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Dic
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7. Mandelamancha




«Cuando Mandela muera, será cuando todos los sudafricanos dejen a un lado sus diferencias políticas, unan sus manos, y honren juntos al que, probablemente, sea el más grande sudafricano de la historia»
(Frederik Willem de Klerk, último presidente blanco del régimen de apartheid de Sudáfrica en el siglo XX)






En 1998, tras dejar atrás 27 años de prisión y 5 de gobierno del país, el periodista John Pilger recordó a Mandela su promesa electoral de 1990 de «tomar el control» de la economía:


«La política del Congreso Nacional Africano, es nacionalizar las minas, los bancos y las industrias, y resulta inconcebible cambiar o modificar nuestro punto de vista al respecto. El emprendimiento económico negro es un objetivo que plenamente apoyamos y alentamos, pero, en nuestra situación actual, el control estatal de varios sectores de la economía es inevitable«.




Pero la economía mixta con sectores nacionalizados y sectores de libre mercado, nunca ocurrió.




Unos años antes, durante la década de los 80′, el régimen de segregación racial (‘apartheid‘) presidido por P. W. Botha, ofreció generosos préstamos a empresarios negros, permitiéndoles crear empresas fuera de los territorios asignados a la mayoría negra por la minoría blanca.


Rápidamente emergió una burguesía negra, pareja a un creciente clientelismo.


Unos pocos negros redujeron las diferencias de nivel de vida con los blancos, pero aumentándolas con la gran mayoría negra.


En paralelo, Mandela realizaba negociaciones secretas. En 1982, fue trasladado, junto con la cúpula de su partido, el ANC, desde la prisión de Robben Island a la de Pollsmoor, donde podían mantener entrevistas.


El régimen de apartheid quería separar del entorno más joven y radical a los viejos «moderados» del ANC: Mandela, Thabo Mbeki y Oliver Tambo), con los cuales «se podía negociar«.


Además, la élite del ANS en el exilio se reunió con la élite afrikaner en Mells Park House (cerca de Bath, Inglaterra). Asistieron las mismas grandes empresas sudafricanas que habían apoyado y sustentado el régimen de apartheid.


El 5 de julio de 1989, el «Gran Cocodrilo«, P.W. Botha, sirvió un té a Mandela fuera de los muros de su prisión.


El 11 de febrero de 1990, Mandela era liberado.




Biz bis




Para las empresas extranjeras, incluir un rostro negro en el consejo de administración de las empresas venía a significar que nada había cambiado.


Los jefes del ANC, incluido el propio Mandela, se mudaron a mansiones y resorts con campo de golf.


Con las elecciones democráticas de 1994, el apartheid racial terminaba, pero el apartheid económico se mantenía, con un nuevo rostro al frente.


En la mismísima apertura del Parlamento, en 1995, Mandela soltóEl gobierno literalmente carece del dinero para acometer las demandas propuestas«, añadiendo que, respecto a la política social: «Hay que terminar con la cultura de dar por hecho que el gobierno está obligado a hacer sin demora lo que se le demanda«.


En 1996, la frase «No queremos enfadar a las grandes empresas, y que vuelen y se lleven su dinero«, quedaba desmentida por las medidas para permitir a los empresarios sacar su dinero del país, y a las empresas trasladar su sede al extranjero, casi siempre a Londres y Nueva York.


Poco tiempo después, Mandela afirmaba: «Puede llamarme Thatcherita, pero, para este país, la privatización es la política fundamental«.


Como resultado, en 2001, el especulador George Soros anunciaba en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza): «Sudáfrica está en manos del capital internacional




Bailongo




Las frases de que la riqueza y la creación de empleo llegarían como un «goteo«, se olvidaron en la firma de acuerdos de fusión y reestructuraciones amiguistas que costaron cientos de miles de puestos de trabajo.


En los arrabales, la gente volvía a padecer los desalojos de la era del apartheid, y veía cómo las incipientes mejoras eran socavadas por los excesos y la corrupción del «neoliberalismo» al que el ANC se consagró.


La agenda incluyó todos los servicios: agua, teléfonos, salud, transporte, electricidad, vivienda, medio ambiente


Reaparecieron los crímenes de estado, como la masacre de 34 mineros de Lonmin (Marikana) en 2012, que evocaban la infame matanza de Sharpeville más de medio siglo antes… En ambos casos, con motivo de manifestaciones que clamaban justicia.


El 70% de los jóvenes negros y el 50% de los adultos negros está desempleado. En muchas zonas aún faltan no sólo electricidad y agua potable, sino unas mínimas condiciones higiénicas.


Una familia blanca promedio gana 6 veces más que una negra; el 98% del 60% de niños que pasan hambre son de piel negra; el 17% de toda la población mundial afectada con el virus del VIH (SIDA) es sudafricana.


