las esposas de nuestra misma clase para criar a los hijos y cuidar la casa“, sostenía Demóstenes sin ningún rubor.




Kelito Kesoy




En junio de 2014, Akihiro Suzuki, diputado japonés del partido del gobierno, fue obligado a pedir disculpas a su colega en la oposición Ayaka Shiomura; cuando esta parlamentaria tomó la palabra para reflexionar sobre las dificultades con que tropiezan las mujeres japonesas para compaginar la vida profesional con su labor de madres, fue interrumpida por Akihiro Suzuki con comentarios groseros, seguidos de burlas marcadamente sexistas“¡Vete y cásate ya!”, seguido de otros comentarios más vulgares, para luego añadir “¿Y tú, qué?, ¿Ya no puedes tener hijos?”, entre las risas jocosas de los parlamentarios masculinos.




Tedigo Nokeja




Desde temprana edad, se enseña a las japonesas a someterse a los hombres de su familia, a cubrirse la boca cuando se ríen, y a cultivar una personalidad sumisa que apuntala el ego del varón.


En Japón, el marido tenía la misión de trabajar, de producir, mientras la mujer se concentraba en llevar las riendas de la familia.


Antes y ahora, ella asume la completa responsabilidad de la educación de los hijos y de administrar los ingresos del hogar, incluso asignándole al marido un cantidad periódica para sus gastos.


Ella ha llevado la carga del éxito o del fracaso escolar de los niños.


Los maridos han pasado largas horas alejados de sus hogares, delegando prácticamente todos los asuntos de la casa a las esposas… Así que muchas mujeres abandonan sus empleos una vez se casan, para poder dedicarse a tan exigente y absorbente trabajo en el hogar.




Cruel atadura




Así, la tasa de participación de la mujer en la fuerza laboral de Japón permanece casi constante desde el año 1965.




(Continuará)



26
Ene
15

Virtualidades 7

Bajo la sombra del monte Fuji


Si una mujer que va paseando 10 horas por Manhattan recibe más de 100 increpaciones de varones, es fácil imaginar por lo que pasan las mujeres de Japón, Malasia, Filipinas, Corea, Uganda, Nicaragua, Costa Rica, Chequia, Polonia, Suiza


Bueno, la lista incluye, en mayor o menor escala, a todos los países.


Los hombres no se considerarían con derecho a maltratar a sus compañeras si la sociedad no les hubiera convencido de que éstas son una cosa más de su propiedad.


Y las mujeres no se dejarían maltratar si no hubieran sido socializadas para ser seres dependientes, siempre “al servicio”.




Yanonoto Tukarma




Las mujeres sometidas desarrollan un autoengaño psíquico para sobrevivir, similares a los que se han visto en los campos de concentración: se enganchan a rutinas; sus días pasan sin emociones; sin querer pensar.


Verdaderamente, viven en un mundo virtual.


Automáticamente.


Toman como una verdad absoluta que “haga lo que haga, nada va a cambiar”, limitando así su acción… Es el mismo mecanismo de “indefensión aprendida” de los experimentos de Martin Seligman que ya vimos.




Nikato Nidejo




Los hombres que maltratan a las mujeres suelen tener baja autoestima.


Y suelen tener una baja autoestima, porque no consiguen cumplir con las expectativas que automáticamente se le atribuyen: ser “el hombre de la casa“, llevar suficiente dinero, hacerse el fuerte, ser dominante, ostentar poder, mostrarse intimidante


Se le exige, en aras de maximizar la obtención de beneficios, que ejerza un rol injusto para él y su pareja; un papel que, en realidad, no beneficia a ninguno de los dos.


Eso cuadra con las altísimas tasas de suicidio de los trabajadores varones japoneses… El suicidio en Japón no tiene la connotación de huida, sino de protesta.




Toito Metomo




Y cuadra, también, con su alto grado de alcoholismo.


Japón es el país más tolerante con el consumo de alcohol.


El número de adictos que reciben tratamiento supera el millón.


Nada sorprendente.


El 60% de los hombres que padecen problemas con el alcohol son trabajadores asalariados… Beben con clientes y compañeros por miedo a ser excluidos del grupo y a fracasar en sus aspiraciones profesionales en una sociedad con tan rígidas relaciones sociales como la japonesa.


No obstante, el maltrato no es fruto del problema de alcoholismo masculino; la ingesta de alcohol no produce violencia: sólo desinhibe la que el maltratador lleva dentro.


De una manera distinta y complementaria, el hombre también vive autoengañado, interiorizando un personaje con poder que no es real.


Pero suele resultar mucho más fácil y gratificante representar el papel de amo que el de esclavo.


Especialmente, cuando llegan a casa por la noche, después de haberse controlado, eso sí, con su jefe, durante todo el día.


Y manifiesta esa falta de autoestima y exceso de frustración, agrediendo a su pareja.




Mikara Tedoy




Se trata de otra manifestación del “estrés de la pobreza” de las sociedades más desiguales y deshumanizadas: las que te hacen sentir inferior, incompetente, inútil, con frustración, y alientan desconsideracion, menosprecio y complejos de inferioridad.


Sociedades que no valoran la vida humana; sólo su valor económico.


Las agresiones domésticas se contabilizan en las estadísticas, porque sólo se denuncia un 5% de los casos.


Si todos los hechos se denunciasen, estaríamos hablando de una violencia social sólo comparable con una esclavitud a escala global.


Además, con impunidad.




Kitesako Losojo




Japón no aprobó su primera ley contra la violencia doméstica hasta 2002… De poca utilidad cuando no se aplica, ni no incluye tratamiento psicológico para el maltratador ni realojo y un medio de subsistencia para la víctima.


Además, ninguna ley persigue a quienes fomentan, promueven o incitan directa o indirectamente con mensajes sexistas en la publicidad, los programas de TV, e incluso con lenguaje sexista en los medios de comunicación o de entretenimiento, incluido el infantil.


Se discrimina a la mujer mediante imágenes, actitudes, decisiones, expresiones, omisionesAbiertamente.




Asako Palmito




Se puede reconocer todo tipo de estereotipos sexistas…


Se transmite inferioridad intelectual de las mujeres respecto a los hombres.


Se las desplaza a un segundo plano.


Se manifiesta su dependencia del hombre.


Se la invisibiliza , dándole el monopolio al hombre.


Se exponen y normalizan agresiones físicas o psicológicas hacia la mujer.


Se difunde la necesidad de que la mujer se ajuste a un físico establecido.


Se la utiliza como reclamo sexual, como mujer-objeto.


Se atribuye a la mujer el cuidado de los demás (hijos, marido, mayores, enfermos…) y la realización de las tareas del hogar como labores propias de su género.




Kedibu Maflojo




Se transmiten comportamientos diferentes para hombres y mujeres…


Ocurre hasta en los cómics y en los dibujos animadosEspecialmente, en los manga japoneses, donde las escenas de violencia de género y los estereotipos sexistas se acentúan aún más, si cabe.


Tiene delitoque el nacimiento determine el porvenir, pero, en eso, no haya delito asociado.




Mikosa Mekita




De antemano, es un problema con las mujeres.


Pero, de hecho, es un problema con los Derechos Humanos.




(Continuará)






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