Decenas de miles mueren cada año por falta de atención médica.


Mandela fomentó el amiguismo con los empresarios blancos ricos, incluidos los que se habían beneficiado con el apartheid.


Lo veía natural, como parte de la «reconciliación«.


La Comisión para la Verdad y la Reconciliación proporcionó impunidad a criminales confesos.


Tampoco hubo compensaciones para las víctimas.


En esta «reconciliación», sólo una de las partes realizó sacrificios.


Otra «transición modélica«… Otro traspaso no rupturista… Otra «democracia de baja intensidad«.






Mariondela




27 años en prisión.


Muchos… o pocos… para según qué lucha.


Suficientes para convertir el objetivo de vencer, en un mero contemporizar.


Para convertir al rebelde en negociador.


Reconocía lo que un sistema puede hacer, al manifestar que muchos de sus carceleros se habían convertido en animales debido al «sistema«.


Conocía lo que el sistema entrañaba, porque era abogado y había leído a Marx.


Le montaron un préstamo del Banco Mundial, y cedió.


Le montaron un movimiento terrorista nacionalista (‘Inkatha‘) enfrente, y cedió.


Le montaron un fraude electoral en las elecciones de 1994 y cedió.


Sabía la importancia de llevar cabo una política de nacionalizaciones en 1990.


Sabía la importancia de abandonar una política de nacionalizaciones, y abordar un política neoliberal en 1995.


Por eso, cuando llegó al poder, prohibió las manifestaciones y huelgas contra su régimen.


No declaró ilegítima y «odiosa» la deuda financiera contraída por el apartheid, y dio prioridad a la política de privatizaciones para pagar esa deuda, en lugar de dedicar los recursos a programas de desarrollo social.


Invadió Lesotho para asegurarse agua barata que luego cobraba cara al pueblo.


El Producto Interior Bruto (PIB) neto ha llegado a cifras per capita con valor «negativo«.




Flores decorativas




Más que vencer, se propuso conquistar a los defensores del apartheid a base de carisma y sonrisas.


Le llamaron «genio político» por su talento para reducir la política al mero arte de la persuasión.


Por ganarse a la gente.


Por su capacidad para seducir al otro.


Por avanzar de obstáculo en obstáculo, venciendo cada uno de ellos, no por ser más fuerte que sus enemigos, sino por ser «más seductor» y «más listo«.


Y creérselo.


Y suponer que los demás se lo creían.


No le importó que le estuvieran manipulando.


Que sus carceleros le fueran abriendo las puertas.


Que fuera transigiendo en cada etapa de transición.


Ir rodeado de neoliberales educados en su propio partido.


Todo ello sólo es posible cuando te da igual la manera de llegar al poder.




Mande




27 años.


Demasiados para un ser humano.


Era un preso conciliador con sus carceleros, aun enfrentándose a sus compañeros, que les consideraban «menos que humanos«, porque cualquiera que hiciese ese trabajo, no podía tener respeto por la humanidad.


No era un revolucionario; sólo un reformador, un negociador.


Al fin y al cabo, conocía de primera mano la adulación.


Era un aristócrata, un miembro de la casa real de Eastern Cape, de modales británicos.


Con sangre real, con envergadura y ademanes de rey.


Un dandy mesiánico cuyo destino de gobernar vio ya trazado de antemano.


Sólo emprendió la lucha cuando se interpusieron en su camino de grandeza.


Cuando le ofendieron a él.


Le llevó muchos años comprender que el apartheid también había ofendido al pueblo.


Ya, desde pequeño, carecía de opinión propia:
«A menudo, mi propia opinión simplemente resume lo oído en una discusión«.




Siempre iba en la misma dirección que su adversario.


En prisión, vivía protegido en una burbuja.


Renunciaba a la dignidad cada vez que intercambiaba colaboración por privilegios.


Y eso que la mayoría de privilegios provenían de las huelgas de hambre de los jóvenes presos.


Esos a los que luego daría la espalda al negociar el nuevo régimen.


Prefería vivir de rodillas a morir de pie.


Siempre en la misma dirección que sus rivales.




Popgrama




Y, tras ser liberado, iba a seguir «sonriendo«:


«Saliendo hacia mi libertad, sabía que, de no dejar atrás mi amargura y mi odio, hubiera seguido en prisión.»




Y por qué no. Esa trama funcionaba.


Se puede estar en prisión albergando odio y amargura.


Se puede salir en libertad siendo prisionero del odio y de la amargura.


Se puede salir en libertad fingiendo no ser ya un prisionero del odio y de la amargura.


Y se puede sonreír a la galería fingiendo satisfacción cuando en realidad se trata de una farsa. Un montaje. Un engaño. Incluso un chantaje.


El caso es salir.


La adulación corría a raudales.


Le podía el star-system.




Innocuous




Pero el pueblo era ajeno a todo ello.


No supieron leer los signos.


En vida, el pueblo interpretó a Mandela igual de mal que el intérprete esquizofrénico infrapagado por una empresa fantasma interpretó a los oradores que intervinieron en su funeral.


Y eso que sus antiguos compañeros de años de prisión le tildaron de «traidor«, de «vencido» y de «vendido«.


Se aferró a la imagen que le construyeron de icono de la paz y la reconciliación.


No terminaría en el mismo anonimato que los cientos de miles de personas torturadas o ejecutadas en el mundo por no rendirse, sin que su sacrificio haya sido reconocido.


Y, viendo el colapso de la URSS, eligió no ser un proscrito de Occidente.


Por eso, decidió no seguir los pasos de sus, una vez, admirados Fidel Castro y Che Guevara.


Eligió vivir, sin vencer.




Mas-cara


De este modo, a quien consiguió emular fue a Ronald Reagan.


Por lo de actor.


El Tío Tom que sonríe al Tío Sam.


Dijo que había madurado en prisión, pero, en realidad, nunca lo hizo. Parafraseando a Erich Fromm en «El arte de amar«, sus dones y talentos especiales le permitieron utilizar su encanto y ser admirado, como tantos otros políticos de éxito, pero, una cosa es «adaptarse«, y otra, «alcanzar la madurez».


Tampoco supo nunca juzgar a las personas. Confió ciegamente en algunas en las que no debió confiar… Pero fingían adularle y respetarle.


Sólo fingían.


Para él, era suficiente.




Financier




Como boxeador, no es preciso ser pacifista, ni tampoco renegar de la violencia.


Basta con apostar puntualmente por la no-violencia cuando estás contra las cuerdas… No desde los valores éticos, sino desde la conveniencia táctica.


Moverse y protegerse.


Planear el ataque y la retirada.




Mandalo




Su verdadero nombre en lengua xhosa era Rolihlahla, que significa «alborotador«, «el que trae o causa problemas«, pero en el primer día de escuela, siguiendo una costumbre colonial, la maestra asignaba nombres ingleses, y le llamó Nelson.


Durante su vida, recibió más nombres.


Pero acabó siendo otro caso de «revolucionario» caído que se adapta y convierte en culto a un «mesías» dócil y pacífico.


Ofreció una reconciliación basada en «poner la otra mejilla» para que también esa la abofetease el poderoso.


Perdón, compasión, humildad y paciencia son magnánimos sólo cuando se ha vencido; cuando existe legitimidad para ejercerlos sin estar forzado a ello.


De lo contrario, son sólo una máscara.


Una adaptación más, para perpetuar lo mismo.


Mandela murió el día de su liberación. Nació Madiba, con 76 años, solo y aislado. Creció rodeado de estrellas del show-business, de millonarios y de reyes de Occidente que fueron a adorarle. Fue chantajeado por EEUU, el GATT y la deuda con el FMI y el Banco Mundial. Se cambió de ropa varias veces al día, casi con la misma rapidez con que cambiaba sus políticas. Denunció a EEUU por «cometer inenarrables atrocidades en el mundo«, pero bloqueaba y falsificaba un informe de elecciones fraudulentas en Lesotho para invadirlo y asegurarse el acceso barato al agua de uno de los países más pobres del mundo. Descendió al infierno de asistir a las confesiones de crímenes, sin perseguirlos ni resarcirlos. Resucitó de entre los olvidados por la pobreza y el SIDA, subió a los cielos en múltiples vuelos huidizos, y se ha sentado a la derecha de De Klerk, cuyo reino no ha tenido fin.


Vino para liberarnos de la esclavitud racial, y nos condenó a la esclavitud económica.


Pero habían sido 27 años en prisión.


Era un anciano.


No le mereció la pena.


Prefirió comer, jugar, conducir y seducir.


Su muerte ha derramado lágrimas de cocodrilo propias de P.W. Botha.


Su gloria ha sido globalizada porque no incomodó al orden establecido por el poder global.


Una gran obra que ha fracasado por el mutis de un actor de porte aristocrático, que, tras la máscara del triunfo político personal de Madiba y su elevación al Olimpo de los héroes universales, escondía la amarga e incoherente derrota del hundido pueblo de Mandela.




Congratulaciones




Cuando el ex-presidente terminó su incómoda entrevista con John Pilger de 1998, le fue dando palmaditas condescendientes, como perdonándole por haberle contrariado.


Caminaron juntos hasta su Mercedes, plateado como sus sienes, y desapareció entre un montón de hombres blancos con brazos enormes y cables en los oídos.


Uno de ellos dio una orden en la blanca lengua afrikaner, y se esfumaron.











30
Jun
11

Zeitgeist Hacia Adelante -4- Levantamiento




Presentamos el cuarto y último capítulo del documental “Zeitgeist: Moving Forward”, que se titula “Levantamiento». El sistema socioeconómico actual basado en el Dinero es totalmente insostenible: no sólo no cubre las necesidades de todos y cada uno los seres humanos, sino que constituye una amenaza real que no parará hasta nuestra extinción. Ante el peligro de atravesar un punto sin retorno, urge el tránsito a una economía apolítica basada en los Recursos.


Está en idioma inglés, con subtítulos en español.


Estos son los enlaces para el visionado:





Esta es la transcripción:








– Buenos días, queridos alumnos. Sentaos, por favor. La pregunta de hoy es: ¿qué os gustaría ser de mayor?… ¿Quién quiere responder primero ?… ¿Tú, Sara?

– ¡Cuando sea mayor, quiero trabajar en McDonald’s, como mi mamá!

– Seguirás la tradición familiar, ¿eh?… ¿Y tú, Linda?

– ¡Yo seré prostituta en Nueva York!

– Ah, una chica con glamour. Qué ambición… ¿Y tú, Tommy?

– Yo voy a ser un hombre de negocios rico y elitista, trabajaré en Wall Street, y me lucraré con la bancarrota de las economías extranjeras.

– Qué emprendedor… ¡ Bien por tu interés en otras culturas !





[Víctimas de la Cultura]

Como vimos antes, una Economía basada en los Recursos aplica el método científico en bien de la sociedad, y no sólo en el ámbito de la eficiencia técnica.

También busca, sin rodeos, el completo bienestar social y humano.

¿Acaso el propósito de un sistema social no es sino producir la felicidad y la convivencia pacífica?





Eliminando el sistema monetario y cubriendo nuestras necesidades vitales, veríamos una reducción del 95% de los delitos casi inmediatamente, porque no habría nada que robar, estafar, ni malversar…

El 95% de las personas están en prisión por un delito relacionado con el dinero o la adicción a las drogas, y la adicción a las drogas es un trastorno, no un delito.

¿Y el 5% restante?

Los verdaderamente violentos… De los que se dice que son violentos sólo por el “placer” de serlo…

¿Son simplemente gente malvada?

Sinceramente, hacer juicios morales acerca de la violencia de las personas, es perder el tiempo, no aporta nada.

No ayuda, ni a comprender las causas, ni a prevenir el comportamiento violento.

A veces me preguntan si creo en lo de «perdonar» al delincuente.

Mi respuesta es: “No, no creo en el perdón, pero tampoco creo en la condena».

Cuando nuestra sociedad consiga tratar la violencia como un problema de salud pública y medicina preventiva, en vez de como el mal moral… Cuando cambiemos nuestras actitudes, suposiciones y valores, entonces que lograremos reducir la violencia, porque, actualmente, lo que hacemos es estimularla.





Cuanto más busques justicia, más daño te harás, porque hoy la justicia no existe.

Ahí fuera, hay lo que hay.


Y ya está.


O sea, si se condiciona a la gente para que sean racistas intolerantes, si se les educa en un entorno que lo promueve, ¿por qué se les culpa por ser así?

Son víctimas de una subcultura.

Y debemos ayudarlas.


Debemos rediseñar el entorno que causa ese comportamiento aberrante.

Así se soluciona el problema.

No se soluciona encerrando a una persona en la cárcel.

Por eso, los conceptos de «juez«, “abogado” o «libre albedrío«, son peligrosos, porque aportan desinformación.

Que si esa persona es «mala«…

Que si esa otra es un «asesino en serie«…





Los «asesinos en serie«… no son, se hacen, igual que los soldados se hacen asesinos en serie con metralletas.

Se hacen máquinas de matar, pero nadie los ve como homicidas o asesinos, lo ven «innato«.

Así que, culpamos a la gente.

Decimos: «Mira, este fue un nazi, torturó judíos«.

No: le educaron para torturar judíos.

Se acepta como cierto que las personas pueden elegir libremente, pero «elegir libremente» significa “sin influencia”, y eso no es posible.

Estamos influidos en todas nuestras decisiones por la cultura en que vivimos, por nuestros padres y por los valores dominantes.

Estamos influidos. No hay «libre albedrío«.





¿Cuál es el mejor país del mundo?

La respuesta lógica sería: “No conozco todo el mundo ni todas las culturas como para responder a esa pregunta«.

Pero no conozco a nadie que dijera eso.

Es fácil decir: «El mejor país es EEUU, claro«.
– ¿Cómo lo sabes? ¿Has estado en la India?
– No.
– ¿Y en Inglaterra?
– No.
– ¿Y en Francia?
– No.
– Entonces, ¿por qué afirmas eso?»

No pueden responder, pero se enfadan contigo.

Dicen: «¡Maldita sea!… ¿Quién eres tú para decirme lo que debo pensar?

En fin… No olvides que es gente anómala.

No se les puede responsabilizar, son víctimas de la cultura, están influidos por su cultura.





[Parte 4:  Levantamiento]

La idea de una Economía basada en los Recursos suele encontrar cierta oposición…

– ¡Eh!
– ¡Eh! ¡Oiga!
– ¡Un momento!
– Ya sé de qué va. Se llama «marxismo», amigo.
– Con estas ideas, Stalin mató a 800 millones de personas …
– ¡Mi padre murió en el Gulag!
– ¡Comunista!
– ¡Fascista!
– ¡Si no te gusta este país, deberías irte!
– Vale, mantengan la calma…
– ¡Muerte al Nuevo Orden Mundial!
– ¡Muerte al Nuevo Orden Mundial!

La irracionalidad se abría paso en una sorprendida y confundida audiencia, cuando, de repente, el narrador sufrió un mortal ataque al corazón.

Y el supuesto documental de propaganda comunista, terminó.

[Error del sistema]

[Copia de seguridad… Restaurada]





– Mira, esto mismo se lo he explicado a teóricos, a «think tanks» como el Club de Roma, y a otros… y me dicen «¡Marxista!».

¿Cómo?… ¿»Marxista«?… ¿De qué?…

Sólo conocen lo actual, y se aferran a ello.

Es su Santo Grial, y es muy fácil de usar, ya sabes.

La gente me pregunta si soy Socialista o Comunista o Capitalista… Yo respondo que no soy ninguno de ellos.

¿Por qué deberían ser las únicas opciones?

Todas esas teorías políticas las crearon escritores que asumieron que vivíamos en un planeta con recursos ilimitados.

Ninguna de esas teorías políticas se planteaba que alguna vez pudiera haber escasez de algo.

Yo creo que comunismo, socialismo, libre empresa y fascismo son parte de una evolución social.

No puede haber grandes saltos de una cultura a otra, se pasa por sistemas intermedios.

Las necesidades vitales se imponen a cualquier «ismo«, y esas necesidades vitales, reitero, incluyen todo lo necesario para poder seguir viviendo: el aire, el agua, la seguridad, la educación… todas esas cosas que precisamos y compartimos, y que son imprescindibles para la vida, en cualquier cultura.

Hay que ceñirse a las necesidades vitales, y eso no lo hace ningún «ismo«.

Analizar el valor de la vida.






[Inaceptable]

Es un hecho histórico probado y recurrente que la cultura intelectual dominante de cualquier sociedad, defiende los intereses del grupo dominante en esa sociedad.

Una sociedad con esclavos, sostiene ideas sobre el ser humano, los derechos humanos, etc., conforme al punto del vista de los esclavistas.

Si una sociedad se basa en que pocas personas controlen y se lucren con las vidas y el trabajo de millones de personas, la cultura intelectual dominante defenderá los intereses del grupo dominante.

Se refleja en todos los ámbitos, si te das cuenta…

Las ideas que difunden la Psicología, la Sociología, la Historia, la Economía y la Política reflejan fundamentalmente los intereses de la élite.

Y las voces académicas disidentes suelen ser dadas de lado, o son vistas como «radicales«.


Los valores dominantes de una cultura tienden a sostener y perpetuarlo que es recompensado por esa cultura.




Y en una sociedad donde el éxito y el estatus se miden por la riqueza material, y no por la contribución a la sociedad, es fácil ver por qué hoy el mundo está como está.

Nos enfrentamos a una perversión del sistema de valores.

Los valores están completamente desnaturalizados, porque la salud personal y social son secundarias frente a esos conceptos nocivos de riqueza artificial y crecimiento ilimitado.

Y la perversión se propaga, como un virus, e invade todos los ámbitos, ya sean los medios de comunicación, los de entretenimiento, e incluso el ámbito académico.

Y se aplican mecanismos de protección contra cualquiera que discrepe.





Los discípulos de la religión del Mercado Monetario, los autoproclamados guardianes del statu quo, buscan continuamente formas de evitar cualquier tipo de pensamiento que pueda interferir con su credo.

La manera más típica es crear una «dualidad obligatoria«.

Si no eres Republicano, debes ser Demócrata.

Si no eres Cristiano, entonces eres Satánico.

Y si crees que la sociedad se puede mejorar, proponiendo, por ejemplo, una cobertura universal, te tachan de «Utópico«.

Y la más maligna de las acusaciones, es: si no estás a favor del «libre mercado«, debes estar contra la libertad en sí.

¡Yo creo en la libertad!





Cada vez que oigas la palabra «libertad» dicha desde cualquier instancia donde «influya» el poder, significa, decodificada: “desviar masivamente el dinero de todos para dárselo a los que ya acumulan dinero privado«.

Así es.


Y todo lo demás que añadan: “Oh, la gente demanda más productos”…”Oh, es la lucha de la libertad frente a la tiranía«, etc… Todo se decodifica igual.

Siempre que lo dicen, viene a significar eso, no falla, siempre usan la misma sintaxis.

Es una sintaxis para controlar las creencias y los valores.

Esa sintaxis se emplea incluso inconscientemente, aunque luego uno se excuse con:

“¡Oh, no quería decir eso!”… En realidad, lo ha dicho.

Es igual que la gramática: uno sigue las reglas gramaticales, aunque no se dé cuenta.

Así subyace esa “sintaxis del valor dominante”.

Por eso, cada vez que usan expresiones como: “injerencia del gobierno”, “falta de libertad”, “libertad”, «progreso» o «desarrollo«… todas se traducen en lo mismo.

Por supuesto, la palabra “libertad” se suele oír en la misma frase que la palabra «democracia«.

Es increíble que tantas personas de veras piensen que pueden influir en las decisiones de sus gobiernos, y olviden que lo que el actual sistema realmente propugna es que “todo está en venta”.






El único voto que cuenta es el voto del dinero, por mucho que se reclamen ética y responsabilidades.

En una economía de mercado, cada político, cada ley, y, por tanto, cada gobierno, están en venta.





Incluso, pese a los 15 billones de euros destinados a rescates bancarios desde 2007, dinero que habría bastado para cambiar, por ejemplo, toda la infraestructura energética del planeta a fuentes totalmente renovables, si no se hubiera destinado a salvar unas instituciones financieras que, literalmente, no hacen nada para ayudar a la sociedad, y que podrían ser eliminadas mañana mismo, sin problemas… Aún así, estamos condicionados para seguir creyendo a pies juntillas, que la política y los políticos, existen «por el bien del pueblo«.

En realidad, en una economía de mercado, la política es un negocio como cualquier otro, y a los políticos sólo les preocupan sus propios intereses.




(Habla George Carlin)

– Sinceramente, yo no creo en la acción política.

El sistema se contrae y se expande según él mismo lo requiera.

Engulle y mitiga los cambios.

Por ejemplo, el movimiento pro-derechos civiles fue descafeinado por los dueños del país.

Saben lo que les interesa, sueltan un atisbo de libertad, una ficción de libertad: el poder votar de vez en cuando, para así mantener este espejismo de libertad.

De qué les sirve a los esclavos decir: «¡Oh, he votado!«…

Los límites del debate están ya fijados antes de que el debate siquiera comience, y a todos los demás, se les deja al margen, y se les hace parecer comunistas, o gente desleal, o chalados

En realidad, es una «conspiración«, pero han conseguido que parezca descabellado pensar que los poderosos puedan reunirse y tener un plan… “¡Eso no es verdad!… ¡Eres un ‘chalado’!… ¡Un ‘conspiranoico’!”





Y, de todos los mecanismos de defensa de este sistema, los más que más reiteran son dos…

El primero, es la idea de que el sistema ha sido la «causa» del progreso material que hemos visto en este planeta.

Pues… No.


Las 2 causas fundamentales del aumento de la supuesta «riqueza» y del aumento de la población, son:


  1. El avance exponencial de las tecnologías de producción, fruto del genio científico.
  2. El descubrimiento de la abundante energía de los hidrocarburos, en que se basa el actual sistema socio-económico.


El sistema de libre mercado / capitalista / economía de mercado, no ha hecho nada, excepto subirse al carro de esos acontecimientos con un canallesco sistema de incentivos, y un muy dispar y desigual uso y reparto de lo obtenido.





La segunda defensa es un prejuicio social agresivo, causado por tantos años de propaganda, que ve cualquier otro sistema social como un camino a «la tiranía«, en referencia a Stalin, Mao, Hitler… y las muertes que causaron.

Pero, por muy despóticos que estos hombres y sus sociedades hayan sido, en lo que a matar respecta, en lo que al asesinato sistemático diario y masivo de seres humanos respecta, nada en la historia se puede comparar con el sistema actual.

Las hambrunas de, al menos, el siglo pasado, no las causó la falta de alimentos.

Las causó la pobreza.





Cuando los recursos económicos están tan injustamente distribuidos, los pobres no tienen suficiente dinero para comprar comida.

Esto es un ejemplo de la “violencia estructural”.

Otro ejemplo: en muchas zonas, y particularmente en África, decenas de millones de personas están muriendo de SIDA.

¿Por qué mueren?


No porque no sepamos cómo tratar el SIDA.

Hay millones de personas en los países ricos que sobreviven fenomenalmente porque pueden tomar medicinas.




Las personas que mueren de SIDA en África no están muriendo a causa del virus VIH… Están muriendo porque no tienen dinero para pagar esas medicinas que los mantendrían con vida.



Gandhi ya lo advirtió. Dijo: «La forma más letal de violencia es la pobreza».




Y eso es totalmente cierto.


La pobreza mata mucha más gente que todas las guerras de la historia; mata más personas que todos los asesinos de la historia; mata más que todos los suicidios de la historia…

La «violencia estructural» no solo mata más gente que toda la «violencia conductual» junta…

La «violencia estructural» es, además, la mayor causa de «violencia conductual«.

[El pico máximo se ha sobrepasado]





El petróleo es la base de la civilización humana, y se utiliza en todos sus ámbitos.

Se consumen 10 calorías de energía de hidrocarburos (petróleo y gas natural) para producir cada caloría de la comida que comemos en el mundo industrializado.

Los fertilizantes se hacen a partir de gas natural.

Los pesticidas se hacen con petróleo.

Las máquinas para plantar, arar, irrigar, cosechar, transportar y empaquetar, se propulsan por petróleo.

Todo el plástico para envolver la comida procede del petróleo.

Hay 26 litros de petróleo en cada neumático.

El petróleo está en todos lados; es omnipresente.

El petróleo es la única causa de que haya 7 mil millones de personas en este planeta.

La llegada de esta energía fácil y barata, equivalente, por cierto, al trabajo de miles de millones de esclavos las 24 horas del día, cambió el mundo radicalmente durante el último siglo, permitiendo multiplicar por 10 la población.

Pero, para el 2050, las reservas petrolíferas sólo permitirán mantener a menos de la mitad de la población mundial, al ritmo actual.

Habrá que realizar enormes ajustes con respecto al actual modo de vida.

Hoy, las nuevas prospecciones de petróleo sólo cubren la sexta parte del consumo.

Hace 5 años, cubrían la cuarta parte.

Dentro de 1 año, sólo cubrirán la octava parte.

Lo que me inquieta es la pasividad de los gobiernos mundiales y de los líderes de la industria mundial, para hacer algo diferente.

Se genera algo más de energía eólica, se comienza a utilizar la energía mareomotriz, se hacen los coches un poco más eficientes, pero no se atisba ninguna revolución energética, sólo se aplican pequeñas medidas, lo cual, es bastante aterrador.

Y los gobiernos, dirigidos por estos economistas a los que les importa un comino todo esto, tratan de estimular el consumismo y recuperar la prosperidad pasada, como si se pudiera volver al pasado.





Están imprimiendo aún más dinero sin disponer de aval o garantía.

Aunque la economía mejore, y se consiga ese estupendo crecimiento, será solamente pasajero: en poco tiempo, más en meses que en años, volverá de nuevo el problema del abastecimiento, habrá otra alza súbita de los precios, y otra recesión, aún más profunda.

Hemos entrado en una sucesión de círculos viciosos.

Llega el crecimiento económico, los precios se disparan, y todo se viene abajo.

Como ahora.


Luego, empieza a subir de nuevo, pero la energía ya es más cara.

Hemos sobrepasado el pico máximo, y la producción de petróleo desciende.




Ya no se puede incrementar el ritmo de extracción.

Si la economía se ralentiza, el precio del petróleo cae, como sucedió en 2009, pero luego viene una «recuperación«, y el precio del petróleo vuelve a subir.

Y, aunque el precio del barril ronde los 80 dólares, con esta crisis financiera y económica, a la gente le cuesta pagarlo.

Actualmente, la producción mundial de petróleo es de 86 millones de barriles diarios.

Dentro de 10 años, se producirán 14 millones de barriles diarios menos.

No hay alternativas preparadas para poder satisfacer ni siquiera el 1% de esa reducción.

Si no hacemos algo rápidamente, habrá un gran déficit energético.

Creo que hace 10 años cometieron el gran error de no reconocer que se precisaba un esfuerzo coordinado para desarrollar las energías sostenibles.

Nuestros nietos nos recordarán con total estupefacción… “Sabíais que era un recurso limitado… ¿Por qué diantres construísteis la economía sobre algo que iba a desaparecer?»




Por primera vez en la historia de la Humanidad, nuestra especie se enfrenta al total agotamiento del recurso básico en el que se basa nuestro actual sistema de supervivencia.

Y para colmo, pese a la escasez de petróleo, el sistema económico sigue impulsando ciegamente su canceroso modelo de crecimiento…

Para que la gente salga a comprar más vehículos propulsados por petróleo que generan más PIB y empleo

Empeorando el declive.






¿Hay soluciones para reemplazar los hidrocarburos?

Por supuesto.


Pero los pasos que hay que dar para realizar los cambios, no los puede definir la economía de mercado, la cual sólo implementa nuevas soluciones si se pueden obtener beneficios de ellas.

No se invierte en energías renovables porque no dan beneficios, ni a corto ni a largo plazo.

Pero la necesaria transición conllevará grandes pérdidas económicas.

En fin, que no hay ningún incentivo monetario.

Y, en este sistema, si no hay incentivo monetario, no se hace nada.

Y además, el agotamiento del petróleo es sólo una de las muchas consecuencias de este tren en llamas que sigue ganando velocidad.





También ha disminuido el agua dulce que nos sustenta.

Hoy sufren escasez de agua 2800 millones de personas, y para 2030, la sufrirán 4000 millones de personas.

En cuanto a la producción de alimentos, las tierras cultivables, de las que procede el 99,7% de nuestros alimentos, se están destruyendo 40 veces más rápido de lo que se crean, y en los últimos 40 años, el 30% de la tierra cultivable se ha convertido en tierra improductiva.

Además, los hidrocarburos son la columna vertebral de la agricultura actual, y, al disminuir, también lo hará el suministro de alimentos.





En cuanto a los recursos en general, con el ritmo actual de consumo, para el año 2030, necesitaremos 2 planetas.

Por no hablar de la continua destrucción de la biodiversidad, que provoca extinciones y desestabilización del medioambiente en todo el mundo.

A todo este declive, se suma el crecimiento casi exponencial de la población: para el 2030, podría haber más de 8000 millones de personas en el planeta.

Para satisfacer esa demanda en 2030, la producción de energía tendría que aumentarse un 44%.





Y, de nuevo: visto que sólo el dinero promueve la acción, ¿es previsible que algún país de este planeta pueda costear los enormes cambios necesarios para transformar la agricultura, el tratamiento de aguas, la producción de energía, etc.?

Justo ahora, que la pirámide de la deuda global está paralizando poco a pocoal mundo entero…

A esto se añade el alto nivel actual de desempleo, que será crónico, por ser un «desempleo tecnológico«.

Los trabajos no van a volver.

Por no hablar, finalmente, de la perspectiva social global.





Gracias a este sistema, la pobreza en el planeta se ha duplicado entre 1970 y 2010, y, viendo cómo van las cosas, ¿crees de veras que la pobreza, el sufrimiento y el hambre no volverán a duplicarse?





[El comienzo]

No va a haber ninguna recuperación.





Esta no es una larga recesión que vaya a terminar algún día.

Con la próxima ola de colapsos económicos, creo que veremos disturbios sociales masivos.

Cuando se dejen de pagar los subsidios de desempleo porque los estados no tengan más dinero, y las cosas vayan tan mal, que la gente retire su confianza en los líderes electos y demanden un cambio.

Si antes no nos matamos unos a otros, o destruimos el medioambiente.

Tengo miedo de que lleguemos a un punto sin retorno

Eso no deja de preocuparme.

Debemos hacer todo lo que podamos para evitar llegar a ese punto.

Está claro que nos acercamos a un gran cambio en la vida humana…

Un cambio tremendo en relación a la vida en el siglo pasado.

Ha de haber una relación entre la economía y los recursos de este planeta, entendiendo por recursos: la vida animal y vegetal, la salud de los océanos y todo lo demás.

El sistema monetario sólo parará con la muerte del último ser humano.

El grupo en el poder hará lo que sea para permanecer al frente, eso debes tenerlo claro.




Usarán al ejército, la marina, las mentiras… y todo lo que haga falta para seguir en el poder.

No renunciarán al poder, porque no conocen ningún otro sistema donde les vaya a ir mejor.





(Las protestas globales paralizan la economía mundial)

(Noticias desde Nueva York, en directo)

(Noticias desde Londres, en directo)

(Protestas masivas en Pekín, China, en directo)

(En directo, desde España)

(En directo, desde Sudáfrica)

(Protestas en Moscú, en directo desde Rusia)

(Canadá protesta, desde Toronto a Vancouver)

(Arabia Saudí, en directo)





(Las guerras por la energía asolan Oriente Medio)

(La criminalidad se dispara en Occidente)

(La ONU declara el estado de emergencia global)

(La falta de agua va de África a Eurasia)

(El desempleo global llega al 65%)

(Aumenta el riesgo de Guerra Mundial)

(El derrumbe de la Deuda provoca escasez alimentaria)



[Tíralo]




(En medio de las protestas pacíficas masivas, se están retirando billones de dólares de las cuentas bancarias de todo el mundo, y los billetes se están arrojando a la puerta de los bancos centrales de todo el mundo)



ESTE ES TU MUNDO


ESTE ES NUESTRO MUNDO


ES LA HORA DE LA REVOLUCIÓN



(www.thezeitgeistmovement.com)







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